68. Mini Tarta de Santiago (27 min)

Vamos a darnos hoy un caprichito dulce, aprovechando que tenemos almendra molida vamos a “darle caña” a este clásico de la cocina gallega que es uno de mis postres favoritos. Siempre me había impuesto respeto, porque me parecía que sería muy difícil… pero cuando comprobé en mis carnes la sencillez y rapidez del plato… ¡¡¡me tiraba de los pelos por no haber empezado antes a experimentar con ella!!!! Digo experimentar porque esta receta que os pongo aquí es un pelín distinta a la receta clásica, pero la variación ensalza la jugosidad y el sabor original del plato… Vamos ya con los ingredientes de la mini tarta de Santiago:  

  • 62 gr de almendra molida (justo lo que nos sobraba tras preparar la salsa romesco y el bacalao al horno con crujiente de Idiazábal)
  • 50gr de azúcar blanco
  • ½ cucharadita, de las de moka, de ralladura de piel de limón (cuidado no ralléis la parte blanca, que amarga).
  • 1 cucharada de Pedro Ximénez
  • 1 huevo
  • Mantequilla para engrasar el molde
  • Azúcar glass para decorar (y papel, lápiz y tijeras para preparar la cruz…)

Para preparar la tarta, lo primero que haremos será encender el horno, para precalentarlo a 190 grados. Una vez hecho esto, prepararemos dos boles. En uno de ellos echaremos los ingredientes secos: la almendra molida, el azúcar blanco y la ralladura de limón y mezclaremos bien. En el otro bol, cascaremos y echaremos el huevo y lo batiremos junto a la cucharada de Pedro Ximénez. Cuando el contenido de los dos boles esté bien mezclado, echaremos el huevo en el otro bol y mezclaremos hasta tener una pasta homogénea.

Ahora simplemente tenemos que preparar el molde individual. Nuestro molde mide, en concreto, 12 cm de diámetro y 2 cm de alto y es el tamaño justo para las cantidades que os indico. Si usáis un molde de otras proporciones, tampoco pasará nada. Lo único que sí deberéis tener presente es que es deseable que la altura de la tarta no sobrepase los 2 cm porque dificultaría la cocción. Si el molde es más ancho… ¡¡pues habrá que ampliar las cantidades proporcionalmente para hacer más cantidad de tarta!! Jejeje. Os aseguro que no os vais a arrepentir.

Bueno, que me lío. Lo que os quería decir es que lo que nos toca hacer ahora es untar bien el interior del molde con mantequilla, para que no se nos pegue la mezcla y podamos luego desmoldar la tarta. Cuando esté bien untado, vertemos la masa en el interior y lo introducimos en el horno, poniendo ahora en marcha el ventilador para el horneado. Si vuestra tarta es como la mía, en 17 minutos estará lista. Si, por el contrario el molde es de otro tamaño o, simplemente, queréis quedaros tranquilos y saber que la tarta está en su punto de cocción; haremos como con los bizcochos: la pincharemos con la punta de un cuchillo y, si sale limpio, es hora de sacar la tarta del horno y dejarla enfriar (al menos 30 min).

Mientras la tarta se enfría o, incluso mientras se esté horneando, debemos aprovechar para hacer nuestros “trabajos manuales” y dibujar y recortar nuestra cruz de Santiago. El diseño lo podéis encontrar en google/imágenes sin ningún problema y, si no sois muy buenos dibujando, pues podéis imprimirla y recortar luego la silueta. Cuando la tengamos recortada, la ponemos sobre la tarta (ya desmoldada y puesta en la fuente) y espolvoreamos azúcar glass por toda la superficie. Después quitamos con cuidado la cruz de papel y… ¡¡lista para incarle el diente!! Ummm!!

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66. Canapés de Idiazábal y Membrillo (7 min)

Ayer fui a la compra, pues ya me estaba quedando sin ingredientes frescos para cocinar, y decidí darme un caprichito comprando una pequeña cuña de queso idiazábal. Este queso está delicioso sólo, y me encanta como postre acompañado de tejas, nueces y canutillos, como lo ponen en las sidrerías de País Vasco. Pues bien, ese postre es mi fuente de inspiración hoy para montar este canapé rápido que os puede servir tanto para fiestas como para una cena ligera. Después de cocinar este plato, ¡no os comáis todo el idiazábal que os quede! Que lo usaremos mañana para un platito de pescado. Pero no nos adelantemos, hoy tenemos entre manos los canapés, que nos encajan muy bien además para gastar las tostaditas que habíamos abierto al preparar el paté de berenjena. Os cuento los ingredientes que necesitaréis para preparar 6 tostaditas como las de la foto:

  • 80 gr de queso philadelphia (lo último que nos quedaba tras preparar los sándwiches de gambas)
  • 25 gr de queso idiazábal.
  • 30 gr de carne de membrillo con nueces (o normal si preferís)
  • 6 biscotes (como os decía, de las que no gastamos cuando hicimos el paté de berenjena).

La preparación de estos canapés es lo más fácil del mundo. Sólo tenemos que meter los dos tipos de queso en el vaso de la batidora y lo trituramos, sin importarnos mucho que nos quede algún trocito de queso; pues luego encontrárselos tiene su gracia. Con esta pasta, untamos los canapés y los reservamos. Sobre cada uno de ellos, pondremos 5 gr de carne de membrillo de nueces que, previamente, habremos cortado en pequeños cubos. Y… ¡listo! Fácil ¿eh? Pues ahí os dejo la idea para cuando tengáis que preparar una fiestuqui y no queráis pasar excesivo tiempo en la cocina. ¡Qué aproveche!

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64. Causa Mexicana (35 min)

¡Tranquilos! ¡Que no vamos a hablar de política ni nada parecido! La “causa” es un plato típico de Perú que en esta ocasión hemos versionado para añadirle un toque mejicano. Para hacer un resumen muy grosero (y que los peruanos me perdonen) la causa es un plato, normalmente frío, en el que los ingredientes se sitúan entre 2 capas de puré de patatas (o bien rodeado de ella como nuestro típico brazo de gitano). Hoy, el toque mejicano se lo daremos introduciendo en el plato pico de gallo y sustituyendo la capa superior de patata con una capa de aguacate. Además, con ella gastaremos el atún que se nos había quedado viudo en la nevera después de preparar los sándwiches vegetales. Pero bueno, ya estoy adelantándome demasiado, así que vamos con la lista de ingredientes (para un buen plato o bien un entrante para dos personas):

  • 25 gr de atún (lo dicho, el resto de la latita que nos sobró después de hacer los sándwiches vegetales y que habíamos conservado en su propio aceite en un bote en la nevera).
  • 80 gr de tomate pera (el último del lote que compramos para preparar la ensaladilla de arroz, y para la salsa romesco con berenjena).
  • 20 gr de cebolleta (una pequeña)
  • 100gr de patatas monalisa (dos pequeñas, procurad que del mismo tamaño para que se hagan al mismo tiempo)
  • Zumo de media lima
  • 20 gr de mahonesa (ya nos queda poco del bote que hemos ido usando para los sándwiches vegetales y las ensaladas de los últimos días).
  • 85 gr de aguacate (uno de los pequeños)
  • 5 vueltas de molinillo de pimienta negra
  • Un chorrito de aceite de oliva
  • Sal

Para preparar la “causa mexicana” lo primero que debemos hacer es poner una cazuela pequeña con abundante agua a hervir y un pelín de sal. Cuando el agua esté hirviendo, añadimos las patatas y las dejamos hervir durante 25 minutos.
En este tiempo, lo siguiente que haremos será pelar el tomate, cortarlo en cubitos pequeños y ponerlo en un bol. Tras ello, cortaremos el corazón de la cebolleta también en pequeños cubos y añadiremos al bol. A ese bol, le añadiremos ahora casi todo el zumo de lima (dejar un chorrito para luego), sal al gusto y la pimienta negra. Podemos añadir, si queremos, algo de cilantro picado pero, como esta hierba tiene amantes y detractores, os lo dejo como opcional. ¡Ya tenemos listo nuestro pico de gallo! Ahora sólo nos queda escurrir el atún, añadirlo a nuestro pico de gallo y mezclarlo bien.
A continuación, cortamos nuestro aguacate por la mitad, le quitamos la piel y el hueso y lo cortamos en láminas finas, rociándolo después con el resto de zumo de lima que nos quedaba.
Puede que nos haya sobrado tiempo antes de que estén listas las patatas. Si es así, aprovechadlo como más os guste 😉 Eso sí, tan pronto haya pasado el tiempo de cocción, retirarlas del fuego y acelerar el enfriado metiéndolas en agua bien fría. Cuando estén templaditas (al menos, podéis esperar más si la queréis bien fría), las pelaremos y cortaremos en cubos que pondremos en otro bol. Añadiremos sal y aplastaremos bien con un tenedor hasta dejar un puré. En este punto, añadiremos la mahonesa y mezclaremos bien. Probamos de sazón y corregimos si es necesario.
Ya tenemos todo listo!! Ahora sólo nos queda montar el plato. Para ello cogeremos un molde y lo pondremos sobre el plato de servicio. En la parte de abajo, pondremos una capa del puré de patatas. A continuación, pondremos otra capa de la mezcla de pico de gallo con atún, procurando no añadir demasiada cantidad de líquido. La capa superior, la prepararemos con varias capas de láminas de aguacate. Retiramos el molde y añadimos un chorrito de aceite de oliva y unas escamas de sal (pues el aguacate no llevaba nada) y ¡¡a comer!! Espero que lo disfrutéis.

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63. Berenjenas a la plancha con Salsa Romesco (55 min)

Hoy nos hemos aventurado a preparar esta salsa, clásico de la gastronomía tarraconense, que normalmente suele ir acompañando a los famosos calçots. Tanto los calçots como la salsa romesco los probé por primera vez hace pocos meses. Los primeros no están mal, pero la salsa… ummm. Prometí que tenía que descubrir ese secreto. Y aquí estamos hoy, dejando de lado los calçots, que son un poco más rollo de preparar en casa y centrándonos en la salsa, que hoy acompañaremos con unas berenjenas a la plancha para que nuestro plato resulte sanísimo. Aunque el tiempo para prepararla es un poco más de que empleamos habitualmente, os aseguro que merece la pena y podéis hacer un poco más de cantidad para luego acompañar otras verduras a la plancha o un bacalao a la parrilla, por ejemplo. Sólo hay que echarle imaginación.

Bueno, pues os cuento ya lo que necesitaremos hoy para preparar dos tacitas como las de la foto:

  • 165 gr de tomates pera (del lote que compramos para preparar la ensaladilla de arroz, aún debemos dejar 1 para la receta de mañana…)
  • 1 cucharadita de carne de pimiento choricero (de la que teníamos en la nevera tras preparar el arroz campero con habas e ibérico).
  • 5 dientes de ajo
  • 15 gr de pan candeal (podéis usar el pan “de picos” que es muy fácil de encontrar en cualquier supermercado)
  • 10 gr de avellanas
  • 10 gr de almendra molida cruda (comprar una bolsita grande, que la gastaremos en estos días).
  • 3 cucharadas de aceite (una para asar, otra para la plancha y otra para la salsa).
  • 2 cucharaditas, de las de moka, de vinagre de Jerez
  • 80 gr de berenjena por persona (esto es menos de una berenjena entera, pero el resto lo gastaremos en breve, así que filmarla bien y al frigorífico).

SI ya tenemos a mano todos los ingredientes, lo primero que haremos será encender el horno a 200ºC. Mientras se calienta, en una pequeña fuente de horno pondremos los tomates, lavados y cortados por la mitad y, sobre ellos, los 5 dientes de ajo enteros (con su piel y todo). Regaremos todo con una de las cucharadas de aceite y lo meteremos al horno, para que se asen durante 40 minutos.

Este tiempo de espera lo podemos aprovechar para tostar la almendra molida. Para ello, simplemente poner una sartén antiadherente al fuego, al 60% de potencia, y añadirle el polvo de almendra, la mantendremos así, removiendo de vez en cuando, hasta que el polvo de almendra haya tomado un bonito tono dorado, pero sin llegar a tostarse demasiado (tendréis que estar vigilándolo para no cargároslo).

Pasados los 40 minutos de horno, sacamos la bandeja de los tomates y los dejamos enfriar.

Mientras se enfrían, vamos a ir metiendo en el accesorio picador de la batidora el pan, la carne de pimiento choricero, las avellanas y la almendra tostada.

Después, le quitaremos la piel a los tomates y los ajos y añadiremos sólo su pulpa al accesorio picador. Añadimos ahora un poco de sal y picamos hasta obtener una mezcla homogénea. Cuando lo tengamos, podremos añadir los ingredientes líquidos: las dos cucharitas de moka de vinagre de Jerez y la cucharada de aceite. Volvemos a triturar y probamos de sazón, por si hubiéramos de añadir sal. ¡Ya tenemos nuestra salsa!

Ahora prepararemos la berenjena. Para ello, la lavamos y secamos bien, pues la vamos a cocinar con piel. Cortamos en rebanadas de unos 5 mm de grosor hasta completar la ración que habíamos estimado (si queréis más no hay problema, jejeje). Ponemos al fuego una sartén grande antiadherente, al 70% de potencia y añadimos a la sartén la última cucharada de aceite de oliva. Cuando la sartén esté caliente, vamos añadiendo las rodajas de berenjena procurando que todas ellas capten un poco del aceite (sino corremos riesgo de que alguna se “emborrache” y otras queden secas). Mantendremos en la sartén 4-5 minutos por cada lado hasta que adquieran el punto que más nos guste. Apagamos el fuego, les añadimos la sal en la propia sartén y las servimos inmediatamente en el plato donde las vayamos a tomar acompañadas de nuestra estupenda salsa. ¡¡Qué rico!!

Espero que os guste tanto como a mi 😉

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57. Pizza de Pollo a la Barbacoa (23 min + fermentación -30 min-)

Tenemos pollo en la nevera y tenemos también levadura fresca y cebolla roja… ¡Cómo no vamos a preparar una pizza! Además así cumplo con la petición del público que me hizo una lectora (Britix) hace unos días. En este caso, prepararemos una de mis pizzas favoritas: con salsa barbacoa. Ummm!! Soy fan de esta salsa y es prácticamente lo único que bajaré a comprar al súper, junto al queso y bacon, ya que entre la nevera y la despensa tengo todo lo demás. Os cuento los ingredientes que necesitaremos para que podáis ver vosotros también si echáis algo en falta. Para preparar esta pizza individual de pollo a la barbacoa necesitaréis:

Para la masa:

  • 85 gr de harina
  • 50 cl de agua templada
  • 3 gr de levadura fresca de panadería (de la que teníamos en la nevera tras preparar la focaccia)
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • 1 pellizco de sal

Para el topping:

  • 50 gr de pechuga de pollo en un trozo ( lo que nos sobró tras preparar el wok de pollo agridulce)
  • 15 gr de cebolla roja (también teníamos en la despensa tras preparar el wok)
  • 12 gr de maíz (abrir una lata y dejar el resto, junto con el caldo de conserva, en la nevera que lo gastaremos en breve).
  • 2 lonchas finas de bacon (he comprado un par de lonchas finas y una gruesa, para combinar platos como hicimos con el lote anterior, que preparamos los sándwiches de bacon, las lentejas, etc.).
  • 70 gr de mozarella en lonchas (unas 7 lonchas pequeñas, pedirlas así tal cual en la charcutería).
  • 2 cucharadas de salsa barbacoa Hunts Original (hay otras marcas, pero no son lo mismo…)
  • 2 cucharaditas de aceite
  • Orégano al gusto (también teníamos después de preparar la focaccia)
  • Sal

Para preparar la pizza, lo primero que haremos será preparar la masa. Para ello, en un bol mezclamos todos los ingredientes secos, es decir, la sal y la harina. Por otro lado, disolvemos la levadura en el agua templada y lo vertemos en el bol de la harina, donde habremos hecho para ello un hueco central. Añadimos también el aceite y removemos con una cuchara para empezar a ligar la masa. Cuando estén todos los ingredientes mezclados, enharinamos la mesa con la cucharada de harina extra y amasamos durante 2 minutos. Cuando tengamos una masa uniforme, le daremos forma de bola y reservaremos en otro bol enharinado. La tapamos con film o con un paño húmedo y la mantenemos en un lugar cálido de la cocina (entre 24-40 grados) durante una media hora.

Entre tanto, aprovechamos para preparar el resto de los ingredientes. Cortaremos la cebolla roja en tiras (juliana) no muy finas, el bacon en cintas de 1,5 cm de ancho y escurriremos el maíz. En cuando al pollo, lo cortaremos en tacos  de 1cm de lado aproximadamente y lo sazonamos. Pondremos una sartén a calentar al 70% de potencia, a la que añadiremos las 2 cucharaditas de aceite. Cuando esté caliente, añadiremos el pollo y lo saltearemos durante 1 minuto nada más, lo justo para que se selle por fuera por todos los lados y no pierda jugos en el horno. Pasado este tiempo, apagamos el fuego y sacamos a un plato los tacos de pollo, para que se enfríen. Dejaremos a mano también la salsa barcacoa y el queso para utilizarlo luego. Si hecho esto aún nos queda tiempo para que pase la media hora… pues sólo nos queda esperar…

…Pero cuando pase la media hora, hay que ponerse de nuevo manos a la obra. Encenderemos el horno y lo precalentaremos a 200 grados con calor arriba y abajo y el ventilador. Después, cogeremos dos trozos de papel de horno del tamaño de la bandeja y pondremos uno de ellos sobre la mesa. Sobre él, pondremos la masa y la iremos estirando para conformar la base de nuestra pizza. Si vemos que nos cuesta, nos podemos ayudar con el otro papel de horno. ¿Cómo? Pues tapamos la masa con el otro papel y con ayuda de un rodillo (o una botella de vino vacía) la iremos estirando hacia los  lados hasta que nos quede bien fina (3 o 4 mm de grosor solamente). Retiramos el papel de horno superior y ya tenemos nuestra masa de pizza estirada. Ahora vamos a “decorarla”: pondremos en primer lugar las dos cucharadas de salsa barbacoa y la extenderemos bien con la misma cuchara. Después, extenderemos sobre ella las lonchas de mozarella y luego en este orden el resto de ingredientes: maíz, cebolla, pollo y bacon. La metemos en el horno, situándola más cerca de la zona baja del mismo, y la hornearemos durante 12 minutos. Al sacarla del horno, espolvoreamos con orégano al gusto y ¡lista para comer! Espero que os guste.

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55. Focaccia fina con Olivas Verdes (20 min + fermentación -1h 30min-)

Esta mañana de día festivo (día del trabajo) vamos a aprovechar que tenemos tiempo para deleitarnos con una “creación” que lleva un poco más de tiempo de las que solemos preparar habitualmente. Es más entretenida porque tenemos que esperar a que la levadura haga su efecto e infle nuestra nada. Además, nos sirve para aprovechar un ingrediente que teníamos esperando en la nevera después de preparar la ensaladilla rusa. Es probable que a estas alturas las hayáis sacado ese botecito de cristal y os las hayáis comido con alguna cervecita viendo un partido de fútbol, pero en mi caso… quien guarda, haya, así que no tendré que ir expresamente a la compra para coger las aceitunas 😉  Bueno, no os preocupéis, consolaros porque sí tendré que salir a por la levadura fresca, que no iba a ser todo tan fácil.

Os cuento los ingredientes para preparar, como siempre, una ración individual y así ya vemos si nos falta alguna otra cosa:

Para la masa:

  • 100 gr de harina + 1 cucharadas a parte para espolvorear la superficie donde amasemos
  • 2 gr de sal
  • 4 gr de azúcar
  • 8 gr de mantequilla
  • 50 cl de agua templada
  • 1 cucharada de aceite
  • 4 gr de levadura fresca

Para la cobertura:

  • 5 aceitunas verdes sin hueso (como os digo, de las que teníamos con su caldo de conserva en la nevera tras preparar la ensaladilla rusa de toda la vida)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita, de las de moka, de orégano.
  • Un pellizco de sal maldón o sal en escamas.

Para prepararla, lo primero que tenemos que hacer es mezclar en un bol los ingredientes secos de la masa: la harina, la sal y el azúcar y mezclamos bien. Cuando lo hayamos hecho, en los 50 cl de agua templada disolvemos la levadura fresca y lo añadimos al bol. Añadimos ahora el aceite y la mantequilla en pomada. Esto es: la mantequilla a temperatura ambiente, casi derretida. Removemos todo bien con unas varillas o una cuchara para que se integren todos los ingredientes y, cuando ya no esté bastante integrada, la sacamos del bol y la amasaremos sobre una superficie bien limpia que hayamos espolvoreado previamente con harina. Amasamos durante 1-2 minutos, le damos finalmente forma de bola y esa bola la ponemos en otro bol en cuyo fondo también habremos espolvoreado algo de harina. Ahora tapamos ese bol con un paño húmedo limpio o con film, y lo dejamos en un sitio cálido (entre 24 y 40 grados) durante 1 hora o hasta que haya doblado su volumen.

Durante este tiempo podemos aprovechar para hacer bastantes cosas, jejeje, pero una de las cosas que tenemos que hacer es la cobertura que nos servirá para “pintar” la focaccia antes de hornear. Para ello, lo que tenemos que hacer es cortar las aceitunas en rodajas y mezclarlas en una tacita con el orégano y el aceite y ¡ya está! Efectivamente, nos sobrará tiempo para hacer otras muchas cosas…

Finalmente, cuando ya tengamos nuestra masa gordita, la volvemos a amasar durante 30 segundos en una superficie espolvoreada con harina. Cortaremos un papel de horno del tamaño de la bandeja que vayamos a utilizar y lo ponemos en el fondo de la misma. Colocamos la masa sobre él y la extendemos por toda la superficie, hasta que nos quede una masa fina, de 0,5 cm de profundidad máximo. Al estirar la masa, tenemos que ir dándole ya la forma de la focaccia clásica, lo que conseguiréis, simplemente, hundiendo las yemas de los dedos en la masa para que queden esos típicos hoyuelos. Cuando lo tengamos listo, volvemos a tapar la bandeja con el paño húmedo o con film y esperamos que haya la segunda fermentación durante unos 30 min. Cuando hayan pasado 15 de ellos, aprovechad para encender el horno y calentarlo a 200ºC con posición de calor arriba y abajo. Cuando hayan pasado los 30 min, destapamos y pintamos la superficie de la focaccia con la mezcla de aceitunas. Si se borran nuestras huellas de dedos, tendremos que volver a hacerlas, ya sabéis, simplemente “pulsando”. Espolvoreamos por último con sal maldón y la metemos al horno, donde la tendremos durante unos  17 minutos. Sabremos que está lista cuando esté ligeramente dorada (como la de la foto) y cuando, al tratar de levantarla por uno de los bordes (con un cuchillo o tenedor, no os vayáis a quemar) se levante del papel de manera uniforme.

Dejamos enfriar un poco y ¡a la mesa! Ummm, ¡¡qué rica está!! Desde luego en la foto queda bonita, pero el olor y sabor es delicioso… Espero que os guste! Yo repetiré seguro con otras versiones…

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