86. Ensalada Templada de Canónigos, Gulas y Queso de Cabra (7 min)

¡Perdonadme chicos! Que, con el veranito y las vacaciones, surgen planes a todas horas y me cuesta seguir el ritmo normal. Vamos a ponerle remedio hoy con una recetita fresca y rápida, que, efectivamente, con el verano, tampoco hay ganas de pasar mucho tiempo en la cocina.

Tampoco os entretendré yo mucho tiempo delante del ordenador, jejeje, así que vamos allá con los ingredientes para una ración de esta riquísima ensalada:

  • 100 gr de tomates cherry (de los que nos sobraron tras preparar la lasaña fría de bonito)
  • 30 gr de canónigos
  • ½ diente de ajo
  • 1 cayena (opcional)
  • 60 gr de gulas (esto es, aproximadamente, la mitad del paquete de gulas, guardad la otra mitad sin hacer para la próxima receta. En el caso de que queráis hacer vuestra receta al día siguiente, incluso podéis dejarlas cocinadas en la nevera).
  • 50 gr de rulo de queso de cabra
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra + 2 más para el aliño
  • 1 cucharada de vinagre de Módena
  • Sal

Para preparar nuestra ensalada, lo primero que haremos será cortar el medio diente de ajo en láminas. Cuando lo tengamos, pondremos una sartén pequeña al fuego, al 60% de potencia y, cuando esté caliente, añadiremos el aceite de oliva y las láminas de dientes de ajo y la cayena (podéis pasar de la cayena si no os gusta el picante). Pasados unos 40 segundos, ya se habrán empezado a dorar los ajos. Es el momento ahora de añadir las gulas, un poco de sal y saltearlas durante un minuto. Apartamos la sartén del fuego y dejamos enfriar las gulas.

Mientras se enfrían las gulas, iremos preparando el resto de la ensalada. Montaremos una base con los canónigos. Sobre ellos, pondremos los tomates cherry limpios y cortados en mitades. A continuación, añadiremos la sal, el aceite y el vinagre, porque los ingredientes que hemos puesto abajo son los “sosos”, por llamarlos de algún modo. Es decir, los que más necesitan el sabor del aliño. Tras ello, cortaremos el queso en lonchas finas y lo pondremos por encima de la ensalada. Por último, cuando las gulas estén templadas, las pondremos sobre el resto de la ensalada y servimos. ¡¡¡Y a disfrutarla!!!

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85. Lasaña fría de Bonito, Tomates Cherry y Mahonesa de Anchoa (25 min, mejor con antelación)

Hoy estoy súper contenta porque tengo tres ingredientes fantásticos para cocinar. ¡Bien! El primero de ellos son las anchoas que nos sobraron tras preparar los blinis de ayer. El segundo, es la mitad de un frasco de bonito del norte en aceite, que había empezado para echárselo a un tomate raf picado en ensalada (esto es muy simple para ponéroslo en el blog, entendedme entonces que no lo haya nombrado como ingrediente enlazado). El último son unos fantásticos tomates cherry que mi amiga Natalia ha cultivado en su terracita y me cedió para que los compartiera con vosotros en el blog. Eran tan fantásticos que tuve que inmortalizarlos antes de empezar a cocinar. Aquí los tenéis, para la posteridad.

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Pues el caso es que, con tan magnos ingredientes, quería preparar una receta sencilla que respetase el sabor de cada uno de ellos. Y además debía ser fresquita para compensar el calor del verano… Y… ¡voilá! Así nació la Lasaña fría de bonito que os presento hoy. Riquísima!!! No dejéis de probarla. Si además podéis hacerla con ingredientes de buena calidad como éstos, saldrá dos veces buena!

Vamos allá con los ingredientes, como siempre, para una ración:

  • 120 gr de tomates cherry
  • 5 anchoas en salazón (de las que nos sobraron tras preparar los Blinis de tomate con Anchoas y Queso de Tetilla)
  • 60 gr de bonito del norte en aceite
  • 30gr de cebolla (esto es ½ cebolla pequeña)
  • 4 placas de lasaña precocida (de las que llaman “fácil”, porque no hay que cocer)
  • 1 huevo
  • 10 cl de aceite de girasol
  • 5 cl de aceite de oliva suave
  • 1 cucharada, adicional, de aceite de oliva.

Para prepararlo, lo primero que haremos es lo que más tiempo lleva: la hidratación de las placas de pasta. Las sumergiremos en agua siguiendo las instrucciones del fabricante. En mi caso, las que yo compré, recomendaban 20 minutos en agua calentita.

Tras ello, prepararemos la mahonesa de anchoas. Para ello, en el vaso de la batidora pondremos en este orden el huevo (al que habremos quitado la mitad de la clara – truco que me enseñó mi abuela para que la mahonesa quedara más espesa-), las anchoas y el aceite. No añadiremos sal porque las anchoas ya llevan. Si es necesario, la añadiremos después. Metemos el brazo de la batidora, lo apoyamos en el fondo y batimos a máxima velocidad. Empezará a verse como el contenido empieza a ponerse blanquecino desde abajo, pues bien, nosotros aguantaremos la postura e intensidad (ains, qué mal suena esto) hasta que el aspecto blanquecino llegue hasta arriba. Entonces ya podremos mover el brazo de la batidora a nuestro antojo para eliminar los pequeños tropezones de anchoa que puedan quedar aún. Retiramos la batidora, tapamos y conservamos en el frigorífico hasta el momento de servir.

Mientras la mahonesa se enfría y las plazas están en remojo, lavaremos bien los tomates , los secaremos, los cortaremos por la mitad y los dejaremos reservados. Después, picaremos la cebolla todo lo fina que podamos y reservaremos aparte. Escurriremos también el bonito de su aceite y lo desmigaremos, reservándolo en un tercer apartado. Ya tenemos nuestro mise en place para comenzar con el relleno!

Ahora, pondremos a calentar una sartén, al 60% de potencia, con una cucharada de aceite de oliva. Cuando esté caliente, añadiremos la cebolla picada y la rehogaremos durante 1 minuto. Tras ello, añadiremos los tomates en mitades y rehogaremos durante 3 minutos más, añadiendo, ahora sí, una pizca de sal. Pasados los tres minutos, retiramos del fuego y añadimos el atún desmigado. Lo mezclamos todo bien y lo pasamos a un recipiente, que taparemos y conservaremos en la nevera hasta el momento de servir.

Personalmente yo os recomiendo que hagáis este plato con antelación, para que tanto el relleno como la mahonesa estén bien fríos. En este caso, haría la mahonesa y el relleno primero, y un poco antes de la hora de comer (al menos 20 minutos antes, jejeje) pondría las plazas a remojar. Así ya sólo nos quedará esperar a que estén listas y emplatar.

Esta parte del proceso es coser y cantar. Ya con la mahonesa y el relleno fríos, y las placas remojadas, sacaremos éstas del agua y las secaremos bien para que no nos añadan agua al plato. Añadiremos, al cuenco del relleno, una cucharadita de la mahonesa de anchoas y mezclaremos bien. Cogeremos nuestro plato, pondremos una de las placas abajo, extenderemos sobre ella la mitad del relleno, cubriremos con una placa y sobre ésta añadiremos una capa generosa de la mahonesa de anchoas, añadiremos una placa más y sobre ella la otra mitad del relleno. Ahora sólo nos queda la “tapa”. La tapa hay que pintarla con la mahonesa, esta vez con una capa ligera para que no quede demasiado graso el plato. Para no desmontar el plato, yo os recomiendo primero pintar la tapa y luego ponerla sobre el plato con cuidado. Si no lo hacemos así, corremos el riesgo de arruinar la presentación o perder la paciencia en la delicada operación. Jejeje. Y ¡ya está! Ya lo tenemos listo para disfrutar. Buen provecho y… Natalia, gracias de nuevo por tus tomates!!! Ummmm!!!

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84. Blinis de tomate con Anchoas y Queso de Tetilla (11 min + fermentación -1h-)

Siempre hablamos de recetas para una persona, pero sinceramente esta receta merece la pena compartirla… No sólo porque esté muy rica y os sirva para conquistar corazones 😉 sino porque con las cantidades que os diré a continuación, tendremos para hacer blinis suficientes para una fiesta. Es una pena que los huevos no sean “divisibles” y no nos permitan hacer menos cantidad de masa… pero hay que verle el lado bueno, o montamos esa fiesto o, los blinis que os sobren, podréis conservarlos en un tupper, e ir gastándolos en los 3-4 días siguientes.

Para mí, los blinis son un invento fantástico. Una especie de crep esponjoso que yo siempre he conocido acompañando al salmón ahumado y a salsa tártara o crema agria. En esta ocasión los he “reinventado” y les he añadido un toque de tomates secos en aceite para aromatizarlos un poco y que mariden mejor con las anchoas. Pero no os adelanto más, vamos allá con la receta.

Para la cobertura (de 4 blinis, ración para una persona):

Para la masa de los blinis (cantidades para unos 25 blinis):

  • 100 gr de harina de trigo
  • 4 vueltas de molinillo de pimienta negra molida
  • 1 cucharadita, de las de moka, de sal
  • 15 gr de levadura fresca
  • 200 ml de leche
  • 1 huevo
  • 3 mitades de tomates secos en aceite (de los que empezamos ayer, al preparar el provolone sobre salsa de tomates secos).

Para esta receta, debemos empezar por preparar la masa de los blinis, que es lo más entretenido ya que tenemos que darle tiempo a la levadura para que haga su trabajo; cosa imprescindible para que luego nuestros blinis queden esponjosos.

Para ello, mezclaremos la harina con la sal y con la pimienta negra en un bol, removiéndolo todo muy bien. Por otro lado, cogeremos el huevo y separaremos la yema de la clara. La clara la echaremos en un cuenco, que guardaremos tapado en la nevera hasta nuevo aviso 😉 La yema, por su parte, la echaremos al cuenco de la harina.

Ahora, mediremos la leche y templaremos la mitad de la misma en el microondas (templada solamente), para disolver después en ella la levadura. La otra mitad de la leche, la pondremos en el vaso de la batidora junto a los tomates secos, y trituraremos bien. Cuando lo tengamos, mezclamos las dos “leches” y las añadimos al bol de la harina, removiendo ahora todo el contenido hasta tener una mezcla homogénea y sin grumos. Una vez conseguida esta mezcla, taparemos el bol con film y lo reservaremos en un lugar cálido, para que fermente la levadura, durante 1 hora aproximadamente.

Os dará tiempo de sobra en este rato para hacer un montón de cosas, pero una de las cosas imprescindibles será picar las anchoas y el queso de tetilla (si queréis, pues también es buena idea ponerlos enteros) y mezclarlos.

Al finalizar el tiempo de fermentación, sacaremos de la nevera el bol con la clara y montaremos ésta a punto de nieve con la ayuda de la batidora, usando el accesorio de varillas. También lo podéis hacer con el tenedor, pero lleva un poco más de tiempo… Tened en cuenta que hay que batir durante el suficiente tiempo como para que entre mucho aire en la clara y nos quede en forma de espuma.

Cuando la tengamos montada, la añadiremos con cuidado al bol de la masa y la integraremos con mucho cuidado, con ayuda de una paleta, para evitar que en la operación se “baje” la clara.

Ya tenemos nuestra masa de blinis, ahora sólo nos queda cocinarlos. Para ello pondremos una sartén al fuego, al 60% de potencia, que habremos embadurnado previamente con un poco de aceite, retirando el exceso con papel de cocina. Cuando la sartén esté caliente, añadiremos cucharadas de la mezcla a la sartén, con la suficiente separación para que no se peguen entre sí. Los cocinaremos unos 40 segundos por ese lado, y después les daremos la vuelta, cocinándolos 30 segundos más hasta que estén dorados. Los sacamos del fuego a una bandeja para que se enfríen, y repetimos la operación hasta acabar con la mezcla o hasta que creamos que ya tenemos suficientes, jejejeje. El aspecto que deben tener, para que os sirva de pista, es este:

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Cuando hayamos terminado y ya tengamos los blinis templados, colocaremos sobre ellos la mezcla de queso de tetilla y anchoas y ¡¡servimos!! Espero que os gusten.

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83. Provolone sobre Salsa de Tomates Secos (16 min)

¿Os acordáis de que el último día nos habíamos dejado el provolone a medio gastar? Pues aquí va la receta con la que terminaremos la pieza. Un plato delicioso y súper fácil para estas noches en las que no nos apetece complicarnos. Si queremos, incluso, es un aperitivo ideal para compartir y deleitar a vuestros amigos. No quiero pecar de pesada, así que listo directamente los ingredientes que necesitaremos:

  • 100 gr de provolone (del que comenzamos con nuestro Montadito Romano)
  • 2 dientes de ajo
  • 1 tomate pera (de unos 80gr, del mismo lote que los que usamos también para el montadito)
  • 1 tomate seco en aceite (del mismo tipo que los que usamos para hacer el pesto rosso y la ensalada templada de tomates y rúcula).
  • Abundante aceite de oliva
  • Sal
  • Orégano

Lo primero que haremos en esta ocasión es poner abundante aceite de oliva en un cazo pequeño, que calentaremos al 50% de potencia, es decir, a fuego suave. En él, introduciremos los dientes de ajo enteros (con su piel) para que se confiten, durante 5-6 minutos. Estad atentos a que no se quemen ni se doren demasiado, el aceite tiene que estar en el punto de que los ajos suelten alguna burbuja de vez en cuando, pero no de manera continua (si este fuera vuestro caso, bajad el fuego).

Mientras los ajos se confitan, pelaremos y quitaremos las semillas de nuestro tomate, que reservaremos en trozos en el vaso de la batidora. En el vaso, introduciremos también el tomate seco en aceite, ya escurrido. Por último, cuando los ajos estén listos, los sacaremos del aceite, los pelaremos y añadiremos su pulpa (que ahora estará blandita y ligeramente dorada) al vaso de la batidora. Añadimos un poco de sal al vaso y trituramos con la batidora. Probamos de sazón el resultado y corregimos si es necesario. Si todo está correcto, ya tendremos nuestra salsa, con la que podemos ir preparando la base del plato. Lo normal es ponerla bajo el queso, como en la foto, pero podéis servirla a un lado para añadir más o menos cantidad según os apetezca.

Ahora ya sólo nos queda preparar el queso. Poned la mesa antes de iniciar este paso si no lo habeís hecho ya, porque este plato hay que devorarlo antes de que se enfríe 😉

¿Todo listo? Pues bien, vamos a por ello. Ahora pondremos una sartén pequeña al fuego, al 70% de potencia y, mientras ésta se calienta, nos mojaremos los dedos en aceite de oliva crudo y “masajearemos” con él las dos caras del queso, para que éste no se nos pegue a la sartén pero tampoco tengamos exceso de aceite. Si ya tenemos la sartén caliente y el aceite untado, pondremos el queso en la sartén y cocinaremos a la plancha unos 45 segundos por cada lado. Cuando hayamos dorado ambas caras, lo sacamos del fuego, lo servimos sobre el tomate (o a un lado, como hayamos decidido), espolvoreamos con un poco de orégano y… ¡lo disfrutamos! Buen provecho chicos!!!083_ProvoloneSalsaTomatesSecos

81. Tortilla de Lacón a la Gallega (19 min)

Seguimos hoy dándole caña a la cocina gallega. No es que este sea un plato tradicional (al menos yo no lo he visto en mis visitas allí) pero lo que sí es tradicional de la zona es el lacón a la gallega; que reinventaremos hoy dándole un formato de tortilla. Así, además, aprovechamos para gastar algún huevo que tenía en la nevera pendiente de uso. Vamos allá con los ingredientes para nuestra clásica ración individual:  

  • 65 gr de lacón en lascas (de lote que empezamos ayer con la Zapatilla de Melo´s)
  • 125 gr de patatas monalisa, ya limpias (que teníamos danzando en la despensa tras preparar la Causa Mexicana)
  • 1 huevo (del lote que empezamos cuando hicimos el falso falafel)
  • ½ cucharadita de pimentón (la mitad picante y la mitad dulce).
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Sal Maldón

Para preparar nuestra tortilla, pelaremos y cortaremos las patatas como para tortilla (os pongo el link de la tortilla single por si queréis más referencias). Las freiremos en abundante aceite a fuego medio (50%) hasta que la patata esté ligeramente dorada (unos 7 minutos). Cuando estén, las sacamos a un plato con ayuda de una espumadera escurriendo bien el aceite y las reservamos ahí para que se enfríen.

Mientras las patatas de fríen, aprovecharemos para cortar el lacón en tacos gruesos. Cascamos el huevo y lo batimos en un plato hondo. Añadimos ahora el lacón en tacos, el pimentón picante y una pizca de sal (muy poquita, porque luego pondremos un poco de sal en escamas por encima). Mezclamos bien y reservamos hasta que las patatas estén templadas. En ese momento, añadimos las patatas a la mezcla y removemos bien. Pondremos una sartén pequeñita (la mía es de 18cm de diámetro) al fuego, al 70% de potencia, con una cucharadita de aceite. Cuando esté caliente, añadimos la mezcla y mantenemos en esa posición hasta que se haya cuajado ese lado (2-3 minutos). Pasado este tiempo, damos la vuelta a la tortilla con ayuda de un plato y cocinamos por ese lado 1 minuto más. Sacamos del fuego volviéndola a girar con ayuda de un plato, dejando el lado más bonito hacia arriba (siempre hay un lado más bonito, creedme, jejeje). Terminamos el emplatado rociando la tortilla con un hilo de aceite de oliva virgen extra, un poco de pimentón espolvoreado y unas escamas de sal Maldón.

Y… ¡listo! Espero que os guste!!!

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