132. Canelones de Espinacas y Setas (33 min)

Disculpadme chicos, voy constantemente con la lengua fuera y no me da la vida para publicar a tiempo las recetas que voy enlazando! Pero no me puedo quejar, afortunadamente es por trabajo y ocio, y siempre es bueno que no nos falte ni una cosa ni la otra, jeje. El caso es que la receta que os voy a relatar hoy, la enlazaremos perfectamente con nuestro último plato: la crema de espinacas, dando salida a la otra media bolsita de espinacas baby que habíamos comprado. En esta ocasión, os diré que no estoy nada orgullosa de la foto, pues el aspecto del plato en directo y, sobre todo, el olor, despiertan mucho más los sentidos de lo que pueda parecer al ver esta fotografía. Este es un plato que inventé hace años ya para aprovechar igualmente unas espinacas sobrantes y me pareció fascinante su sabor, por lo que quedó automáticamente incorporado a mi recetario personal 😉 ¿Os parece si empezamos?

Vamos allá con la lista de ingredientes para 3 canelones bien rellenos, como los de la foto:

  • 3 placas de lasaña precocida (de la que no hay que hervir, como las que usamos para la Lasaña fría de Bonito y Tomate Cherry). Podéis usar la de canelones, pero entonces necesitaréis 4 o 5, porque no os dará de sí para enrollar todo el relleno.
  • 60 gr de espinacas baby frescas (las que no utilizamos para las Espinacas a la Crema del otro día).
  • 60 gr de setas shitake (yo compré un puñadito de este tipo, para enlazar recetas posteriores, pero podéis sustituirlas por champiñón. Si optáis por este cambio, recomiendo ponerlos laminados y en crudo, pues la textura final será más interesante).
  • 60 gr de queso philadelphia (esto equivale a unas tres cucharadas grandes).
  • Aceite de oliva virgen extra para freír
  • 2 cucharadas de nata (de la que empezamos para las Espinacas a la crema).
  • 1 tacita, de las de café expreso, de leche
  • 1 cucharadita, de las de moka, de harina.
  • Sal

Para preparar nuestra receta, lo primero que haremos será poner a remojo las placas de lasaña el tiempo que indica el fabricante (normalmente serán unos 10 minutos en agua templada). Al mismo tiempo, aprovecharemos para poner a calentar el horno, a 200 grados).
Lo siguiente que haremos será limpiar las setas con un paño húmedo (no las pongáis bajo el grifo, que cogerán demasiada agua) y después cortarlas en tiras finas; que saltearemos en una sartén, con una cucharadita de aceite, al 80% de potencia durante minuto y medio. Pasado este tiempo, sacaremos del fuego y reservamos.
Por otro lado, en un cazo, pondremos fondo de aceite a calentar (como de un dedo de profundo) al 80% de potencia. Cuando el aceite esté caliente, añadiremos las espinacas y taparemos inmediatamente para evitar salpicaduras. Mantenemos así durante 2 minutos y tras ello las sacamos y ponemos a escurrir en un colador, para que pierdan todo el aceite posible (dejar unos 4 minutos reposando para que esto ocurra).
Hecho esto, ya tendremos todos los preparativos para el relleno de los canelones, así que sacaremos las placas del agua y las secaremos bien. En cada extremo de las mismas, pondremos la cucharada de philadelphia (20 gr por canelón), un tercio de las setas salteadas y un tercio de las espinacas rehogadas. Salamos ligeramente y enrollamos sobre sí mismo para formar el canelón, que pondremos en una fuente apta para horno. Repetimos la operación hasta tener listos los tres.
Ahora, retiraremos todo el aceite de cocinar las espinacas del cazo salvo, aproximadamente, dos cucharadas, que mantendremos en el cazo para preparar la bechamel. Encendemos el fuego al 60% de potencia y, cuando esté caliente, añadiremos la cucharadita de moka de harina. Removemos bien y cuando se haya impregnado del aceite, añadiremos poco a poco la leche, removiendo bien para evitar los grumos (si salen grumos podemos usar la batidora). Añadimos también la nata, sazonamos y retiramos el fuego.
Cuando tengamos lista esta bechamel, regamos con ella los canelones y metemos en el horno para gratinar durante 6-7 minutos. Pasado este tiempo, sacamos del horno y servimos, y…

¡Ya está todo listo para disfrutar! ¡Buen provecho amigos!

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115. Vitello Tonato (50 min + reposo)

Hoy tenemos entre manos un clásico plato italiano, el vitello tonato. Traducido al castellano su nombre sería ternera (=vitello) con salsa de atún (“atunado” sería la traducción literal, concretamente). Este clásico nos va a permitir gastar parte de las alcaparras y las anchoas que aún teníamos en la nevera tras las últimas recetas. Siempre enlazando para aprovechar!! Ese es el espíritu. Aunque este plato tradicionalmente se toma frío, a mí me gusta tomarlo templado, para apreciar más los sabores. Pido perdón a los puristas por ello 😉
Vamos allá con la lista de ingredientes, en esta ocasión, prepararemos 3 raciones para ser capaces de trinchar la carne medianamente bien. Necesitaremos:

  • 600 gr de redondo de ternera (comprad un poco más, unos 200 gr extra, que los usaremos para la siguiente receta)
  • 30 gr de zanahoria (aproximadamente una)
  • 30 gr de apio (aproximadamente una ramita)
  • 75 gr de cebolla limpia (aproximadamente media)
  • 1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de aceite
  • 1 cucharadita, de las de moka, de perejil
  • 1 cucharadita, de las de moka, de tomillo
  • 1 cucharadita, de las de moka, de romero
  • 100 ml de un buen vino blanco seco
  • 1 lata de atún (62 gr)
  • 15 gr de alcaparras (de las que empezamos para preparar la salsa tártara del fish & chips)
  • 4 filetes de anchoa en aceite (de las que empezamos para preparar los tallarines a la putanesca)
  • 15 gr de miga de pan (mejor si es candeal)
  • 50 ml de nata para cocinar
  • 35 gr de mahonesa ligera (aprox 1 cucharada y media)
  • Sal y pimienta negra

Para preparar nuestro plato, lo primero que haremos será poner el horno a calentar a 180 grados. Mientras se calienta, pelaremos y picaremos las zanahorias (en cubos de 1cm de lado), limpiaremos y picaremos el apio y picaremos también la cebolla (todo en cubos del mismo tamaño) y el diente de ajo.

Tras ello, sazonaremos la carne con sal y unas vueltas de molinillo de pimienta negra. Cogeremos una bandeja pequeña para horno y echaremos en el fondo una de las cucharadas de aceite de oliva. Sobre ella pondremos nuestra carne y la regaremos con la otra cucharada de aceite. Alrededor de la carne dispondremos las hortalizas y las hierbas aromáticas picadas y tras ello introduciremos la bandeja en el horno.

Hornearemos 15 minutos sin ventilador y, pasado ese tiempo, regaremos la carne con el vino y seguiremos horneando 16 minutos más (si nos gusta la carne más hecha, dejarle unos 3 minutos más, pero tampoco os paséis que la carne puede hacerse demasiado). Pasado este tiempo, sacamos la bandeja del horno y ponemos la carne en un plato para que se enfríe más rápidamente.

Entre tanto, el resto del contenido de la bandeja (las verduras y el líquido de cocción) lo pasaremos al vaso de la batidora y le añadiremos la miga de pan, las anchoas, las alcaparras y el atún bien escurridos, la nata y un pelín de sal. Trituramos y, cuando tengamos ya una salsa fina, añadimos la mahonesa y batimos un poco más para que se termine de mezclar.

Por último, cuando la carne se haya enfriado, la trincharemos con más o menos maña en filetes finos. Los dispondremos en el plato y verteremos unas cucharadas de salsa por encima. Y… ya lo tenemos listo!! Podemos decorar con unas alcaparras y templar si se desea. Espero que lo disfrutéis.

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112. Paté de Perdiz con Caviar de Aceituna Negra (60 min)

¡Comprobado! En el siglo XXI ya no hace falta casarse ni tener pareja para comer perdices. Lo de los cuentos ya quedó atrás y os lo voy a demostrar con esta receta y la siguiente, dos platazos para gente como tú y como yo, que vivimos “solitos en palacio”. El primero de ellos es este paté de perdiz, que si bien es típico de Jaén, yo lo probé por primer vez en Madrid (en la Taberna el Chato) y después en Almodóvar del Campo, Ciudad Real. De este plato me atrajo especialmente la combinación entre el sabor suave del paté, la untuosidad que le da el aceite de oliva con que se acompaña y el toque de sazón que le da el caviar de aceituna negra.
Si no habéis probado nunca esta combinación, desde luego os sorprenderá y no hay mejor excusa para ponerse manos a la obra que prepararlo como entrante para estas próximas fiestas de Navidad. Os listo los ingredientes que necesitaremos para 3 tarrinas pequeñas de este paté:

  • ½ perdiz (170 gr entera, lo que equivale aprox. 95 gr de carne una vez limpia)
  • 55 gr de higaditos de pollo
  • 50 gr tocino fresco (comprad un poco más, unos 30gr, que lo usaremos para algún guiso en breve)
  • 80 gr de cebolla limpia
  • 30 gr de aceitunas negras sin hueso (de las que empezamos en la receta de los “Tallarines a la Putanesca”)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva y un poco más (del mejor que tengáis para crudo) para servir.
  • 3 cucharadas de brandy
  • 1 cucharadita, de las de moka, de tomillo fresco
  • 140 gr de nata líquida (para montar)
  • 1 huevo
  • Sal

Si sois un poco remilgados la primera tarea a desempeñar en este plato no os va a gustar nada: hay que extraer la carne de nuestra media perdiz. Para ello, quitamos la piel y con paciencia, un buen cuchillo y unas tijeritas vamos separando la carne del hueso y apartándola en un bol. Conviene que al tiempo la vayáis cortando en pedacitos más pequeños, pues así evitaréis que se os cuele algún perdigón en el caso de que la perdiz sea de campo. Una vez limpia, pesad y picad groseramente los higaditos de pollo y reservarlos junto a la carne de perdiz. Haced lo mismo con el tocino y luego, limpiad muy bien la tabla y pesad y picad finamente la cebolla.

Cuando ya tengamos todo esto listo (nuestro “mise en place”), poner un cazo al fuego con las dos cucharadas de aceite de oliva, al 60% de potencia. Rehogaremos la cebolla durante unos 5 minutos, removiendo a menudo, hasta que quede transparente.

Mientras tanto, aprovechad para ir encendiendo el horno, poniéndolo a 180 grados y sin ventilador.

Una vez haya pasado el tiempo de la cebolla, añadiremos la carne, los higaditos y el tocino, rehogándolo todo durante 3 minutos. Añadimos el brandy y el tomillo rehogamos durante 4 minutos más. Apagamos el fuego y sazonamos.

Mientras el contenido del cazo se enfría un poco, batiremos el huevo y le añadiremos la nata y sal, mezclándolo todo muy bien para tener una mezcla homogénea. Cuando la tengamos, prepararemos la mezcla del paté en dos pasos: en primer lugar picaremos las carnes por separado, tal y como están en el cazo, y luego le añadiremos la mezcla de nata y huevo y volveremos a batir. Probaremos de sazón y corregiremos si es necesario.

A continuación verteremos nuestra mezcla en tarrinas o flaneras aptas para el horno. Las pondremos en una fuente de horno lo suficientemente grande para que nos quepan todas y llenaremos con cuidado el fondo de la fuente de agua hasta que llegue al menos a la mitad de altura de nuestras tarrinas. Vamos, esto es “lo que viene siendo” un baño maría, pero me he extendido explicándolo por si alguien no lo había hecho nunca. También os lo he explicado con mi “truco” pues cuando empezaba, más de una vez cometí el error de llenar la fuente de agua y luego meter las tarrinas y… ¡horror! El agua acababa cubriéndolas demasiado y metiéndose dentro de las tarrinas (arruinando la mezcla, claro). Para que no tengáis problemas con el principio de Arquímedes, os recomiendo hacerlo de esta forma hasta que cojáis práctica.

Pues bien, cuando tengamos la bandeja montada, la meremos en el horno y lo mantendremos allí durante unos 35 min. El tiempo puede variar en función del tamaño de las tarrinas (yo usé flaneras de 9,5 cm de diámetro por 4 cm de alto), así que os recomiendo ir probando “el punto” del paté con un cuchillo desde que hayan pasado los primeros 30 minutos de horneado.

Mientras el paté se hornea, vamos a preparar el acompañamiento, el “caviar” de aceituna. Para ello, picaremos finalmente las aceitunas, de tal modo que nos queden cubitos de apenas 2-3 milímetros de lado (tamaño de caviar un poco grande, jejeje, de ahí el nombre). Pasamos por encima un papel de cocina para secar un poco los cubitos y preparamos una sartén con aceite abundante, que pondremos al fuego al 70% de potencia. Cuando esté caliente, cogeremos un colador y pondremos en su interior una porción de los cubitos de aceituna. Meteremos el colador en el aceite caliente y cocinaremos por espacio de 30-40 segundos. Pasado ese tiempo, volcamos nuestras chispas sobre otro escurridor más grande, para retirar el exceso de aceite. Repetimos la operación hasta haber acabado con las aceitunas y reservamos nuestras chispas en el escurridor hasta el momento de emplatar.

Cuando termine el tiempo de horneado, sacaremos con cuidado las tarrinas y las dejaremos enfriar bien. Cuando estén frías, tenemos la opción de presentarlas simplemente desmoldadas en el plato (sobre un fondo de aceite) o preparar esta otra presentación, montando unas “quenelles” de paté con ayuda de dos cucharas y poniéndolas sobre el fondo de aceite. Terminamos espolvoreando un poco del caviar de aceituna negra y servimos acompañado de galletitas saladas o pan tostado. ¡Y a disfrutar!

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102. Abadejo al Cava con Crujiente de Puerros (22 min).

Ya que teníamos la nata abierta de nuestra última receta, teníamos que darle salida, pues ya sabéis que ese es el objetivo de este blog: tirar lo menos posible. De todas las recetas posibles con nata, he pensado en esta para darle una alegría a mi amigo Mario, que de vez en cuando me protesta porque hago pocas recetas de pescado. Pues bien, en estos días vamos a hacer un par de recetillas con abadejo, primo hermano del bacalao. Espero que os gusten, vamos allá con los ingredientes de esta primera.

  • 70 gr de cebolla en limpia (de la que teníamos abierta de la receta anterior, nuestro revuelto cremoso de champiñón).
  • 4 cucharadas de nata líquida (de la que teníamos abierta de la receta anterior, nuestro revuelto cremoso de champiñón).
  • 100gr de abadejo en un taquito (yo lo he comprado congelado, pero también podéis usarlo fresco).
  • 15 cl de cava
  • 50 gr de puerro.
  • 3 cucharadas de aceite.
  • Sal

Preparar esta receta es de lo más sencillo y la verdad es que el sabor es delicioso (os recomiendo comprar pan el día que la hagáis, porque la salsita es un pecado).

Lo primero que haremos será picar la cebolla en cuadritos, y la rehogaremos en un cacito que pondremos al fuego, al 60% de potencia, con dos cucharadas de aceite, durante 7 minutos, removiendo de vez en cuando.

Durante este tiempo cortaremos el puerro en tiras finas, como tallarines y lo reservaremos.

Cuando hayan pasado los 7 minutos del rehogado de la cebolla, añadiremos el cava y cocinaremos durante 7 minutos más.

En este tiempo, aprovecharemos para freír el puerro. Esta operación es delicada y tuve que repetirla tres veces, la primera de ellas dejé la cocina perdida, jejeje; pero a la tercera va la vencida. Os cuento los trucos para que no os acordéis mal de mí. Lo primero será poner otro cazo al fuego con abundante aceite limpio (mejor cazo que sartén, porque al echar el puerro al aceite éste hervirá bastante y corremos riesgo de desbordamientos –habla la voz de la experiencia, jejeje-). Pues bien, si usamos cazo, lo llenaremos hasta 1/3 del mismo con aceite limpio y lo pondremos al fuego, al 70% de potencia. Cuando el aceite esté caliente, añadimos un pequeño puñado de tiras de puerro y mantenemos en el fuego durante unos 15 segundos, justo antes de que empiece a tostarse. Llegados a este punto, sacamos del fuego con una rasera a un plato con papel de cocina, para escurrir el aceite sobrante. Repetimos la operación hasta acabar con el puerro y reservamos el resultado.

Con este entretenimiento, seguro que nos han pasado los 7 minutos de reducción del cava. Cuando este tiempo pase, añadiremos las 4 cucharadas de nata y la sal, cocinando todo junto durante 4 minutos más.

En estos 4 minutos, pondremos una sartén al fuego, al 60% de potencia, con una cucharada de aceite. Sazonaremos el pescado y lo haremos en esta sartén vuelta y vuelta. Esto es, unos 45 segundos por cada lado. Sacamos del fuego y reservamos.

Ya casi hemos terminado, lo que tenemos que hacer ahora, cuando ya hayan pasado los últimos 4 minutos de la salsa, es triturar ésta con la batidora, para integrar la cebolla y convertirla en una salsa fina. Cuando lo tengamos, volvemos a poner al fuego e introducimos el filete de pescado, para que se integren los sabores. Cocinamos todo junto 2 minutos más y ¡listo! Ya podemos servir el pescado con un poco de salsa y un toque de nuestro crujiente de puerros. Lo llevamos a la mesa y ¡a disfrutar! Estará genial si además lo acompañáis del cava que no habéis utilizado 😉

Bon appetit!!

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70. Crema Bicolor de Espárragos (20 min)

Como dice mi amiga Iassaka esta receta sí que es un espectáculo, no sólo por la presentación, que nos puede dar mucho juego (haciendo distintos dibujos con las cremas o incluso poniéndola en vasitos), sino por el saborazo y la textura que tiene. Siempre os invito a probar todas las recetas, pero especialmente en este caso no deberíais pasar por alto esta recomendación… Como se dice ahora, es un “must” 😉 Eso sí, esta receta va a poner a prueba vuestra capacidad para hacer dos cosas a la vez… ¿Quién se atreve?
Os cuento, sin entretenerme más, los ingredientes que necesitamos para cada ración:

Para la crema blanca:

  • 24 gr de cebolla limpia
  • 30 gr de nabo
  • 90 gr de espárragos blancos en conserva
  • 20 cl de nata (de la que nos ha sobrado tras preparar las cintas con calabaza)
  • 5 cl de agua
  • 10 gr de mantequilla
  • Sal

Para la crema verde:

  • 64 gr de espárragos trigueros
  • 10 gr de mantequilla
  • 10 gr de miga de pan candeal
  • 15 cl de un buen caldo de verduras (lo que sobre, congeladlo en raciones como hemos hecho otras veces)
  • Sal

Bien, pues ahora que lo tenemos todo, lo primero que tenemos que hacer es cortar la cebolla en juliana y el nabo en tacos por un lado y, por otro, cortar los espárragos verdes en rodajitas, dejando, eso sí, las yemas enteras. Cuando lo tengamos listo, pondremos dos cazuelas al fuego, al 60% de potencia, y en cada uno de ellos echaremos 10 gr de mantequilla para que se vaya derritiendo. Cuando esté templada, en la primera cazuela echaremos la cebolla en juliana y en el segundo, echaremos las rodajitas de espárragos verdes (menos las yemas). Rehogamos estos ingredientes en ambos cazuelas durante 2 minutos y, pasado este tiempo, añadimos el nabo al cazo de la cebolla y las yemas de espárragos verdes en el de los espárragos. Rehogamos el contenido de ambas cazuelas, removiendo de vez en cuando, durante 7 minutos más.

Pasado este tiempo, vamos a añadir a la cazuela del nabo y la cebolla, los espárragos blancos y la sal. A la “cazuela verde” le añadiremos la sal y sacaremos 2-3 yemas que reservaremos para decorar. Rehogamos otro minuto más el contenido de ambas cazuelas y ahora añadiremos los ingredientes líquidos. A la cazuela blanca, le vamos a añadir la nata y el agua. A la cazuela verde, le añadiremos el caldo y la miga de pan, y coceremos el contenido de ambas cazuelas durante 3 minutos más.
Ahora, ya tenemos casi todo listo, sólo tendremos que apagar el fuego y triturar con la batidora el contenido de cada cazuela hasta obtener una crema fina de cada una de ellas. Probamos de sazón y corregimos si es necesario.
Pues bien, ya sólo nos queda emplatar. Para conseguir el resultado de la foto, sólo tenemos que poner la crema blanca en nuestra sopera y tras ello, verter la crema verde justo en el centro. Con ayuda de un palillo, “rallaremos” la superficie con él con movimientos radiales desde el centro de la sopera hacia afuera, para conformar los “rayos” del sol. Con este mismo método, podemos hacer los dibujos que queramos. ¡Sólo hace falta practicar! Por último, colocaremos sobre la superficie de la crema las yemas de espárrago verde que habíamos reservado y…

¡a disfrutar del homenaje! Ya me diréis si os gusta.

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53. Pimientos del Piquillo Rellenos de Gambas (32 min)

Después de habernos endulzado con las fresas, volvemos a gestionar nuestro stock del frigorífico, jejeje. Recordad que teníamos pendiente de gastar los pimientos que no habíamos usado para los escalopines. Éstos, junto con un paquetito de langostinos congelados que acabo de comprar, nos vienen de perlas para preparar el plato de hoy. Se trata de un plato también tradicional de mi familia, receta de mi madre, que queda delicioso. Espero que os guste.

Vamos con los ingredientes para preparar una ración:

  • 4 pimientos del piquillo enteros (todos los que sobraron tras preparar los escalopines con salsa de piquillos)
  • 40 gr de cebolla (ya sin piel)
  • 1 huevo cocido (si lo tenemos sin cocer, contad con emplear al menos 12 minutos más para la receta, que es el tiempo que debéis tenerlo en agua hirviendo para que esté listo).
  • 100 gr de langostinos crudos enteros (he comprado, como os decía antes, un paquetito de 250 gr de langostinos enteros congelados, sacando para esta receta un poco menos de la mitad y dejando el resto en el congelador para la siguiente receta).
  • 2 cucharadas de nata líquida.
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita, de las de moka, de harina
  • Sal

Para la bechamel:

  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de harina
  • 12 cucharadas de leche (de la que nos sobró tras el postre de fresas con leche).
  • Sal
  • Nuez moscada (opcional)

 Como esta receta la remataremos en el horno, os recomiendo que primero de todo encendáis el horno, para que se vaya calentando, a 200 grados.

Tras ello, trocead la cebolla en cubitos pequeños y reservarla. Pelad el huevo duro y cortarlo también en cubitos y lo mismo con los langostinos: pelarlos y cortarlos en trozos de 1,5 cm de largo. Ya tenemos nuestro “mise en place” o lo que es lo mismo, nuestro “terreno” preparado para ponernos a preparar la receta sin interrupciones.

Ahora, calentamos una sartén al 60% de potencia y le echamos las dos cucharadas de aceite. Cuando el aceite esté caliente, añadimos la cebolla y rehogamos durante 6 minutos, hasta que empiece a dorarse. Llegado este punto, añadiremos los langostinos en trozos y saltearemos el conjunto durante 1 minuto, añadiendo por último el huevo en cubitos (ojo, si veis que el huevo es muy grande, no lo echéis entero) rehogándolo todo durante 1 minuto más. Hecho esto, añadimos ahora la cucharadita de moka de harina, las dos cucharadas de nata y sal, removemos bien dejando que la harina se tueste ligeramente, apagamos el fuego y dejamos reposar.

Entre tanto, en un cazo pequeño vamos a preparar la bechamel. Encendemos el fuego al 50% de potencia y añadimos al cazo la cucharada de aceite. Cuando esté caliente, añadimos la cucharadita de harina y removemos bien pero sin dejar que llegue a tostarse. Añadiremos ahora la leche cucharada a cucharada sin dejar de remover e intentando evitar que salgan grumos. No obstante, si vemos que cuando hayamos añadido toda la leche nos queda alguno, siempre podemos arreglarlo pasándolo un poco por la batidora. Sazonamos con la sal y con la nuez moscada al gusto y reservamos.

Ahora llega el momento más delicado: rellenar los pimientos! Jejeje. Nada, no os preocupéis que no tiene ninguna dificultad. Sólo tenéis que escurrirlos bien, sujetarlos en el hueco entre el pulgar y el resto de los dedos (con la mano en forma de catalejo) y abrir el hueco del pimiento. Con ayuda de una cucharilla, coged la mezcla de gambas de la sartén y rellenad los pimientos. Conforme vayáis rellenándolos, irlos poniendo en una fuente apta para horno no muy grande. Cuando tengáis los 4 pimientos rellenos, regadlos con la bechamel y meterlos al horno (con calor arriba y abajo) durante 10 minutos. Si queremos darle un toque de color, en el último minuto poned también el gratinador. Y ¡ya están! ¡Listos para servir y comer!  

Nota: Si queréis una versión más melosa, podéis cambiar la mitad de leche de la bechamel por nata líquida para cocinar (ya que la tenemos abierta para el relleno… conviene gastarla). Eso sí, sed conscientes de que tendrá más calorías 😉

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