28. Pastel de Limón y Requesón (25 min + refrigeración)

Hoy cocinaremos un postrecito para endulzarnos la tarde de jueves y el fin de semana, porque las cantidades que os indico a continuación son suficientes como para preparar tres vasitos (vasos de zurito como los llaman en país vasco) como el de la foto. Como requieren refrigeración, será mejor tomarlos de un día para otro, así que nos dará justo para tomar uno el viernes, otro el sábado y otro el domingo. Jejeje.

Aprovechamos con él la tarrina de requesón que nos quedó (cerrada) en la nevera después de preparar los sándwiches de bacon y huevo y la crema de calabaza.  

Puede que todo el texto que viene a continuación os asuste, pero realmente es porque me he entretenido en explicároslo bien. En realidad no tiene tanto trabajo como parece y, aunque al hacerlo penséis lo contrario y os acordéis de mi, pensad también que es un trabajo que os vale para tres días 😉

No me enrollo más y os cuento lo que tenéis que preparar, separándolo en las tres capas que lleva el pastel:

Para la base:

  • 75 gr de galletas (de las que gastéis normalmente, yo puse Fibra Línea de Cuétara).
  • 30 gr de mantequilla
  • 2 cucharaditas de agua.

Para el relleno:

  • 125 gr de requesón
  • 1 hoja y media de gelatina
  • 100 ml de leche
  • 100 ml de nata
  • Ralladura (de la piel) de medio limón
  • 50 gr de azúcar
  • ¾ de cucharadita, de las de moka, de esencia de vainilla

Para el sirope:

  • La ralladura del otro medio limón
  • El zumo de ese medio limón 😉
  • 15 gr de azúcar
  • 3 cucharadas de agua
  • 3 gotas de colorante alimentario amarillo
  • 30 gr de mantequilla
  • 2 cucharaditas de agua.

Empezaremos por preparar la base. Para ello machacamos todas las galletas en el mortero y les añadimos la mantequilla derretida y las dos cucharaditas de agua. Hacemos una masa que se asemejará a arena mojada y la repartimos en el fondo de los tres vasitos, presionando un poco para que quede una capa uniforme. Metemos los tres vasitos en la nevera mientras preparamos todo lo demás.

Para preparar el relleno, lo primero que haremos será meter las hojas de gelatina en agua fría para que se humedezcan, tanto tiempo como indique en la bolsa, pero seguramente sea un mínimo de 5 min. Hecho esto, mezclamos la leche, la nata y el azúcar en un cazo y lo ponemos a calentar al 50% de potencia hasta que empiece humear y el azúcar se haya disuelto completamente.

Mientras se calienta, pondremos en un bol el requesón, con la ralladura de limón y la esencia de vainilla y mezclamos bien con ayuda de un tenedor y reservamos.

A estas alturas seguramente ya esté caliente el contenido del cazo. Si es así, escurrimos bien las hojas de gelatina de agua y las añadimos al cazo. Apagamos y retiramos del fuego, y removemos bien el contenido para que la gelatina se disuelva del todo. Después, verteremos en el cazo la mezcla de requesón y, con ayuda de la batidora, batiremos bien hasta que quede una masa homogénea. Cuando la tengamos, rellenamos con ella los vasitos y dejamos en la nevera un mínimo de 4 horas (sí, por eso os decía que es mejor hacerlos el día anterior al que pensemos comerlos).

Este tiempo será suficiente para preparar el sirope (jejejeje). Este paso no tiene ningún misterio, simplemente se trata de poner todos los ingredientes a excepción del colorante (es decir, ralladura y zumo, azúcar y agua) en un cazo al 30-40% de potencia, es decir, a fuego suave; y tenerlo así, removiendo de vez en cuando, durante 5-7 minutos o hasta que veamos que empieza a espesar y a coger la consistencia de una jalea fina. En ese momento, retiramos del fuego y añadimos 3 gotas de colorante alimentario amarillo. Removemos bien y pasamos la mezcla a una salsera, que meteremos en la nevera hasta el momento de servir o, al menos, hasta que hayan pasado nuestras 4 horas de rigor.

En ese momento, comprobaremos el punto del pastel tocando ligeramente la superficie (con las manos limpias) para ver si se ha endurecido. Tampoco esperéis algo muy duro, pero sí que ponga resistencia como haría una gelatina… Si es el caso, ya podéis repartir el sirope en los tres vasitos y girarlos mediante movimientos de la muñeca para que se deslice por toda la superficie y nos quede una última lámina uniforme.

Y ya lo tendremos listo para comer!!!

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21. Risotto de Calabaza y Gorgonzola (32 min)

Ummm, ¡veo la foto y me dan ganas de tomarlo de nuevo!

Os presento hoy esta receta de arroz cremoso que nos sirve para aprovechar la calabaza restante (habíamos comprado una rodajita) y para introducir un ingrediente nuevo: el queso Gorgonzola. Se trata de una variedad de queso azul de sabor más suave (comparado con Roquefort o Cabrales) y textura más untuosa. Combinado con la calabaza es excelente, os invito a probarlo, porque ambos ingredientes se suavizan y resaltan mutuamente.

Estas cantidades que os indico nos sirven como primer plato para dos o como un plato único abundante para uno. Si sois de poco comer, mejor que pongáis sólo el 80% de estas cantidades:

  • 85 gr de calabaza (limpia)
  • 140 gr de arroz bomba (del que habíamos comprado para el arroz con leche)
  • 60 gr de Gorgonzola
  • 50 gr de cebolla (limpia)
  • 15 gr de mantequilla
  • 4 cucharadas de nata líquida
  • 500 ml de caldo de pollo
  • 2 cucharaditas de queso parmesano
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • Sal

Modo de hacerlo:

Picar la cebolla en cuadritos pequeños (brunoise) de unos 4 milímetros de lado. Picar la cabalaza en cubitos un poco más grandes, de unos 7 milímetros de lado.
Poner una cazuela a calentar con la mantequilla y el aceite de oliva, al 50% de potencia. Cuando la mantequilla se haya derretido completamente, añadir la cebolla picada y rehogar 4 minutos, removiendo a menudo. Pasado ese tiempo añadir la calabaza junto a una pizca de sal, para ayudar a que salgan los jugos de cocción y no se queme la cebolla. Rehogarlo todo durante 6 minutos más.

Añadir ahora el arroz a la cazuela y remover para que se empape todo bien. Añadir ahora casi todo el caldo y otro poco de sal, digo casi todo porque conviene que apartéis una tacita (unos 75ml) para añadir al final si nos quedamos cortos. Pero, por donde iba, añadís casi todo el caldo y comenzáis a contar el tiempo. Necesitaremos normalmente 20 minutos para que el arroz esté listo. Durante los primeros 10 minutos, basta con que remováis cada 3-4 minutos todo el contenido de la cazuela. En los 10 minutos siguientes, tendréis que remover a menudo para evitar que el arroz se pegue y ayudar a que se cocine todo por igual. Cuando queden 3 minutos, añadiremos la nata y probaremos el punto de sal, corrigiendo si es necesario, y ahora sí que ya tendremos que remover casi constantemente, probando a menudo también un par de granos de arroz cada vez para ver si está hecho. Si vemos que se queda muy seco y al arroz aún le falta cocción, podemos añadir algo del caldo reservado, con prudencia para no pasarnos.

Cuando el arroz esté en su punto de cocción, apagar el fuego, añadir el queso gorgonzola cortado en tacos grandes (2 cm) y el queso parmesano. Dar un par de vueltas más al arroz para que se integre todo y servir.

¡¡Espero que os guste!! Ya me contaréis.

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12. Bacalao Dourado (35 min)

Este plato, típicamente portugués, yo lo conocí por casualidad en el Valle del Jerte y me fascinó. Hoy recurrimos a él aprovechando lo que sobró del bacalao que acompañaba al moje, alguna de las patatas monalisa (aún nos quedan de las que compramos para la tortilla), nata (que nos sobró de la quiche de puerro) y un huevo.
Necesitaremos para preparar esta receta:

  • 100gr de bacalao
  • 100gr de patatas monalisa (ya peladas y cortadas en formato “paja” como os indico a continuación)
  • 50gr de cebolla
  • 1 huevo
  • 3 cucharadas de nata líquida
  • ½ diente de ajo
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra + la cantidad suficiente para freír las patatas.
  • Sal
  • Aceitunas negras al gusto, para decorar

Cortar las patatas, todo lo largas que sean, en bastoncillos de 3 x 3 milímetros. Lo largas que sean nos da un poco igual, pero para que se frían al mismo tiempo sí que el grosor tiene que ser muy homogéneo. Ponerlas en un recipiente con agua durante unos minutos, para quitarle el almidón. Pasado ese tiempo, escurrirlas y secarlas con papel de cocina.

Entre tanto, cortar la cebolla en juliana (tiras) fina, picar bien el diente de ajo y desmigar el bacalao. Por otro lado, en el vaso de la batidora, pondremos un huevo, 3 cucharadas de nata líquida y un poco de sal (con prudencia porque el bacalao desalado ya tiene su punto de sal). Batimos y reservamos esta mezcla.

Poner dos sartenes al fuego, una pequeña con bastante aceite al 80% de la potencia y otra un poco más grande con 4 cucharadas de aceite de oliva, al 50% de la potencia.  En la primera, cuando esté bien caliente, freiremos las patatas durante 3 minutos hasta que estén doradas, sacamos, escurrimos sobre papel de cocina y reservamos. En la segunda sartén, ponemos a dorar la cebolla, 3 minutos más tarde el ajo y por último, 2 minutos más tarde, el bacalao. Pochamos el conjunto otros dos minutos más. No os olvidéis de ir removiendo a menudo para que no se os dore demasiado ninguno de los ingredientes.

Pasado este tiempo, añadimos a la sartén del bacalao las patatas fritas que habíamos reservado, removemos y añadimos la mezcla de huevo con nata. Subimos el fuego al 70% y rehogamos 2 minutos hasta que se cuaje la mezcla de huevo. Retiramos del fuego, emplatamos y adornamos con unas aceitunas negras.

Nota: En cuanto a las patatas paja, si las hacéis más finas, el tiempo de cocción será menor. Podríamos tener la tentación de hacerlas más gruesas para ahorrar tiempo en cortar, pero no os lo aconsejo porque como sí que hay que freírlas en aceite bien caliente para que queden crujientes, correríamos el riesgo de que nos quedaran crudas por dentro.

Si no os apetece entreteneros con el corte de las patatas, podéis optar por comprar patatas paja de bolsa. Ganamos tiempo, pero no gastamos las patatas que tenemos en la despensa, jejeje. La elección es vuestra 😉

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7. Vasitos de arroz con leche (25 min + refrigeración)

Como habéis podido observar en estos días, soy más de salado que de dulce, jejeje. Pero no quiero desatender a los navegantes golosos que recalen por aquí. Así que esta receta ¡va por vosotros! Con esta receta terminaremos de gastar la nata de las recetas 2 y 6 (si es que habéis comprado como yo un botecito de 250ml).

Para preparar uno 5 vasos de chupito (10ml cada uno) necesitaremos:

  • 200 ml de Leche (la pongo en negrita porque es el ingrediente que más me estresa, siempre acabo tirando algo y eso que compro bricks de medio litro. Así que esta receta me ayudará personalmente a aprovecharla).
  • 100 ml de nata líquida
  • 60 gr de arroz bomba
  • 2 gr Piel de limón (esto es más o menos una tira de punta a punta. Para sacarla, usar un pelador de verduras e intentar no llegar a la parte blanca, que nos daría amargor al plato)
  • ½ ramita de Canela (aproximadamente 1 gr)
  • 3 vainas de Cardamomo (aproximadamente 1 gr)
  • 50 gr de Azúcar blanco

Ponemos a hervir abundante agua en un cazo y, cuando empiece a hervir, echamos el arroz y lo mantenemos hirviendo, al 80% de potencia, durante 10 minutos. Retiramos del fuego, escurrimos con un colador y lo enfriamos con agua fría para cortar la cocción. Dejar escurriendo y reservar.
Entre tanto, ponemos otro cazo con la leche, la nata, la piel de limón, el azúcar y las especias y ponemos el cazo a fuego suave (40% de la potencia) durante 10 minutos para que infusione. Pasado ese tiempo, pasamos por un colador para quitar los “elementos sólidos” y volvemos a poner el líquido en el cazo, añadiendo ahora el arroz escurrido. Lo ponemos nuevamente al fuego, ahora al 50% de la potencia y cocinamos unos 17 min, vigilándolo a menudo para que no se pegue el arroz ni se pase. Para ello irlo probando hasta que notemos que esté hecho, en ese momento, apagamos el fuego, dejamos que se enfríe ligeramente y lo movemos a un tupper que mantendremos en la nevera hasta el momento de servir.

Nota: Es muy importante preparar esta receta con al menos 6 horas de antelación para que el arroz ligue bien con la parte líquida. Lo ideal es tomarlo al día siguiente de haberlo preparado. Si os gusta mucho la canela, aprovechar para espolvorear un poco de canela molida por encima antes de servir. ¡Bon appetit!

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6. Quiche de Puerro y Enmenthal (30 min con trampa, 1h30 sin ella…)

Me explico con lo de las “trampas”, para esta receta os doy dos alternativas: una es comprar la masa brisa hecha en el supermercado y la otra (¡un reto!) es prepararla vosotros mismos. Yo os explico la receta entera y luego ya decidís la versión que más os convenga o “estimule”… Necesitaremos:

Para la masa brisa (si no la compramos):

  • 100gr de harina + 1 cucharada más para espolvorear la mesa de trabajo
  • 1 pizca de sal
  • 1 huevo
  • 50 gr de mantequilla bien fría
  • 1 cucharada de agua.

Para el relleno:

  • 100 ml de nata líquida
  • 1 huevo
  • 100gr de puerro
  • 30 gr de cebolla
  • 60 gr de queso emmenthal en un taco
  • 2 cucharadas de aceite
  • Sal

Para preparar la masa:

Tamizamos la harina con ayuda de un colador y la ponemos en un bol, añadiéndole la pizca de sal. Cortamos la mantequilla fría en cubitos y lo añadimos a la harina. Ahora tenemos que integrar la mantequilla con la harina, lo haremos pegando pellizquitos a ambos ingredientes de manera que la mantequilla no se caliente y nos quede una especie de arenilla o serrín, como os muestro en esta foto.

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En otro bol, batimos el huevo y lo mezclamos con la cucharada de agua; añadimos esta mezcla al bol de la harina y lo mezclamos igualmente con la “técnica-pellizco”. Nos quedará una mezcla bastante pringosa que pondremos sobre la mesa enharinada (con la cucharada extra que os dije), le daremos forma de bola, lo envolveremos con film y dejaremos 30 min o más en la nevera. Pasado este tiempo, la masa habrá cogido textura de plastilina y podremos extenderla directamente sobre el recipiente donde vayamos a hornear el quiche (yo cogí un recipiente cuadrado, de 25×25 cm de lado y una profundidad de unos 3 cm).

Llegado este punto, con trampas o sin ellas, estaremos en la misma fase; ahora nos tocará extender la masa sobre el fondo del molde y cocinarla en el horno, precalentado a 200 grados, durante 4 min.
Pero ojo, antes de hornear la masa conviene haber empezado a preparar el relleno, para que según hayan pasado esos 4 min en el horno, podamos sacar la base, añadirle el relleno y seguir horneando…

Os cuento cómo se prepara el relleno:

Para preparar el relleno, poner una sartén al fuego (al 60% de potencia) con dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Mientras se calienta, cortar la cebolla en tiras (juliana) y poner al fuego, limpiar los puerros y cortarlos en rodajas y añadir a la sartén también. Añadirle un poco de sal para que el puerro y la cebolla suelten jugos durante la cocción y cocinar 7 minutos más, removiendo de vez en cuando.
Mientras tanto, batimos el huevo, lo mezclamos con la nata y salamos, comprobando el punto de sal. Rallar la mitad del queso y la otra mitad cortarlo en cubitos y añadirlo a la mezcla de nata y huevo. Por último, cuando la verdura esté lista y se haya enfriado un poco, la añadiremos también al bol.

Para terminar el plato:

Ya está el relleno listo ¿habéis horneado ya la base esos 4 minutos? Si no lo habéis hecho, hacedlo ahora y según termine, echáis el relleno dentro y horneáis el conjunto (en la posición arriba y abajo con ventilador) durante 15 minutos.
Sacarlo, dejar reposar y ¡¡a comer!!

Nota: Esta receta, preparando la masa, es un poco entretenido pero realmente nos compensará porque con las cantidades indicadas tenemos 2 raciones de quiche, es decir, quiche para dos días. Si dividimos entre dos, realmente son 45 min para cada día sin trampa y sólo 15 con trampa 😉 Jejeje. Es broma, vosotros decidís y ya me contaréis. ¡¡Bon appetit!!

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2. Cremita de Puerros (27 min)

Ya que hemos comprado las patatas monalisa y ayer nos dejamos abierta una cebolla para hacer nuestra tortilla, vamos a aprovechar estos dos ingredientes para nuestra siguiente receta: la cremita de puerros. Bueno, realmente de puerro, porque sólo utilizaremos uno, pero el resto del manojo que hemos comprado lo usaremos en unos pocos días. Si lo preferís, podeís aprovechar para doblar los ingredientes de esta receta y hacer crema para un par de noches… seguro que no os arrepentís.

Aquí están los ingredientes necesarios:

  • 60 gr de patatas monalisa (ya peladas)
  • 60 gr de cebolla blanca dulce (limpia)
  • 80 gr de puerro (limpio)
  • 20gr de mantequilla (no margarina, que no es lo mismo!)
  • 250 ml de caldo de pollo (nos vale el de brick, yo he comprado un brick de 500ml. Si vosotros hacéis lo mismo, congelar la mitad sobrante para que la usemos otro día. Podéis hacerlo en el propio brick, teniendo la precaución de que no se nos vuelque dentro del congelador)
  • Sal
  • 2 cucharadas de nata líquida.

Poner en una cazuelita la mantequilla a derretir, para ello, poner el fuego al 60% de la potencia. Cortar la cebolla en tiras, añadirla al cazo para que se empiece a rehogar en la mantequilla (la cebolla es el ingrediente que más tarda en hacerse de los tres que tenemos), mientras tanto, cortar las patatas en rodajas como para tortilla 😉 y añadirlas también a la cazuela. Por último, cortar los puerros en rodajas y añadirlos también. Contar que, desde que hayamos añadido la cebolla, tendrán que pasar 7 min en total para tener todo rehogado al punto que queremos.
En ese momento, añadir el caldo de pollo, una pizca de sal y bajar el fuego al 50% de potencia. Lo tendremos así, hirviendo, 17 minutos más. Pasado el tiempo, apagamos el fuego, añadimos la nata y trituramos con ayuda de la batidora. Probamos para ver qué tal está de sal y corregimos si es necesario. Servimos y ¡¡a comer!!

Toque: Si queremos darle un toque elegante, decorarla con unos tallos de cebollino (enteros o picados, como prefiráis). También podéis tomarla en frío, está riquísima.

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