130. Ensalada Rápida con Tomates Secos, Parmesano y Anchoas (5 minutos)

Los que seguís el blog ya sabéis que mi intención siempre es ir rematando los ingredientes que compramos para que no se queden olvidados en nuestras neveras o despensas y acabemos tirándolos. Con este mismo espíritu comparto hoy con vosotros esta ensalada, que nos servirá para rematar ingredientes de recetas anteriores, es rapidísima de hacer y además está francamente buena. ¡¿Qué más se puede pedir?!
Vamos allá con ella, comenzando, como siempre, por nuestra lista de ingredientes:

  • 40 gr de mezclum (del que empezamos para nuestra hamburguesa de cordero lechal y para la ensalada césar).
  • 4 filetes de anchoa (los que nos quedaban tras preparar la salsa de la ensalada césar)
  • 3 mitades de tomates secos en aceite (de los que hemos empezado a usar al preparar los jamoncitos de pollo rellenos).
  • Unas lascas de queso parmesano (igualmente del que empezamos con la ensalada césar y los jamoncitos de pollo).
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada de vinagre balsámico de Módena
  • 1 pizca de sal (poca, porque el parmesano y las anchoas ya le aportan bastante).

Para preparar nuestra ensalada, no tenemos más que disponer el mezclum en la bandeja donde queramos poner la ensalada y le añadiremos un poco de sal (muy poca, recordad). Seguidamente, escurriremos muy bien las anchoas y los tomates secos de su aceite de conserva y los picaremos groseramente. Cuando lo tengamos picados, espolvorearemos sobre las lechugas. A continuación haremos lo mismo (espolvorear) lascas de parmesano que cortaremos directamente sobre el plato con ayuda de un pelador de cocina (esto es muy Jaime Oliver, jejeje). Y, por último, aliñamos con el aceite de oliva y el vinagre de Módena, salpicando con éste último todo el plato para darle un toque de color. Y ¡listo! Sólo queda coger un tenedor y… ¡¡a comer!! No todo iba a ser recetas complicadas ¿no? 😉

Disfrutadla chicos!!

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128. Ensalada César (24 minutos)

Hoy vamos a abordar este plato tan conocido internacionalmente; ya sé que podemos encontrarlo ya listo para tomar en supermercados y en restaurantes pero… ¡ese no es nuestro estilo! Jejeje. Sobre todo porque ya sabéis que nuestro objetivo es enlazar recetas para aprovechar ingredientes y esta receta nos va a servir para utilizar el mezclum que nos sobró al preparar la hamburguesa de cordero con chutney y para empezar a utilizar un lote de tres jamoncitos de pollo que acabamos de comprar.

¿Os parece si empezamos? Aquí va la lista de ingredientes para nuestra ración de ensalada:

  • 55 gr de mezclum (del que empezamos para nuestra hamburguesa de cordero lechal).
  • 1 jamoncito de pollo (como os decía, comprad 3 que los utilizaremos enseguida)
  • 1 huevo pequeño
  • 15 cl de aceite de girasol
  • ¼ de diente de ajo
  • 1 cucharada de zumo de lima (de la lima que empezamos también con la hamburguesa de cordero).
  • 2 cucharaditas de mostaza de Dijon
  • 6 filetes de anchoa en semiconserva
  • 25 gr de queso parmesano rallado (comprad una cuña, que usaremos más en otras recetas).
  • 15 gr de picatostes
  • Sal

Para preparar nuestra ensalada, lo primero que haremos será preparar la salsa. Para ello, pondremos en el vaso de la batidora el huevo, el aceite, el ajo, las anchoas, el zumo de lima y la mostaza (no le añadiremos sal porque las anchoas ya le aportan bastante). Batimos hasta obtener una mahonesa espesa; si la queremos más líquida, sólo tendremos que añadir un poco más de aceite de girasol y/o si queremos, un poco de salsa Perrin´s (digo la marca porque no estoy segura de saber escribir bien Worcesterxxx… jejejeje).

Cuando lo tengamos, con un rallador muy fino, rallaremos el queso y lo añadiremos a la salsa; removemos bien para que se incorpore y entonces probaremos de sazón y corregiremos si es necesario. Cuando esté a nuestro gusto, tapamos y reservamos en la nevera mientras preparamos el resto de la ensalada.

Ahora llega el turno de preparar el pollo. Cogeremos nuestro muslito de pollo y le haremos un corte a lo largo con ayuda de unas tijeras para dejar el hueso a la vista, y luego otro corte en la base de la pata para poder extraer el hueso y dejar la carne en una sola pieza y manteniendo la piel. Cuando la tengamos, extendemos bien aplastándolo un poco, salpimentamos y preparamos una sartén para cocinarlo, encenderemos el fuego, al 70% de potencia. Cuando la sartén esté caliente, añadiremos una cucharadita de aceite nada más y pondremos la pieza de pollo con la parte de la piel hacia abajo. Dejamos cocinar 4 minutos y luego damos la vuelta, bajamos el fuego al 60% y cocinamos otros 5 minutos por la parte interior. Pasado este tiempo, sacamos del fuego y dejamos enfriar para que repose y sea más fácil cortarlo y, sobre todo, para que no nos caliente la ensalada!!

Mientras tanto, podemos aprovechar para preparar el mezclum en la fuente donde vayamos a servir la ensalada. Añadiremos también un poco de sal directamente sobre las hojas. A continuación, salsearemos el mezclum con dos o tres cucharadas de nuestra salsa y, finalmente, cuando ya esté frío el pollo, lo cortamos en tiras y lo pondremos sobre la ensalada. Rematamos “espolvoreando” unos cuantos picatostes y ¡a disfrutar!

Espero que os guste!

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111. Tallarines a la Putanesca (21 min)

La primera vez que pedí este plato en un restaurante casi me dio vergüenza pronunciarlo, y es que el nombre me sonaba fatal. El caso es que no iba desencaminada, pues ahora, cuando me he documentado un poco más sobre este plato antes de contaros cómo hacerlo, he descubierto que efectivamente el término putanesca hace referencia al “estilo de las prostitutas”. Lo que no queda claro en cuanto al origen es si era una receta de uso general en los prostíbulos italianos o si era una receta magistral de alguna meretriz en concreto. Sea como fuere, es una receta que nosotros vamos a utilizar hoy para irle dando salida a las alcaparras que empleamos para hacer la salsa tártara en nuestra última receta.

Vamos allá, si os parece, con la lista de ingredientes para una ración:

  • 70 gr de tallarines
  • 12 gr de alcaparras (=1 cucharada. De las que empezamos en la receta de Fish & Chips).
  • 1/3 de diente de ajo
  • 1 cayena
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 5 filetes de anchoa en conserva (comprad un botecito mediano, que el resto lo vamos a usar en próximas recetas).
  • 15 gr de aceitunas negras sin hueso (Unas 5 unidades. Conservad el resto de aceitunas con el propio caldo, en un bote de cristal en la nevera, que lo usaremos también en próximas recetas).
  • 180 gr de tomates maduros
  • ½ cucharadita de las de moka de orégano seco.
  • Sal

Para preparar nuestro plato, lo primero que haremos será pesar y disponer todos nuestros ingredientes por separado en la mesa de trabajo o, lo que es lo mismo, preparar nuestro “mise en place”, vital para luego poder hacer toda la receta de carrerilla. Mientras hacemos estos preparativos, podemos poner una cazuela con agua y sal al fuego, para que la tengamos hirviendo cuando haya que poner la pasta a cocer. El resto de preparativos será picar finamente las alcaparras y el ajo, cortar las aceitunas en rodajitas, picar groseramente las anchoas y pelar los tomates y cortarlos en taquitos.

Cuando tengamos cortado todo lo anterior, pondremos una sartén pequeña al fuego, al 50% de potencia, con dos cucharadas de aceite de oliva. Cuando el aceite se haya calentado, añadiremos la cayena y el ajo picado. 30 segundos después, añadiremos las alcaparras, las aceitunas y las anchoas, y rehogaremos durante 2 minutos, removiendo de vez en cuando. Pasado este tiempo, añadiremos los tomates picados y subiremos el fuego al 60% de potencia. Mantendremos en la sartén durante 7 minutos, removiendo de vez en cuando para que se integre bien la salsa.

Estos 7 minutos es justo lo que necesitaremos para meter los tallarines en el agua hirviendo y que terminen de cocerse al tiempo que se termine la salsa.

Y así será, cuando hayan pasado los 7 minutos, apagamos los dos fuegos, escurrimos bien la pasta. Añadimos el orégano a la salsa y comprobamos la sazón (recordad que no le hemos añadido sal, ya que las anchoas normalmente le aportan suficiente). Pondremos los tallarines en el plato de servicio con un pelín de aceite de oliva en crudo, y servimos con la salsa por encima (a la que le habremos sacado la vaina de cayena si no queremos sorpresas… jejeje). ¡Y a disfrutar de nuestro sórdido plato! 😉

Espero que os guste.

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85. Lasaña fría de Bonito, Tomates Cherry y Mahonesa de Anchoa (25 min, mejor con antelación)

Hoy estoy súper contenta porque tengo tres ingredientes fantásticos para cocinar. ¡Bien! El primero de ellos son las anchoas que nos sobraron tras preparar los blinis de ayer. El segundo, es la mitad de un frasco de bonito del norte en aceite, que había empezado para echárselo a un tomate raf picado en ensalada (esto es muy simple para ponéroslo en el blog, entendedme entonces que no lo haya nombrado como ingrediente enlazado). El último son unos fantásticos tomates cherry que mi amiga Natalia ha cultivado en su terracita y me cedió para que los compartiera con vosotros en el blog. Eran tan fantásticos que tuve que inmortalizarlos antes de empezar a cocinar. Aquí los tenéis, para la posteridad.

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Pues el caso es que, con tan magnos ingredientes, quería preparar una receta sencilla que respetase el sabor de cada uno de ellos. Y además debía ser fresquita para compensar el calor del verano… Y… ¡voilá! Así nació la Lasaña fría de bonito que os presento hoy. Riquísima!!! No dejéis de probarla. Si además podéis hacerla con ingredientes de buena calidad como éstos, saldrá dos veces buena!

Vamos allá con los ingredientes, como siempre, para una ración:

  • 120 gr de tomates cherry
  • 5 anchoas en salazón (de las que nos sobraron tras preparar los Blinis de tomate con Anchoas y Queso de Tetilla)
  • 60 gr de bonito del norte en aceite
  • 30gr de cebolla (esto es ½ cebolla pequeña)
  • 4 placas de lasaña precocida (de las que llaman “fácil”, porque no hay que cocer)
  • 1 huevo
  • 10 cl de aceite de girasol
  • 5 cl de aceite de oliva suave
  • 1 cucharada, adicional, de aceite de oliva.

Para prepararlo, lo primero que haremos es lo que más tiempo lleva: la hidratación de las placas de pasta. Las sumergiremos en agua siguiendo las instrucciones del fabricante. En mi caso, las que yo compré, recomendaban 20 minutos en agua calentita.

Tras ello, prepararemos la mahonesa de anchoas. Para ello, en el vaso de la batidora pondremos en este orden el huevo (al que habremos quitado la mitad de la clara – truco que me enseñó mi abuela para que la mahonesa quedara más espesa-), las anchoas y el aceite. No añadiremos sal porque las anchoas ya llevan. Si es necesario, la añadiremos después. Metemos el brazo de la batidora, lo apoyamos en el fondo y batimos a máxima velocidad. Empezará a verse como el contenido empieza a ponerse blanquecino desde abajo, pues bien, nosotros aguantaremos la postura e intensidad (ains, qué mal suena esto) hasta que el aspecto blanquecino llegue hasta arriba. Entonces ya podremos mover el brazo de la batidora a nuestro antojo para eliminar los pequeños tropezones de anchoa que puedan quedar aún. Retiramos la batidora, tapamos y conservamos en el frigorífico hasta el momento de servir.

Mientras la mahonesa se enfría y las plazas están en remojo, lavaremos bien los tomates , los secaremos, los cortaremos por la mitad y los dejaremos reservados. Después, picaremos la cebolla todo lo fina que podamos y reservaremos aparte. Escurriremos también el bonito de su aceite y lo desmigaremos, reservándolo en un tercer apartado. Ya tenemos nuestro mise en place para comenzar con el relleno!

Ahora, pondremos a calentar una sartén, al 60% de potencia, con una cucharada de aceite de oliva. Cuando esté caliente, añadiremos la cebolla picada y la rehogaremos durante 1 minuto. Tras ello, añadiremos los tomates en mitades y rehogaremos durante 3 minutos más, añadiendo, ahora sí, una pizca de sal. Pasados los tres minutos, retiramos del fuego y añadimos el atún desmigado. Lo mezclamos todo bien y lo pasamos a un recipiente, que taparemos y conservaremos en la nevera hasta el momento de servir.

Personalmente yo os recomiendo que hagáis este plato con antelación, para que tanto el relleno como la mahonesa estén bien fríos. En este caso, haría la mahonesa y el relleno primero, y un poco antes de la hora de comer (al menos 20 minutos antes, jejeje) pondría las plazas a remojar. Así ya sólo nos quedará esperar a que estén listas y emplatar.

Esta parte del proceso es coser y cantar. Ya con la mahonesa y el relleno fríos, y las placas remojadas, sacaremos éstas del agua y las secaremos bien para que no nos añadan agua al plato. Añadiremos, al cuenco del relleno, una cucharadita de la mahonesa de anchoas y mezclaremos bien. Cogeremos nuestro plato, pondremos una de las placas abajo, extenderemos sobre ella la mitad del relleno, cubriremos con una placa y sobre ésta añadiremos una capa generosa de la mahonesa de anchoas, añadiremos una placa más y sobre ella la otra mitad del relleno. Ahora sólo nos queda la “tapa”. La tapa hay que pintarla con la mahonesa, esta vez con una capa ligera para que no quede demasiado graso el plato. Para no desmontar el plato, yo os recomiendo primero pintar la tapa y luego ponerla sobre el plato con cuidado. Si no lo hacemos así, corremos el riesgo de arruinar la presentación o perder la paciencia en la delicada operación. Jejeje. Y ¡ya está! Ya lo tenemos listo para disfrutar. Buen provecho y… Natalia, gracias de nuevo por tus tomates!!! Ummmm!!!

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84. Blinis de tomate con Anchoas y Queso de Tetilla (11 min + fermentación -1h-)

Siempre hablamos de recetas para una persona, pero sinceramente esta receta merece la pena compartirla… No sólo porque esté muy rica y os sirva para conquistar corazones 😉 sino porque con las cantidades que os diré a continuación, tendremos para hacer blinis suficientes para una fiesta. Es una pena que los huevos no sean “divisibles” y no nos permitan hacer menos cantidad de masa… pero hay que verle el lado bueno, o montamos esa fiesto o, los blinis que os sobren, podréis conservarlos en un tupper, e ir gastándolos en los 3-4 días siguientes.

Para mí, los blinis son un invento fantástico. Una especie de crep esponjoso que yo siempre he conocido acompañando al salmón ahumado y a salsa tártara o crema agria. En esta ocasión los he “reinventado” y les he añadido un toque de tomates secos en aceite para aromatizarlos un poco y que mariden mejor con las anchoas. Pero no os adelanto más, vamos allá con la receta.

Para la cobertura (de 4 blinis, ración para una persona):

Para la masa de los blinis (cantidades para unos 25 blinis):

  • 100 gr de harina de trigo
  • 4 vueltas de molinillo de pimienta negra molida
  • 1 cucharadita, de las de moka, de sal
  • 15 gr de levadura fresca
  • 200 ml de leche
  • 1 huevo
  • 3 mitades de tomates secos en aceite (de los que empezamos ayer, al preparar el provolone sobre salsa de tomates secos).

Para esta receta, debemos empezar por preparar la masa de los blinis, que es lo más entretenido ya que tenemos que darle tiempo a la levadura para que haga su trabajo; cosa imprescindible para que luego nuestros blinis queden esponjosos.

Para ello, mezclaremos la harina con la sal y con la pimienta negra en un bol, removiéndolo todo muy bien. Por otro lado, cogeremos el huevo y separaremos la yema de la clara. La clara la echaremos en un cuenco, que guardaremos tapado en la nevera hasta nuevo aviso 😉 La yema, por su parte, la echaremos al cuenco de la harina.

Ahora, mediremos la leche y templaremos la mitad de la misma en el microondas (templada solamente), para disolver después en ella la levadura. La otra mitad de la leche, la pondremos en el vaso de la batidora junto a los tomates secos, y trituraremos bien. Cuando lo tengamos, mezclamos las dos “leches” y las añadimos al bol de la harina, removiendo ahora todo el contenido hasta tener una mezcla homogénea y sin grumos. Una vez conseguida esta mezcla, taparemos el bol con film y lo reservaremos en un lugar cálido, para que fermente la levadura, durante 1 hora aproximadamente.

Os dará tiempo de sobra en este rato para hacer un montón de cosas, pero una de las cosas imprescindibles será picar las anchoas y el queso de tetilla (si queréis, pues también es buena idea ponerlos enteros) y mezclarlos.

Al finalizar el tiempo de fermentación, sacaremos de la nevera el bol con la clara y montaremos ésta a punto de nieve con la ayuda de la batidora, usando el accesorio de varillas. También lo podéis hacer con el tenedor, pero lleva un poco más de tiempo… Tened en cuenta que hay que batir durante el suficiente tiempo como para que entre mucho aire en la clara y nos quede en forma de espuma.

Cuando la tengamos montada, la añadiremos con cuidado al bol de la masa y la integraremos con mucho cuidado, con ayuda de una paleta, para evitar que en la operación se “baje” la clara.

Ya tenemos nuestra masa de blinis, ahora sólo nos queda cocinarlos. Para ello pondremos una sartén al fuego, al 60% de potencia, que habremos embadurnado previamente con un poco de aceite, retirando el exceso con papel de cocina. Cuando la sartén esté caliente, añadiremos cucharadas de la mezcla a la sartén, con la suficiente separación para que no se peguen entre sí. Los cocinaremos unos 40 segundos por ese lado, y después les daremos la vuelta, cocinándolos 30 segundos más hasta que estén dorados. Los sacamos del fuego a una bandeja para que se enfríen, y repetimos la operación hasta acabar con la mezcla o hasta que creamos que ya tenemos suficientes, jejejeje. El aspecto que deben tener, para que os sirva de pista, es este:

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Cuando hayamos terminado y ya tengamos los blinis templados, colocaremos sobre ellos la mezcla de queso de tetilla y anchoas y ¡¡servimos!! Espero que os gusten.

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27. Ensalada de Anchoas y Remolacha (19 min)

Esta receta súper sencilla me la descubrió mi abuela; y la verdad es que parece mentira que sólo con cuatro ingredientes se pueda sacar ese saborazo. Nos servirá, además, para terminar el botecito de anchoas que habíamos comprado para las tostas.

Con ella empezamos también un ingrediente que me atemorizaba: la remolacha. Comprar 500 gr, la típica bolsita con 3 piezas cocidas al vacío que venden en los supermercados, me parecía una insensatez. Pero ahora con la evidencia de que realmente se puede gastar toda (sin aborrecerla) antes de que caduque, os animo a repetir la experiencia en vuestras casas.

Para este primer plato con remolacha necesitaréis:

  • 30 gr de anchoas en semiconserva
  • 35 gr de pepinillos (del bote que teníamos abierto en la nevera después de hacer los huevos rellenos)
  • 150 gr de remolacha
  • 35 gr de mayonesa (de la que tenemos en la nevera tras el sándwich de bacon y huevo)

Sacar las anchoas directamente del bote y escurrirlas del aceite y picarlas en tiritas finas (de unos 2 milímetros de grosor) y poner en un bol. Picar los pepinillos en rodajitas finas, de 1 milímetro de grosor. Si son pepinillos grandes, cortar previamente a lo largo en 4 partes.

Picar la remolacha en tiras, del tamaño de fideos de fideguá (de 2 milímetros de grosor por 3 cm de largo) y añadir también al bol.

Echar, por último, la mayonesa, mezclar bien y servir. ¡¡Ummm!!

 Nota: en principio no hará falta que le añadamos sal, pues las anchoas ya le aportan bastante. Pero si probamos y después la echamos en falta, siempre estamos a tiempo de corregir  😉

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