125. Guiso especiado de Cordero y Lentejas (30 min)

Vamos a dejar temporalmente de lado al pollo para meternos hoy con otro tipo de carne: el cordero. Concretamente, vamos a enlazar dos recetas que prepararemos con una pierna pequeña de cordero lechal. Si usáis el mercado tradicional, lo mejor será pedirle al carnicero que la mitad de la pierna os la trocee con hueso y la otra mitad os la deshuese para nuestra siguiente preparación. Si no tiene mucho jaleo, lo hará con gusto y os quitará bastante trabajo (pues, reconozcámoslo, se dan bastante más maña que nosotros).

¿Ya tenemos el cordero? Pues vamos a empezar con este guiso, exótico y súper completo, pues lleva legumbres, hortaliza y carne prácticamente magra. Necesitaremos para una ración:

  • 70 gr de lentejas pardina (aún teníamos en la nevera desde que hicimos las lentejas, como las de mi madre), que pondremos a remojo en agua fría un mínimo de 8h
  • 100 gr de cordero lechal (troceado, con hueso)
  • 35 gr de apio (aproximadamente media rama)
  • 25 gr de zanahoria (aproximadamente media)
  • 100 gr de tomate pera (aprox 1 unidad)
  • 30 gr de cebolla roja (de la que empezamos al preparar las Berenjenas con salsa Miso).
  • 240 ml de agua
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • ¼ de cucharadita, de las de moka, de comino molido
  • 1 clavo de olor
  • 2 vainas de cardamomo (de las que teníamos tras preparar los vasitos de arroz con leche)
  • 1 cayena
  • 2 cucharadas de harina

Para preparar nuestra receta, lo primero que haremos será picar en brunoise (cubitos de 3mm de lado) todas las hortalizas (cebolla, apio, zanahoria y tomate), que reservaremos por separado hasta el momento en que las vayamos a utilizar. Tras ello, en un plato hondo, pondremos una cucharada de harina a la que añadiremos una pizca de sal; de este modo, cuando pasemos los trozos de cordero por la mezcla, quedará sazonado y enharinado al mismo tiempo.
Cuando lo tengamos listo, pondremos en un fuego mediano nuestra olla exprés a calentar, al 70% de potencia, con las 3 cucharadas de aceite. Cuando el aceite esté caliente, añadiremos los trozos de cordero (sacudiéndolos antes para retirar el exceso de harina) y los rehogaremos durante 1-2 minutos hasta que se sellen bien por todos los lados. Tras ello, los sacamos de la olla y los retiramos a un plato, y metemos en la sartén la cebolla picada. Bajamos el fuego al 60% de potencia y rehogaremos la cebolla, removiendo a menudo, durante 2 minutos; tras lo cual añadiremos la zanahoria y el apio y rehogaremos todo 3 minutos más. Por último, añadiremos a la olla el tomate picado y seguiremos rehogando otros 5 minutos.
Pasados estos 5 minutos, añadiremos las especias, las lentejas escurridas, el agua, el cordero salteado y una cucharadita de sal. Tapamos y cerramos la olla y mantendremos al fuego 14 minutos, a contar desde que el vapor empiece a salir por la válvula. Tras ello, apagamos el fuego, retiramos la olla y dejamos que se enfríe. Pasados un par de minutos, abrimos la válvula para que salga el resto del vapor y, finalmente, abrimos la olla. Y… ¡ya está!

Sólo nos queda emplatar (si tenemos paciencia y buena vista, retiramos la cayena, el clavo y las vainas de cardamomo) y servir espolvoreando, si se desea, con algo de perejil fresco picado.

¡Bon appetit!

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119. Menestra (según la receta de mi abuela -1h 30min-)

Antes de que caduquen (jijiji) esos hermosos guisantes que compramos el otro día, vamos a utilizarlos para preparar este magnífico plato que nos va a servir para: entonar el cuerpo en un día frío como hoy, ayudarnos a comer un poco más sano y limpiar nuestra conciencia si hemos cometido excesos durante el fin de semana 😉 Con esta triple misión y sin más dilación, vamos a ponernos manos a la obra con el plato, que hoy es un poco más entretenido que de costumbre. Mi abuela, quien me enseñó a cocinar este plato, diría que “no tiene nada” (de trabajo, se refiere) pero solamente limpiar y picar las verduras ya os llevará un ratito, así que os recomiendo poneros una música agradable para hacerlo más ameno, jejeje.

¡Vamos allá! Para dos raciones de menestra de verduras vais a necesitar:

  • 100 gr de guisantes con vaina (los que nos sobraron tras preparar los Guisantes salteados con huevo mollet)
  • 1 huevo
  • 2 alcachofas (si váis al mercado no os van a poner pegas por pedir dos, seguro)
  • 115 gr de judías verdes (comprad un poco más, hasta llegar casi a 200 gr, que las usaremos para la siguiente receta)
  • 100 gr de tomate (aprox uno pequeño)
  • 80 gr de zanahoria (de las que nos sobraron tras preparar el Vitello Tonato)
  • 100 gr de champiñón (si compráis un poco más, os recomiendo que le deis salida con nuestra receta de carpaccio de champiñón, una receta muy fácil y muy sabrosa).
  • 100 gr de cebolla, limpia
  • 1 diente de ajo
  • 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita, de las de moka, de harina.
  • ¾ de cucharadita, de las de moka, de pimentón
  • ½ hoja de laurel
  • 400 ml de agua
  • Sal

Para preparar la menestra, lo primero que debemos hacer es limpiar las judías verdes, que es lo más entretenido. Con un pelador les quitamos las hebras de los lados y luego las lavaremos y las cortaremos en tiras de unos 2-3 cm de largo; las reservaremos en un plato. Tras ello, picaremos finalmente la cebolla y el ajo y los reservaremos en un plato también; pero tened la precaución de reservar los ingredientes por separado, sin que se mezclen. Después, pelaremos y picaremos en rodajas finas la zanahoria, y pelaremos y picaremos los champiñones en gajos medianos. Pelaremos y desgranaremos los guisantes y, por último, pelaremos, despepitaremos y cortaremos en cubitos el tomate.

Cuando tengamos todas las verduras limpias (a excepción de las alcachofas, que las dejaremos para el último momento para que no se oxiden), pondremos una cazuela al fuego. Le añadiremos las 5 cucharadas de aceite y lo mantendremos al 60% de potencia. Cuando el aceite esté caliente, añadiremos la cebolla y el ajo, rehogándolos durante 6 minutos y removiéndolos a menudo durante este tiempo. Pasados esos 6 minutos, añadiremos el tomate, el pimentón y la cucharadita de harina, les daremos unas vueltas durante 2 minutos y añadiremos los 400ml de agua a la olla.

Inmediatamente después, añadiremos a la cazuela las verduras que tardan más en cocerse: la zanahoria y las judías verdes. Las mantendremos en el fuego, hirviendo, durante 15 minutos; tiempo que aprovecharemos para poner otro cazo al fuego y cocer 1 huevo duro (ya sabéis, durante 12 minutos echando un chorrito de vinagre al agua para evitar “accidentes”).

Cuando se aproxime el final de estos 15 minutos, limpiaremos las alcachofas y nos quedaremos sólo con el corazón, que cortaremos en 4 y echaremos inmediatamente al agua para evitar que se oxiden. Añadiremos después los guisantes y los champiñones a la cazuela, y mantendremos hirviendo otros 15 minutos. Pasado este tiempo, añadiremos sal al guiso (no la añadimos antes para evitar que las verduras se nos deshidraten – para evitar, por ejemplo, que los guisantes se arruguen-) y añadimos también el huevo cocido (que habremos pelado y cortado en 4 gajos). Mantenemos el guiso en el fuego 5 minutos más y ¡listo! Ya tenemos nuestra menestra lista para emplatar y saborear!!

Espero que os guste.

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111. Tallarines a la Putanesca (21 min)

La primera vez que pedí este plato en un restaurante casi me dio vergüenza pronunciarlo, y es que el nombre me sonaba fatal. El caso es que no iba desencaminada, pues ahora, cuando me he documentado un poco más sobre este plato antes de contaros cómo hacerlo, he descubierto que efectivamente el término putanesca hace referencia al “estilo de las prostitutas”. Lo que no queda claro en cuanto al origen es si era una receta de uso general en los prostíbulos italianos o si era una receta magistral de alguna meretriz en concreto. Sea como fuere, es una receta que nosotros vamos a utilizar hoy para irle dando salida a las alcaparras que empleamos para hacer la salsa tártara en nuestra última receta.

Vamos allá, si os parece, con la lista de ingredientes para una ración:

  • 70 gr de tallarines
  • 12 gr de alcaparras (=1 cucharada. De las que empezamos en la receta de Fish & Chips).
  • 1/3 de diente de ajo
  • 1 cayena
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 5 filetes de anchoa en conserva (comprad un botecito mediano, que el resto lo vamos a usar en próximas recetas).
  • 15 gr de aceitunas negras sin hueso (Unas 5 unidades. Conservad el resto de aceitunas con el propio caldo, en un bote de cristal en la nevera, que lo usaremos también en próximas recetas).
  • 180 gr de tomates maduros
  • ½ cucharadita de las de moka de orégano seco.
  • Sal

Para preparar nuestro plato, lo primero que haremos será pesar y disponer todos nuestros ingredientes por separado en la mesa de trabajo o, lo que es lo mismo, preparar nuestro “mise en place”, vital para luego poder hacer toda la receta de carrerilla. Mientras hacemos estos preparativos, podemos poner una cazuela con agua y sal al fuego, para que la tengamos hirviendo cuando haya que poner la pasta a cocer. El resto de preparativos será picar finamente las alcaparras y el ajo, cortar las aceitunas en rodajitas, picar groseramente las anchoas y pelar los tomates y cortarlos en taquitos.

Cuando tengamos cortado todo lo anterior, pondremos una sartén pequeña al fuego, al 50% de potencia, con dos cucharadas de aceite de oliva. Cuando el aceite se haya calentado, añadiremos la cayena y el ajo picado. 30 segundos después, añadiremos las alcaparras, las aceitunas y las anchoas, y rehogaremos durante 2 minutos, removiendo de vez en cuando. Pasado este tiempo, añadiremos los tomates picados y subiremos el fuego al 60% de potencia. Mantendremos en la sartén durante 7 minutos, removiendo de vez en cuando para que se integre bien la salsa.

Estos 7 minutos es justo lo que necesitaremos para meter los tallarines en el agua hirviendo y que terminen de cocerse al tiempo que se termine la salsa.

Y así será, cuando hayan pasado los 7 minutos, apagamos los dos fuegos, escurrimos bien la pasta. Añadimos el orégano a la salsa y comprobamos la sazón (recordad que no le hemos añadido sal, ya que las anchoas normalmente le aportan suficiente). Pondremos los tallarines en el plato de servicio con un pelín de aceite de oliva en crudo, y servimos con la salsa por encima (a la que le habremos sacado la vaina de cayena si no queremos sorpresas… jejeje). ¡Y a disfrutar de nuestro sórdido plato! 😉

Espero que os guste.

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106. Arroz con Puerros y Chipirones (37 min)

Hace unos días, cuando preparamos el abadejo al cava, nos dejamos aparcados el resto de puerros que habíamos comprado. Hoy llega el momento de rescatarlos para esta receta que, he de deciros, es una de mis especialidades… jejejeje. Este arrocito me ha servido para conquistar a mi familia y amigos, aunque la idea original no la tuve yo, sino que la conocí en una arrocería que ya no existe, en la madrileña calle de Alberto Alcocer. Ese día aprendí dos lecciones: que los puerros y chipirones maridan bien y que uno ha de tener mucho cuidado cuando agarre el asa desnuda de una paellera. ¡¡¡Demonios, vaya quemadura me hice!!! Desde luego escarmenté 😉

Lecciones aparte, vamos a centrarnos ya en nuestra receta de hoy. Para una ración de este arroz necesitaréis:

  • 75 gr de puerro limpio (del que empezamos en la receta de Abadejo al Cava con Crujiente de Puerro)
  • ½ diente de ajo
  • 130 gr de chipirones (esto son unos 4 chipirones medianos. Si los compráis limpios, son 75 gr lo que necesitaréis).
  • 1 tomate pera
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 80 gr de arroz bomba
  • 200 ml de caldo de pescado
  • Sal
  • 5-6 hebras de azafrán

Lo primero que haremos, para preparar nuestro arroz, será preparar el mise en place (todo aquello que hemos de tener listo en la mesa antes de encender el fuego). Nuestras tareas previas son picar el medio diente de ajo, que reservaremos en un platito. Pelaremos, quitaremos las semillas y cortaremos en cubitos el tomate, reservándolo en un cuenco. También limpiaremos y cortaremos el puerro en rodajitas de unos 3mm de grosor y reservaremos. Y por último limpiaremos los chipirones: les quitamos la piel, separamos las patas de la cabeza, eliminamos el pico de la zona de las patas y vaciamos y desechamos el contenido de la cabeza, sin olvidarnos de quitar “la pluma” que hace las veces de “columna vertebral” del animal. Cuando hayamos eliminado todo esto, los pasamos por agua fría para terminarlos de limpiar, y los cortamos en rodajitas un poco más anchas que las rodajas de puerro.

Cuando hayamos hecho todo esto, ya podemos poner en marcha el fuego. Siendo un arroz para uno solo, tampoco hay que ser sibaritas, así que emplearemos una sartén (yo usé una de 18 cm de diámetro). Encendemos el fuego, al 60% de potencia, y le añadimos las cuatro cucharadas de aceite y el puerro, que rehogaremos durante 6 minutos, removiendo de vez en cuando. Pasado este tiempo, añadiremos los chipirones limpios y el medio diente de ajo picado, rehogando todo 3 minutos más. Por último, añadiremos los cubitos de tomate y rehogaremos 5 minutos más.  Y ya tenemos nuestro sofrito!!

En este punto podríamos parar la cocción y reservar el sofrito hasta el momento de preparar el arroz, incluso podríais congelarlo (siempre que los chipirones no sean congelados) para tenerlo para otra ocasión, pero en nuestro caso vamos a preparar el arroz directamente. Para ello, añadiremos en este momento el arroz a la sartén. Le daremos una vuelta para que se empape bien de los jugos del sofrito, y a continuación le añadimos el caldo de pescado, un poco de sal y las hebras de azafrán. Mantenemos el fuego al 60% de potencia y dejamos hervir durante 10 minutos. Pasado este tiempo, removeremos una vez el contenido de la paellera (ojo, sólo una vez), lo aplanaremos nuevamente y bajaremos el fuego, al 50% de potencia, para tenerlo otros 8 minutos al menos (el arroz bomba suele tardar unos 20 min en total en hacerse). En los últimos 5 minutos, estaremos en el punto crítico, tenemos que vigilar que la sartén no se quede sin caldo y que el arroz no esté duro. En mi caso, el guiso necesitó 2 minutos más de cocción (es decir, al final fueron los 20 minutos de rigor) y 2 cucharadas más de caldo.

En cuanto veamos que el arroz está casi en su punto (esto es, un pelín al dente), apagaremos el fuego, taparemos la sartén con un paño limpio, y dejaremos reposar así durante 5 minutos. Tras el reposo, mezclamos bien el contenido de la “paellera”  y servimos en el plato acompañado, si se desea, de un pelín de alioli.

¡Espero que lo disfrutéis! Yo, desde luego, lo hice 😉

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95. Asadillo, según la receta de la Sra. Inés (60 min)

Cuando en la receta anterior os hacía un apunte sobre los tomates (os dije que ya os hablaría de ellos) no os conté que preparé la receta Irish con unos tomates muy especiales. Se trata de tomates de la huerta de mi amiga Virginia, en Almodóvar del Campo. Pues bien, tuve el grandísimo placer de compartir con ella y su familia: sus padres, Antonio e Inés y los trillizos. ¡¡A cada cual más encantador en esta familia!! Pues bien, además de darme cobijo en su casa, tuvieron a bien darme un segundo obsequio después de mi visita: unas berenjenas estupendas, unos pimientos deliciosos y estos grandiosos tomates de la huerta que Antonio trabaja con tanto esmero. Pero no sólo me dieron estos estupendos productos (cosa que los urbanitas como yo no podemos encontrar fácilmente), sino que la señora Inés me dio dos recetas clásicas de su familia para aprovechar los productos de la huerta. Hoy os expongo aquí, con su permiso, la primera de ellas, el asadillo, que es además un plato típico de esta zona de Ciudad Real.

Vamos allá con los ingredientes que necesitamos para hacer dos o tres raciones (hoy nos salimos de la línea habitual, las recetas para uno, pero merecerá la pena poder disfrutar de este plato durante varios días). Necesitaréis entonces:

  • 750 gr de pimientos rojos grandes
  • 450 gr de tomates buenos (estos son buenos-buenos, y los mismos que usamos para preparar el sándwich irlandés, con lo que enlazamos así las dos recetas).
  • 5 cucharadas de aceite de oliva
  • 1/3 de diente de ajo
  • Lo que cabe en la punta de un cuchillo de comino molido (o 1/5 de cucharadita de las de moka).
  • Sal
  • 1 huevo

Para preparar el asadillo, lo primero que tenemos que hacer es poner a calentar el horno a 200 grados. Mientras el horno se calienta, limpiaremos bien los pimientos, los secaremos y los “masajearemos” con las manos untadas de aceite de oliva. Cuando los tengamos embadurnados, los pondremos en una bandeja para horno profunda y los meteremos en el horno, donde los tendremos un total de 40 minutos (20 minutos por un lado, tras lo cual le daremos la vuelta y los tendremos otros 20 minutos asándose por el otro lado). El proceso es exactamente el mismo que describíamos para las recetas de la Ensalada de Pimientos Asados y el Moje de mi abuela, así que si queréis asar más pimientos y hacer estas recetas… ¡estáis invitados! Pinchad sobre los nombres para llegar a cada receta.

Pero no nos distraigamos y centrémonos en el asadillo. Mientras los pimientos están en el horno, vamos a preparar el resto del plato. Tenemos que pelar los tomates y quitarles las semillas, para quedarnos sólo con la pulpa, la “carne” de los tomates. Cuando terminemos de eliminar piel y semillas, los cortaremos en cubitos y reservaremos. Pondremos una sartén al fuego, al 50% de potencia con 5 cucharadas de aceite de oliva. Cuando el aceite esté caliente, añadiremos los cubitos de tomate y una pizca de sal, y freiremos el tomate, removiéndolo a menudo, durante 25 minutos en total. Pasado ese tiempo, apagamos el fuego, y reservamos nuestro tomate frito.

Paralelamente a freír el tomate, tendremos que cocer el huevo si no lo tenemos cocido. Para ello, ponemos agua a hervir con un poco de vinagre. Cuando el agua rompa a hervir, introduciremos con cuidado el huevo en el agua con ayuda de una cuchara para que no se golpee y se rompa. Lo mantendremos en el agua hirviendo durante 12 minutos y ¡listo!

Llegamos ahora a la fase final del plato (es un plato un poco entretenido, lo sé, pero está bueníiiiisimo). Cuando los pimientos hayan terminado de asarse, los sacaremos del horno, los dejaremos enfriar un poco y les quitaremos la piel, pedúnculo y las semillas. Cortaremos en tiritas el pimiento y las pondremos en una fuente, escurriendo casi todo el caldo de cocción que hayan soltado. Eso sí, reservad un poco en una taza por si, al mezclarlo con el tomate frito, queréis que quede un poco más suelto.

Cuando tengamos cortados los pimientos, los mezclaremos, como os decía, con el tomate frito y le añadiremos el tercio de diente de ajo rallado, el comino y sal. Probamos de sazón y corregimos si es necesario. Con la textura igual, si os ha quedado un poco seco, añadís un poco más de caldo del que habíais reservado. Cuando esté a vuestro gusto, lo servís en una fuente acompañado con el huevo duro cortado en cuartos y…. ¡¡¡A disfrutar!!! Está de “toma pan y moja” (nunca mejor dicho).

Gracias Virginia e Inés por la receta!! Y gracias Antonio por los tomates!!

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94. Sándwich Irlandés de Queso Cheddar y Tomate (8 min)

Lo prometido es deuda, por ello empiezo hoy a contaros las recetas que aprendí durante las vacaciones. Vamos a empezar por orden cronológico, con mi viaje a Dublín para ver a mi gran amiga Laura y compartir con ella su vida allí durante un fin de semana.

Pues bien, ese fin de semana tuvimos la tremenda suerte de que hizo sol todos los días (cosa extraña por lo visto) y allí cuando hace sol tooooodo el mundo se tira a la calle para disfrutar del buen tiempo. Nosotros no fuimos menos, y aprovechamos el buen tiempo para acudir a un festival y hacer un picnic en el parque. Esta receta que os presento hoy fue mi menú elegido para aquel día, mi “lunch”, un sándwich de tremendo sabor con muy pocos ingredientes. ¡Cómo a mí me gusta!

Os cuento los ingredientes que necesitamos y nos ponemos manos a la obra:

  • 2 rebanadas de pan de molde blanco
  • 40 gr de un buen tomate (ya os contaré en la próxima acerca de este tomate que empiezo hoy)
  • 55 gr de queso cheddar irlandés en un taco (el secreto de este sándwich se esconde en el queso, así que no escatiméis y compraros uno bueno en una buena quesería).
  • 1 cucharada de mayonesa

Para preparar nuestro sándwich, lo que haremos será coger un rallador grueso y rallar nuestro taco de queso hasta tener la cantidad indicada. Después, le añadiremos la cucharada de mayonesa y mezclaremos bien con el queso. Lavamos el tomate por otro lado, lo cortamos en rodajas finas y lo sazonamos muy ligeramente (dependerá de lo salado que sea vuestro queso, probadlo antes). Pondremos una de las rebanadas como base, la rellenaremos de la mezcla de queso, cubriremos con rodajas de tomate y cerraremos el sándwich con la otra rebanada. Simple, ¿verdad? Pues ya veréis qué rico queda! Os sorprenderá.

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