154. Guiso otoñal de Patatas y Rebozuelos (50 minutos)

¡Madre mía! ¡Que ha pasado una eternidad desde que no os escribo! Aunque es verdad que las circunstancias no lo han hecho posible, he de disculparme por ello y… no se me ocurre una forma mejor de hacerlo que trayéndoos este “recetón”. Y no es por crearos expectativas sino porque, de verdad, esta es una de las creaciones de la que más orgullosa me siento últimamente. Forjada en la cabecita aprovechando varios de mis tantos ratos al volante y llevada a la práctica con todo el mimo que hace que luego ese cariño se saboree en el plato.

Resumiendo, que me enrollo de más: Si tenéis que conquistar a alguien, os recomiendo encarecidamente prepararle este plato mientras dure la temporada de setas. Eso sí, no olvidéis que la lista de ingredientes que os dejo a continuación es sólo para una persona. Si lo hacéis para más, bastará con multiplicar las cantidades. Pues bien, ahí va la lista:

  • 145 gr de patatas monalisa (de las que usamos al preparar las Patatas al Ajo Cabañil)
  • 100 gr de rebozuelos (podéis usar también otro tipo de setas como lengua de vaca o níscalos, que aguantan bien este tiempo de cocción).
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 20 gr de avellanas tostadas (de las que nos quedaron tras preparar los Orecchietti con Brécol y Avellanas).
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 25 gr de panceta fresca de cerdo ibérico
  • 250 ml de agua
  • ½ hojita de laurel
  • Sal

Para preparar esta receta, lo primero que hemos de hacer es pelar y tornear bien las patatitas. Si son pequeñas (as monalisa son las patatas que nos venden normalmente como patatas para guarnición), las cortaremos por la mitad, pero si son más grandes, las trocearemos en 4 o 6 partes para que nos queden pedazos de no más de 3 cm de lado. Tras ello, vamos a picar muy finamente el ajo y lo reservamos. También limpiaremos las setas, con un paño húmedo, y las cortaremos en tiras. Cortaremos también en tiras, de 1 cm de ancho, la panceta, eliminando la parte de la corteza. Por último, picaremos finamente las avellanas en el accesorio picador de la batidora, hasta reducirla prácticamente a polvo (aunque no importará que queden algunos trocitos pequeños). Hecho esto, ya tenemos todos los preparativos listos. Vamos allá con la cocción!

Lo que haremos ahora será poner una cazuela ancha (o rondón) al fuego, con las 3 cucharadas de aceite de oliva y al 60% de potencia. Cuando el aceite esté caliente, añadiremos el ajo picado, la panceta y la avellana molida, removiendo para que se dore todo y cocinando el conjunto durante aproximadamente un minuto. Tras ello añadiremos los trozos de patata y removeremos igualmente, durante otro minuto, para que se nos selle la superficie de la misma. A continuación, añadiremos los rebozuelos y repetiremos la operación (salteándolos durante otro minuto) y tras ello añadiremos los 250 ml de agua, sal y la media hojita de laurel. Dejamos cocinarse el conjunto durante 20 minutos sin tapar; pasado este tiempo, retiramos el laurel, tapamos la cazuela y dejamos cocinar, al 50% de potencia, durante 5 minutos más. Y… ¡Listo! Ya sólo nos queda emplatar nuestro guiso en una fuente bonita y disfrutar de todo su sabor.

Espero que os guste!!!

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151. Orecchietti con Brócoli y Avellanas (30 minutos)

Parece que en los últimos días hemos estado un poco “coloraos” así que me apetece cambiar radicalmente de color. Para ello, no he encontrado mejor forma de hacerlo (ni más radical, jeje) que preparar una receta verde con brócoli o brécol. Lo vamos a hacer, además, aprovechando este tipo de pasta espectacular que compré en una tienda especializada en productos italianos importados en el madrileño barrio de las letras. ¿Qué cómo se llamaba la tienda? Jolín, pues la verdad que no me acuerdo, pero debo tener la tarjeta por ahí, así que la encontraré antes de que preparemos la segunda receta con esta pasta y os lo cuento.

¿Y por qué los orecchietti me parecen espectaculares? Pues porque es una pasta de tamaño justo para comer cómodamente, tienen un gran sabor y tienen además un huequito en uno de los lados que sirve de refugio a la salsa o al resto de ingredientes que les acompañen… Es decir, que con ellos es muy fácil llevarse un “bocado completo” a la boca con el que podamos apreciar todos los sabores de la receta. Os invito, desde luego, a probarlos con otras salsas que hemos preparado ya como el pesto genovés tradicional o el pesto rosso.

Me estoy enrollando tanto porque la receta de hoy es muy muy fácil, ya lo veréis, pero vamos a ir primero con la lista de ingredientes, que es muy corta también. Necesitaréis para una ración de este plato:

  • 130 gr de brócoli o brécol, como lo queráis llamar
  • 20 gr de avellanas
  • 80 gr de orecchietti
  • 10 gr de queso parmesano
  • 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal

Para preparar nuestra receta, lo primero que vamos a hacer va a ser poner una cazuela con agua y un poco de sal a hervir. Mientras se calienta, pesaremos las avellanas y las meteremos en el accesorio picador de la batidora. Las trituramos hasta casi dejarlas convertidas en polvo, y digo casi porque no nos interesa que quede un polvo fino, sino que lo que debemos buscar es que nos queden algunos trocitos grandes. En este punto, separaremos los trocitos grandes en una taza y el polvo lo pondremos en una sartén, sin nada de aceite, para tostarlo y sacarle otros aromas. Pondremos el fuego de la sartén al 60% y removeremos a menudo para evitar que se queme. En cuanto empiece a soltar aroma y verse ligeramente más oscuro, apagaremos el fuego y dejaremos enfriar nuestro polvo de avellana tostada.

Cuando terminemos esta operación, pasaremos al brécol, la cantidad que os he dicho, porque os hagáis una idea, es aproximadamente 1/3 de una pieza normal de brécol. Pues bien, lavaremos y secaremos bien las ramitas y, con ayuda de un rallador, las convertiremos en “virutas” de brécol, comenzando por la parte de la flor y desechando los troncos. Mientras estemos haciendo esto, seguramente el agua ya haya empezado a hervir y sea hora de introducir la pasta al fuego. Seguid las instrucciones del fabricante para controlar el tiempo de cocción, pero quitarle un minuto, para dejarlo al dente y que no se nos pase al calentarlo nuevamente en la fase final del plato.

Mientras la pasta se cuece, rescataremos nuestro polvo de avellana tostado y lo pondremos en un bol, donde rallaremos e introduciremos 10 gr de queso parmesano (bueno, mejor 8gr y reservamos los 2 gramos restantes a parte para la decoración final del plato). Tras ello, añadiremos al bol tres cucharadas de un buen aceite de oliva virgen, de ese que os gusta para tomar en crudo. Removeremos y reservaremos la pasta que nos quede para utilizarla en breve.

Llegados a este punto, ya habrá terminado de cocerse la pasta y debemos sacarla del fuego y escurrirla bien. Cuando esté bien escurrida, echaremos mano de nuestro wok (aunque también os vale una sartén profunda antiadherente) y lo pondremos a calentar al 70% de potencia. Cuando el wok esté caliente, añadimos las otras 3 cucharadas de aceite de oliva que nos restaban e inmediatamente después añadiremos los cubitos grandes de avellana que habíamos separado y, apenas 15 segundos después, añadiremos las virutas de brécol. Removemos vigorosamente y cocinamos durante 45 segundos, tras los cuales añadiremos los orecchietti escurridos y un poco de sal. Removeremos el conjunto durante aproximadamente un minuto más (el que le habíamos restado a la cocción de la pasta en el agua) y apagamos el fuego. Ya con el fuego apagado, echaremos el el wok la pasta de polvo de avellana y parmesano y removeremos hasta integrarla en el conjunto. Es muy importante que este paso lo hagáis ya con el fuego apagado, para no perder los sabores del aceite de oliva virgen crudo, que son fundamentales en el plato. Y… ¡ya lo tenemos! Sólo nos queda servir desde el wok al plato que hayamos elegido, decorar con el parmesano rallado que hemos reservado y disfrutarlo!!! Esta feo que yo lo diga… pero es una receta deliciosa 😉 Ya me contaréis cuando la hayáis probado.

Un abrazo amigos!!

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72. Rollitos de Jamón, Queso y Avellanas (14 min)

Parece que la cosa va de enrollar últimamente, jejeje, los crepes, ahora estos rollitos…. Pero no os preocupéis, que esta receta no es nada rollo de preparar; de hecho es una de las más fáciles que hemos preparado últimamente y nos viene de perlas para terminar de gastar esas avellanas que nos quedaban rodando por la despensa. Al margen de que pueda ser una cena de picoteo estupenda para uno, esta receta es además uno de los clásicos de mi familia como aperitivo en las celebraciones. Simple y sabroso: ¡la combinación perfecta!

No me voy a enrollar más… 😉 y vamos allá con los ingredientes para hacer justo la cantidad que veis en la foto (6 mini rollitos):

La preparación es así de simple: ponemos en un bol el queso y le vamos añadiendo las avellanas, que iremos picando lo más finamente posible con ayuda de un cuchillo. Cuando hayamos picado todas las avellanas, removemos para integrarlas bien con el queso y tener una mezcla homogénea.
A continuación extenderemos las lonchas de jamón sobre la tabla de cortar y en cada uno de los extremos pondremos una “tira” de la mezcla, intentando que llegue hasta los extremos y que nos quede lo mejor repartida posible entre las tres lonchas (podéis incluso pesar la cantidad de mezcla, si sois perfeccionistas). Una vez hecho el reparto, comenzaremos a enrollar cada loncha desde el lado donde está la mezcla hasta llegar al otro extremo, dejando ya “configurado” nuestro rollito. Ahora, con un cuchillo bien afilado, cortaremos cada rollito por la mitad y los dispondremos de manera más o menos artística en el plato, decorándolo, si queremos, con cebollino picado por encima.

¡Y listo! ¡Sólo nos queda disfrutarlos! ¡Bon appétit!

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69. Cintas con Calabaza, Avellanas y Cebolla Caramelizada (44 min)

Hoy viene mi hermana a comer y (sin que sirva de precedente) voy a preparar esta receta con cantidad suficiente para dos personas 😉 Ya sabéis que la tónica general es preparar recetas para uno sólo, pero las reglas están para saltárselas y ¡más por un motivo como este! La idea era enlazar varias recetas con calabaza, pero al final la gasté toda en esta… Ay madre, ya van dos reglas que me salto hoy… Perdonadme, pero la vida es así y también tenemos que tener capacidad para improvisar, jejeje. Pues he aquí mi receta festiva de pasta improvisada y sus ingredientes para dos:

  • 170 gr de pasta (yo usé nidos al huevo)
  • 190 gr de calabaza (limpia y en tacos de 3 cm de lado)
  • 5 vueltas de molinillo de pimienta negra
  • 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (2+2+2, pues son para usar en distintos momentos)
  • 60 gr de cebolleta (limpia)
  • 20 gr de mantequilla
  • 25 gr de avellanas (de las que nos han sobrado tras preparar la salsa romesco) + 2 o 3 para decorar.
  • 1 cucharada de azúcar
  • 8 cucharadas de nata
  • 2 yemas de huevo
  • sal

La preparación de hoy es un poco más entretenida de lo habitual, pero mucho de tiempo que os he mencionado se va en el horneado y ya sabéis que, mientras el horno trabaja, vosotros podéis ir haciendo otras cosas 😉

Pues eso, lo primero que tenemos que hacer es encender el horno a 200 grados y poner nuestros tacos de calabaza en una fuente apta para horno. Los “aliñaremos” con 2 cucharadas de aceite de oliva, sal y las 5 vueltas de molinillo de pimienta negra (si os gusta más o menos la pimienta negra, también podéis modificar esta cantidad). Cuando lo tengamos listo, lo introducimos en el horno y horneamos, con ventilador, durante 35 minutos.

Durante este tiempo de horno, podemos aprovechar para caramelizar la cebolleta. Para ello, la cortaremos en brunoise (cuadraditos pequeños) y la pocharemos en una sartén con dos cucharadas de aceite de oliva, al 60% de potencia, durante 5 minutos. Pasado este tiempo, añadiremos la cucharada de azúcar, bajaremos un poco el fuego (al 50% ahora) y seguiremos rehogando durante otros 5 minutos, removiendo de vez en cuando y con cuidado para que no se queme ni el azúcar ni la cebolla.

Cuando tengamos lista la cebolla, escurrimos el aceite sobrante y la reservamos. Esperamos a que termine la calabaza de hornearse. Este descanso será aproximadamente de 15 minutos, porque antes de que acabe de hornearse la calabaza, tendremos que empezar a preparar la pasta. Pondremos una cacerola con abundante agua a hervir y un buen pellizco de sal. Cuando el agua hierva, añadir la pasta y cocer durante el tiempo que indica el fabricante para cocción al dente… ¡menos dos minutos! Esto es importante porque, como luego le vamos a dar un pequeño gratinado en el horno, no queremos que se nos pase de cocción.  

Pasado este tiempo, apagamos el fuego, escurrimos la pasta y reservamos (podemos evitar que se peguen unas cintas a otras con unas gotas de aceite de oliva).

Y, por último, cuando la calabaza esté lista, la sacaremos del horno y la echaremos en el accesorio picador de la batidora. En él echaremos también la cebolla caramelizada, la mantequilla en pomada (semi-derretida), las avellanas (todas menos las 2 o 3 que usaremos para decorar), las 8 cucharadas de nata, las dos yemas de huevo y ½ cucharadita, de las de moka, de sal, y trituramos hasta que nos quede una pasta homogénea y reservamos.

Ahora ya sólo queda el toque final, dispondremos la pasta en una fuente de horno engrasada, sobre ella añadiremos la salsa de calabaza y por último, añadimos las dos o tres avellanas, que habíamos reservado, picaditas y espolvoreadas por encima. Gratinamos 3 minutos aprovechando que el horno está caliente y sacamos del horno, terminando el plato con un hilo de aceite de oliva virgen extra crudo (1 cucharadas en total). Y… ¡ya lo tenemos listo! Sólo queda disfrutarlo en buena compañía. ¡Que aproveche!

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63. Berenjenas a la plancha con Salsa Romesco (55 min)

Hoy nos hemos aventurado a preparar esta salsa, clásico de la gastronomía tarraconense, que normalmente suele ir acompañando a los famosos calçots. Tanto los calçots como la salsa romesco los probé por primera vez hace pocos meses. Los primeros no están mal, pero la salsa… ummm. Prometí que tenía que descubrir ese secreto. Y aquí estamos hoy, dejando de lado los calçots, que son un poco más rollo de preparar en casa y centrándonos en la salsa, que hoy acompañaremos con unas berenjenas a la plancha para que nuestro plato resulte sanísimo. Aunque el tiempo para prepararla es un poco más de que empleamos habitualmente, os aseguro que merece la pena y podéis hacer un poco más de cantidad para luego acompañar otras verduras a la plancha o un bacalao a la parrilla, por ejemplo. Sólo hay que echarle imaginación.

Bueno, pues os cuento ya lo que necesitaremos hoy para preparar dos tacitas como las de la foto:

  • 165 gr de tomates pera (del lote que compramos para preparar la ensaladilla de arroz, aún debemos dejar 1 para la receta de mañana…)
  • 1 cucharadita de carne de pimiento choricero (de la que teníamos en la nevera tras preparar el arroz campero con habas e ibérico).
  • 5 dientes de ajo
  • 15 gr de pan candeal (podéis usar el pan “de picos” que es muy fácil de encontrar en cualquier supermercado)
  • 10 gr de avellanas
  • 10 gr de almendra molida cruda (comprar una bolsita grande, que la gastaremos en estos días).
  • 3 cucharadas de aceite (una para asar, otra para la plancha y otra para la salsa).
  • 2 cucharaditas, de las de moka, de vinagre de Jerez
  • 80 gr de berenjena por persona (esto es menos de una berenjena entera, pero el resto lo gastaremos en breve, así que filmarla bien y al frigorífico).

SI ya tenemos a mano todos los ingredientes, lo primero que haremos será encender el horno a 200ºC. Mientras se calienta, en una pequeña fuente de horno pondremos los tomates, lavados y cortados por la mitad y, sobre ellos, los 5 dientes de ajo enteros (con su piel y todo). Regaremos todo con una de las cucharadas de aceite y lo meteremos al horno, para que se asen durante 40 minutos.

Este tiempo de espera lo podemos aprovechar para tostar la almendra molida. Para ello, simplemente poner una sartén antiadherente al fuego, al 60% de potencia, y añadirle el polvo de almendra, la mantendremos así, removiendo de vez en cuando, hasta que el polvo de almendra haya tomado un bonito tono dorado, pero sin llegar a tostarse demasiado (tendréis que estar vigilándolo para no cargároslo).

Pasados los 40 minutos de horno, sacamos la bandeja de los tomates y los dejamos enfriar.

Mientras se enfrían, vamos a ir metiendo en el accesorio picador de la batidora el pan, la carne de pimiento choricero, las avellanas y la almendra tostada.

Después, le quitaremos la piel a los tomates y los ajos y añadiremos sólo su pulpa al accesorio picador. Añadimos ahora un poco de sal y picamos hasta obtener una mezcla homogénea. Cuando lo tengamos, podremos añadir los ingredientes líquidos: las dos cucharitas de moka de vinagre de Jerez y la cucharada de aceite. Volvemos a triturar y probamos de sazón, por si hubiéramos de añadir sal. ¡Ya tenemos nuestra salsa!

Ahora prepararemos la berenjena. Para ello, la lavamos y secamos bien, pues la vamos a cocinar con piel. Cortamos en rebanadas de unos 5 mm de grosor hasta completar la ración que habíamos estimado (si queréis más no hay problema, jejeje). Ponemos al fuego una sartén grande antiadherente, al 70% de potencia y añadimos a la sartén la última cucharada de aceite de oliva. Cuando la sartén esté caliente, vamos añadiendo las rodajas de berenjena procurando que todas ellas capten un poco del aceite (sino corremos riesgo de que alguna se “emborrache” y otras queden secas). Mantendremos en la sartén 4-5 minutos por cada lado hasta que adquieran el punto que más nos guste. Apagamos el fuego, les añadimos la sal en la propia sartén y las servimos inmediatamente en el plato donde las vayamos a tomar acompañadas de nuestra estupenda salsa. ¡¡Qué rico!!

Espero que os guste tanto como a mi 😉

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