128. Ensalada César (24 minutos)

Hoy vamos a abordar este plato tan conocido internacionalmente; ya sé que podemos encontrarlo ya listo para tomar en supermercados y en restaurantes pero… ¡ese no es nuestro estilo! Jejeje. Sobre todo porque ya sabéis que nuestro objetivo es enlazar recetas para aprovechar ingredientes y esta receta nos va a servir para utilizar el mezclum que nos sobró al preparar la hamburguesa de cordero con chutney y para empezar a utilizar un lote de tres jamoncitos de pollo que acabamos de comprar.

¿Os parece si empezamos? Aquí va la lista de ingredientes para nuestra ración de ensalada:

  • 55 gr de mezclum (del que empezamos para nuestra hamburguesa de cordero lechal).
  • 1 jamoncito de pollo (como os decía, comprad 3 que los utilizaremos enseguida)
  • 1 huevo pequeño
  • 15 cl de aceite de girasol
  • ¼ de diente de ajo
  • 1 cucharada de zumo de lima (de la lima que empezamos también con la hamburguesa de cordero).
  • 2 cucharaditas de mostaza de Dijon
  • 6 filetes de anchoa en semiconserva
  • 25 gr de queso parmesano rallado (comprad una cuña, que usaremos más en otras recetas).
  • 15 gr de picatostes
  • Sal

Para preparar nuestra ensalada, lo primero que haremos será preparar la salsa. Para ello, pondremos en el vaso de la batidora el huevo, el aceite, el ajo, las anchoas, el zumo de lima y la mostaza (no le añadiremos sal porque las anchoas ya le aportan bastante). Batimos hasta obtener una mahonesa espesa; si la queremos más líquida, sólo tendremos que añadir un poco más de aceite de girasol y/o si queremos, un poco de salsa Perrin´s (digo la marca porque no estoy segura de saber escribir bien Worcesterxxx… jejejeje).

Cuando lo tengamos, con un rallador muy fino, rallaremos el queso y lo añadiremos a la salsa; removemos bien para que se incorpore y entonces probaremos de sazón y corregiremos si es necesario. Cuando esté a nuestro gusto, tapamos y reservamos en la nevera mientras preparamos el resto de la ensalada.

Ahora llega el turno de preparar el pollo. Cogeremos nuestro muslito de pollo y le haremos un corte a lo largo con ayuda de unas tijeras para dejar el hueso a la vista, y luego otro corte en la base de la pata para poder extraer el hueso y dejar la carne en una sola pieza y manteniendo la piel. Cuando la tengamos, extendemos bien aplastándolo un poco, salpimentamos y preparamos una sartén para cocinarlo, encenderemos el fuego, al 70% de potencia. Cuando la sartén esté caliente, añadiremos una cucharadita de aceite nada más y pondremos la pieza de pollo con la parte de la piel hacia abajo. Dejamos cocinar 4 minutos y luego damos la vuelta, bajamos el fuego al 60% y cocinamos otros 5 minutos por la parte interior. Pasado este tiempo, sacamos del fuego y dejamos enfriar para que repose y sea más fácil cortarlo y, sobre todo, para que no nos caliente la ensalada!!

Mientras tanto, podemos aprovechar para preparar el mezclum en la fuente donde vayamos a servir la ensalada. Añadiremos también un poco de sal directamente sobre las hojas. A continuación, salsearemos el mezclum con dos o tres cucharadas de nuestra salsa y, finalmente, cuando ya esté frío el pollo, lo cortamos en tiras y lo pondremos sobre la ensalada. Rematamos “espolvoreando” unos cuantos picatostes y ¡a disfrutar!

Espero que os guste!

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127. Pizza de Cebolla al estilo argentino (25 min + reposo)

La receta que hoy tenemos entre manos es otra de las especialidades de mi abuela; uno de esos platos que uno empieza a disfrutar desde que el momento en que se entra al portal de su casa y aprecia los aromas de la pizza horneándose. A ella, a su vez, se la enseñó a hacer una buena amiga argentina entre taza y taza de mate. En honor a ellas dos os transmito hoy la receta, para que llegue sigáis transmitiéndolo entre los buenos amigos y los familiares.

Para preparar una pizza medianita (como para dos o uno con hambre…), necesitaréis:

  • 175 gr de harina de trigo
  • 8 gr de levadura fresca de panadería
  • 100 ml de agua templada
  • 1 cucharadita de las de moka, de sal
  • 120 gr de cebolla dulce, limpia
  • 1 cucharadita de postre de orégano
  • 3 cucharaditas de aceite de oliva + 1 más para la masa
  • 6 lonchas de queso mozzarella tipo sándwich (del que habíamos comprado para preparar la Hamburguesa de Cordero con Chutney de Mango).

Para preparar nuestra pizza, lo primero que haremos será preparar la masa. En un bol, pondremos la harina, la sal y removeremos bien para que se mezcle. Por otro lado, en el vaso medidor, pondremos los 100 ml de agua y los templaremos metiéndolos 30 segundos en el microondas. Cuando tengamos el agua templada, disolveremos en ella la levadura y verteremos esta mezcla sobre el cuenco de la harina. Removeremos hasta que se haya integrado la mezcla bien y, entonces, pasaremos a trabajarla con las manos. Personalmente os recomiendo amasarla dentro del bol, pero si queréis, podéis trabajarla sobre una mesa limpia con un pelín de harina (aunque no demasiada para que no se nos endurezca la masa). Tras unos minutos, cuando veamos que ya la masa está lo suficientemente elástica, la pondremos nuevamente en el bol y lo taparemos bien con film transparente. Lo dejamos reposar en un sitio templado entre 30 min y una hora, hasta que prácticamente doble su volumen.

Cuando hayamos dejado la masa reposando, pasaremos a preparar la cobertura. Para ello, picaremos la cebolla en cuadritos y la pondremos en un bol con agua templada. Al bol, le añadiremos la cucharadita de orégano, una pizca de sal y las 3 cucharadas de aceite de oliva. Mezclamos bien con las manos y dejamos reposando, prácticamente el mismo tiempo que la masa. Esto lo hacemos para suavizar el sabor de la cebolla y que se vaya aromatizando también con el orégano, y la verdad es que es un truco genial que os animo a seguir para otras recetas. Poned la imaginación en marcha!! 😉

Pasado el tiempo de reposo, vamos con la segunda fase del plato! Encenderemos el horno y lo pondremos a calentar a 200 grados. Al tiempo, pondremos a escurrir la cebolla en un colador, para que elimine todo el agua posible. Seguidamente, llegará el momento de meter de nuevo mano a la masa, jejeje. Destaparemos el bol de la masa, le añadiremos una cucharita de aceite y volveremos a amasar durante 2 minutos más. Cuando la tengamos, extenderemos sobre una bandeja de horno, pero sin estirarla demasiado (debemos dejar un grosor de medio centímetro aproximadamente, pues es una masa “tipo pan”, como la pizza al taglio romana). Si tenemos tiempo, dejamos que “suba” unos minutos y tras ello ponemos las lonchas de queso por encima y sobre ellas la cebolla, añadiendo, si queremos, un pelín más de orégano.

Ya lo tenemos todo listo, ahora sólo tenemos que meter la pizza en el horno, con ventilador y calor arriba y abajo y darle 12 minutos aproximadamente de cocción. Después, sólo nos falta cortarla y disfrutarla solos o en buena compañía!!! ¡Buen provecho!

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121. Berenjenas en Salsa de Miso (35 min)

¡Buenas! Sé que llevo un poco de retraso, pero he tenido algún problema técnico de última hora con una receta rebelde… Pero tranquilos, que no es esta, jejeje. La receta en cuestión ya os la comentaré más adelante, hoy nos vamos a poner con la siguiente aplicación de la pasta miso, pues si habéis comprado un botecito, habrá que darle salida con otros platos ¿no? Pues manos a la obra!

El plato que os presento hoy lo probé por primera vez en un restaurante de Majadahonda, el Xinito. ¿Lo conocéis? Merece la pena hacerla una visita, no es lo que se dice barato, pero sí que es muy apetecible. Si vais, no dejéis de probar este plato, que desde luego también es un clásico de la cocina asiática.

¿Os apetece que empecemos? Pues vamos con la lista de ingredientes para nuestra ración:

  • 120 gr de berenjena (esto es una pequeña, pero con las cantidades de salsa que vamos a preparar admitiría la berenjena entera).
  • 15 gr de cebolla roja.
  • 70 gr de salsa miso (de la que comenzamos con el Salteado de Arroz y Judías Verdes)
  • 120 ml de sake
  • 100 ml de agua
  • 2 cucharaditas de salsa nuoc mam (salsa de pescado oriental, ya la encontraréis en hipermercados).
  • 5 cucharaditas de aceite de girasol (3 para las berenjenas y 2 para el arroz)
  • 1 tacita, de las de moka de arroz basmati (igualmente desde el que empezamos para el salteado de arroz).
  • 1 tacita, de las de moka, de agua.
  • Sal, aunque con prudencia, porque recordad que la salsa miso ya lleva sal.
  • 1 cucharadita de aceite de sésamo tostado.

Para preparar nuestro plato, lo primero que haremos será preparar el arroz. Esta vez lo vamos a preparar de la forma que lo hacen en Perú (y creo que también en Asia, pero no lo tengo claro). Cogeremos una cazuela antiadherente (mejor si tiene el fondo grueso) y meteremos en ella la tacita de arroz, la tacita de agua y una pizca de sal. Lo pondremos al fuego, al 60% de potencia, y lo tendremos allí 10 minutos hirviendo con la tapadera puesta. Después, apagamos el fuego y dejamos reposar, aún con la tapa puesta, otros 10 minutos.

Paralelamente a esto, vamos a preparar el resto del plato. Pelaremos y cortaremos la berenjena en bastones como de 1 cm de grosor (como si fueran para patatas fritas). Los salamos muy ligeramente y reservamos.

A continuación, cogeremos la cebolla roja y la picaremos lo más finamente posible, porque luego la salsa no se tritura y debe tener una consistencia suave. Cuando la tengamos, pondremos un pequeño cazo al fuego, al 60% de potencia, y le añadiremos 2 cucharaditas de aceite de girasol. Cuando esté caliente, añadiremos la cebolla y rehogaremos durante 3 minutos, hasta que empiece a dorarse. Entonces será cuando añadiremos el sake, y dejaremos que reduzca 3 minutos más. Añadiremos entonces la salsa miso, y removeremos hasta que quede completamente disuelta. Cuando la hayamos integrado, añadiremos el agua con las dos cucharaditas de nuoc mam disueltas. Dejamos cocinar durante 6 minutos.

Inmediatamente después, en otro fuego, pondremos a calentar nuestro wok (al 70% de potencia). Cuando esté caliente, añadiremos otras 2 cucharaditas de aceite de girasol, y tras ellas añadiremos la berenjena, que cocinaremos durante 5 minutos removiendo a menudo (justo el tiempo que le falta a la salsa para estar lista). Cuando haya pasado el tiempo de la salsa, la verteremos directamente en el wok sobre la berenjena; removeremos y dejaremos que se evapore y tome consistencia cremosa. Mientras tanto, pondremos la cazuela del arroz sobre el fuego que quedo libre, para que vuelva a templarse con el calor residual de haber cocinado la salsa.

Cuando tengamos la consistencia que queremos para la berenjena (habrán pasado unos 3 minutos más aproximadamente), apagaremos el fuego. Al arroz le añadiremos 1 cucharadita de aceite de sésamo tostado y removeremos con un tenedor para que quede suelto.
Por último, servimos la berenjena con el arroz y un poco de sésamo espolvoreado por encima.

¡Y a disfrutar se ha dicho!

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112. Paté de Perdiz con Caviar de Aceituna Negra (60 min)

¡Comprobado! En el siglo XXI ya no hace falta casarse ni tener pareja para comer perdices. Lo de los cuentos ya quedó atrás y os lo voy a demostrar con esta receta y la siguiente, dos platazos para gente como tú y como yo, que vivimos “solitos en palacio”. El primero de ellos es este paté de perdiz, que si bien es típico de Jaén, yo lo probé por primer vez en Madrid (en la Taberna el Chato) y después en Almodóvar del Campo, Ciudad Real. De este plato me atrajo especialmente la combinación entre el sabor suave del paté, la untuosidad que le da el aceite de oliva con que se acompaña y el toque de sazón que le da el caviar de aceituna negra.
Si no habéis probado nunca esta combinación, desde luego os sorprenderá y no hay mejor excusa para ponerse manos a la obra que prepararlo como entrante para estas próximas fiestas de Navidad. Os listo los ingredientes que necesitaremos para 3 tarrinas pequeñas de este paté:

  • ½ perdiz (170 gr entera, lo que equivale aprox. 95 gr de carne una vez limpia)
  • 55 gr de higaditos de pollo
  • 50 gr tocino fresco (comprad un poco más, unos 30gr, que lo usaremos para algún guiso en breve)
  • 80 gr de cebolla limpia
  • 30 gr de aceitunas negras sin hueso (de las que empezamos en la receta de los “Tallarines a la Putanesca”)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva y un poco más (del mejor que tengáis para crudo) para servir.
  • 3 cucharadas de brandy
  • 1 cucharadita, de las de moka, de tomillo fresco
  • 140 gr de nata líquida (para montar)
  • 1 huevo
  • Sal

Si sois un poco remilgados la primera tarea a desempeñar en este plato no os va a gustar nada: hay que extraer la carne de nuestra media perdiz. Para ello, quitamos la piel y con paciencia, un buen cuchillo y unas tijeritas vamos separando la carne del hueso y apartándola en un bol. Conviene que al tiempo la vayáis cortando en pedacitos más pequeños, pues así evitaréis que se os cuele algún perdigón en el caso de que la perdiz sea de campo. Una vez limpia, pesad y picad groseramente los higaditos de pollo y reservarlos junto a la carne de perdiz. Haced lo mismo con el tocino y luego, limpiad muy bien la tabla y pesad y picad finamente la cebolla.

Cuando ya tengamos todo esto listo (nuestro “mise en place”), poner un cazo al fuego con las dos cucharadas de aceite de oliva, al 60% de potencia. Rehogaremos la cebolla durante unos 5 minutos, removiendo a menudo, hasta que quede transparente.

Mientras tanto, aprovechad para ir encendiendo el horno, poniéndolo a 180 grados y sin ventilador.

Una vez haya pasado el tiempo de la cebolla, añadiremos la carne, los higaditos y el tocino, rehogándolo todo durante 3 minutos. Añadimos el brandy y el tomillo rehogamos durante 4 minutos más. Apagamos el fuego y sazonamos.

Mientras el contenido del cazo se enfría un poco, batiremos el huevo y le añadiremos la nata y sal, mezclándolo todo muy bien para tener una mezcla homogénea. Cuando la tengamos, prepararemos la mezcla del paté en dos pasos: en primer lugar picaremos las carnes por separado, tal y como están en el cazo, y luego le añadiremos la mezcla de nata y huevo y volveremos a batir. Probaremos de sazón y corregiremos si es necesario.

A continuación verteremos nuestra mezcla en tarrinas o flaneras aptas para el horno. Las pondremos en una fuente de horno lo suficientemente grande para que nos quepan todas y llenaremos con cuidado el fondo de la fuente de agua hasta que llegue al menos a la mitad de altura de nuestras tarrinas. Vamos, esto es “lo que viene siendo” un baño maría, pero me he extendido explicándolo por si alguien no lo había hecho nunca. También os lo he explicado con mi “truco” pues cuando empezaba, más de una vez cometí el error de llenar la fuente de agua y luego meter las tarrinas y… ¡horror! El agua acababa cubriéndolas demasiado y metiéndose dentro de las tarrinas (arruinando la mezcla, claro). Para que no tengáis problemas con el principio de Arquímedes, os recomiendo hacerlo de esta forma hasta que cojáis práctica.

Pues bien, cuando tengamos la bandeja montada, la meremos en el horno y lo mantendremos allí durante unos 35 min. El tiempo puede variar en función del tamaño de las tarrinas (yo usé flaneras de 9,5 cm de diámetro por 4 cm de alto), así que os recomiendo ir probando “el punto” del paté con un cuchillo desde que hayan pasado los primeros 30 minutos de horneado.

Mientras el paté se hornea, vamos a preparar el acompañamiento, el “caviar” de aceituna. Para ello, picaremos finalmente las aceitunas, de tal modo que nos queden cubitos de apenas 2-3 milímetros de lado (tamaño de caviar un poco grande, jejeje, de ahí el nombre). Pasamos por encima un papel de cocina para secar un poco los cubitos y preparamos una sartén con aceite abundante, que pondremos al fuego al 70% de potencia. Cuando esté caliente, cogeremos un colador y pondremos en su interior una porción de los cubitos de aceituna. Meteremos el colador en el aceite caliente y cocinaremos por espacio de 30-40 segundos. Pasado ese tiempo, volcamos nuestras chispas sobre otro escurridor más grande, para retirar el exceso de aceite. Repetimos la operación hasta haber acabado con las aceitunas y reservamos nuestras chispas en el escurridor hasta el momento de emplatar.

Cuando termine el tiempo de horneado, sacaremos con cuidado las tarrinas y las dejaremos enfriar bien. Cuando estén frías, tenemos la opción de presentarlas simplemente desmoldadas en el plato (sobre un fondo de aceite) o preparar esta otra presentación, montando unas “quenelles” de paté con ayuda de dos cucharas y poniéndolas sobre el fondo de aceite. Terminamos espolvoreando un poco del caviar de aceituna negra y servimos acompañado de galletitas saladas o pan tostado. ¡Y a disfrutar!

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111. Tallarines a la Putanesca (21 min)

La primera vez que pedí este plato en un restaurante casi me dio vergüenza pronunciarlo, y es que el nombre me sonaba fatal. El caso es que no iba desencaminada, pues ahora, cuando me he documentado un poco más sobre este plato antes de contaros cómo hacerlo, he descubierto que efectivamente el término putanesca hace referencia al “estilo de las prostitutas”. Lo que no queda claro en cuanto al origen es si era una receta de uso general en los prostíbulos italianos o si era una receta magistral de alguna meretriz en concreto. Sea como fuere, es una receta que nosotros vamos a utilizar hoy para irle dando salida a las alcaparras que empleamos para hacer la salsa tártara en nuestra última receta.

Vamos allá, si os parece, con la lista de ingredientes para una ración:

  • 70 gr de tallarines
  • 12 gr de alcaparras (=1 cucharada. De las que empezamos en la receta de Fish & Chips).
  • 1/3 de diente de ajo
  • 1 cayena
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 5 filetes de anchoa en conserva (comprad un botecito mediano, que el resto lo vamos a usar en próximas recetas).
  • 15 gr de aceitunas negras sin hueso (Unas 5 unidades. Conservad el resto de aceitunas con el propio caldo, en un bote de cristal en la nevera, que lo usaremos también en próximas recetas).
  • 180 gr de tomates maduros
  • ½ cucharadita de las de moka de orégano seco.
  • Sal

Para preparar nuestro plato, lo primero que haremos será pesar y disponer todos nuestros ingredientes por separado en la mesa de trabajo o, lo que es lo mismo, preparar nuestro “mise en place”, vital para luego poder hacer toda la receta de carrerilla. Mientras hacemos estos preparativos, podemos poner una cazuela con agua y sal al fuego, para que la tengamos hirviendo cuando haya que poner la pasta a cocer. El resto de preparativos será picar finamente las alcaparras y el ajo, cortar las aceitunas en rodajitas, picar groseramente las anchoas y pelar los tomates y cortarlos en taquitos.

Cuando tengamos cortado todo lo anterior, pondremos una sartén pequeña al fuego, al 50% de potencia, con dos cucharadas de aceite de oliva. Cuando el aceite se haya calentado, añadiremos la cayena y el ajo picado. 30 segundos después, añadiremos las alcaparras, las aceitunas y las anchoas, y rehogaremos durante 2 minutos, removiendo de vez en cuando. Pasado este tiempo, añadiremos los tomates picados y subiremos el fuego al 60% de potencia. Mantendremos en la sartén durante 7 minutos, removiendo de vez en cuando para que se integre bien la salsa.

Estos 7 minutos es justo lo que necesitaremos para meter los tallarines en el agua hirviendo y que terminen de cocerse al tiempo que se termine la salsa.

Y así será, cuando hayan pasado los 7 minutos, apagamos los dos fuegos, escurrimos bien la pasta. Añadimos el orégano a la salsa y comprobamos la sazón (recordad que no le hemos añadido sal, ya que las anchoas normalmente le aportan suficiente). Pondremos los tallarines en el plato de servicio con un pelín de aceite de oliva en crudo, y servimos con la salsa por encima (a la que le habremos sacado la vaina de cayena si no queremos sorpresas… jejeje). ¡Y a disfrutar de nuestro sórdido plato! 😉

Espero que os guste.

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110. Fish & Chips con Dos Salsas (25 min)

Hoy tenemos entre manos una nueva receta de lo más “British”, y es que hace unos días vi un documental donde preparaban este plato y se me encendió la bombilla. La salsa tártara con la que se acompaña este plato nos va a venir fenomenal para ir gastando las cebolletas en vinagre que empezamos en la última receta. Ahora bien, con vuestro permiso, voy a escabullirme un poco de la receta tradicional en dos puntos. El primero de ellos es el cocinado, pues en la receta tradicional emplean grasa de riñón de buey para freír… y la verdad es que no me atrae mucho la idea. Y el segundo es el acompañamiento, que en mi caso, además de la tradicional salsa tártara, vamos a preparar una segunda salsa que nos sirva para dar salida a nuestros ingredientes, como es tradición en nuestro blog. Esta segunda salsa será una mahonesa de aguacate.

Y, hablando de ingredientes, vamos allá con lo que necesitamos, en este caso, para dos buenas raciones (o para una persona con mucha hambre!).

270 gr de patata roja, limpia.
350 gr de bacalao fresco (al natural, que no sea desalado), sin piel ni espinas, en un filete.
1 huevo
Harina
Panko (pan rallado japonés. Aunque también podéis utilizar una mezcla de pan rallado y corn flakes machacados para darle un toque crujiente).
Abundante aceite de oliva.

Para la salsa tártara:

  • 3 cebolletas en vinagre (unos 18 gr), de las que usamos para los wraps de salmón ahumado y aguacate.
  • 5 gr de alcaparras (más o menos una cucharada).
  • 15 gr de pepinillos en vinagre especiados (que sean lo más dulces posible. Yo usé la marca Krakus, de Polonia).
  • 1 cucharadita de perejil fresco picado.
  • ½ ramita de estragón fresco picado.
  • 1 cucharada de zumo de lima.
  • 70 gr de mahonesa.

Para la mahonesa de aguacate:

  • ½ aguacate, el que nos dejamos también sin gastar tras preparar los wraps de salmón ahumado y aguacate.
  • 70 gr de mahonesa
  • Sal
  • El zumo de 1 lima (menos la cucharadita que le vamos a quitar para la otra salsa)
  • La ralladura de ½ lima.

Para comenzar a preparar el plato, lo primero que haremos será empezar por las patatas. Las pelaremos y limpiaremos bien y cortaremos en bastones de 1 dedo de grosor por unos 3-4 cm de largo (lo que dé de sí la propia patata, jejeje). Prepararemos una sartén con abundante aceite de oliva y la pondremos a calentar al 50% de potencia. Cuando el aceite esté caliente (2-3 minutos después), pondremos a confitar las patatas y las mantendremos en el fuego durante 12 minutos, moviéndolas de vez en cuando.
Durante este tiempo, aprovecharemos para preparar las salsas. Para hacerlo podéis usar mahonesa de bote o bien preparar una casera con 1 huevo, 200ml de aceite de girasol y un poco de sal. Batiremos bien con la batidora hasta que ligue y usaremos la mitad de cantidad para cada una de las salsas.
Prepararemos primero la tártara, que es la más complicada. Para ello, picaremos lo más finalmente posible las cebolletas, el pepinillo, las alcaparras y las hierbas, que mezclaremos con la mahonesa en un bol y añadiremos finalmente la cucharada de zumo de lima. Probamos de sazón y corregimos si es necesario. Cuando la tengamos, la tapamos bien y a la nevera hasta que vayamos a servirla.

Seguramente en este punto, ya hayan pasado los 12 minutos de las patatas. Cuando esto ocurra, las sacamos de la sartén y las ponemos en un escurridor para que se enfríen y pierdan todo el aceite de más.
Mientras las patatas se enfrían, prepararemos la mahonesa de aguacate. Cogeremos la mitad de aguacate, lo cortaremos en cubitos y los pondremos junto a la mayonesa, en el vaso de la batidora. Añadiremos el zumo de lima, la ralladura de la misma (lo más fina posible) y un poco más de sal, para sazonas el aguacate que es un ingrediente bastante insípido. Trituramos, probamos de sazón y la dejamos a nuestro gusto. Cuando la tengamos, igualmente la tapamos y a la nevera hasta el momento de servir.

Ahora ya sólo nos falta terminar las patatas y preparar el pescado, la base fundamental del plato. Pues bien, lo primero que haremos ahora será cortar el filete de bacalao en supremas de unos 2-3 cm de grosor y todo lo que dé el filete de largo (6-8 cm). Estas supremas las salaremos muy ligeramente (porque aunque el bacalao que debemos coger no es desalado, suele tener bastante sabor), y las pasaremos por harina, huevo y panko para rebozarlas. Las piezas empanadas las reservamos en un plato hasta el momento de freír.

Ahora sí que estamos cerca del final. Pondremos nuevamente al fuego la sartén, esta vez al 80% de potencia, y cuando el aceite esté caliente, le añadiremos nuevamente las patatas y las cocinaremos durante unos 3 minutos o hasta que estén bien doradas. Sacamos del aceite y las dejamos de nuevo en el escurridor antes de emplatarlas. Bajamos ahora el fuego al 70% de potencia y vamos añadiendo los tacos de bacalao, manteniéndolos 1-2 minutos por cada lado para que se doren bien. Sacamos de la sartén a un papel absorbente conforme vayan estando listas.

Et voilá! Ya sólo nos queda ponerlo bonito en nuestro plato. Pondremos abajo una cama de bastones de patata, sobre éstos 2-3 supremas de bacalao y acompañaremos con las salsas en dos tarritos para ir sirviéndonos a nuestro antojo. ¡¡Y a disfrutar!! Ummmm!!!

Luego tomamos un té para merendar a las 5… 😉

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