156. Guiso suave de Verdinas (40 minutos)

Con este tremendo frío, ¿no os apetece un plato de cuchara bien calentito? Desde luego yo no me he podido resistir y hoy os traigo esta receta que he creado con una legumbre con la que no había trabajado aún: la verdina. La verdina es una variedad de judía, de pequeño tamaño, tonalidad verdosa (como su propio nombre indica) y con un sabor y textura es más suave que el de otras judías. Debido a eso, para poder apreciar ese sabor suave, el guiso que preparamos hoy deja a un lado los sabores fuertes.

Ya sabéis que habitualmente preparamos platos de una sola ración, pero hoy vamos a preparar un par de ellas y así tendremos otra ración para darnos un caprichito otro día. Si queréis, incluso, podéis congelar esta segunda ración pues esta receta resiste el congelado perfectamente. Vamos allá con la lista de ingredientes para estas dos raciones:

  • 110 gr de judías verdinas (pesadas en seco).
  • 60 gr de panceta ibérica de cerdo (de la que usamos para preparar el Guiso Otoñal de Patatas y Rebozuelos y para las Patatas Revolconas).
  • 500 ml de caldo de puchero (del que usamos para las Patatas Revolconas, yo usé marca Aneto). Tanto este ingrediente como el anterior (la panceta) podéis tenerlos congelado y descongelarlo antes de preparar el plato, que es lo que yo hice para paliar el espacio entre una receta y otra 😉
  • 25 gr de tocino ibérico blanco salado (comprad un pelín más, que usaremos para la próxima receta).
  • 15 gr de cebolleta
  • 1/2 huevo cocido

Para preparar nuestra receta, lo primero que hemos tenido que hacer es haber puesto las verdinas en remojo, en agua fría, al menos durante 8 horas. Tras ello, lo que haremos será cocer el huevo (cocer 2 huevos mejor, que vamos a enlazar dos recetas que necesitarán de huevo cocido) en agua hirviendo con un chorrito de vinagre durante 12 minutos.

En paralelo, sacaremos “al terreno de juego” nuestra olla rápida. En ella, dispondremos las verdinas escurridas, el caldo, la panceta en 1 trozos y el tocino en uno. Picaremos muy finamente la cebolleta y la añadiremos también a la olla. Pondremos el fuego al 70% de potencia y, cuando empiece a hervir, mantendremos al fuego durante 12 minutos. Llegado ese momento, apagamos el fuego, dejamos enfriar la olla 3 minutos, abrimos la válvula para sacar el vapor y, al final, destapamos. Comprobamos el punto de sazón y corregimos si es necesario. Haremos lo mismo con el punto de cocción, que corregiremos en este caso continuando con la cocción en la olla abierta. En mi caso, para terminar la cocción, simplemente bastó con mantener la olla a fuego suave (al 60% de potencia) durante 15 minutos más. En cuanto alcance el punto deseado (las judías estén suaves al masticar), apagamos el fuego y ¡casi lo tenemos! Solamente nos queda rematar el plato rallando medio huevo cocido sobre el guiso (conservar el otro medio huevo en la nevera envuelto en film hasta la siguiente preparación) y removerlo hasta que se integre y… ¡¡Listo!! Ahora únicamente falta decidir si tomáis el plato directamente o lo dejáis reposar de un día para otro, que también le sienta muy bien.

¡Espero que os guste!

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154. Guiso otoñal de Patatas y Rebozuelos (50 minutos)

¡Madre mía! ¡Que ha pasado una eternidad desde que no os escribo! Aunque es verdad que las circunstancias no lo han hecho posible, he de disculparme por ello y… no se me ocurre una forma mejor de hacerlo que trayéndoos este “recetón”. Y no es por crearos expectativas sino porque, de verdad, esta es una de las creaciones de la que más orgullosa me siento últimamente. Forjada en la cabecita aprovechando varios de mis tantos ratos al volante y llevada a la práctica con todo el mimo que hace que luego ese cariño se saboree en el plato.

Resumiendo, que me enrollo de más: Si tenéis que conquistar a alguien, os recomiendo encarecidamente prepararle este plato mientras dure la temporada de setas. Eso sí, no olvidéis que la lista de ingredientes que os dejo a continuación es sólo para una persona. Si lo hacéis para más, bastará con multiplicar las cantidades. Pues bien, ahí va la lista:

  • 145 gr de patatas monalisa (de las que usamos al preparar las Patatas al Ajo Cabañil)
  • 100 gr de rebozuelos (podéis usar también otro tipo de setas como lengua de vaca o níscalos, que aguantan bien este tiempo de cocción).
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 20 gr de avellanas tostadas (de las que nos quedaron tras preparar los Orecchietti con Brécol y Avellanas).
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 25 gr de panceta fresca de cerdo ibérico
  • 250 ml de agua
  • ½ hojita de laurel
  • Sal

Para preparar esta receta, lo primero que hemos de hacer es pelar y tornear bien las patatitas. Si son pequeñas (as monalisa son las patatas que nos venden normalmente como patatas para guarnición), las cortaremos por la mitad, pero si son más grandes, las trocearemos en 4 o 6 partes para que nos queden pedazos de no más de 3 cm de lado. Tras ello, vamos a picar muy finamente el ajo y lo reservamos. También limpiaremos las setas, con un paño húmedo, y las cortaremos en tiras. Cortaremos también en tiras, de 1 cm de ancho, la panceta, eliminando la parte de la corteza. Por último, picaremos finamente las avellanas en el accesorio picador de la batidora, hasta reducirla prácticamente a polvo (aunque no importará que queden algunos trocitos pequeños). Hecho esto, ya tenemos todos los preparativos listos. Vamos allá con la cocción!

Lo que haremos ahora será poner una cazuela ancha (o rondón) al fuego, con las 3 cucharadas de aceite de oliva y al 60% de potencia. Cuando el aceite esté caliente, añadiremos el ajo picado, la panceta y la avellana molida, removiendo para que se dore todo y cocinando el conjunto durante aproximadamente un minuto. Tras ello añadiremos los trozos de patata y removeremos igualmente, durante otro minuto, para que se nos selle la superficie de la misma. A continuación, añadiremos los rebozuelos y repetiremos la operación (salteándolos durante otro minuto) y tras ello añadiremos los 250 ml de agua, sal y la media hojita de laurel. Dejamos cocinarse el conjunto durante 20 minutos sin tapar; pasado este tiempo, retiramos el laurel, tapamos la cazuela y dejamos cocinar, al 50% de potencia, durante 5 minutos más. Y… ¡Listo! Ya sólo nos queda emplatar nuestro guiso en una fuente bonita y disfrutar de todo su sabor.

Espero que os guste!!!

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125. Guiso especiado de Cordero y Lentejas (30 min)

Vamos a dejar temporalmente de lado al pollo para meternos hoy con otro tipo de carne: el cordero. Concretamente, vamos a enlazar dos recetas que prepararemos con una pierna pequeña de cordero lechal. Si usáis el mercado tradicional, lo mejor será pedirle al carnicero que la mitad de la pierna os la trocee con hueso y la otra mitad os la deshuese para nuestra siguiente preparación. Si no tiene mucho jaleo, lo hará con gusto y os quitará bastante trabajo (pues, reconozcámoslo, se dan bastante más maña que nosotros).

¿Ya tenemos el cordero? Pues vamos a empezar con este guiso, exótico y súper completo, pues lleva legumbres, hortaliza y carne prácticamente magra. Necesitaremos para una ración:

  • 70 gr de lentejas pardina (aún teníamos en la nevera desde que hicimos las lentejas, como las de mi madre), que pondremos a remojo en agua fría un mínimo de 8h
  • 100 gr de cordero lechal (troceado, con hueso)
  • 35 gr de apio (aproximadamente media rama)
  • 25 gr de zanahoria (aproximadamente media)
  • 100 gr de tomate pera (aprox 1 unidad)
  • 30 gr de cebolla roja (de la que empezamos al preparar las Berenjenas con salsa Miso).
  • 240 ml de agua
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • ¼ de cucharadita, de las de moka, de comino molido
  • 1 clavo de olor
  • 2 vainas de cardamomo (de las que teníamos tras preparar los vasitos de arroz con leche)
  • 1 cayena
  • 2 cucharadas de harina

Para preparar nuestra receta, lo primero que haremos será picar en brunoise (cubitos de 3mm de lado) todas las hortalizas (cebolla, apio, zanahoria y tomate), que reservaremos por separado hasta el momento en que las vayamos a utilizar. Tras ello, en un plato hondo, pondremos una cucharada de harina a la que añadiremos una pizca de sal; de este modo, cuando pasemos los trozos de cordero por la mezcla, quedará sazonado y enharinado al mismo tiempo.
Cuando lo tengamos listo, pondremos en un fuego mediano nuestra olla exprés a calentar, al 70% de potencia, con las 3 cucharadas de aceite. Cuando el aceite esté caliente, añadiremos los trozos de cordero (sacudiéndolos antes para retirar el exceso de harina) y los rehogaremos durante 1-2 minutos hasta que se sellen bien por todos los lados. Tras ello, los sacamos de la olla y los retiramos a un plato, y metemos en la sartén la cebolla picada. Bajamos el fuego al 60% de potencia y rehogaremos la cebolla, removiendo a menudo, durante 2 minutos; tras lo cual añadiremos la zanahoria y el apio y rehogaremos todo 3 minutos más. Por último, añadiremos a la olla el tomate picado y seguiremos rehogando otros 5 minutos.
Pasados estos 5 minutos, añadiremos las especias, las lentejas escurridas, el agua, el cordero salteado y una cucharadita de sal. Tapamos y cerramos la olla y mantendremos al fuego 14 minutos, a contar desde que el vapor empiece a salir por la válvula. Tras ello, apagamos el fuego, retiramos la olla y dejamos que se enfríe. Pasados un par de minutos, abrimos la válvula para que salga el resto del vapor y, finalmente, abrimos la olla. Y… ¡ya está!

Sólo nos queda emplatar (si tenemos paciencia y buena vista, retiramos la cayena, el clavo y las vainas de cardamomo) y servir espolvoreando, si se desea, con algo de perejil fresco picado.

¡Bon appetit!

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119. Menestra (según la receta de mi abuela -1h 30min-)

Antes de que caduquen (jijiji) esos hermosos guisantes que compramos el otro día, vamos a utilizarlos para preparar este magnífico plato que nos va a servir para: entonar el cuerpo en un día frío como hoy, ayudarnos a comer un poco más sano y limpiar nuestra conciencia si hemos cometido excesos durante el fin de semana 😉 Con esta triple misión y sin más dilación, vamos a ponernos manos a la obra con el plato, que hoy es un poco más entretenido que de costumbre. Mi abuela, quien me enseñó a cocinar este plato, diría que “no tiene nada” (de trabajo, se refiere) pero solamente limpiar y picar las verduras ya os llevará un ratito, así que os recomiendo poneros una música agradable para hacerlo más ameno, jejeje.

¡Vamos allá! Para dos raciones de menestra de verduras vais a necesitar:

  • 100 gr de guisantes con vaina (los que nos sobraron tras preparar los Guisantes salteados con huevo mollet)
  • 1 huevo
  • 2 alcachofas (si váis al mercado no os van a poner pegas por pedir dos, seguro)
  • 115 gr de judías verdes (comprad un poco más, hasta llegar casi a 200 gr, que las usaremos para la siguiente receta)
  • 100 gr de tomate (aprox uno pequeño)
  • 80 gr de zanahoria (de las que nos sobraron tras preparar el Vitello Tonato)
  • 100 gr de champiñón (si compráis un poco más, os recomiendo que le deis salida con nuestra receta de carpaccio de champiñón, una receta muy fácil y muy sabrosa).
  • 100 gr de cebolla, limpia
  • 1 diente de ajo
  • 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita, de las de moka, de harina.
  • ¾ de cucharadita, de las de moka, de pimentón
  • ½ hoja de laurel
  • 400 ml de agua
  • Sal

Para preparar la menestra, lo primero que debemos hacer es limpiar las judías verdes, que es lo más entretenido. Con un pelador les quitamos las hebras de los lados y luego las lavaremos y las cortaremos en tiras de unos 2-3 cm de largo; las reservaremos en un plato. Tras ello, picaremos finalmente la cebolla y el ajo y los reservaremos en un plato también; pero tened la precaución de reservar los ingredientes por separado, sin que se mezclen. Después, pelaremos y picaremos en rodajas finas la zanahoria, y pelaremos y picaremos los champiñones en gajos medianos. Pelaremos y desgranaremos los guisantes y, por último, pelaremos, despepitaremos y cortaremos en cubitos el tomate.

Cuando tengamos todas las verduras limpias (a excepción de las alcachofas, que las dejaremos para el último momento para que no se oxiden), pondremos una cazuela al fuego. Le añadiremos las 5 cucharadas de aceite y lo mantendremos al 60% de potencia. Cuando el aceite esté caliente, añadiremos la cebolla y el ajo, rehogándolos durante 6 minutos y removiéndolos a menudo durante este tiempo. Pasados esos 6 minutos, añadiremos el tomate, el pimentón y la cucharadita de harina, les daremos unas vueltas durante 2 minutos y añadiremos los 400ml de agua a la olla.

Inmediatamente después, añadiremos a la cazuela las verduras que tardan más en cocerse: la zanahoria y las judías verdes. Las mantendremos en el fuego, hirviendo, durante 15 minutos; tiempo que aprovecharemos para poner otro cazo al fuego y cocer 1 huevo duro (ya sabéis, durante 12 minutos echando un chorrito de vinagre al agua para evitar “accidentes”).

Cuando se aproxime el final de estos 15 minutos, limpiaremos las alcachofas y nos quedaremos sólo con el corazón, que cortaremos en 4 y echaremos inmediatamente al agua para evitar que se oxiden. Añadiremos después los guisantes y los champiñones a la cazuela, y mantendremos hirviendo otros 15 minutos. Pasado este tiempo, añadiremos sal al guiso (no la añadimos antes para evitar que las verduras se nos deshidraten – para evitar, por ejemplo, que los guisantes se arruguen-) y añadimos también el huevo cocido (que habremos pelado y cortado en 4 gajos). Mantenemos el guiso en el fuego 5 minutos más y ¡listo! Ya tenemos nuestra menestra lista para emplatar y saborear!!

Espero que os guste.

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103. Guiso de Abadejo al Azafrán (32 min).

La primera vez que probé este plato siendo “adulta” fue de la mano de mi prima Arantxa, un día de verano, al volver de la playa, y me encantó. Pero lo cierto es que, según me dijo después, la receta original era de mi yaya (la madre de mi padre). Luego hice memoria y sí que es verdad que recordaba a los dos, mi yayo y mi yaya, disfrutando de este plato que yo, en mi ignorancia de la niñez, no veía para nada atractivo. Y es que muchas veces hay que hacerse mayor para poder valorar muchas cosas y entender otras tantas, y yo cuando volví a probar el plato de manos de mi prima entendí que realmente era un “platazo”. Así que hoy, con especial agradecimiento a mi prima por habérmelo re-descubierto y en homenaje a mis yayos, voy a compartir hoy esta receta con vosotros. Espero que os guste tanto como a mí.

Vamos allá con los ingredientes, como siempre, para una ración de este plato:

  • 50 gr de cebolla limpia
  • 200 gr de abadejo (del lote que empezamos para nuestra anterior receta de Abadejo al cava con crujiente de puerros).
  • 120 gr de patatas de guarnición, ya limpias.
  • 220 ml de agua
  • Harina
  • 10 hebras de azafrán
  • 1 hojita de laurel
  • Sal
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
  • Un poco más de aceite (para freír el pescado)

Para preparar nuestra receta, lo primero que haremos será cortar la cebolla en tiras cortas, de 0,5 cm de ancho aproximadamente por 3-2 cm de largo. Cuando la tengamos, pondremos una cazuela antiadherente al fuego al 60% de potencia, con las tres cucharadas de aceite de oliva. Cuando el aceite se haya calentado, pondremos a rehogar la cebolla y la tendremos así, removiendo de vez en cuando, durante 7 minutos. Mientras tanto, pelaremos las patatas y las cortaremos por la mitad o en 3-4 partes, dependiendo de lo grandes que sean. En definitiva, nos han de quedar pedazos de unos 3 cm de diámetro. Os recomiendo en este paso, para que la salsa ligue, que al cortar las patatas en trozos, en el último momento las rompáis. Esta parte rota se deshará con más facilidad durante la cocción del guiso, engordando la salsa.

Cuando hayan pasado los 7 minutos de la cebolla, añadiremos la patata. Le daremos unas vueltas para que coja algo de calor y, seguidamente, le añadiremos sal, la hoja de laurel, el azafrán y los 220 ml de agua. Lo taparemos, bajaremos el fuego al 50% de potencia y empezaremos a contar el tiempo, pues, desde este momento, el guiso deberá estar al fuego un total de 20 minutos.

Mientras la primera parte del guiso está en marcha, abordaremos la segunda: el pescado. En este punto, salaremos y cortaremos nuestro abadejo en tacos, de unos 4 cm de lado en esta ocasión. Los pasaremos por harina y los freiremos en abundante aceite bien caliente (al 70% de potencia) durante 45 segundos por cada lado. Los sacaremos con cuidado de no romperlos y de escurrir bien el aceite sobrante. Lo reservaremos en un plato y lo incorporaremos al guiso cuando queden unos 10 minutos de cocción. Durante estos últimos 10 minutos, que ya nos irá quedando menos caldo, debemos tener la precaución de sacudir o “menear” nuestra cazuela de vez en cuando para evitar que se pegue al fondo y remover a la vez el contenido de la misma.

Cuando lleguemos a los 20 minutos, comprobaremos que la patata está hecha. Lo haremos pinchándola con un tenedor y, si no nos pone resistencia, es que está lista. Si lo está, apagamos el fuego y listo; si no lo está, lo aguantamos un poquito más al fuego hasta que la tengamos lista. Cuando lo tengamos, solamente nos quedará servir el guiso en nuestros platos hondos y ¡disfrutarlo!

¡Bueno provecho!

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75. Guiso de Garbanzos con Langostinos (30 min + previo opcional)

Cuando mi compi de cata, David, me habló de esta receta no pude evitar quedarme sorprendida por la combinación. ¡No se me habría ocurrido nunca mezclar langostinos con garbanzos! Desde luego, tenía curiosidad por saber cómo abordar esa combinación en un guiso… No hizo falta tirarle mucho de la lengua para que revelara el secreto 😉 cosa que le agradezco enormemente porque el resultado es espectacular. ¡Menudo saborazo! ¡Os animo a probarlo!

Vamos allá con los ingredientes, como siempre, para una persona (ya sabéis, si sois más, a multiplicar…):

  • 100gr de garbanzos cocidos (de los que cocimos ayer para la receta del hummus. Si no los tenéis cocidos, ver en esta receta el paso PREVIO. También podéis optar, si preferís, por garbanzos en conserva).
  • 1 tomate (de 100gr)
  • 30 gr de cebolla
  • 60gr de pimiento rojo
  • 3 cucharadas de aceite
  • 150 gr de langostinos crudos (yo descongelé con tiempo unos que tenía en el congelador tras la receta de sándwich de gambas y pimientos del piquillo rellenos de gambas).
  • 2 cucharadas de brandy (también teníamos una botella abierta de cuando preparamos los muslitos de pollo en pepitoria de piñones).
  • ½ cucharadita, de las de moka, de pimentón dulce
  • ½ cucharadita, de las de moka, de pimentón picante
  • 4 cucharadas de tomate frito
  • 200 ml de agua
  • Sal

Para preparar este guisito, lo primero que tenemos que hacer es picar en pequeños cubos los ingredientes del sofrito (cebolla, pimiento y tomate) y reservarlos por separado. Pondremos una sartén con dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra a calentar, al 50% de potencia. Cuando esté caliente, añadiremos en primer lugar la cebolla, que rehogaremos durante 2 minutos. Tras esto, añadiremos el pimiento y seguiremos rehogando, removiendo a menudo, durante 5 minutos. Pasado este tiempo, tendremos que añadir el tomate en cubitos y los dos pimentones. Removeremos bien y rehogaremos 2 minutos más. Por último, añadiremos el tomate frito, rehogaremos un minuto más y apagaremos el fuego; reservando nuestro sofrito en la sartén.

Si tenemos maña, el siguiente paso lo podemos ir haciendo entre los intervalos de espera del sofrito. Si no la tenemos, no pasa nada, podemos empezar ahora con él  😉  En cualquier caso, lo que nos toca ahora es preparar el caldo. Para ello, pelaremos los langostinos, reservaremos la carne en el frío, y las cabezas y las carcasas las pondremos a dorar en una cazuela con una cucharada de aceite. Cuando estén doradas (2-3 minutos después), añadiremos las dos cucharadas de brandy y dejaremos que reduzca otro par de minutos. Añadiremos ahora los 200 ml de agua y un poco de sal y dejaremos cociendo todo junto durante unos 10 minutos.

Si ya tenemos listo el sofrito y el caldo… ¡ya lo tenemos casi todo! Verteremos ahora el sofrito en la cazuela de las gambas, lo mezclaremos y lo trituraremos muy muy bien con la ayuda de la batidora (al menos durante un par de minutos). Nos quedará un puré “sospechoso” que tendremos que filtrar bien con ayuda de un colador. La pasta de carcasas de gambas la tiraremos y nos quedaremos con el sabroso líquido que va a constituir el caldo de nuestro guiso. Conviene que lo probéis ahora para corregir de sazón si fuera necesario.

Este caldo, lo pondremos en una cazuela al fuego, al 60% de potencia, a la que añadiremos los garbanzos cocidos y los langostinos crudos, y mantendremos al fuego durante 4 minutos, para que la salsa reduzca, los garbanzos se impregnen y se cocinen los langostinos. Apagamos el fuego, servimos y.. ¡¡¡disfrutamos!!!

¡Gracias David!

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