98. Saltimbocca de ternera “a mi estilo” (12 min).

Vamos allá con esta versión de un clásico de la cocina romana, aprovechando el lote de filetes de ternera que hemos comprado. La verdad es que tenía ganas de probar el plato desde hacía muuuuucho tiempo. De hecho, desde que me vine a vivir a mi casa actual, hace ya dos años, porque tiene en el jardín un montón de plantas de salvia, uno de los ingredientes clave de este plato. Ojalá mis vecinos nunca lean este blog y aten cabos… jejejeje. Con todo el esfuerzo que hice para quitar una ramita sin que me viera nadie! Fue con nocturnidad y alevosía, sí, pero sólo fue un poquito… Bueno, lavaré mi conciencia compartiendo con “la comunidad” esta fantástica receta 😉 Espero que os guste.

Os cuento lo que vais a necesitar para una ración (una ración contundente, que yo no pude con todo y lo tuve que tomar en dos veces):

  • 170 gr de filetes de ternera, de buena calidad (de los que compramos para preparar el Salteado de Ternera con Pimiento).
  • 20 gr de jamón serrano en lonchas (cuanto mejor sea el jamón, más rico; pero creo que eso ya os lo imaginábais).
  • 1 loncha de queso (pasa como antes, pero he de reconocer que para este plato yo usé un tranchette).
  • 100 gr de tomate frito estilo casero (un bote de los chiquitines)
  • 8 hojas de salvia (mejor no las robéis, haceros con una planta o encontradlas en grandes superficies).
  • 1 huevo
  • Pan rallado
  • Aceite de oliva abundante
  • Sal

Para preparar este plato, lo primero que vamos a hacer es darle un toque especial al tomate frito. Pondremos los 100 gr de tomate en una taza y le añadiremos 1 pizca de sal y una hoja grande de salvia picada finamente. Lo removemos y lo calentamos en el microondas, al mínimo de potencia (20%) durante dos minutos, para que infusione la salvia y le de sabor al tomate.

Mientras tanto, pondremos una sartén con abundante aceite a calentar, al 60% de potencia. Salaremos los filetes (poco, porque luego irán con jamón serrano, que ya les aportará sal) y los pasaremos por el huevo batido y pan rallado, para empanarlos. Cuando los tengamos empanados y el aceite esté caliente, los freímos apenas unos 30 segundos por cada lado; para sacarlos después a un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

Tras ello, ya tendremos lista la parte más complicada del plato. En la receta original los filetes no se empanan y se preparan en un rollito, pero yo vi hacer esta versión a una italiana en la tele hace años y, me pareció más atrayente. Pues bien, que me voy del tema. Lo que tenemos que hacer ahora es montar el plato. En el plato en el que lo vayamos a servir, colocaremos primero una capa de la salsa de tomate que habíamos preparado. Sobre ella, colocaremos los filetes de ternera. Después, sobre cada filete pondremos media loncha de queso y repartiremos entre ambos el jamón en lascas. Por último, pondremos unas cuantas hojas de salvia sobre cada filete (como en la foto). Justo antes de servir, le daremos un toquecito de calor en el microondas, para que se derrita el queso y las hojas de salvia suelten más aroma. Pero para no pasarnos, darle solamente 30 segundos de calor al 40% de potencia y… ¡listo! A la mesa a disfrutarlo!! Ya me diréis si os gusta.

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75. Guiso de Garbanzos con Langostinos (30 min + previo opcional)

Cuando mi compi de cata, David, me habló de esta receta no pude evitar quedarme sorprendida por la combinación. ¡No se me habría ocurrido nunca mezclar langostinos con garbanzos! Desde luego, tenía curiosidad por saber cómo abordar esa combinación en un guiso… No hizo falta tirarle mucho de la lengua para que revelara el secreto 😉 cosa que le agradezco enormemente porque el resultado es espectacular. ¡Menudo saborazo! ¡Os animo a probarlo!

Vamos allá con los ingredientes, como siempre, para una persona (ya sabéis, si sois más, a multiplicar…):

  • 100gr de garbanzos cocidos (de los que cocimos ayer para la receta del hummus. Si no los tenéis cocidos, ver en esta receta el paso PREVIO. También podéis optar, si preferís, por garbanzos en conserva).
  • 1 tomate (de 100gr)
  • 30 gr de cebolla
  • 60gr de pimiento rojo
  • 3 cucharadas de aceite
  • 150 gr de langostinos crudos (yo descongelé con tiempo unos que tenía en el congelador tras la receta de sándwich de gambas y pimientos del piquillo rellenos de gambas).
  • 2 cucharadas de brandy (también teníamos una botella abierta de cuando preparamos los muslitos de pollo en pepitoria de piñones).
  • ½ cucharadita, de las de moka, de pimentón dulce
  • ½ cucharadita, de las de moka, de pimentón picante
  • 4 cucharadas de tomate frito
  • 200 ml de agua
  • Sal

Para preparar este guisito, lo primero que tenemos que hacer es picar en pequeños cubos los ingredientes del sofrito (cebolla, pimiento y tomate) y reservarlos por separado. Pondremos una sartén con dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra a calentar, al 50% de potencia. Cuando esté caliente, añadiremos en primer lugar la cebolla, que rehogaremos durante 2 minutos. Tras esto, añadiremos el pimiento y seguiremos rehogando, removiendo a menudo, durante 5 minutos. Pasado este tiempo, tendremos que añadir el tomate en cubitos y los dos pimentones. Removeremos bien y rehogaremos 2 minutos más. Por último, añadiremos el tomate frito, rehogaremos un minuto más y apagaremos el fuego; reservando nuestro sofrito en la sartén.

Si tenemos maña, el siguiente paso lo podemos ir haciendo entre los intervalos de espera del sofrito. Si no la tenemos, no pasa nada, podemos empezar ahora con él  😉  En cualquier caso, lo que nos toca ahora es preparar el caldo. Para ello, pelaremos los langostinos, reservaremos la carne en el frío, y las cabezas y las carcasas las pondremos a dorar en una cazuela con una cucharada de aceite. Cuando estén doradas (2-3 minutos después), añadiremos las dos cucharadas de brandy y dejaremos que reduzca otro par de minutos. Añadiremos ahora los 200 ml de agua y un poco de sal y dejaremos cociendo todo junto durante unos 10 minutos.

Si ya tenemos listo el sofrito y el caldo… ¡ya lo tenemos casi todo! Verteremos ahora el sofrito en la cazuela de las gambas, lo mezclaremos y lo trituraremos muy muy bien con la ayuda de la batidora (al menos durante un par de minutos). Nos quedará un puré “sospechoso” que tendremos que filtrar bien con ayuda de un colador. La pasta de carcasas de gambas la tiraremos y nos quedaremos con el sabroso líquido que va a constituir el caldo de nuestro guiso. Conviene que lo probéis ahora para corregir de sazón si fuera necesario.

Este caldo, lo pondremos en una cazuela al fuego, al 60% de potencia, a la que añadiremos los garbanzos cocidos y los langostinos crudos, y mantendremos al fuego durante 4 minutos, para que la salsa reduzca, los garbanzos se impregnen y se cocinen los langostinos. Apagamos el fuego, servimos y.. ¡¡¡disfrutamos!!!

¡Gracias David!

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40. Las Albóndigas de Fuengirola (50 min)

Definitivamente vais a pensar que se me ha ido la cabeza a la hora de poner nombres a los platos, pero es que a este plato no podía ponerle otro nombre distinto, pues surgió este verano, en la ciudad del mismo nombre, aprovechando todos los recursos que mis amigas y yo teníamos en la nevera. ¡¡Nos supieron a gloria después de la sesión de playa!! Ahora, hechas y degustadas con un poco más de frío, no han perdido nada de su encanto 😉 , así que voy a compartir la receta con todos vosotros y se la voy a dedicar especialmente a ellas. Espero que os gusten.

Para preparar 10 albóndigas de Fuengirola como las de la foto necesitaréis:

  • 180gr de Carne de ternera picada (podéis comprarla picada o, como hice yo, picar 3 filetes de añojo 1º en el accesorio picador de la batidora. Picarlo poquito, que no se os quede hecho una pasta).
  • 100 gr de Tomate frito (puede ser del mismo que empezamos con los macarrones, si es que usamos un bote grande)
  • 60 gr de cebolla (limpia)
  • 60 gr de zanahoria fresca limpia (ya pelada y cortada en tiritas). He comprado para este plato y los siguientes 3 zanahorias medianitas. Si sólo vais a preparar este plato, también podéis comprar directamente una bolsita de zanahoria en tiras, como las que venden en Mercadona. Eso sí, no la uséis de bote, que os dará mucho sabor a vinagre y a salmuera.  
  • 1 yema de huevo
  • ½ diente de ajo (unos 2 gramos)
  • 50 ml de vino oloroso (del mismo que tenemos en la nevera desde que hicimos la crema fina de calabaza)
  • 50 ml de agua
  • Harina (unas 3 cucharadas)
  • Aceite de oliva para freír + 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra para la salsa.
  • 50 ml de agua
  • Sal

 Para prepararlas, lo primero que tenéis que hacer es picar la cebolla finamente en cuadritos (de unos 3x3mm de lado) y cortar la zanahoria en cubitos más o menos del mismo tamaña. Si partimos de la zanahoria entera, es mejor cortar láminas finas, luego tiras y por último picar las tiras. Si partimos de las tiras de bolsa, simplemente las cortamos en pequeños taquitos de no más de 4mm de largo.

Poner una cacerola pequeña al fuego, con las 3 cucharadas de aceite, al 60% de potencia. Cuando esté caliente, añadiremos la cebolla picada, rehogándola durante 3 min y removiendo de vez en cuando. Pasado este tiempo, añadimos la zanahoria y seguimos cocinando del mismo modo durante 6 minutos más. Hasta que veamos que la zanahoria va soltando su color a la salsa. Llegado este punto, añadimos los 50 ml de oloroso y cocinamos durante 5 minutos más para dejar que se evapore bien todo el alcohol.

Durante la cocción de la zanahoria y la reducción del vino, tendremos tiempo ahora de picar la carne si no lo hemos hecho ya, y poner la carne en un bol. Picaremos el ajo finamente y lo añadiremos al bol. Salamos, mezclamos bien y añadimos ahora la yema de huevo, mezclando bien todo el contenido. Cuando tengamos la mezcla, podemos ir preparando ya las bolitas que conformarán nuestras albóndigas.

Prepararemos un plato con harina (3 cucharadas bastarán seguramente) y hacemos rodar las bolitas de carne sobre él. Cuando las tengamos, las freiremos por tandas en una sartén que habremos preparado con abundante aceite de oliva caliente (al 60% está bien, freír 1 minuto por cada lado).

No perdáis de vista durante este tiempo la salsa, recordad que habíamos dejado el oloroso evaporando durante 5 min. Bien, pues cuando este tiempo pase deberéis añadir el tomate frito y remover y cocinar la salsa durante 1 minuto más. Pasado este tiempo, añadiremos sal y los 50 ml de agua y mantendremos en el fuego hasta que hayamos terminado de freír las albóndigas. Como más o menos vais a terminar las dos “operaciones” a la vez, lo que podéis hacer es incorporar directamente las albóndigas a la cazuela de la salsa conforme vayan saliendo de la sartén y así no mancháis otro plato. 😉

Cuando tengamos todas las albóndigas en la olla, bajamos el fuego al 40% de potencia, tapamos la cazuela y cocinamos todo junto durante 15 min para que se integre bien el guiso. Vigilarlo y sacudir la cazuela de vez en cuando (1 vez cada 5 min será suficiente) para evitar que se nos pegue la salsa o las albóndigas al fondo y se nos pueda quemar. Pasado este tiempo, apagamos el fuego y ¡listo! Espero que os gusten!!

Nota: Podéis comerlas directamente o tomarlas de un día para otro. Personalmente prefiero la segunda opción porque siempre se asientan y se integran un poco más los sabores. De todos modos, podréis comprobarlo vosotros mismos, si vivís solos y hacéis esta cantidad, porque os dará para dos veces.  

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37. “Mis” Macarrones con Chorizo (11 min)

Sí, sí, ya sé que todo el mundo sabe preparar unos macarrones con chorizo, pero como estamos trabajando este ingrediente, quería compartir con vosotros cómo preparo yo “mis macarrones con chorizo”. La verdad es que es uno de mis platos favoritos. Ummm. Se me hace la boca agua sólo al ver la foto!!! Lástima que uno no lo pueda tomar tan a menudo como quisiera (ya se sabe, un minuto en la boca… toda la vida en las caderas!!!) Jajajaja. Pero hay días en los que uno se gana estos homenajes… Hoy es uno de estos días, así que pongámonos a cocinar.

Necesitaréis para una ración (una ración pequeña para que no remuerda la conciencia 😉  ):

  • 70 gr de macarrones (pesados en seco antes de cocer)
  • ½ diente de ajo
  • 35 gr de chorizo (del mismo que tenemos aún en la nevera tras las lentejas, las brochetas y la sopa castellana – ya queda menos para acabarlo, jejeje-).
  • 100 gr de tomate frito (yo uso bricks pequeños que vienen con esta cantidad, pero podéis abrir un bote algo más grande, pues en un par de días os daré otra receta que necesita otros 100gr).
  • 1 quesito de los de porciones (tipo caserío o la vaca que ríe)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
  • Sal
  • Orégano (opcional)

Lo primero que haremos será poner una olla con abundante agua a calentar, al 70% de potencia, echándole un poco de sal. Cuando rompa a hervir, pondremos la pasta y la coceremos al punto, siguiendo las indicaciones que dé el fabricante en el paquete (en mi caso, 7 minutos).

Al tiempo que ponemos la olla al fuego, picamos el ajo finamente y reservamos. Pelamos el chorizo, lo partimos en taquitos y lo reservamos también.

Hecho esto, ponemos en otro fuego una sartén pequeña, al 60 % de potencia, con las cucharadas de aceite. Cuando empiece a calentarse el aceite, echamos el ajo picado y un minuto más tarde, el chorizo en taquitos. Rehogamos y mantenemos al fuego durante 2 minutos, moviéndolo a menudo para que se haga por todos los lados y el ajo no se queme. Añadimos ahora el tomate frito (saltará un poquito y mancharemos la cocina, pero no os acordéis mal de mi, seguro que al probar el plato pensaréis que ha merecido la pena) y cocinamos durante 2 minutos más. Por último, rompemos el quesito en porciones en daditos más pequeños y lo añadimos a la sartén del tomate, removiéndolo constantemente hasta que se derrita y quede integrado en la salsa. Dejamos al fuego un minuto más.

Para entonces, ya habrá acabado seguro el tiempo de cocción de la pasta, así que apagaremos el fuego, escurriremos bien los macarrones en un escurre-verduras (os recomiendo incluso que os ayudéis con un papel de cocina para aseguraros que elimináis todo el agua que se pueda) y, cuando estén bien escurridos, los incorporaremos a la sartén con la salsa de tomate. Damos unas vueltas para que los macarrones se “manchen” bien y puedan recuperar el posible calor que hayan perdido al escurrirlos y servimos. Será el momento de añadirle orégano si queréis. En mi caso me gusta añadirle muy poquito, para que no tape el resto de sabores. ¡Buen provecho!

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