22. Sandwich de Queso Azul, Nueces y Pasas al Ron (10 min + remojo)

No nos viene mal, después del plato de ayer, comer algo de verde para aligerar y preparar además un plato un poco más sencillo. Por ello he pensado en hacer este sándwich, inspirado nuevamente en los sandwich rodilla (esta vez mi favorito), con el que aprovecharemos parte del queso azul (gorgonzola) que nos sobró ayer después del risotto y el philadelphia que empezamos en la carbonara.

Este sándwich lleva además algo de rúcula, un ingrediente un poco “peligroso” porque, aunque lo usaremos en tres recetas próximamente, lo haremos en cantidades pequeñas por su sabor fuerte. Por este motivo y por lo poco que tarda en caducar (en 3-4 días después de abierta la bolsa ya toma un sabor demasiado fuerte) es posible que la rúcula sea uno de los primeros ingredientes que nos gane la partida que da nombre al blog… Pero no nos pongamos tristes, jejeje, vamos a ponernos manos a la obra y veréis que aunque nos sobren unas pocas horas, merecerá la pena 😉

Os listo los ingredientes a utilizar:

  • 30gr de gorgonzola
  • 65 gr de philadelphia
  • 10 gr de pasas
  • 15 gr de un buen ron añejo (yo usé Matusalen 7)
  • 10 gr de nueces
  • 10 gr de rúcula
  • 2 rebanadas de pan de molde

Ponemos las pasas en una tacita o vaso de chupito y las cubrimos con el ron (la cantidad de ron que necesitéis puede variar, pero el caso es que tenéis echar ron hasta cubrir las pasas). Dejamos en remojo unos 20-30 min.

Pasado este tiempo, escurrimos las pasas bien y las ponemos en el accesorio picador de la batidora junto con el queso philadelphia, el gorgonzola y la mitad de las nueces. Picamos hasta obtener una masa homogénea pero en la que aún se vean trocitos de ingredientes enteros. Añadimos ahora el resto de las nueces y removemos bien. Con esta pasta, untar una de las rebanadas de pan para rellenar el sándwich. Poner la rúcula sobre la pasta y cerrarlo con la otra rebanada. Cortar, si se desea, emplatar y ¡¡a comer!!

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21. Risotto de Calabaza y Gorgonzola (32 min)

Ummm, ¡veo la foto y me dan ganas de tomarlo de nuevo!

Os presento hoy esta receta de arroz cremoso que nos sirve para aprovechar la calabaza restante (habíamos comprado una rodajita) y para introducir un ingrediente nuevo: el queso Gorgonzola. Se trata de una variedad de queso azul de sabor más suave (comparado con Roquefort o Cabrales) y textura más untuosa. Combinado con la calabaza es excelente, os invito a probarlo, porque ambos ingredientes se suavizan y resaltan mutuamente.

Estas cantidades que os indico nos sirven como primer plato para dos o como un plato único abundante para uno. Si sois de poco comer, mejor que pongáis sólo el 80% de estas cantidades:

  • 85 gr de calabaza (limpia)
  • 140 gr de arroz bomba (del que habíamos comprado para el arroz con leche)
  • 60 gr de Gorgonzola
  • 50 gr de cebolla (limpia)
  • 15 gr de mantequilla
  • 4 cucharadas de nata líquida
  • 500 ml de caldo de pollo
  • 2 cucharaditas de queso parmesano
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • Sal

Modo de hacerlo:

Picar la cebolla en cuadritos pequeños (brunoise) de unos 4 milímetros de lado. Picar la cabalaza en cubitos un poco más grandes, de unos 7 milímetros de lado.
Poner una cazuela a calentar con la mantequilla y el aceite de oliva, al 50% de potencia. Cuando la mantequilla se haya derretido completamente, añadir la cebolla picada y rehogar 4 minutos, removiendo a menudo. Pasado ese tiempo añadir la calabaza junto a una pizca de sal, para ayudar a que salgan los jugos de cocción y no se queme la cebolla. Rehogarlo todo durante 6 minutos más.

Añadir ahora el arroz a la cazuela y remover para que se empape todo bien. Añadir ahora casi todo el caldo y otro poco de sal, digo casi todo porque conviene que apartéis una tacita (unos 75ml) para añadir al final si nos quedamos cortos. Pero, por donde iba, añadís casi todo el caldo y comenzáis a contar el tiempo. Necesitaremos normalmente 20 minutos para que el arroz esté listo. Durante los primeros 10 minutos, basta con que remováis cada 3-4 minutos todo el contenido de la cazuela. En los 10 minutos siguientes, tendréis que remover a menudo para evitar que el arroz se pegue y ayudar a que se cocine todo por igual. Cuando queden 3 minutos, añadiremos la nata y probaremos el punto de sal, corrigiendo si es necesario, y ahora sí que ya tendremos que remover casi constantemente, probando a menudo también un par de granos de arroz cada vez para ver si está hecho. Si vemos que se queda muy seco y al arroz aún le falta cocción, podemos añadir algo del caldo reservado, con prudencia para no pasarnos.

Cuando el arroz esté en su punto de cocción, apagar el fuego, añadir el queso gorgonzola cortado en tacos grandes (2 cm) y el queso parmesano. Dar un par de vueltas más al arroz para que se integre todo y servir.

¡¡Espero que os guste!! Ya me contaréis.

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20. Crema fina de Calabaza y Ricota (45 min)

Anteayer, para los sándwiches, abrimos una de las dos tarrinas de requesón que habíamos comprado. Hoy vamos a usar casi todo lo que quedaba en la tarrina abierta para esta cremo, pero le daremos una nota sofisticada llamándola Ricota en lugar de requesón que, aunque sólo sea por decirlo en italiano, queda mucho más fino (y como es una crema fina… jejeje). En fin, voy a dejarme de bromas (que hoy no estoy muy fina 😉 ) y deciros lo que tenéis que preparar:

  • 45 gr de requesón/ricota
  • 125 gr de calabaza (limpia)
  • 80 gr de cebolla (limpia)
  • 15 gr de mantequilla
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de vino Oloroso (de Jerez)
  • ½ cucharadita, de las de moka, de comino molido
  • 2 vueltas de molinillo de pimienta negra
  • 250ml de caldo de pollo

Para prepararlo, ponemos una olla pequeña al fuego, calentándola al 60% de potencia con la mantequilla y el aceite de oliva. Cortamos la cebolla en cuadritos pequeños (brunoise) y la incorporamos a la olla, pochándola durante 7 minutos. Durante este tiempo, podemos aprovechar para cortar la calabaza en cubos de unos 0,5 cm de lado (aunque no hace falta ser muy exacto, ya que luego lo pasaremos por la batidora).

Pasado este tiempo, echar a la olla las dos cucharadas de vino oloroso y dejar que el alcohol se evapore durante 2 minutos. Hecho esto, añadimos a la olla los tacos de calabaza y las especias y rehogamos durante 2 minutos más. Ahora, añadiremos a la olla el caldo de pollo, llevamos a ebullición y cocinamos todo 10 minutos más.
Después de estos 10 minutos, apagamos el fuego, retiramos la olla y añadimos el requesón. Batimos muy bien durante la batidora, hasta que no nos queden grumos, probamos el punto de sal y lo corregimos si es necesario.

Podríamos tomar este puré tal cual (como en la foto), pero yo os propongo que lo paséis por un colador o el chino (quizá tengáis que ayudaros con una cuchara o un cazo para forzar que pase) y así nos quedará la crema fina que vamos buscando. La verdad es que yo probé las dos versiones y me gusta más la versión “filtrada”. Es posible que durante este proceso (el de filtrado) se nos enfríe un poco la crema, si es el caso, darle un toquecillo en el microondas y ¡¡a comer!!

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19. Lentejas, como las de mi madre (37 min)

Vamos con otro plato clásico, genial para el invierno y sobre todo para este fin de semana que han previsto (muy acertadamente) como el más frío del año. Con él remataremos las patatas monalisa que aún teníamos tras la tortilla, la cazuelita y la cremita de puerros, y remataremos el bacon que habíamos comprado de aquella forma tan especial cuando preparamos la carbonara (las 2 rebanadas gruesas y las 4 finas). Con estas cantidades tendréis lentejas para un par de días (merece la pena). Si no os apetece comerlas dos veces en la misma semana, siempre podéis congelar una ración, eso sí, en ese caso, evitar congelar la patata, pues nos quedará con una textura horrible una vez descongelada.
Como podéis intuir en el título, esta receta me la enseñó mi madre, así que va dedicada a ella con todo el cariño.

Para preparar las lentejas, vais a necesitar:

  • 215 gr de lentejas (pesadas en seco)
  • 90 gr de patatas monalisa
  • 30 gr de bacon
  • 50 gr de cebolla limpia.
  • 50 gr de tomates canarios o pera pelados (comprar 4-5 más, que los usaremos para próximas recetas).
  • 40 gr de chorizo (tipo Palacios).
  • 1 diente de ajo entero (sin pelar)
  • 750 ml de agua fría
  • 1 cucharadita de sal, colmada,
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • ½ cucharadita, de las de moka, de pimentón.
  • 1 hoja de laurel fresco.

Poner las lentejas a remojo, en abundante agua fría, durante unas 10 horas (no más tiempo, que nos jugamos que empiecen a germinar!!!). Pasado ese tiempo, cuando las vayamos a preparar, escurrirlas, aclararlas y reservarlas en el escurridor.

Cortamos la cebolla en cuadritos pequeños (5x5mm). Ponemos una sartén a calentar al fuego, al 60% de potencia, con las 4 cucharadas de aceite de oliva y echamos la cebolla, para empezar a sofreírla y el diente de ajo sin pelar (la piel evitará que se queme), cocinar durante 6 min. Entre tanto, pelar y cortar los tomates en cuadritos.

Quitarle la piel al chorizo y cortar en 5-6 trozos, al igual que el bacon. Reservarlo todo.

Cuando hayan pasado los 6 minutos de la cebolla, añadir el chorizo y el bacon a la sartén, rehogar durante 2 min y echar el tomate y el pimentón, y seguir rehogando durante un minuto más (no más tiempo, que si el pimentón se quema, amargará).

Poner, entre tanto, en la olla express las lentejas, los ¾ de litro de agua, las patatas y la sal y encender el fuego, al 50% de potencia. La dejaremos así, abierta, mientras empieza a coger calor y mientras terminamos el sofrito. Cuando el sofrito esté listo, volcar la sartén con todo su contenido en la olla express, cerrarla y subir el fuego al 60% de potencia. Contaremos, desde que el vapor comience a salir por la válvula, 10 minutos y pasado este tiempo, apagamos el fuego, retiramos para que se enfríe durante 3 min, después abrimos la válvula para que salga el resto del vapor, y finalmente (sin prisa para mayor seguridad) abriremos la olla. Probaremos el punto de las lentejas, si aún están duras, continuaremos la cocción pero ya con la olla abierta, para que así podamos ir comprobando el punto sin pasarnos. Igualmente, podremos corregir añadiendo agua si vemos que les faltase líquido. Cuando tengamos el punto deseado, servir y ¡¡a comer!!

Nota: El tiempo de cocción y la cantidad de líquido que necesitemos puede variar bastante en función del tipo de lentejas que usemos, el tipo de patata y el tipo de olla express que tengamos…(si no tenemos olla express, el tiempo de cocción superará la hora fácilmente), así que tendréis que cogerle el punto con vuestros propios materiales. Mi recomendación: mejor quedarse algo cortos de cocción y ligeramente cortos de líquido (no menos de la cantidad que os indico, para que no se pegue) porque así nos será más fácil “arreglarlo” llegado el caso (con más cocción y/o añadiendo agua). Si nos han quedado líquidas de más, siempre podemos coger unas cuantas lentejas, triturarlas y volverlas a añadir a la olla, para que espese la salsa.

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18. Sandwich tipo Rodilla de Bacon y Huevo (15 min)

Os presento hoy una receta muy sencilla para una noche en la que lleguéis a casa tarde después del trabajo y no os apetezca complicaros la vida. Inspirado en los sándwich de la cadena Rodilla, que me encantan, aquí va mi versión de este clásico que es el favorito de mi hermana. Esta receta va dedicada a ella, a la que espero ver dentro de muy poco!!! Espero que os guste.

Para prepararlo necesitaréis:

  • 25 gr de bacon en un taco (un pedazo de la última loncha gruesa que nos quedará en la nevera).
  • 1 huevo duro pequeño (50gr)
  • 20 gr de mahonesa (nos vale de bote)
  • 10 gr de requesón (o ricota)
  • 1 pizca de sal
  • 2 rebanadas de pan de molde

Si no tenemos huevo cocido (de alguna caja que nos estuviera a punto de caducar y hayamos cocido para prolongar su duración) cocer uno en agua hirviendo durante 12 min. Bueno, de hecho, mejor que cozáis dos, que utilizaremos otro dentro de poco. Sacar y enfriar bajo el chorro de agua fría. Pelar y cortar en cubitos de 4mm de lado aproximadamente (si lo hacemos con un “chisme” de estos que cortan los huevos en rebanadas, podemos dejarlo picado en 3 movimientos –uno por cada eje-). Reservar en un bol.

Cortar el taco bacon en tiras de 2 mm de grosor y poner en una sartén caliente, sin nada de aceite, al 60% de potencia. Remover de vez en cuando y saltear hasta que esté bien hecho (unos 5-6 minutos). Dejar que se enfríe un poco y añadir al bol con el huevo.

Añadir al bol, también la mahonesa, el requesón y la pizca de sal y formar una pasta con la que rellenaremos el pan de molde. ¡¡Y a comer!!

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17. Sopa de Cebolla Clásica (25 min)

Esta es otra de mis recetas favoritas, un clásico de la cocina francesa y un plato perfecto para entrar en calor en una noche de invierno. Con muy poquitos ingredientes conseguiremos un plato, para mi gusto, muy apetitoso y, preparándolo, aprovechamos además el queso emmenthal que nos sobró de la quiche de puerros y el caldo de pollo que habíamos congelado tras preparar la cremita de puerros. Mi recomendación es que lo saquéis del congelador y lo pongáis en la nevera la noche anterior, para que se descongele despacio. Hacemos así un alto en el camino de gastar el bacon, para gastar estos ingredientes que estaban “descolgados” en nuestra nevera.

Os cuento lo que vais a necesitar:

  • 250 ml de caldo de pollo
  • 30 gr de queso emmenthal en un taco
  • 50 gr de cebolla limpia
  • 20 gr de mantequilla
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • 2 rebanadas de pan
  • Sal

Para prepararla:

Rallar la mitad del taco de queso y la otra mitad cortarlo en cubitos de 3x3mm, reservarlos en la nevera.
Cortar la cebolla en juliana fina (tiras finas) y ponerlas a pochar en una olla pequeña, que habremos puesto al fuego, al 60% de potencia, con la mantequilla y la cucharada de aceite. Rehogar así, durante 8 min, removiendo de vez en cuando.
Cuando haya pasado en ese tiempo, retiramos parte de la grasa de la cocción (la mitad aproximadamente), añadimos el caldo de pollo y volvemos a poner al fuego hasta que empiece a hervir.
Mientras tanto, tostar las dos rebanadas de pan, poner encima de ellas el queso rallado y gratinarlo (en horno o con el grill del microondas) durante 2 minutos y reservar.
Cuando la sopa empiece a hervir, retirar del fuego, servirla en el plato donde la vayamos a tomar, añadirle los cubitos de emmenthal (que funcionarán como pasta maravilla) y poner en la superficie las dos rebanadas de pan con queso y ¡¡¡a comer!!

Nota: Una alternativa a tostar y gratinar las tostadas como hemos hecho, es servir la sopa en un recipiente apto para horno, poner las tostadas sobre la sopa y añadir el queso rallado por encima, y gratinar el conjunto en el horno. De otra forma se integrará mejor el pan y el queso (quedará más doradito también), pero por el contrario los cubitos de queso se nos fundirán demasiado. Para minimizar este efecto, podemos reservar los cubitos en el congelador y echarlos en la sopa justo antes de gratinarla.

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