122. Nuggets «Light» al horno con Mahonesa de Curry (18 min)

Aunque aún nos quede miso en la nevera, hoy empezamos un nuevo “lote” de recetas. Esta receta y la siguente están pensadas para hacerse a la vez, con lo que no tardaré mucho en publicarla 😉 Pero vamos a empezar por esta, que lleva proteínas y hace mucho que no os preparo una receta con carne.

Y es que llevar una alimentación equilibrada es importante, por eso hoy he querido compartir con vosotros esta reinvención de los nuggets. Los Nuggets (en general) me parecen uno de los “picoteos” más apetecibles, pero reconozco que los originales, que no dejan de ser pollo frito que se sirve con salsa, no se pueden tomar todos los días porque engordan una barbaridad. Pues bien, hace unos días mi profe de cocina, Rosa Pertierra (¡qué grandes tus clases, Rosa!), me enseñó este truquito para hacer una versión del plato infinitamente más sana. ¿Os parece si empezamos?

Vamos allá con los ingredientes para una ración (unas 6-7 unidades):

  • 200gr de pechugas de pollo (mejor de corral)
  • 40 gr de copos de maíz (cereales tipo Corn Flakes. Muy importante que no tengan azúcar).
  • 2-3 claras de huevo (en realidad con dos bastará, pero ya veréis que digo 3 porque en la próxima receta necesitaremos las 3 yemas “sobrantes”).
  • Sal
  • Pimienta negra
  • 3 cucharaditas de mahonesa light
  • ¼ de cucharadita, de las de moka, de curry de Madrás
  • Unas gotas de zumo de lima

Para preparar nuestra receta, lo primero que haremos será encender el horno y ponerlo a calentar a 200 ºC. Tras ello, picaremos a cuchillo, de manera irregular, las pechugas de pollo. Las salpimentaremos al gusto y las reservaremos en un bol. El picarlas a cuchillo de manera irregular nos ayudará a darles ese toque de pollo «ligeramente procesado» que tienen algunos nuggets y que me encanta (me adelanto a la foto finish y os enseño cómo quedan por dentro para que veáis a lo que me refiero).

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Pondremos después los cereales en el mortero y lo romperemos hasta que queden transformados en pequeños copitos. Los ponemos en un plato hondo y en otro plato hondo echaremos las claras y las batiremos. Ahora sólo nos falta hacer bolitas con nuestra mezcla de carne y pasarlas primero por las claras y luego por los cereales; tras lo cual las aplastaremos ligeramente y dispondremos sobre un papel de horno o un silpat. Cuando hayamos terminado de montarlos, los metemos en el horno (con ventilador) y mantenemos allí durante 10-12 minutos, dependiendo de si la carne os gusta más o menos hecha.

Este tiempo nos dará de sobra para preparar nuestra salsa, también baja en calorías dentro de lo posible, jejeje. En una tacita, añadiremos las tres cucharaditas de mahonesa light, el ¼ de cucharadita de curri y las gotas (1 cucharadita aproximadamente) de zumo de lima.

Removeremos bien y pondremos en un cuenco pequeño.
Cuando terminen de hornearse los Nuggets, ya sólo nos faltará servirlos en una bandeja pequeña junto al cuenco de salsa y… ¡disfrutarlos sin remordimientos!

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119. Menestra (según la receta de mi abuela -1h 30min-)

Antes de que caduquen (jijiji) esos hermosos guisantes que compramos el otro día, vamos a utilizarlos para preparar este magnífico plato que nos va a servir para: entonar el cuerpo en un día frío como hoy, ayudarnos a comer un poco más sano y limpiar nuestra conciencia si hemos cometido excesos durante el fin de semana 😉 Con esta triple misión y sin más dilación, vamos a ponernos manos a la obra con el plato, que hoy es un poco más entretenido que de costumbre. Mi abuela, quien me enseñó a cocinar este plato, diría que “no tiene nada” (de trabajo, se refiere) pero solamente limpiar y picar las verduras ya os llevará un ratito, así que os recomiendo poneros una música agradable para hacerlo más ameno, jejeje.

¡Vamos allá! Para dos raciones de menestra de verduras vais a necesitar:

  • 100 gr de guisantes con vaina (los que nos sobraron tras preparar los Guisantes salteados con huevo mollet)
  • 1 huevo
  • 2 alcachofas (si váis al mercado no os van a poner pegas por pedir dos, seguro)
  • 115 gr de judías verdes (comprad un poco más, hasta llegar casi a 200 gr, que las usaremos para la siguiente receta)
  • 100 gr de tomate (aprox uno pequeño)
  • 80 gr de zanahoria (de las que nos sobraron tras preparar el Vitello Tonato)
  • 100 gr de champiñón (si compráis un poco más, os recomiendo que le deis salida con nuestra receta de carpaccio de champiñón, una receta muy fácil y muy sabrosa).
  • 100 gr de cebolla, limpia
  • 1 diente de ajo
  • 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita, de las de moka, de harina.
  • ¾ de cucharadita, de las de moka, de pimentón
  • ½ hoja de laurel
  • 400 ml de agua
  • Sal

Para preparar la menestra, lo primero que debemos hacer es limpiar las judías verdes, que es lo más entretenido. Con un pelador les quitamos las hebras de los lados y luego las lavaremos y las cortaremos en tiras de unos 2-3 cm de largo; las reservaremos en un plato. Tras ello, picaremos finalmente la cebolla y el ajo y los reservaremos en un plato también; pero tened la precaución de reservar los ingredientes por separado, sin que se mezclen. Después, pelaremos y picaremos en rodajas finas la zanahoria, y pelaremos y picaremos los champiñones en gajos medianos. Pelaremos y desgranaremos los guisantes y, por último, pelaremos, despepitaremos y cortaremos en cubitos el tomate.

Cuando tengamos todas las verduras limpias (a excepción de las alcachofas, que las dejaremos para el último momento para que no se oxiden), pondremos una cazuela al fuego. Le añadiremos las 5 cucharadas de aceite y lo mantendremos al 60% de potencia. Cuando el aceite esté caliente, añadiremos la cebolla y el ajo, rehogándolos durante 6 minutos y removiéndolos a menudo durante este tiempo. Pasados esos 6 minutos, añadiremos el tomate, el pimentón y la cucharadita de harina, les daremos unas vueltas durante 2 minutos y añadiremos los 400ml de agua a la olla.

Inmediatamente después, añadiremos a la cazuela las verduras que tardan más en cocerse: la zanahoria y las judías verdes. Las mantendremos en el fuego, hirviendo, durante 15 minutos; tiempo que aprovecharemos para poner otro cazo al fuego y cocer 1 huevo duro (ya sabéis, durante 12 minutos echando un chorrito de vinagre al agua para evitar “accidentes”).

Cuando se aproxime el final de estos 15 minutos, limpiaremos las alcachofas y nos quedaremos sólo con el corazón, que cortaremos en 4 y echaremos inmediatamente al agua para evitar que se oxiden. Añadiremos después los guisantes y los champiñones a la cazuela, y mantendremos hirviendo otros 15 minutos. Pasado este tiempo, añadiremos sal al guiso (no la añadimos antes para evitar que las verduras se nos deshidraten – para evitar, por ejemplo, que los guisantes se arruguen-) y añadimos también el huevo cocido (que habremos pelado y cortado en 4 gajos). Mantenemos el guiso en el fuego 5 minutos más y ¡listo! Ya tenemos nuestra menestra lista para emplatar y saborear!!

Espero que os guste.

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118. Guisantes salteados con Huevo Mollet (35 min)

Ayer encontré en el Mercado de Chamartín unos guisantes tan frescos (aquí tenéis la muestra) que me decanté por prepararlos en una receta que fuera sencilla y que no llevara muchos ingredientes para poder apreciar el sabor original.
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El resultado, ¡lo tenemos entre manos! Estos guisantes cocidos y salteados ligeramente con un huevo mollet para darles aún más sedosidad (la verdad es que estaban buenos-buenos! Jejeje).
Vamos allá con los ingredientes, como siempre, para una ración:

  • 300 gr de guisantes frescos (comprad 100 gr más que los utilizaremos para la siguiente receta).
  • 25 gr de cebolla dulce, limpia
  • 10 gr de tocino fresco (del que nos sobró tras preparar nuestro paté de perdiz con caviar de aceituna negra).
  • 1/3 de cucharadita, de las de moka, de pimentón
  • 2 cucharadas de aceite
  • 1 huevo
  • Sal

Para preparar nuestro plato, lo primero que debemos hacer es abrir las vainas de los guisantes y extraerlos, es la parte más entretenida y la que suma, al menos, 10 minutos del tiempo total de preparación que os indicaba arriba. Tened paciencia, poned algo de música y, cuando hayais limpiado la mitad, poned al fuego una cazuela con abundante agua, pero sin sal (la sal nos deshidrataría los guisantes y haría que nos quedasen arrugados). Cuando tengamos los guisantes limpios y el agua hirviendo, los echaremos y cocinaremos junto con el pedacito de tocino, durante 20 minutos a fuego suave (al 60% de potencia).
Durante estos 20 minutos, nos dará tiempo para picar muy finamente la cebolla y rehogarla en una sartén con 2 cucharadas de aceite. La pondremos al 50% de potencia y rehogaremos durante 5 minutos, removiendo a menudo para evitar que se queme. Cuando hayan pasado los 5 minutos, añadimos el pimentón, removemos y apagamos el fuego, reservando la sartén tal cual hasta que vayamos a rematar el plato.

Como a los guisantes aún les quedará tiempo, nos entretendremos ahora en los preparativos para el huevo mollet. Para prepararlo, lo primero que haremos será poner otro cazo al fuego con agua a calentar, a fuego fuerte hasta que llegue a ebullición. Por otro lado, necesitaremos una taza y un cuadrado mediano de papel film. Con los dedos mojados en unas gotas de aceite, untaremos la cara interna del papel film (para evitar que el huevo se pegue) y luego lo colocaremos siguiendo la forma cóncava de la taza (como en la foto que os pongo a continuación. Salaremos ligeramente y tras ello cerraremos el papel film cogiendo todos los extremos, formando un pequeño saco que nos deje huevo en el centro. Enrollamos el extremo y lo sujetamos firmemente con una goma elástica para evitar que se desmonte.

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Ya casi hemos llegado a la fase final del plato!! En este punto ya habrán pasado los 20 minutos de los guisantes, así que los sacaremos de la olla y los escurriremos bien. Tendremos ya, también, el cazo con agua hirviendo para el huevo; así que bajaremos la potencia de ese fuego al 50%, introduciremos el saquito con el huevo y cronometraremos (muy importante ser exactos) 4 minutos (4 min 30 segundos si os gusta más cuajado). Cuando hayamos metido el huevo en el agua, volveremos a encender el fuego de la sartén (al 50% de potencia) y añadiremos los guisantes y sal al gusto. Saltearemos durante 3 minutos, removiendo a menudo y tras ello los emplataremos inmediatamente. Poco después vencerán los 4 minutos del huevo, así que lo sacaremos del agua a un plato, quitaremos la goma (o cortaremos el film, lo que más cómodo os resulte) y lo “pelaremos” con cuidado para evitar que se rompa. Pondremos finalmente nuestro huevo sobre los guisantes y lo romperemos con la punta del cuchillo justo cuando lleguemos a la mesa….

Ummmm! Ya sólo queda disfrutarlo!! Espero que os guste. ¡Bon appetit, mes amis!

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114. Savarín de Cava y Fresas con Chocolate Blanco (40 min + reposo)

Sé que no estamos en la mejor época para proponeros un dulce (en estos últimos días, además, con los roscones ya estaréis saturados) pero esta receta nos va a venir de perlas para acabar con las existencias de cava que nos hayan quedado en la despensa durante las fiestas. En mi caso, además me sirve para gastar el último benjamín que me quedó tras preparar la receta de abadejo al cava. Os invito a probarlo, pues la combinación de sabores es… Ummm!
Antes de daros la lista de ingredientes, os comentaré que savarín es la palabra francesa que se utiliza para denominar a estos bizcochos en forma de rosca, para los que existen moldes especiales. Si no os apetece compraros ninguno, no hay problema, podéis usar un molde normal, pero entonces no lo llaméis savarín, jejeje.

Los ingredientes que necesitamos para nuestro “pequeño” savarín son:

Para el bizcocho:

  • 30 gr de fresas deshidratadas
  • 50 ml de cava (uno de los benjamines que nos quedaron tras preparar el abadejo al cava con crujiente de puerros)
  • 50 gr de harina
  • 50 gr de azúcar
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita, de las de moka, de esencia de vainilla (que ya usamos en el cake de remolacha y chocolate).
  • 1/3 de cucharadita, de las de moka, de sal
  • 2 gr de levadura royal (una cucharadita de moka, aprox).

Para el almíbar:

  • 150 ml de cava
  • 5 gr de fresas deshidratadas.
  • 100 ml de agua
  • 40 gr de azúcar

Para la cobertura:

  • 65 gr de chocolate blanco
  • 50 gr de mantequilla

Para preparar nuestro savarín, lo primero que haremos será preparar el bizcocho y precalentar el horno a 180 grados. Para ello, pondremos los 30 gr de fresas deshidratadas en remojo en los 50 ml de cava, para que se ablanden ligeramente. Mientras tanto, prepararemos la mezcla del bizcocho en dos boles. En el primero de ellos, mezclaremos la harina, la sal y la levadura. En el otro, mezclaremos el huevo batido con la mantequilla en pomada (para ello la habremos dejado en un sitio cálido un ratito antes o bien la habremos templado un poco con ayuda del microondas. Eso sí, no os paséis de temperatura que luego hay que mezclarla con el huevo y si nos pasamos podríamos cuajarlo). Cuando tengamos la mezcla de los dos boles, echaremos el contenido del bol líquido en el bol sólido y mezclaremos bien. Tras ello, prepararemos un molde de savarín (yo usé uno de 12 cm de diámetro por 4 cm de profundidad) untándolo con un poco de mantequilla y espolvoreándolo con harina. No os olvidéis de hacer esta operación porque si no luego será imposible sacar el bizcocho, jejeje. Cuando lo hayamos preparado, verteremos en él la mezcla sin pasarnos de 2/3 de la capacidad del molde, porque con la levadura crecerá. Si nos sobra mezcla, la desechamos o hacemos alguna magdalenita en una flanera. Cuando lo tengamos, metemos al horno con ventilador y horneamos unos 16 minutos (comprobaremos que está listo cuando, al pinchar con un cuchillo, éste salga limpio).

Mientras el bizcocho está en el horno, aprovecharemos para preparar el almíbar. Para ello, pondremos en un cazo los 150 ml de cava, una de las fresas (los 5 gr que comentaba en la lista de ingredientes), los 100 ml de agua y los 40 gr de azúcar. Pondremos el cazo al fuego, al 50% de potencia, a un fuego lo suficientemente bajo como para que no llegue a hervir, sólo burbujee ligeramente. Lo mantendremos así 17 minutos, de tal forma que poco después de sacar el bizcocho del horno, lo tengamos listo. Reservamos el almíbar y dejamos enfriar bien el bizcocho antes de desmoldarlo (al menos 1 hora).

Cuando el bizcocho se haya enfriado, lo desmoldaremos con mucho cuidado y cortaremos la base para que nos quede recta y el bizcocho quede bien apoyado. Lo pondremos boca abajo sobre una rejilla (con un plato debajo para no liarla, jejeje) e iremos virtiendo sobre el bizcocho, con cuidado, el almíbar para que se empape bien. Repetiremos esta operación con cuidado hasta que se haya empapado bien y hayamos terminado con el almíbar y dejamos escurriendo mientras preparamos la cobertura.

Para preparar la cobertura, tenemos la opción de hacerlo al baño maría o bien con ayuda del microondas. Si optamos por la segunda opción, deberemos usar la potencia mínima pues el chocolate blanco se quema muy fácilmente (las temperaturas de fusión y “estropeado” están muy cerca, jejeje). Meteremos los 65 gr de chocolate blanco en trocitos pequeños y la mantequilla en un bol y lo iremos calentando y removiendo a menudo (en microondas en intervalos de 30 segundos), hasta tener una salsa homogénea. Cuando la tengamos pondremos el bizcocho boca arriba y lo bañaremos con esta cobertura, de la manera lo más artística que podamos (a mí, como veis en la foto, me falta práctica con esto, pero ya mejoraremos, jejeje).

Dejamos enfriar el resultado y… ¡listo para disfrutar! Espero que os guste.

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112. Paté de Perdiz con Caviar de Aceituna Negra (60 min)

¡Comprobado! En el siglo XXI ya no hace falta casarse ni tener pareja para comer perdices. Lo de los cuentos ya quedó atrás y os lo voy a demostrar con esta receta y la siguiente, dos platazos para gente como tú y como yo, que vivimos “solitos en palacio”. El primero de ellos es este paté de perdiz, que si bien es típico de Jaén, yo lo probé por primer vez en Madrid (en la Taberna el Chato) y después en Almodóvar del Campo, Ciudad Real. De este plato me atrajo especialmente la combinación entre el sabor suave del paté, la untuosidad que le da el aceite de oliva con que se acompaña y el toque de sazón que le da el caviar de aceituna negra.
Si no habéis probado nunca esta combinación, desde luego os sorprenderá y no hay mejor excusa para ponerse manos a la obra que prepararlo como entrante para estas próximas fiestas de Navidad. Os listo los ingredientes que necesitaremos para 3 tarrinas pequeñas de este paté:

  • ½ perdiz (170 gr entera, lo que equivale aprox. 95 gr de carne una vez limpia)
  • 55 gr de higaditos de pollo
  • 50 gr tocino fresco (comprad un poco más, unos 30gr, que lo usaremos para algún guiso en breve)
  • 80 gr de cebolla limpia
  • 30 gr de aceitunas negras sin hueso (de las que empezamos en la receta de los “Tallarines a la Putanesca”)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva y un poco más (del mejor que tengáis para crudo) para servir.
  • 3 cucharadas de brandy
  • 1 cucharadita, de las de moka, de tomillo fresco
  • 140 gr de nata líquida (para montar)
  • 1 huevo
  • Sal

Si sois un poco remilgados la primera tarea a desempeñar en este plato no os va a gustar nada: hay que extraer la carne de nuestra media perdiz. Para ello, quitamos la piel y con paciencia, un buen cuchillo y unas tijeritas vamos separando la carne del hueso y apartándola en un bol. Conviene que al tiempo la vayáis cortando en pedacitos más pequeños, pues así evitaréis que se os cuele algún perdigón en el caso de que la perdiz sea de campo. Una vez limpia, pesad y picad groseramente los higaditos de pollo y reservarlos junto a la carne de perdiz. Haced lo mismo con el tocino y luego, limpiad muy bien la tabla y pesad y picad finamente la cebolla.

Cuando ya tengamos todo esto listo (nuestro “mise en place”), poner un cazo al fuego con las dos cucharadas de aceite de oliva, al 60% de potencia. Rehogaremos la cebolla durante unos 5 minutos, removiendo a menudo, hasta que quede transparente.

Mientras tanto, aprovechad para ir encendiendo el horno, poniéndolo a 180 grados y sin ventilador.

Una vez haya pasado el tiempo de la cebolla, añadiremos la carne, los higaditos y el tocino, rehogándolo todo durante 3 minutos. Añadimos el brandy y el tomillo rehogamos durante 4 minutos más. Apagamos el fuego y sazonamos.

Mientras el contenido del cazo se enfría un poco, batiremos el huevo y le añadiremos la nata y sal, mezclándolo todo muy bien para tener una mezcla homogénea. Cuando la tengamos, prepararemos la mezcla del paté en dos pasos: en primer lugar picaremos las carnes por separado, tal y como están en el cazo, y luego le añadiremos la mezcla de nata y huevo y volveremos a batir. Probaremos de sazón y corregiremos si es necesario.

A continuación verteremos nuestra mezcla en tarrinas o flaneras aptas para el horno. Las pondremos en una fuente de horno lo suficientemente grande para que nos quepan todas y llenaremos con cuidado el fondo de la fuente de agua hasta que llegue al menos a la mitad de altura de nuestras tarrinas. Vamos, esto es “lo que viene siendo” un baño maría, pero me he extendido explicándolo por si alguien no lo había hecho nunca. También os lo he explicado con mi “truco” pues cuando empezaba, más de una vez cometí el error de llenar la fuente de agua y luego meter las tarrinas y… ¡horror! El agua acababa cubriéndolas demasiado y metiéndose dentro de las tarrinas (arruinando la mezcla, claro). Para que no tengáis problemas con el principio de Arquímedes, os recomiendo hacerlo de esta forma hasta que cojáis práctica.

Pues bien, cuando tengamos la bandeja montada, la meremos en el horno y lo mantendremos allí durante unos 35 min. El tiempo puede variar en función del tamaño de las tarrinas (yo usé flaneras de 9,5 cm de diámetro por 4 cm de alto), así que os recomiendo ir probando “el punto” del paté con un cuchillo desde que hayan pasado los primeros 30 minutos de horneado.

Mientras el paté se hornea, vamos a preparar el acompañamiento, el “caviar” de aceituna. Para ello, picaremos finalmente las aceitunas, de tal modo que nos queden cubitos de apenas 2-3 milímetros de lado (tamaño de caviar un poco grande, jejeje, de ahí el nombre). Pasamos por encima un papel de cocina para secar un poco los cubitos y preparamos una sartén con aceite abundante, que pondremos al fuego al 70% de potencia. Cuando esté caliente, cogeremos un colador y pondremos en su interior una porción de los cubitos de aceituna. Meteremos el colador en el aceite caliente y cocinaremos por espacio de 30-40 segundos. Pasado ese tiempo, volcamos nuestras chispas sobre otro escurridor más grande, para retirar el exceso de aceite. Repetimos la operación hasta haber acabado con las aceitunas y reservamos nuestras chispas en el escurridor hasta el momento de emplatar.

Cuando termine el tiempo de horneado, sacaremos con cuidado las tarrinas y las dejaremos enfriar bien. Cuando estén frías, tenemos la opción de presentarlas simplemente desmoldadas en el plato (sobre un fondo de aceite) o preparar esta otra presentación, montando unas “quenelles” de paté con ayuda de dos cucharas y poniéndolas sobre el fondo de aceite. Terminamos espolvoreando un poco del caviar de aceituna negra y servimos acompañado de galletitas saladas o pan tostado. ¡Y a disfrutar!

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101. Revuelto cremoso de Champiñón (14 min).

Después de la “trabajera” que nos dimos con la tarta, nos toca volver a las recetas para uno, fáciles, rápidas y ricas. Buen ejemplo de este tipo de recetas es la que vamos a preparar hoy, saliéndonos un poco de lo que cabría esperar de un revuelto con setas (ahora que ya estamos en otoño). Con esta versión, cambiamos sabores y texturas pero sin distorsionar el sabor principal del champiñón en este caso. Vamos allá con los ingredientes y el proceso, veréis qué fácil y qué rico. Necesitaremos para una ración:

Para preparar nuestra receta, lo primero que haremos será limpiar bien los champiñones y cortarlos en tiritas, más o menos del mismo tamaño de las tiritas de cebolla que habremos de cortar también. Cuando tengamos estas dos cosas cortadas, lo que haremos será poner una sartén al fuego, al 50% de potencia, con dos cucharadas de aceite. Cuando la sartén esté caliente, añadiremos la cebolla y la rehogaremos durante 5 minutos, removiendo de vez en cuando.

Mientras tanto, prepararemos una mezcla con el huevo, la nata y el brandy, batiéndolo todo muy bien con ayuda de un tenedor o unas varillas. Añadimos también sal y pimienta negra y reservamos.

Cuando tengamos pochada la cebolla, subiremos la potencia del fuego al 70% y agregaremos el champiñón, rehogando el conjunto durante 5 minutos más y removiendo, ahora, más frecuentemente. Pasado este tiempo, añadimos una pizca de sal al champiñón, removemos y vamos añadiendo cucharadas de la mezcla de huevo en hilo (es decir, en un chorrito fino que verteremos directamente sobre el fondo libre o las paredes de la sartén para que se cuaje con esta forma). Iremos añadiendo la mezcla de huevo y cuajándola “en hilo” hasta que la hayamos terminado y esté integrada con el salteado de champiñón. Llegados a este punto, ya lo tenemos listo. Sólo nos queda pasar el revuelto a un cuenco y servirlo acompañado de un poco de pan tostado y ¡a disfrutarlo! Ya me diréis si os gusta tanto como a mí. 😉

Disfrutad!

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