54. Sándwich de Gambas con Crema de Queso (12 min)

Continuamos hoy con esta sabrosa receta que nos servirá tanto para una cena ligera como para aperitivo en algún evento con amigos. Esta receta está inspirada en unos sándwiches que solía comprar hace un montón de tiempo en El Corte Inglés, cuando salía a dar una vuelta con mi madre por Madrid y pasábamos la tarde mirando tiendas. Y no es que ya no salgamos de compras, es que ya hace tiempo que no los venden, jejeje. Así que me he tenido que buscar la vida para imitar la receta y poder seguir contando con este sabor en casa. Además de para atenuar este momento “morriña”, esta receta nos sirve para aprovechar el resto de los langostinos que no habíamos gastado en la receta de pimientos.

Para preparar cada sándwich necesitaréis:

  • 150 gr de langostinos o gambas crudos enteros (el resto del paquete que compramos para los pimientos del piquillo rellenos de gambas y que teníamos en el congelador)
  • 50 gr de queso philadelphia
  • 1 cucharada de mahonesa
  • 1 cucharada de kétchup
  • 1 cucharadita, de las de moka, de brandy
  • 2 rebanadas de pan de molde
  • Sal

Para prepararlo, lo primero que tenemos que hacer es cocer los langostinos. Para ello, ponemos una olla con abundante agua (más de 1,5 litros) a hervir. Si nuestros langostinos son congelados, como es el caso, además tendremos que haberlos sacado con antelación del congelador. Os recomiendo hacerlo unas 4-5 horas antes si lo sacáis a temperatura ambiente o, lo que es mejor, más de 8 horas si lo pasamos del congelador a la nevera. El caso es que consigamos que los langostinos estén prácticamente descongelados cuando lleguemos a este punto.

Cuando el agua esté hirviendo, le echamos un buen puñado de sal y echamos los langostinos; manteniéndolos en el agua hirviendo durante 3 minutos. Pasado este tiempo, apagamos el fuego, los enfriamos en el escurridor bajo el agua del grifo o en un bol con agua con hielo y los dejamos enfriar un poco antes de pelarlos.

Mientras tanto, aprovecharemos para ir mezclando el queso con la mahonesa, el kétchup y el brandy, hasta tener una crema homogénea que será nuestra crema de queso con sabor a salsa rosa. Probamos el punto de sal y corregimos si es necesario.

Ahora, pelaremos los langostinos y los filetearemos, dejando algún pedacito un poco más grande, que siempre apetece encontrarse algún tropezón para saber que el sándwich, efectivamente, es de gambas 😉

Añadimos los langostinos fileteados a la crema de queso y mezclamos bien. Y ya lo tendremos listo para untar sobre una de las rebanadas, taparlo con la otra y ¡¡disfrutarlo!! Espero que os guste.

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53. Pimientos del Piquillo Rellenos de Gambas (32 min)

Después de habernos endulzado con las fresas, volvemos a gestionar nuestro stock del frigorífico, jejeje. Recordad que teníamos pendiente de gastar los pimientos que no habíamos usado para los escalopines. Éstos, junto con un paquetito de langostinos congelados que acabo de comprar, nos vienen de perlas para preparar el plato de hoy. Se trata de un plato también tradicional de mi familia, receta de mi madre, que queda delicioso. Espero que os guste.

Vamos con los ingredientes para preparar una ración:

  • 4 pimientos del piquillo enteros (todos los que sobraron tras preparar los escalopines con salsa de piquillos)
  • 40 gr de cebolla (ya sin piel)
  • 1 huevo cocido (si lo tenemos sin cocer, contad con emplear al menos 12 minutos más para la receta, que es el tiempo que debéis tenerlo en agua hirviendo para que esté listo).
  • 100 gr de langostinos crudos enteros (he comprado, como os decía antes, un paquetito de 250 gr de langostinos enteros congelados, sacando para esta receta un poco menos de la mitad y dejando el resto en el congelador para la siguiente receta).
  • 2 cucharadas de nata líquida.
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita, de las de moka, de harina
  • Sal

Para la bechamel:

  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de harina
  • 12 cucharadas de leche (de la que nos sobró tras el postre de fresas con leche).
  • Sal
  • Nuez moscada (opcional)

 Como esta receta la remataremos en el horno, os recomiendo que primero de todo encendáis el horno, para que se vaya calentando, a 200 grados.

Tras ello, trocead la cebolla en cubitos pequeños y reservarla. Pelad el huevo duro y cortarlo también en cubitos y lo mismo con los langostinos: pelarlos y cortarlos en trozos de 1,5 cm de largo. Ya tenemos nuestro “mise en place” o lo que es lo mismo, nuestro “terreno” preparado para ponernos a preparar la receta sin interrupciones.

Ahora, calentamos una sartén al 60% de potencia y le echamos las dos cucharadas de aceite. Cuando el aceite esté caliente, añadimos la cebolla y rehogamos durante 6 minutos, hasta que empiece a dorarse. Llegado este punto, añadiremos los langostinos en trozos y saltearemos el conjunto durante 1 minuto, añadiendo por último el huevo en cubitos (ojo, si veis que el huevo es muy grande, no lo echéis entero) rehogándolo todo durante 1 minuto más. Hecho esto, añadimos ahora la cucharadita de moka de harina, las dos cucharadas de nata y sal, removemos bien dejando que la harina se tueste ligeramente, apagamos el fuego y dejamos reposar.

Entre tanto, en un cazo pequeño vamos a preparar la bechamel. Encendemos el fuego al 50% de potencia y añadimos al cazo la cucharada de aceite. Cuando esté caliente, añadimos la cucharadita de harina y removemos bien pero sin dejar que llegue a tostarse. Añadiremos ahora la leche cucharada a cucharada sin dejar de remover e intentando evitar que salgan grumos. No obstante, si vemos que cuando hayamos añadido toda la leche nos queda alguno, siempre podemos arreglarlo pasándolo un poco por la batidora. Sazonamos con la sal y con la nuez moscada al gusto y reservamos.

Ahora llega el momento más delicado: rellenar los pimientos! Jejeje. Nada, no os preocupéis que no tiene ninguna dificultad. Sólo tenéis que escurrirlos bien, sujetarlos en el hueco entre el pulgar y el resto de los dedos (con la mano en forma de catalejo) y abrir el hueco del pimiento. Con ayuda de una cucharilla, coged la mezcla de gambas de la sartén y rellenad los pimientos. Conforme vayáis rellenándolos, irlos poniendo en una fuente apta para horno no muy grande. Cuando tengáis los 4 pimientos rellenos, regadlos con la bechamel y meterlos al horno (con calor arriba y abajo) durante 10 minutos. Si queremos darle un toque de color, en el último minuto poned también el gratinador. Y ¡ya están! ¡Listos para servir y comer!  

Nota: Si queréis una versión más melosa, podéis cambiar la mitad de leche de la bechamel por nata líquida para cocinar (ya que la tenemos abierta para el relleno… conviene gastarla). Eso sí, sed conscientes de que tendrá más calorías 😉

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52. Postre de Fresas con Leche (5 min + refrigeración)

Hace mucho que no os preparo un postre y eso que seguimos estando en muy buena temporada de fresas. ¡Tiene delito! Así que para enmendar nuestra falta, hoy vamos a preparar con ellas un postre rápido, sano y riquísimo que es una receta tradicional de mi familia.

Los ingredientes que necesitamos para dos raciones (está bien endulzarse dos días o hacerlo por parejas) son:

  • 70 gr de fresas limpias (no son del mismo lote que usamos para los vasitos de Strawberry Cheesecake, pero podrían serlo si hubiéramos sido más golosos 😉 ).
  • 25 gr de azúcar blanco (más o menos 2 cucharadas)
  • 250 ml de leche

La preparación es rapidísima, pero lo que sí os recomiendo es que lo preparéis con antelación, mínimo un par de horas, porque así daremos tiempo a que se enfríen en la nevera y las fresas suelten un poco de zumo que nos teñirá la leche dándole un sabor de película. Ummm!!

Para preparar este postre, lo primero que tenéis que hacer es limpiar y secar bien las fresas, eliminando los rabitos y los posibles golpes que puedan tener. Después, hay que cortarlas en cubos irregulares de entre 1 y 1,5 cm de lado (en función del tamaño del recipiente donde lo vayamos a servir después) y las reservamos en un bol. A ese bol le añadimos el azúcar, removemos bien para que impregne las fresas y se disuelva en su zumo. A continuación echamos la leche y removemos otro poco para terminar de disolver el azúcar. Tapamos el bol y lo reservamos en la nevera hasta el momento de servir y ¡listo!

Nota: Si queréis preparar la versión light, podéis cambiar el azúcar blanco por 2 bolsas de sacarina en polvo o bien 1 cucharadita de las de moka de edulcorante líquido. Y en cuanto a la leche, yo empleé en esta receta leche semidesnatada, pero podéis usar también leche desnatada. Espero que os guste!

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51. Escalopines de Ibérico con Salsa de Piquillos (19 min)

Continuamos con nuestras recetas enlazadas centrándonos ahora en la carne de cerdo que nos sobró tras el arroz. Prepararemos esta receta que le enseñó una amiga (Lauri Vallecas) a mi hermana, mi hermana a mi madre y mi madre a mí. Así que se la dedico a todas ellas, pues me pareció un invento estupendo!!

Vamos adelante con la lista de ingredientes:

  • 3 filetes de aguja de cerdo ibérico (los que nos sobraron de la compra de ayer tras preparar el arroz campero). Podéis usar filetes normales de lomo de cerdo blanco si lo preferís, que son los que llevaba la receta original.
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 150 ml de nata líquida para cocinar
  • 65 gr de pimientos del piquillo enteros (=3 unidades). Comprad una lata de pimientos del piquillo enteros de unos 150 gr, pues lo que nos sobre lo guardaremos en un botecito con el caldo de conserva para próximas recetas.
  • Sal

Para prepararlo, lo primero que tenéis que hacer es poner el horno a calentar a  220 grados.

Tras ello, pelaremos el diente de ajo y lo cortaremos en láminas finas. Ponemos una sartén al fuego a calentar con el aceite y doramos esas láminas de ajo sin que lleguen a quemarse, para ello lo mejor sería mantener el fuego al 50% de potencia. Una vez doradas las láminas, las escurrimos y ponemos en el vaso de la batidora junto a los pimientos del piquillo, la nata y un poco de sal. Lo trituramos todo bien y reservamos. Esta salsa os valdrá para dos raciones, así que si os sobra, luego podéis congelarla.

Ahora pondremos otra sartén al fuego, al 70 % de potencia, bien sin aceite o como mucho con una cucharadita (en función de la cantidad de grasa que tengan los filetes; es decir, si es cerdo blanco sí recomiendo usar aceite y si es ibérico, es mejor cocinarlos sin grasa extra). Doramos los filetes 45 segundos por cada lado, sazonamos y los ponemos en una fuente apta para horno. Los regamos por encima con la salsa de piquillos que habíamos preparado y horneamos el conjunto durante 7 minutos. Si preferimos que queden dorados, como en la foto, gratinamos un poco al final y ¡listos para servir! Espero que os gusten.

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50. Arroz Campero con Habas e Ibérico (23 min)

Hoy tenemos la misión de terminar de gastar las habas que habíamos comprado y qué mejor manera que preparando este arroz campero. Lo llamo campero por dos motivos: en primer lugar porque tiene tan pocos ingredientes que sería muy fácil preparar un kit para poder prepararlo en cualquier parte (¡ojo, recordar que en el campo no se puede hacer fuego! Tenéis que acudir a la casa de algún amigo o familiar) y en segundo lugar, porque es un arroz lo suficientemente contundente como para hacer necesario un paseo previo o posterior para que esta delicia no nos “pese”. Pero es que está taaaaan rico!!! Jejeje.

Os cuento lo que necesitamos para preparar una ración:

  • 140 gr de habas enteras (las que sobraron tras preparar el edamame)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 100 gr de filetes de aguja de cerdo ibérico (bien veteados).
  • 1 cucharadita de carne de pimiento choricero en conserva.
  • 70 gr de arroz bomba (unos 60 ml en volumen)
  • 150 ml de caldo de verduras (teníamos en el congelador tras preparar las bolitas de arroz con brócoli y la crema de remolacha)

Para prepararlo, vamos a utilizar una sartén de 20 cm de diámetro, así que rebuscad entre vuestro menaje a ver si tenéis una más o menos de este tamaño.

Cuando la tengáis localizada, el siguiente paso es pelar el diente de ajo y picarlo finamente. Y tras ello abriremos las vainas de las habas y nos quedaremos en este caso sólo con las semillas (lo que se suele llamar habitas), que una vez desgranadas, se quedarán aproximadamente en 30 gr. Cortamos también los filetes en taquitos y reservamos cada cosa por su lado.

Hecho esto, ponemos la sartén al fuego al 60% de potencia con el aceite, y cuando empiece a calentar añadiremos las habas. Un minuto después, añadimos el ajo picado y los filetes, rehogándolo todo durante otros 2 minutos. Ahora es el turno de la carne de pimiento choricero, la añadimos, removemos bien, y cuando esté integrada le añadimos el arroz, dándole unas vueltas para que coja bien el sabor del sofrito. Añadimos ahora el caldo y mantenemos el fuego en esta potencia durante 7 minutos, pasado este tiempo, removemos el arroz una vez para ayudar a que se haga de manera uniforme, bajamos el fuego al 50% de potencia y lo mantenemos así 10 minutos más (o hasta que veamos que el arroz está en su punto y se ha absorbido el caldo). Apagamos el fuego, dejamos reposar unos minutos en la sartén y servimos. ¡¡¡Y a disfrutar!!!

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49. “Nuestro” Edamame (7 min)

Vale, el título de esta receta se merece una explicación; pero como se tarda muy poco en prepararla, tenemos ocasión de entretenernos un poco en averiguar qué demonios es lo que vamos a cocinar… jejeje. Empezaremos por explicar lo que es el Edamame. El edamame es el nombre que le dan los japoneses (corregidme por favor si me equivoco de país) a la vaina de la soja entera. Con ella hacen ensaladas, cremas y otro tipo de preparaciones, pero es muy habitual que lo tomen como aperitivo preparándolo de una forma muy similar a ésta que vamos a preparar nosotros. Ahora viene la otra parte del título: “nuestro”, porque vamos a pasar de volvernos locos buscando una tienda en la que podamos conseguir vainas de soja fresca y nos centraremos en hacer la versión española de este plato con un producto nacional de temporada mucho más fácil de encontrar: las habas frescas.

Sí, ya sé que el nombre de haba no es tan sugerente como el de edamame, pero os aseguro que el resultado es igual o incluso más rico que el famoso aperitivo asiático. Os animo a probarlo, comparar y opinar abajo en los comentarios, que para eso os dejo huecoabajo  para escribir 😉 .

Las habas frescas están ahora aún de temporada y son relativamente fáciles de encontrar en el mercado. En esta ocasión yo he comprado un puñadito de unos 250 gramos (lo que es, literalmente, lo que le cabía en la mano al frutero), de los cuales usaremos 110 gr para este plato y 140 gr para mañana. Pero ya me estoy adelantando otra vez, os listo los ingredientes como es debido (aunque hoy terminaré pronto):

  •  110 gr de habas frescas enteras
  • Aceite de oliva virgen extra (cantidad suficiente para freir)
  • Sal (normal y en escamas)

Lo primero que haremos con nuestras habas es lavarlas muy bien con agua, frotando con los dedos la superficie que, como es algo más rugosa que la de una judía verde, tiene riesgo de guardar más polvo o suciedad. Una vez limpias, las secamos también muy bien con ayuda de papel de cocina pues, por esta misma porosidad, tienen riesgo de retener bastante humedad que nos estropearía el acabado. Una vez secas, con ayuda de un cuchillo cortamos los extremos superior e inferior de cada vaina.

Buscamos ahora una sartén en la que nos quepan las habas así, enteras y sin los extremos. Le ponemos una capa de aceite de oliva hasta alcanzar 1 cm de profundidad y la ponemos a calentar, al 70% de potencia. Cuando veamos que empieza a humear, apartamos la sartén del fuego, introducimos las vainas en el aceite, y la volvemos a poner donde sobre el fuego, bajándolo ahora al 60% de potencia. Las tendremos aproximadamente un minuto y medio por cada lado, o hasta que veamos que empiezan a dorarse y reblandecerse ligeramente. Cuando ya tengan este punto por ambos lados, las sacamos de la sartén y las ponemos en un plato con papel de cocina para que absorba el aceite sobrante. Les añadimos un poco de sal normal, las emplatamos antes de que se enfríen, y les añadimos por último algo de sal en escamas, que le dará un toque crujiente al plato. Y ¡a disfrutar!

Nota: Con todo el lío del título no me ha dado tiempo a contaros cómo conocí yo este plato. Pues bien, este plato me lo descubrió mi padre y a él a su vez se lo descubrió el propio tendero del mercado que le recomendó comprar habas. Al “tendero anónimo” ya se le habrá olvidado aquel día y no tendrá ni idea de la repercusión que su consejo ha tenido, pero seguro que mi padre sí que se acuerda de ese esto; así que le dedico esta receta a él, con un fuerte abrazo de acompañamiento. Gracias papá!

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