58. Ensalada fresca de Pollo con Lima y Cilantro (19 min)

Después de la pizza, necesitamos algo ligero para compensar y empezar la semanita con buen pie, pero no nos podemos olvidar del trocito de pollo que nos queda en la nevera… ¡Listo! Usaremos esta receta para matar dos pájaros de un tiro!! Qué bien sienta además encontrar combinaciones como ésta, en las que con pocos ingredientes se logran sabores indescriptibles. Lo mejor es que la probéis y podáis comprobar las sensaciones, pero os adelanto que queda jugosísima y con un sabor muy caribeño.

Nos metemos directamente a listar los ingredientes necesarios para preparar una ración de ensalada:

  • 35 gr de lechuga
  • 50 gr de pechuga de pollo, en un trozo (el último trocito que nos quedaba tras preparar el wok de pollo y la pizza barbacoa)
  • 10 gr de cebolla roja (que también teníamos abierta tras el wok y la pizza)
  • 20 gr de maíz (de la latita que empezamos también para la pizza barbacoa). Usaremos más maíz en próximos días, pero si aún vais a tardar en cocinarlo, os recomiendo congelarlo en raciones de unos 50gr con el caldo de la conserva.
  • 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra + 2 cucharadas (ahora explicaré el porqué de la división)
  • 1 cucharada de zumo de lima + la ralladura de ¼ de la misma
  • 1 cucharadita de cilantro fresco picado
  • ¼ de diente de ajo
  • Sal

Para prepararla, comenzaremos cocinando el pollo, así le daremos tiempo a que se enfríe antes de echarlo a la ensalada. Para ello, prepararemos en una taza un aliño con la cucharadita de aceite y la de cilantro, el cuarto de diente de ajo muy picado, la ralladura del cuarto de lima y un poco de sal. Removemos bien y con esta mezcla untamos el trozo de pollo. No lavéis aún la taza, que la necesitaremos más tarde…

Cortaremos ahora un cuadrado de unos 20 cm de lado de papel de aluminio y ponemos en el centro el trozo de pollo que hemos aliñado y lo cerraremos sellándolo bien. Hay que evitar que el papel de aluminio tenga mayor tamaño para no tener que doblarlo demasiado, lo que evitaría que el calor llegase al pollo correctamente. Cuando lo tengamos envuelto en este “papillote”, pondremos una sartén al fuego al 70% de potencia y sobre ella pondremos nuestro pollo en papillote, manteniéndolo así 2 minutos y medio por cada lado. De esta forma, el pollo se cocinará en su propio jugo sin necesidad de añadirle más aceite y evitando al tiempo que tanto el ajo como el cilantro que quemen y den mal sabor. Pasado este tiempo, apagaremos el fuego y dejaremos que el sobre se enfríe antes de desenvolverlo.

Mientras tanto, lavaremos la lechuga y la secaremos bien, para después colocarla como base en el recipiente donde vayamos a servir la ensalada y espolvorearla ligeramente con sal. Tras ello, prepararemos el aliño de la ensalada en la misma taza que hemos usado para preparar el aderezo del pollo. A esta taza le añadiremos las dos cucharadas de aceite, la cucharada de zumo de lima y por último la cebolla roja que habremos cortado en tiras finas. Lo removemos bien y dejamos reposar hasta el momento de servir la ensalada, pues teniendo la cebolla dentro del aliño ayudamos a que vaya perdiendo fuerza. Entre tanto, escurrimos bien el maíz y lo colocamos sobre la lechuga. Abrimos ahora el sobre de pollo y lo fileteamos. Lo añadiremos al bol de la ensalada solamente cuando esté frío, pues en caso contrario nos estropearía el efecto refrescante de esta ensalada. Por último, añadiremos el aliño con la cebolla y ¡listo para comer! Espero que lo disfrutéis.

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57. Pizza de Pollo a la Barbacoa (23 min + fermentación -30 min-)

Tenemos pollo en la nevera y tenemos también levadura fresca y cebolla roja… ¡Cómo no vamos a preparar una pizza! Además así cumplo con la petición del público que me hizo una lectora (Britix) hace unos días. En este caso, prepararemos una de mis pizzas favoritas: con salsa barbacoa. Ummm!! Soy fan de esta salsa y es prácticamente lo único que bajaré a comprar al súper, junto al queso y bacon, ya que entre la nevera y la despensa tengo todo lo demás. Os cuento los ingredientes que necesitaremos para que podáis ver vosotros también si echáis algo en falta. Para preparar esta pizza individual de pollo a la barbacoa necesitaréis:

Para la masa:

  • 85 gr de harina
  • 50 cl de agua templada
  • 3 gr de levadura fresca de panadería (de la que teníamos en la nevera tras preparar la focaccia)
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • 1 pellizco de sal

Para el topping:

  • 50 gr de pechuga de pollo en un trozo ( lo que nos sobró tras preparar el wok de pollo agridulce)
  • 15 gr de cebolla roja (también teníamos en la despensa tras preparar el wok)
  • 12 gr de maíz (abrir una lata y dejar el resto, junto con el caldo de conserva, en la nevera que lo gastaremos en breve).
  • 2 lonchas finas de bacon (he comprado un par de lonchas finas y una gruesa, para combinar platos como hicimos con el lote anterior, que preparamos los sándwiches de bacon, las lentejas, etc.).
  • 70 gr de mozarella en lonchas (unas 7 lonchas pequeñas, pedirlas así tal cual en la charcutería).
  • 2 cucharadas de salsa barbacoa Hunts Original (hay otras marcas, pero no son lo mismo…)
  • 2 cucharaditas de aceite
  • Orégano al gusto (también teníamos después de preparar la focaccia)
  • Sal

Para preparar la pizza, lo primero que haremos será preparar la masa. Para ello, en un bol mezclamos todos los ingredientes secos, es decir, la sal y la harina. Por otro lado, disolvemos la levadura en el agua templada y lo vertemos en el bol de la harina, donde habremos hecho para ello un hueco central. Añadimos también el aceite y removemos con una cuchara para empezar a ligar la masa. Cuando estén todos los ingredientes mezclados, enharinamos la mesa con la cucharada de harina extra y amasamos durante 2 minutos. Cuando tengamos una masa uniforme, le daremos forma de bola y reservaremos en otro bol enharinado. La tapamos con film o con un paño húmedo y la mantenemos en un lugar cálido de la cocina (entre 24-40 grados) durante una media hora.

Entre tanto, aprovechamos para preparar el resto de los ingredientes. Cortaremos la cebolla roja en tiras (juliana) no muy finas, el bacon en cintas de 1,5 cm de ancho y escurriremos el maíz. En cuando al pollo, lo cortaremos en tacos  de 1cm de lado aproximadamente y lo sazonamos. Pondremos una sartén a calentar al 70% de potencia, a la que añadiremos las 2 cucharaditas de aceite. Cuando esté caliente, añadiremos el pollo y lo saltearemos durante 1 minuto nada más, lo justo para que se selle por fuera por todos los lados y no pierda jugos en el horno. Pasado este tiempo, apagamos el fuego y sacamos a un plato los tacos de pollo, para que se enfríen. Dejaremos a mano también la salsa barcacoa y el queso para utilizarlo luego. Si hecho esto aún nos queda tiempo para que pase la media hora… pues sólo nos queda esperar…

…Pero cuando pase la media hora, hay que ponerse de nuevo manos a la obra. Encenderemos el horno y lo precalentaremos a 200 grados con calor arriba y abajo y el ventilador. Después, cogeremos dos trozos de papel de horno del tamaño de la bandeja y pondremos uno de ellos sobre la mesa. Sobre él, pondremos la masa y la iremos estirando para conformar la base de nuestra pizza. Si vemos que nos cuesta, nos podemos ayudar con el otro papel de horno. ¿Cómo? Pues tapamos la masa con el otro papel y con ayuda de un rodillo (o una botella de vino vacía) la iremos estirando hacia los  lados hasta que nos quede bien fina (3 o 4 mm de grosor solamente). Retiramos el papel de horno superior y ya tenemos nuestra masa de pizza estirada. Ahora vamos a “decorarla”: pondremos en primer lugar las dos cucharadas de salsa barbacoa y la extenderemos bien con la misma cuchara. Después, extenderemos sobre ella las lonchas de mozarella y luego en este orden el resto de ingredientes: maíz, cebolla, pollo y bacon. La metemos en el horno, situándola más cerca de la zona baja del mismo, y la hornearemos durante 12 minutos. Al sacarla del horno, espolvoreamos con orégano al gusto y ¡lista para comer! Espero que os guste.

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56. Wok de Pollo Agridulce con Naranja (29 min)

Hoy volvemos a darle uso a uno de mis instrumentos favoritos a la hora de cocinar: el wok. ¿Los motivos? Sobre todo la rapidez, limpieza y la posibilidad de cocinar alimentos sin apenas aceite, fenomenal para cuidarse!! Con él, empezamos hoy un lote de recetas basadas en ingredientes «nuevos»: el pollo (compré una pechuga grande entera) y las naranjas de zumo (compré 5 para los desayunos y estas recetas). Por eso no veréis nuestras tradicionales «negritas» que nos destacan los ingredientes que vienen de otras recetas; pero bueno, alguna vez también hay que ir a la compra ¿no? Espero que este lote de recetas enlazadas os gusten, vamos a por los ingredientes de la primera.

Para preparar cada ración del wok de pollo necesitaréis:

  • 170 gr de pechuga de pollo entera (es más o menos la mitad de la pechuga entera que compré, el resto lo usaremos enseguida).
  • 60 gr de cebolla roja
  • 100ml de zumo de naranja
  • 50 ml de salsa de soja
  • 1 cucharada colmada de azúcar blanco
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 50 gr de arroz para ensaladas

Lo primero que vamos a hacer es poner un cazo con agua y sal sobre el fuego, que llevaremos a ebullición y, en cuanto empiece a hervir, le añadiremos el arroz. Tardará en estar listo, según indica el fabricante en el paquete, 20 min, justo el tiempo que necesitamos para preparar el resto.

Mientras el agua hierve, aprovechamos para cortar la cebolla roja en tiras finas y el pollo en tacos de 2x2cm. Reservamos ambas cosas y aprovechamos también para hacer el zumo. Cuando tengamos todo preparado, podremos ya empezar el salteado. Pondremos el wok sobre el fuego al 80% de potencia y, cuando se haya calentado, añadiremos las 3 cucharadas de aceite y la cebolla, salteándola durante 2 minutos. Después, añadiremos los tacos de pollo sin sazonar, pues la salsa de soja ya le dará sabor al plato y seguimos salteando, sin dejar de remover, durante 1 minuto. Llegado este punto, añladiremos ahora el zumo, la salsa de soja y el azúcar y seguiremos salteando, removiendo a menudo, durante 4 minutos o hasta que la salsa del wok se haya espesado. Apagamos el fuego, dejamos el wok tal y como está para que se mantenga caliente con el calor residual hasta el momento de servir, y aprovechamos para escurrir bien el arroz (pero sin enfriarlo). Servimos el plato con un poco de pollo y otro poquito de arroz y ¡¡a disfrutar!!

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55. Focaccia fina con Olivas Verdes (20 min + fermentación -1h 30min-)

Esta mañana de día festivo (día del trabajo) vamos a aprovechar que tenemos tiempo para deleitarnos con una “creación” que lleva un poco más de tiempo de las que solemos preparar habitualmente. Es más entretenida porque tenemos que esperar a que la levadura haga su efecto e infle nuestra nada. Además, nos sirve para aprovechar un ingrediente que teníamos esperando en la nevera después de preparar la ensaladilla rusa. Es probable que a estas alturas las hayáis sacado ese botecito de cristal y os las hayáis comido con alguna cervecita viendo un partido de fútbol, pero en mi caso… quien guarda, haya, así que no tendré que ir expresamente a la compra para coger las aceitunas 😉  Bueno, no os preocupéis, consolaros porque sí tendré que salir a por la levadura fresca, que no iba a ser todo tan fácil.

Os cuento los ingredientes para preparar, como siempre, una ración individual y así ya vemos si nos falta alguna otra cosa:

Para la masa:

  • 100 gr de harina + 1 cucharadas a parte para espolvorear la superficie donde amasemos
  • 2 gr de sal
  • 4 gr de azúcar
  • 8 gr de mantequilla
  • 50 cl de agua templada
  • 1 cucharada de aceite
  • 4 gr de levadura fresca

Para la cobertura:

  • 5 aceitunas verdes sin hueso (como os digo, de las que teníamos con su caldo de conserva en la nevera tras preparar la ensaladilla rusa de toda la vida)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita, de las de moka, de orégano.
  • Un pellizco de sal maldón o sal en escamas.

Para prepararla, lo primero que tenemos que hacer es mezclar en un bol los ingredientes secos de la masa: la harina, la sal y el azúcar y mezclamos bien. Cuando lo hayamos hecho, en los 50 cl de agua templada disolvemos la levadura fresca y lo añadimos al bol. Añadimos ahora el aceite y la mantequilla en pomada. Esto es: la mantequilla a temperatura ambiente, casi derretida. Removemos todo bien con unas varillas o una cuchara para que se integren todos los ingredientes y, cuando ya no esté bastante integrada, la sacamos del bol y la amasaremos sobre una superficie bien limpia que hayamos espolvoreado previamente con harina. Amasamos durante 1-2 minutos, le damos finalmente forma de bola y esa bola la ponemos en otro bol en cuyo fondo también habremos espolvoreado algo de harina. Ahora tapamos ese bol con un paño húmedo limpio o con film, y lo dejamos en un sitio cálido (entre 24 y 40 grados) durante 1 hora o hasta que haya doblado su volumen.

Durante este tiempo podemos aprovechar para hacer bastantes cosas, jejeje, pero una de las cosas que tenemos que hacer es la cobertura que nos servirá para “pintar” la focaccia antes de hornear. Para ello, lo que tenemos que hacer es cortar las aceitunas en rodajas y mezclarlas en una tacita con el orégano y el aceite y ¡ya está! Efectivamente, nos sobrará tiempo para hacer otras muchas cosas…

Finalmente, cuando ya tengamos nuestra masa gordita, la volvemos a amasar durante 30 segundos en una superficie espolvoreada con harina. Cortaremos un papel de horno del tamaño de la bandeja que vayamos a utilizar y lo ponemos en el fondo de la misma. Colocamos la masa sobre él y la extendemos por toda la superficie, hasta que nos quede una masa fina, de 0,5 cm de profundidad máximo. Al estirar la masa, tenemos que ir dándole ya la forma de la focaccia clásica, lo que conseguiréis, simplemente, hundiendo las yemas de los dedos en la masa para que queden esos típicos hoyuelos. Cuando lo tengamos listo, volvemos a tapar la bandeja con el paño húmedo o con film y esperamos que haya la segunda fermentación durante unos 30 min. Cuando hayan pasado 15 de ellos, aprovechad para encender el horno y calentarlo a 200ºC con posición de calor arriba y abajo. Cuando hayan pasado los 30 min, destapamos y pintamos la superficie de la focaccia con la mezcla de aceitunas. Si se borran nuestras huellas de dedos, tendremos que volver a hacerlas, ya sabéis, simplemente “pulsando”. Espolvoreamos por último con sal maldón y la metemos al horno, donde la tendremos durante unos  17 minutos. Sabremos que está lista cuando esté ligeramente dorada (como la de la foto) y cuando, al tratar de levantarla por uno de los bordes (con un cuchillo o tenedor, no os vayáis a quemar) se levante del papel de manera uniforme.

Dejamos enfriar un poco y ¡a la mesa! Ummm, ¡¡qué rica está!! Desde luego en la foto queda bonita, pero el olor y sabor es delicioso… Espero que os guste! Yo repetiré seguro con otras versiones…

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54. Sándwich de Gambas con Crema de Queso (12 min)

Continuamos hoy con esta sabrosa receta que nos servirá tanto para una cena ligera como para aperitivo en algún evento con amigos. Esta receta está inspirada en unos sándwiches que solía comprar hace un montón de tiempo en El Corte Inglés, cuando salía a dar una vuelta con mi madre por Madrid y pasábamos la tarde mirando tiendas. Y no es que ya no salgamos de compras, es que ya hace tiempo que no los venden, jejeje. Así que me he tenido que buscar la vida para imitar la receta y poder seguir contando con este sabor en casa. Además de para atenuar este momento “morriña”, esta receta nos sirve para aprovechar el resto de los langostinos que no habíamos gastado en la receta de pimientos.

Para preparar cada sándwich necesitaréis:

  • 150 gr de langostinos o gambas crudos enteros (el resto del paquete que compramos para los pimientos del piquillo rellenos de gambas y que teníamos en el congelador)
  • 50 gr de queso philadelphia
  • 1 cucharada de mahonesa
  • 1 cucharada de kétchup
  • 1 cucharadita, de las de moka, de brandy
  • 2 rebanadas de pan de molde
  • Sal

Para prepararlo, lo primero que tenemos que hacer es cocer los langostinos. Para ello, ponemos una olla con abundante agua (más de 1,5 litros) a hervir. Si nuestros langostinos son congelados, como es el caso, además tendremos que haberlos sacado con antelación del congelador. Os recomiendo hacerlo unas 4-5 horas antes si lo sacáis a temperatura ambiente o, lo que es mejor, más de 8 horas si lo pasamos del congelador a la nevera. El caso es que consigamos que los langostinos estén prácticamente descongelados cuando lleguemos a este punto.

Cuando el agua esté hirviendo, le echamos un buen puñado de sal y echamos los langostinos; manteniéndolos en el agua hirviendo durante 3 minutos. Pasado este tiempo, apagamos el fuego, los enfriamos en el escurridor bajo el agua del grifo o en un bol con agua con hielo y los dejamos enfriar un poco antes de pelarlos.

Mientras tanto, aprovecharemos para ir mezclando el queso con la mahonesa, el kétchup y el brandy, hasta tener una crema homogénea que será nuestra crema de queso con sabor a salsa rosa. Probamos el punto de sal y corregimos si es necesario.

Ahora, pelaremos los langostinos y los filetearemos, dejando algún pedacito un poco más grande, que siempre apetece encontrarse algún tropezón para saber que el sándwich, efectivamente, es de gambas 😉

Añadimos los langostinos fileteados a la crema de queso y mezclamos bien. Y ya lo tendremos listo para untar sobre una de las rebanadas, taparlo con la otra y ¡¡disfrutarlo!! Espero que os guste.

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53. Pimientos del Piquillo Rellenos de Gambas (32 min)

Después de habernos endulzado con las fresas, volvemos a gestionar nuestro stock del frigorífico, jejeje. Recordad que teníamos pendiente de gastar los pimientos que no habíamos usado para los escalopines. Éstos, junto con un paquetito de langostinos congelados que acabo de comprar, nos vienen de perlas para preparar el plato de hoy. Se trata de un plato también tradicional de mi familia, receta de mi madre, que queda delicioso. Espero que os guste.

Vamos con los ingredientes para preparar una ración:

  • 4 pimientos del piquillo enteros (todos los que sobraron tras preparar los escalopines con salsa de piquillos)
  • 40 gr de cebolla (ya sin piel)
  • 1 huevo cocido (si lo tenemos sin cocer, contad con emplear al menos 12 minutos más para la receta, que es el tiempo que debéis tenerlo en agua hirviendo para que esté listo).
  • 100 gr de langostinos crudos enteros (he comprado, como os decía antes, un paquetito de 250 gr de langostinos enteros congelados, sacando para esta receta un poco menos de la mitad y dejando el resto en el congelador para la siguiente receta).
  • 2 cucharadas de nata líquida.
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita, de las de moka, de harina
  • Sal

Para la bechamel:

  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de harina
  • 12 cucharadas de leche (de la que nos sobró tras el postre de fresas con leche).
  • Sal
  • Nuez moscada (opcional)

 Como esta receta la remataremos en el horno, os recomiendo que primero de todo encendáis el horno, para que se vaya calentando, a 200 grados.

Tras ello, trocead la cebolla en cubitos pequeños y reservarla. Pelad el huevo duro y cortarlo también en cubitos y lo mismo con los langostinos: pelarlos y cortarlos en trozos de 1,5 cm de largo. Ya tenemos nuestro “mise en place” o lo que es lo mismo, nuestro “terreno” preparado para ponernos a preparar la receta sin interrupciones.

Ahora, calentamos una sartén al 60% de potencia y le echamos las dos cucharadas de aceite. Cuando el aceite esté caliente, añadimos la cebolla y rehogamos durante 6 minutos, hasta que empiece a dorarse. Llegado este punto, añadiremos los langostinos en trozos y saltearemos el conjunto durante 1 minuto, añadiendo por último el huevo en cubitos (ojo, si veis que el huevo es muy grande, no lo echéis entero) rehogándolo todo durante 1 minuto más. Hecho esto, añadimos ahora la cucharadita de moka de harina, las dos cucharadas de nata y sal, removemos bien dejando que la harina se tueste ligeramente, apagamos el fuego y dejamos reposar.

Entre tanto, en un cazo pequeño vamos a preparar la bechamel. Encendemos el fuego al 50% de potencia y añadimos al cazo la cucharada de aceite. Cuando esté caliente, añadimos la cucharadita de harina y removemos bien pero sin dejar que llegue a tostarse. Añadiremos ahora la leche cucharada a cucharada sin dejar de remover e intentando evitar que salgan grumos. No obstante, si vemos que cuando hayamos añadido toda la leche nos queda alguno, siempre podemos arreglarlo pasándolo un poco por la batidora. Sazonamos con la sal y con la nuez moscada al gusto y reservamos.

Ahora llega el momento más delicado: rellenar los pimientos! Jejeje. Nada, no os preocupéis que no tiene ninguna dificultad. Sólo tenéis que escurrirlos bien, sujetarlos en el hueco entre el pulgar y el resto de los dedos (con la mano en forma de catalejo) y abrir el hueco del pimiento. Con ayuda de una cucharilla, coged la mezcla de gambas de la sartén y rellenad los pimientos. Conforme vayáis rellenándolos, irlos poniendo en una fuente apta para horno no muy grande. Cuando tengáis los 4 pimientos rellenos, regadlos con la bechamel y meterlos al horno (con calor arriba y abajo) durante 10 minutos. Si queremos darle un toque de color, en el último minuto poned también el gratinador. Y ¡ya están! ¡Listos para servir y comer!  

Nota: Si queréis una versión más melosa, podéis cambiar la mitad de leche de la bechamel por nata líquida para cocinar (ya que la tenemos abierta para el relleno… conviene gastarla). Eso sí, sed conscientes de que tendrá más calorías 😉

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