29. Crema de Remolacha con Manzana Verde y Yogur (40 min)

A pesar del nombre y del color ¡no penséis que es un postre! Se trata de una crema perfecta para una cenita entre semana por ejemplo, o incluso como aperitivo si lo ponemos en vasitos más pequeños. El juego de sabores entre la crema, ligeramente dulce, y el yogur, con su toque de acidez, hacen que comerla resulte muy divertido. Si ya os ha llamado la atención por los ojos, os terminará de sorprender por el gusto.

Necesitaréis, para prepararla, los siguientes ingredientes (las cantidades sirven para dos veces, pues llena bastante):

  •  150gr de remolacha cocida (del lote que empezamos con la ensalada).
  • 50 gr de cebolla limpia
  • 85 gr de patata pelada y lavada
  • 250 ml de caldo de verdura (si abris un brick nuevo, congelar el sobrante en una ración de 250ml y otra de medio litro)
  • 100 gr de manzana Granny Smith (esto es aproximadamente una manzana pequeña).
  • 50 gr de yogur griego natural (sin azucarar)
  • Sal
  • Unas nueces peladas (al gusto) y pimienta negra molida para decorar.

 Para prepararlo, lo primero es picar la cebolla en cuadritos y la patata en cubos algo más grandes y, sin mezclar, los reservamos. Picamos también la remolacha en cubos y reservamos.

 Ponemos una cazuela al fuego (al 50% de potencia) donde pondremos a derretir la mantequilla y, una vez derretida, le añadiremos los cuadritos de cebolla, pochándola durante 2 minutos. Después, le añadiremos la patata y rehogaremos otros 4 minutos; tiempo que aprovecharemos para pelar y cortar la manzana también en cubos grandes. Pasados los 4 minutos de la patata, incorporamos la manzana y rehogamos 2 minutos, y justo entonces añadiremos la remolacha, dejándolo pochar unos últimos 2 minutos.

Adjunto cuadro resumen de los minutos e ingredientes por si alguien se ha perdido… jejeje.

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Una vez hemos terminado los “pochados” añadimos el caldo de verduras y sal. Tapamos la cazuela y cocinamos todo el conjunto durante 20 minutos.

Tras ello, apagamos y retiramos del fuego, añadimos la mitad del yogur y trituramos todo muy bien con ayuda de la batidora. Probamos y corregimos de sal si fuese necesario.

Servimos en el cuenco donde lo vayamos a tomar con una isla de yogur en el centro y espolvoreado con las nueces picadas groseramente y un poco de pimienta negra molida.

¡Buen provecho!

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28. Pastel de Limón y Requesón (25 min + refrigeración)

Hoy cocinaremos un postrecito para endulzarnos la tarde de jueves y el fin de semana, porque las cantidades que os indico a continuación son suficientes como para preparar tres vasitos (vasos de zurito como los llaman en país vasco) como el de la foto. Como requieren refrigeración, será mejor tomarlos de un día para otro, así que nos dará justo para tomar uno el viernes, otro el sábado y otro el domingo. Jejeje.

Aprovechamos con él la tarrina de requesón que nos quedó (cerrada) en la nevera después de preparar los sándwiches de bacon y huevo y la crema de calabaza.  

Puede que todo el texto que viene a continuación os asuste, pero realmente es porque me he entretenido en explicároslo bien. En realidad no tiene tanto trabajo como parece y, aunque al hacerlo penséis lo contrario y os acordéis de mi, pensad también que es un trabajo que os vale para tres días 😉

No me enrollo más y os cuento lo que tenéis que preparar, separándolo en las tres capas que lleva el pastel:

Para la base:

  • 75 gr de galletas (de las que gastéis normalmente, yo puse Fibra Línea de Cuétara).
  • 30 gr de mantequilla
  • 2 cucharaditas de agua.

Para el relleno:

  • 125 gr de requesón
  • 1 hoja y media de gelatina
  • 100 ml de leche
  • 100 ml de nata
  • Ralladura (de la piel) de medio limón
  • 50 gr de azúcar
  • ¾ de cucharadita, de las de moka, de esencia de vainilla

Para el sirope:

  • La ralladura del otro medio limón
  • El zumo de ese medio limón 😉
  • 15 gr de azúcar
  • 3 cucharadas de agua
  • 3 gotas de colorante alimentario amarillo
  • 30 gr de mantequilla
  • 2 cucharaditas de agua.

Empezaremos por preparar la base. Para ello machacamos todas las galletas en el mortero y les añadimos la mantequilla derretida y las dos cucharaditas de agua. Hacemos una masa que se asemejará a arena mojada y la repartimos en el fondo de los tres vasitos, presionando un poco para que quede una capa uniforme. Metemos los tres vasitos en la nevera mientras preparamos todo lo demás.

Para preparar el relleno, lo primero que haremos será meter las hojas de gelatina en agua fría para que se humedezcan, tanto tiempo como indique en la bolsa, pero seguramente sea un mínimo de 5 min. Hecho esto, mezclamos la leche, la nata y el azúcar en un cazo y lo ponemos a calentar al 50% de potencia hasta que empiece humear y el azúcar se haya disuelto completamente.

Mientras se calienta, pondremos en un bol el requesón, con la ralladura de limón y la esencia de vainilla y mezclamos bien con ayuda de un tenedor y reservamos.

A estas alturas seguramente ya esté caliente el contenido del cazo. Si es así, escurrimos bien las hojas de gelatina de agua y las añadimos al cazo. Apagamos y retiramos del fuego, y removemos bien el contenido para que la gelatina se disuelva del todo. Después, verteremos en el cazo la mezcla de requesón y, con ayuda de la batidora, batiremos bien hasta que quede una masa homogénea. Cuando la tengamos, rellenamos con ella los vasitos y dejamos en la nevera un mínimo de 4 horas (sí, por eso os decía que es mejor hacerlos el día anterior al que pensemos comerlos).

Este tiempo será suficiente para preparar el sirope (jejejeje). Este paso no tiene ningún misterio, simplemente se trata de poner todos los ingredientes a excepción del colorante (es decir, ralladura y zumo, azúcar y agua) en un cazo al 30-40% de potencia, es decir, a fuego suave; y tenerlo así, removiendo de vez en cuando, durante 5-7 minutos o hasta que veamos que empieza a espesar y a coger la consistencia de una jalea fina. En ese momento, retiramos del fuego y añadimos 3 gotas de colorante alimentario amarillo. Removemos bien y pasamos la mezcla a una salsera, que meteremos en la nevera hasta el momento de servir o, al menos, hasta que hayan pasado nuestras 4 horas de rigor.

En ese momento, comprobaremos el punto del pastel tocando ligeramente la superficie (con las manos limpias) para ver si se ha endurecido. Tampoco esperéis algo muy duro, pero sí que ponga resistencia como haría una gelatina… Si es el caso, ya podéis repartir el sirope en los tres vasitos y girarlos mediante movimientos de la muñeca para que se deslice por toda la superficie y nos quede una última lámina uniforme.

Y ya lo tendremos listo para comer!!!

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27. Ensalada de Anchoas y Remolacha (19 min)

Esta receta súper sencilla me la descubrió mi abuela; y la verdad es que parece mentira que sólo con cuatro ingredientes se pueda sacar ese saborazo. Nos servirá, además, para terminar el botecito de anchoas que habíamos comprado para las tostas.

Con ella empezamos también un ingrediente que me atemorizaba: la remolacha. Comprar 500 gr, la típica bolsita con 3 piezas cocidas al vacío que venden en los supermercados, me parecía una insensatez. Pero ahora con la evidencia de que realmente se puede gastar toda (sin aborrecerla) antes de que caduque, os animo a repetir la experiencia en vuestras casas.

Para este primer plato con remolacha necesitaréis:

  • 30 gr de anchoas en semiconserva
  • 35 gr de pepinillos (del bote que teníamos abierto en la nevera después de hacer los huevos rellenos)
  • 150 gr de remolacha
  • 35 gr de mayonesa (de la que tenemos en la nevera tras el sándwich de bacon y huevo)

Sacar las anchoas directamente del bote y escurrirlas del aceite y picarlas en tiritas finas (de unos 2 milímetros de grosor) y poner en un bol. Picar los pepinillos en rodajitas finas, de 1 milímetro de grosor. Si son pepinillos grandes, cortar previamente a lo largo en 4 partes.

Picar la remolacha en tiras, del tamaño de fideos de fideguá (de 2 milímetros de grosor por 3 cm de largo) y añadir también al bol.

Echar, por último, la mayonesa, mezclar bien y servir. ¡¡Ummm!!

 Nota: en principio no hará falta que le añadamos sal, pues las anchoas ya le aportan bastante. Pero si probamos y después la echamos en falta, siempre estamos a tiempo de corregir  😉

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26. Pepito de Ternera de El Palentino (8 min)

El Palentino es uno de esos sitios a los que seguramente uno no iría si no entra de la mano de alguien en quien tiene plena confianza. Yo lo conocí así, en un día de preu-vas, en muy grata compañía (por ello, esta receta va dedicada a la “Pandilla Everest”). Un local de la madrileña Calle del Pez sin reformar, seguramente con la misma decoración impuesta por el primer dueño y cuya barra regentan dos paisanos con experiencia, tablas, sonrisas muy dosificadas y con una idea de negocio clara: copas y cervezas a muy buen precio y, de comer: ¡pepito de ternera!

Un pepito de ternera que uno sólo pide con la intención “mojar” esas cervezas, pero que después viene la sorpresa y a uno le sabe a gloria. Por lo que a mí respecta “aprendí” a hacerlo otro de los días que visité el local, mientras intentaba aguantar la tentación de pedir una nueva ronda para todos… 😉  Y es que ese día tocaba después ir al teatro, a ver el segundo capítulo de teatro en serie y había que estar en condiciones de disfrutar la función… así que me centré en lo que se estaba cociendo… y ahora os cuento lo que ví!!!

Para poder imitar el plato en casa necesitaréis:

  • 100 gr de filetes de ternera finos (de los que reservamos tras preparar el sándwich de ayer)
  • ½ diente de ajo
  • Unas hojas de perejil
  • 1 huevo
  • 2 cucharaditas de aceite de oliva
  • Sal
  • Pan “tiernito”

Para prepararlo, simplemente batimos un huevo en un plato hondo y sazonamos. Picamos finamente el ajo y el perejil y añadimos al huevo batido.
Cortamos el pan del tamaño adecuado a la cantidad de filetes que tengamos y lo abrimos por la mitad.

Ponemos una sartén con el aceite a calentar, al 70% de la potencia. Al mismo tiempo, sazonamos los filetes, los introducimos en el huevo y escurriéndolos ligeramente los ponemos directamente a la sartén. Los cocinamos aproximadamente 30 segundos por cada lado y los sacamos poniéndolos directamente dentro del pan.

Acompañarlo de una buena cervecita y ¡listo! ¡¡Buen provecho!!

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25. Mi versión rápida del “I love Lucy” (20 min)

Sin duda yo sí que me enamoré de este plato al probarlo en Mel´s… tanto es así que creo que nunca he probado otra cosa en este restaurante… jejeje. Pues bien, aprovechando que teníamos rúcula en la nevera, me he decidido a imitarlo en una versión rápida apta para nuestra misión (no tardar mucho más en prepararlo que en comerlo). Otro día aprenderemos a hacer roast beef, o rosbif, según prefiráis; pero hoy no es ese día.

Incluimos, por tanto, otro plato nuevo en la categoría “versionando platos de la calle” en los que me aventuro, guiada por mis ligeras nociones de cata y mi experiencia como cocinillas, a intentar repetir en casa platos que me apasionaron cuando los probé en la calle. Unas veces me acercaré más y otras me acercaré menos, pero espero que en cualquier caso os resulten interesantes.

Sin enrollarme más, os cuento lo que vais a necesitar para este sándwich:

  • 10 gr de mostaza antigua (tendremos en la nevera de la que usamos para la hamburguesa)
  • 1 gr de miel, que es más o menos una cucharadita de las de moka (también tendremos de la misma receta, que usamos para caramelizar la cebolla).
  • 5 gr de mahonesa (que tenemos abierta después del sándwich de bacon y huevo).
  • 2 rebanadas de pan de molde.
  • 30 gr de tomate fresco (no lo pongo en negrita, porque esta vez yo he tenido que comprarlo a propósito)
  • 100 gr de filetes de ternera finos (yo compré una bandeja de 200gr, que el resto los usaremos mañana).
  • Margarina.
  • 1 cucharadita de agua.

Para prepararlo, en un botecito de cristal ponemos la mostaza, la miel y la cucharadita de agua. Calentamos 10 segundos al microondas y luego cerramos el bote y lo agitamos bien cual coctelera, para que se mezclen bien los ingredientes. Abrimos el bote, echamos la mahonesa y repetimos la “operación coctelera” hasta tener bien integrada la salsa. Reservamos.

Cortamos el tomate en rodajas, salamos y reservamos también.

Untamos con margarina sólo una de las caras de cada rebanada de pan de molde y reservamos.

Ponemos los filetes entre dos láminas grandes de papel de aluminio y les pasamos por encima el rodillo (nos valdrá también una botella de vidrio vacía) hasta que queden bien finos. Ponemos una sartén grande a calentar sin aceite, al 70% de potencia. Cuando esté bien caliente ponemos en ella los filetes y los hacemos 10 segundos por cada lado. Los sacamos del fuego, los sazonamos y los introducimos en el pan de molde, dejando los lados untados con margarina hacia afuera.
Ponemos el sándwich en la sartén (que habremos limpiado de los restos de la carne y vuelto a poner al fuego) y doramos el pan por ambos lados. Cuando esté listo, lo pondremos en el plato y le introducimos las rodajas de tomate, la rúcula y regamos ligeramente con la salsa del botecito (seguramente os sobre un poco). Lo cortamos (o no) y ¡¡a comer!!

¡Buen provecho!

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24. Ensalada Templada de Tomates Asados y Rúcula (15 min)

Esta ensalada es una de mis favoritas y no falta en mi recetario sea cual sea la época del año, la combinación de ingredientes hace que los sabores se realcen entre sí, haciendo que comer esta ensalada sea una experiencia deliciosa. Si me equivoco, espero vuestras regañinas en los comentarios 😉
En esta receta aprovechamos el resto de los tomates que habíamos asado para las tostas (que habíamos conservado en un tupper en la nevera) y la rúcula y las nueces que teníamos a medio gastar después de los sándwiches de queso azul. Si no hemos guardado tomates asados después de las tostas, deberemos añadir al tiempo de elaboración los 20 min que tardamos en prepararlos más un poco más para que se enfríen.

Para una ración individual como la de la foto, los ingredientes a emplear son:

  • 115 gr de tomates asados (si no los tienes asados, sigue la receta de las tostas de anchoa)
  • 15 gr de nueces peladas
  • 15 gr de rúcula
  • 15 gr de tomates secos en aceite (los venden tal cual, en botecitos, en la zona de conservas vegetales de los supermercados)
  • 35 gr de pasta corta (yo usé mini plumas en esta ocasión)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharaditas de vinagre de Módena (ya tendremos en stock después de la cazuelita y la ensalada depur)
  • 1 cucharadita de queso parmesano en polvo (ya tendremos en stock en la nevera si hemos preparado el risotto)
  • Sal

Para prepararla, lo primero es cocer la pasta al dente en abundante agua, siguiendo las indicaciones del fabricante (en el propio paquete suelen venir los minutos necesarios según se quiera al dente o al punto; en este caso, yo siempre me voy al término medio. Es decir, dejándola cocer un poco más de los minutos que indica para la opción “al dente” pero sin llegar a los minutos indicados para “al punto”. Si tenéis dudas, no obstante, lo mejor es ir probando el punto con cuidado de no quemarse la lengua). Una vez encontrado el punto, escurrirlos y enfriarlos ligeramente con agua fría, para cortar la cocción.

Sacar los tomates del frigorífico para que se templen (al menos en nuestro caso que los asamos para las tostas). Si tienes que cocerlos desde cero, mejor empieza la receta por ahí para darles tiempos a que se enfríen antes de incorporarlos a la ensalada.

Una vez tenemos la temperatura óptima de todos los ingredientes, considerando que es una ensalada templada, poner en una ensaladera los tomates, la pasta, las nueces picadas en trozos grandes, los tomates secos cortados en tiritas (de unos 2 milímetros de grosor x 1 cm de largo), la rúcula, la sal y el aceite de oliva y mezclamos muy bien.

Servimos en el plato donde la vayamos a consumir y salpicamos con el vinagre de Módena y el queso parmesano y ¡¡¡a comer!!!

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