52. Postre de Fresas con Leche (5 min + refrigeración)

Hace mucho que no os preparo un postre y eso que seguimos estando en muy buena temporada de fresas. ¡Tiene delito! Así que para enmendar nuestra falta, hoy vamos a preparar con ellas un postre rápido, sano y riquísimo que es una receta tradicional de mi familia.

Los ingredientes que necesitamos para dos raciones (está bien endulzarse dos días o hacerlo por parejas) son:

  • 70 gr de fresas limpias (no son del mismo lote que usamos para los vasitos de Strawberry Cheesecake, pero podrían serlo si hubiéramos sido más golosos 😉 ).
  • 25 gr de azúcar blanco (más o menos 2 cucharadas)
  • 250 ml de leche

La preparación es rapidísima, pero lo que sí os recomiendo es que lo preparéis con antelación, mínimo un par de horas, porque así daremos tiempo a que se enfríen en la nevera y las fresas suelten un poco de zumo que nos teñirá la leche dándole un sabor de película. Ummm!!

Para preparar este postre, lo primero que tenéis que hacer es limpiar y secar bien las fresas, eliminando los rabitos y los posibles golpes que puedan tener. Después, hay que cortarlas en cubos irregulares de entre 1 y 1,5 cm de lado (en función del tamaño del recipiente donde lo vayamos a servir después) y las reservamos en un bol. A ese bol le añadimos el azúcar, removemos bien para que impregne las fresas y se disuelva en su zumo. A continuación echamos la leche y removemos otro poco para terminar de disolver el azúcar. Tapamos el bol y lo reservamos en la nevera hasta el momento de servir y ¡listo!

Nota: Si queréis preparar la versión light, podéis cambiar el azúcar blanco por 2 bolsas de sacarina en polvo o bien 1 cucharadita de las de moka de edulcorante líquido. Y en cuanto a la leche, yo empleé en esta receta leche semidesnatada, pero podéis usar también leche desnatada. Espero que os guste!

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51. Escalopines de Ibérico con Salsa de Piquillos (19 min)

Continuamos con nuestras recetas enlazadas centrándonos ahora en la carne de cerdo que nos sobró tras el arroz. Prepararemos esta receta que le enseñó una amiga (Lauri Vallecas) a mi hermana, mi hermana a mi madre y mi madre a mí. Así que se la dedico a todas ellas, pues me pareció un invento estupendo!!

Vamos adelante con la lista de ingredientes:

  • 3 filetes de aguja de cerdo ibérico (los que nos sobraron de la compra de ayer tras preparar el arroz campero). Podéis usar filetes normales de lomo de cerdo blanco si lo preferís, que son los que llevaba la receta original.
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 150 ml de nata líquida para cocinar
  • 65 gr de pimientos del piquillo enteros (=3 unidades). Comprad una lata de pimientos del piquillo enteros de unos 150 gr, pues lo que nos sobre lo guardaremos en un botecito con el caldo de conserva para próximas recetas.
  • Sal

Para prepararlo, lo primero que tenéis que hacer es poner el horno a calentar a  220 grados.

Tras ello, pelaremos el diente de ajo y lo cortaremos en láminas finas. Ponemos una sartén al fuego a calentar con el aceite y doramos esas láminas de ajo sin que lleguen a quemarse, para ello lo mejor sería mantener el fuego al 50% de potencia. Una vez doradas las láminas, las escurrimos y ponemos en el vaso de la batidora junto a los pimientos del piquillo, la nata y un poco de sal. Lo trituramos todo bien y reservamos. Esta salsa os valdrá para dos raciones, así que si os sobra, luego podéis congelarla.

Ahora pondremos otra sartén al fuego, al 70 % de potencia, bien sin aceite o como mucho con una cucharadita (en función de la cantidad de grasa que tengan los filetes; es decir, si es cerdo blanco sí recomiendo usar aceite y si es ibérico, es mejor cocinarlos sin grasa extra). Doramos los filetes 45 segundos por cada lado, sazonamos y los ponemos en una fuente apta para horno. Los regamos por encima con la salsa de piquillos que habíamos preparado y horneamos el conjunto durante 7 minutos. Si preferimos que queden dorados, como en la foto, gratinamos un poco al final y ¡listos para servir! Espero que os gusten.

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50. Arroz Campero con Habas e Ibérico (23 min)

Hoy tenemos la misión de terminar de gastar las habas que habíamos comprado y qué mejor manera que preparando este arroz campero. Lo llamo campero por dos motivos: en primer lugar porque tiene tan pocos ingredientes que sería muy fácil preparar un kit para poder prepararlo en cualquier parte (¡ojo, recordar que en el campo no se puede hacer fuego! Tenéis que acudir a la casa de algún amigo o familiar) y en segundo lugar, porque es un arroz lo suficientemente contundente como para hacer necesario un paseo previo o posterior para que esta delicia no nos “pese”. Pero es que está taaaaan rico!!! Jejeje.

Os cuento lo que necesitamos para preparar una ración:

  • 140 gr de habas enteras (las que sobraron tras preparar el edamame)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 100 gr de filetes de aguja de cerdo ibérico (bien veteados).
  • 1 cucharadita de carne de pimiento choricero en conserva.
  • 70 gr de arroz bomba (unos 60 ml en volumen)
  • 150 ml de caldo de verduras (teníamos en el congelador tras preparar las bolitas de arroz con brócoli y la crema de remolacha)

Para prepararlo, vamos a utilizar una sartén de 20 cm de diámetro, así que rebuscad entre vuestro menaje a ver si tenéis una más o menos de este tamaño.

Cuando la tengáis localizada, el siguiente paso es pelar el diente de ajo y picarlo finamente. Y tras ello abriremos las vainas de las habas y nos quedaremos en este caso sólo con las semillas (lo que se suele llamar habitas), que una vez desgranadas, se quedarán aproximadamente en 30 gr. Cortamos también los filetes en taquitos y reservamos cada cosa por su lado.

Hecho esto, ponemos la sartén al fuego al 60% de potencia con el aceite, y cuando empiece a calentar añadiremos las habas. Un minuto después, añadimos el ajo picado y los filetes, rehogándolo todo durante otros 2 minutos. Ahora es el turno de la carne de pimiento choricero, la añadimos, removemos bien, y cuando esté integrada le añadimos el arroz, dándole unas vueltas para que coja bien el sabor del sofrito. Añadimos ahora el caldo y mantenemos el fuego en esta potencia durante 7 minutos, pasado este tiempo, removemos el arroz una vez para ayudar a que se haga de manera uniforme, bajamos el fuego al 50% de potencia y lo mantenemos así 10 minutos más (o hasta que veamos que el arroz está en su punto y se ha absorbido el caldo). Apagamos el fuego, dejamos reposar unos minutos en la sartén y servimos. ¡¡¡Y a disfrutar!!!

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49. «Nuestro» Edamame (7 min)

Vale, el título de esta receta se merece una explicación; pero como se tarda muy poco en prepararla, tenemos ocasión de entretenernos un poco en averiguar qué demonios es lo que vamos a cocinar… jejeje. Empezaremos por explicar lo que es el Edamame. El edamame es el nombre que le dan los japoneses (corregidme por favor si me equivoco de país) a la vaina de la soja entera. Con ella hacen ensaladas, cremas y otro tipo de preparaciones, pero es muy habitual que lo tomen como aperitivo preparándolo de una forma muy similar a ésta que vamos a preparar nosotros. Ahora viene la otra parte del título: “nuestro”, porque vamos a pasar de volvernos locos buscando una tienda en la que podamos conseguir vainas de soja fresca y nos centraremos en hacer la versión española de este plato con un producto nacional de temporada mucho más fácil de encontrar: las habas frescas.

Sí, ya sé que el nombre de haba no es tan sugerente como el de edamame, pero os aseguro que el resultado es igual o incluso más rico que el famoso aperitivo asiático. Os animo a probarlo, comparar y opinar abajo en los comentarios, que para eso os dejo huecoabajo  para escribir 😉 .

Las habas frescas están ahora aún de temporada y son relativamente fáciles de encontrar en el mercado. En esta ocasión yo he comprado un puñadito de unos 250 gramos (lo que es, literalmente, lo que le cabía en la mano al frutero), de los cuales usaremos 110 gr para este plato y 140 gr para mañana. Pero ya me estoy adelantando otra vez, os listo los ingredientes como es debido (aunque hoy terminaré pronto):

  •  110 gr de habas frescas enteras
  • Aceite de oliva virgen extra (cantidad suficiente para freir)
  • Sal (normal y en escamas)

Lo primero que haremos con nuestras habas es lavarlas muy bien con agua, frotando con los dedos la superficie que, como es algo más rugosa que la de una judía verde, tiene riesgo de guardar más polvo o suciedad. Una vez limpias, las secamos también muy bien con ayuda de papel de cocina pues, por esta misma porosidad, tienen riesgo de retener bastante humedad que nos estropearía el acabado. Una vez secas, con ayuda de un cuchillo cortamos los extremos superior e inferior de cada vaina.

Buscamos ahora una sartén en la que nos quepan las habas así, enteras y sin los extremos. Le ponemos una capa de aceite de oliva hasta alcanzar 1 cm de profundidad y la ponemos a calentar, al 70% de potencia. Cuando veamos que empieza a humear, apartamos la sartén del fuego, introducimos las vainas en el aceite, y la volvemos a poner donde sobre el fuego, bajándolo ahora al 60% de potencia. Las tendremos aproximadamente un minuto y medio por cada lado, o hasta que veamos que empiezan a dorarse y reblandecerse ligeramente. Cuando ya tengan este punto por ambos lados, las sacamos de la sartén y las ponemos en un plato con papel de cocina para que absorba el aceite sobrante. Les añadimos un poco de sal normal, las emplatamos antes de que se enfríen, y les añadimos por último algo de sal en escamas, que le dará un toque crujiente al plato. Y ¡a disfrutar!

Nota: Con todo el lío del título no me ha dado tiempo a contaros cómo conocí yo este plato. Pues bien, este plato me lo descubrió mi padre y a él a su vez se lo descubrió el propio tendero del mercado que le recomendó comprar habas. Al “tendero anónimo” ya se le habrá olvidado aquel día y no tendrá ni idea de la repercusión que su consejo ha tenido, pero seguro que mi padre sí que se acuerda de ese esto; así que le dedico esta receta a él, con un fuerte abrazo de acompañamiento. Gracias papá!

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48. Pesto Rosso para una Pasta Gourmet (23 min)

Cuando mi hermana probó esta receta en mi casa, me dijo: “Ana, ¡¡pero si es la mejor pasta que he probado en la vida!!” e incluso me recomendó no compartirla en el blog para guardar esta delicia en secreto… Pero ¡qué demonios! Esta receta es clave para nuestra misión de encadenar nuestras recetas; pues aprovecharemos la última zanahoria, las hojas de albahaca que habíamos empezado con el flan y el queso parmesano que empezamos también en esta receta. Así que espero que disfrutéis muchísimo con esta receta y homenajeéis con ella a vuestros seres más queridos y, eso sí, si os preguntan de dónde habéis sacado esta receta… decidles que del blog: antesquecaduque!!

Os comento directamente los ingredientes que vais a necesitar, en este caso, para preparar salsa para 6 raciones. Si no vais a gastar toda de una sóla vez, podéis congelar en botecitos el resto de la salsa sobrante en raciones individuales (4 cucharadas) e ir descongelando según las vayáis necesitando:

  • 110 gr de zanahoria (la última que nos quedaba después de las albóndigas de Fuengirola, el arroz tres delicias, la ensaladilla rusa y la pepitoria de piñones).
  • 2 bolsas de albahaca (menos las 5 hojas que usamos para el flan de guisantes).
  • 2 dientes de ajo pequeños
  • 70 gr de anacardos tostados
  • 50 gr de pimiento morrón (lo que nos sobró tras preparar la ensaladilla rusa)
  • 1 botecito (170 gr) de tomate doble concentrado (lo encontraréis fácilmente en Mercadona)
  • 40 gr de parmesano (del que nos sobró tras la salsa rápida de queso del flan)
  • 200 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 10 mitades de tomates secos en aceite, bien escurridos (de los que teníamos en la nevera tras la ensalada templada).
  • 70 gr de pasta, de la mejor calidad que encontréis. Yo usé estos espaguetti rizados.
  • Sal

Lo primero que tenéis que hacer es poner una cazuela con agua a hervir, y mientras se calienta el agua pelar la zanahoria, cortarla en cubitos y cocerla, cuando el agua hierva, durante 10 minutos. Cuando haya pasado este tiempo, retiramos del fuego y escurrimos la zanahoria.

Ahora, podemos ir preparando una olla más grande con abundante agua y algo de sal para cocer la pasta. No le echéis en este caso aceite, pues sellaría los poros de la pasta y los necesitamos para que la salsa impregne bien.

Mientras el agua empieza a hervir, metemos la zanahoria y el resto de ingredientes en el accesorio picador de la batidora y trituramos hasta que quede una pasta homogénea. Probamos de sazón y corregimos si es necesario.

Para este momento ya estará hirviendo el agua y podremos echar la pasta, nos interesa que quede al dente, así que leed las instrucciones del paquete para calcular el tiempo que debe estar hirviendo para coger este punto. Cuando lo tengamos, apagamos el fuego, escurrimos muy bien la pasta en un escurridor y la servimos en un plato, con 4 cucharadas de la salsa por encima.

¡¡Qué la disfrutéis!!

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47. Muslitos de Pollo en Pepitoria de Piñones (37 min)

Llamadme clásica o “ipster” que está más de moda, jejeje, pero estos últimos días tengo una afición terrible por los platos de siempre… Hoy le ha tocado el turno a la Pepitoria, un guiso preparado normalmente con carne de ave y al que se incorporan frutos secos picados (generalmente almendras) a la salsa para ayudar a trabarla. Normalmente también para ello se emplea yema de huevo, pero en nuestro guiso de hoy, no haremos ni una cosa ni la otra. Bueno, frutos secos sí, pero no almendras.  ¡Pues vaya pepitoria vas a preparar entonces! … Me diréis… y no os quitaré la razón. Pero si no os ha conquistado ya por los ojos en la foto, tenéis que esperar a probarlo y os aseguro que os conquistará. Además, nos viene de perlas para seguir gastando zanahoria, que aún tenemos para un ratito.

Se me ocurrió prepararla tras ver en el mercado unos pimientos rojos italianos pequeños. Tenían el tamaño de un pimiento italiano verde normal, de los que utilizamos para freir normalmente, y suponían la ración justa para elaborar dos raciones de este plato. Así que lo eché a la bolsa (hay que ser valiente para comprar sólo un pimiento) y me acerqué a la pollería a por 4 muslitos… Ay, ¡¡que me estoy liando!! Os pongo los ingredientes para estas dos raciones en una lista, que si no no hay forma de ir haciendo el check:

  •  50 gr de zanahorias (de las que quedan tras las albóndigas de Fuengirola, el arroz tres delicias y la ensaladilla rusa).
  • 40 gr de piñones
  • 60 gr de pimiento rojo
  • 70 gr de cebolla
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 4 muslos de pollo
  • Harina (2-3 cucharadas)
  • 1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de brandy
  • 200 ml de agua
  • Sal

Para preparar esta receta, vamos a necesitar la olla exprés, así que si tenéis, irla desempolvando. Si no, pues luego os digo los tiempos aproximados para prepararlo en una cazuela normal.

Lo primero que tenéis que hacer es picar las verduras en brunoise, es decir, en cuadritos pequeños de unos 0,5 cm de lado. Picaremos así la cebolla, la zanahoria y el pimiento, para que nos queden como en esta foto, y los reservamos.

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Por otro lado, cogemos la mitad de los piñones, los molemos con ayuda del accesorio picador de la batidora y los reservamos también. Picamos el diente de ajo finamente y lo reservamos junto a los piñones.

Cuanto tengamos listo todo lo anterior, ponemos la olla exprés al fuego, abierta, al 60% de potencia y le añadimos el aceite de oliva. Segundos después, dando un pequeño margen para que se empiece a calentar, añadimos la cebolla picada y rehogamos durante 5 minutos, removiendo de vez en cuando. Tras ello, añadimos la zanahoria y repetimos la operación durante 3 minutos más. Ahora incorporaremos el pimiento y rehogaremos durante otros 5 minutos, echando en último lugar el ajo, los piñones molidos y los piñones enteros, dándole unas vueltas durante otro minuto. Hecho esto, apartamos la olla del fuego y en su lugar prepararemos una sartén medianita con abundante aceite de oliva (al menos 1 cm de fondo). Mientras se calienta este aceite, rápidamente sazonamos los muslitos y los pasamos por harina para crear una capa protectora, aunque los sacudiremos después para retirar lo que pueda sobrar y que no nos ensucie mucho el aceite. Ponemos entonces los muslitos a freír, que tendremos unos 45 segundos por cada lado. Importante!! Para que no os acordéis mal de mí, usad una tapa encima de la sartén porque al preparar así el pollo tenemos mucho riesgo de que salte y nos pringue la cocina o incluso nos queme, cosa que no queremos. Así que, para prevenir, mejor ponerle la tapita y levantarla cuando llegue el turno de darle la vuelta.

Conforme vayan estando fritos los muslos, los vamos echando directamente a la olla. Cuando estén todos, apartamos la sartén y traemos de nuevo sobre el fuego la olla, a la que añadiremos ahora el agua, las dos cucharadas de brandy y un pellizco de sal. Tapamos la olla, ponemos la válvula y esperamos a que empiece a salir el vapor. A partir de ese momento, contamos 12 minutos y, pasados éstos, apagamos el fuego y retiramos la olla. Esperamos unos minutos (3 mínimo) antes de abrir la válvula, y otros tantos antes de abrir la olla. Y listo!!! Ya lo tendríamos para servir directamente, solo o con la guarnición que más os guste (patatas fritas, puré de patatas, arroz…).

¡Que aproveche!

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