139. Tartar de Salmón con Aguacate (20 min –o menos-)

Hoy os traigo un plato de lo más refrescante para que podáis disfrutarlo estos primeros días del verano. Seguro que muchos de vosotros ya habréis probado más de uno y más de dos tartares; pero para los que aún no seáis muy amigos de tomar pescado crudo, os aconsejo darle una oportunidad con esta receta, no os defraudará. El aliño, el aguacate y el propio corte del salmón, lo hacen de lo más agradable en boca. Si no os gusta, admito reclamaciones… 😉
¿Os parece si empezamos con la lista de ingredientes para cada ración? Ahí van:

  • 110 gr de salmón (En una pieza. De la mejor calidad que podáis permitiros, jeje).
  • 50 gr de aguacate (Esto es, aproximadamente ¼; lo que nos sobró tras preparar el Guacamole casero).
  • Zumo de media lima (la media lima que nos sobró también tras preparar el guacamole).
  • 10 gr de cebolleta (también usada en la receta anterior).
  • 1 cucharadita, de las de moka, de aceite de oliva.
  • 1 cucharadita, de las de moka, de mostaza antigua (la que lleva las bolitas enteras).
  • 6 gotas de tabasco
  • 3 huevos de codorniz (sólo la yema)
  • Sal, al gusto.

Habréis visto en el título de la receta que el tiempo de preparación son 20 minutos o menos; el tiempo variará dependiendo de lo hábiles que seáis con el cuchillo. Pero 20 minutos es tiempo más que suficiente como para recrearos con el corte, así que no os desaniméis, que seguro que lo conseguís hacer en menos tiempo. 😉

Para preparar nuestra receta, lo primero que vamos a hacer es picar la cebolleta lo más finamente que podamos. La pondremos en un cuenco a macerar con el zumo de lima y la cucharadita de aceita para que macere durante el tiempo que tardamos en preparar el resto de la receta y pierda fuerza con ello.

Tras ello, picaremos el aguacate en cubitos de 3-4 mm de lado, y pasamos los cubitos a un bol. A continuación, secamos bien el salmón y lo picamos en cubitos del mismo tamaño que el aguacate, pasándolos también al bol donde teníamos el aguacate. Escurrimos la cebolleta del líquido de maceración y lo añadimos también al bol. Ya sólo nos queda añadir sal (al gusto) y el resto de ingredientes: la mostaza, las gotas de tabasco y las tres yemas de huevo de codorniz. Para esto último, os doy un truco; para abrir los huevos, lo mejor es hacer un corte en la cáscara con un cuchillo de sierra. Así los podremos abrir más delicadamente y sin peligro de romper la yema.
Mezclamos bien todos los ingredientes con una cuchara y servimos. Si tenéis un aro para emplatar, mejor que mejor, para darle una buena presentación. Y… ¡listo! A la mesa a disfrutarlo inmediatamente.

Espero que os guste, amigos. ¡Un abrazo!

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136. Setas empanadas con Alioli de Ajos Tostados (20 min –en dos fases-)

¡Buenos días muchachos! Arranco este domingo de primavera para daros una nueva idea para utilizar, en este caso, el último tipo de setas que nos quedaban en la nevera: las setas de cardo. Aunque a priori esta es una receta muy simple, sí que quiero dejárosla bien explicadita para que no tengáis ningún tipo de problema a la hora de ejecutarla. Además, os voy a enseñar a preparar un estupendo acompañamiento: el alioli de ajos tostados, que me enseñó a preparar hace unos días mi profe, Rosa Pertierra, y me pareció genial porque… ¡ni pica, ni repite! Es especialmente recomendable entonces para tomar en aquellas ocasiones en las que puede que haya besos después, jejeje.

¿Os parece si nos ponemos en marcha? Vamos allá con los ingredientes para una ración:

  • 110 gr de setas de cardo (el último tipo de setas del trío que compramos en barqueta, para las recetas de Tallarines salteados con Shitake, Pimientos y Anacardos y Revuelto de setas y ajetes a la trufa)
  • 3 dientes de ajo pelados (unos 12 gr)
  • 200ml de aceite de oliva virgen extra
  • 2 huevos
  • 1 cucharadita, de las de moka, de vinagre de vino blanco al estragón
  • 1 cucharadita de perejil fresco picado (puede ser seco también, pero entonces echar menos cantidad).
  • 3 cucharadas de pan rallado (yo usé pan de leche rallado, del que había conservado cuando preparé la receta de Palomitas de Pollo semidulces)
  • Sal

Para preparar nuestra receta, lo primero que tenemos que hacer es poner los 200ml de aceite de oliva virgen en un cazo, y poner éste al fuego, al 30% de potencia. Mientras el aceite se calienta, pelaremos los dientes de ajo y los meteremos a continuación, enteros, en el aceite. Lo que queremos es confitar los ajos, por eso ponemos el fuego tan bajo. Los ajos sólo tienen que soltar 3-4 burbujitas por segundo, si sueltan más es que el aceite está demasiado caliente y tendremos que bajar el fuego. Una vez cogido el punto, mantendremos ahí durante 9 minutos o hasta que los ajos estén ligeramente dorados. Ligeramente, ojo, no dejéis que se tuesten que amargaría (sí, ya sé que entonces el nombre del alioli está mal puesto, pero queda más sexy así, jejeje). Cuando tengamos los ajos confitados, apagamos el fuego y vertemos el aceite con los ajos en el vaso de la batidora; dejando que se enfríe durante media hora al menos. Podemos acelerar algo el proceso si metemos el aceite en la nevera, pero debemos asegurarnos que el aceite esté frío para que, al echar el huevo para hacer la mahonesa, no correr riesgos de que se nos cocine. Jijiji.

Mientras el aceite se enfría, aprovecharemos para limpiar las setas con ayuda de un paño húmedo (nunca con agua para que no se empapen, que nos complicaría la operación de freírlas).

Pasada la media hora de rigor, ya podemos preparar el alioli. Bueno, en realidad es una mahonesa, porque lleva huevo, pero no se lo diremos a nadie, jijiji. Pues bien, añadiremos al vaso de la batidora (que tiene el aceite y los ajos) un huevo, sal y la cucharadita de vinagre. Batimos sin mover el brazo de la batidora hasta que emulsione y luego probamos y corregimos de sazón si es necesario. Reservamos en la nevera mientras terminamos de preparar las setas.

Para preparar las setas, necesitaremos preparar dos platos hondos. En el primero de ellos batiremos un huevo, al que añadiremos únicamente la cucharadita de perejil picado. En el segundo, pondremos tres cucharadas colmadas de pan rallado y ¾ de cucharadita, de las de moka, de sal. Removemos bien para que se mezclen y procedemos a empanar las setas pasándolas primero por el plato del huevo y luego por el del pan. Reservamos en un plato y mientras ponemos una sartén con abundante aceite de oliva a calentar, al 70% de potencia. Cuando el aceite esté caliente, añadimos las setas con la cara lisa hacia abajo, mantenemos durante 45 segundos y luego damos la vuelta, freímos 30 segundos más y las sacamos a un plato con papel de cocina para escurrir el exceso de aceite. Repetimos la operación hasta tener todas las setas listas. Después, sólo nos queda emplatar las setas y servirlas acompañadas de un cuenquito del alioli. Y disfrutarlas, ¡claro!

Espero que os gusten. 🙂

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135. Revuelto de Setas y Ajetes a la Trufa (8 min)

¡Buenas tardes chicos! ¿Dispuestos a conocer una nueva propuesta de receta sana, rápida y sabrosa para compaginar con vuestras tardes de “terraceo”? Espero que sí porque, desde luego, la propuesta de hoy no os va a dejar indiferentes.
Como me he retrasado un poco en escribiros, he incumplido mi propio slogan y, para nuestra receta nº 134 (Tallarines salteados con Shitake, Pimientos y Anacardos), me tocó volver de nuevo a la compra a por setas shitake. Esta vez, en lugar de comprarlas sueltas, me he animado a comprar un surtido de tres tipos de setas como el que os muestro en la foto, para enlazar con ellas esta receta, la anterior y nuestra próxima creación (coming soon… jijiji).

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En la receta de hoy, usaremos las más chiquititas (las que tienen realmente aspecto de seta, se llaman agrocybe aegerita o setas de chopo). Dejando las últimas, las setas de cardo, para nuestra próxima creación. Pero no nos adelantemos, vamos con la lista de ingredientes para una racción de nuestra receta de hoy. Necesitaremos:

  • 5 ramitas de ajetes (50 gramos de ellos, limpios ya de sus hojas), de los que no utilizamos en la receta de tallarines salteados con shitake, pimientos y anacardos.
  • 45 gr de setas de chopo
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 huevo
  • Sal
  • Pimienta
  • 1 cucharadita, de las de moka, de esta pasta de boletus y trufa (o tartufatti o similares, que podéis encontrar, por ejemplo en el rincón gourmet del Corte Inglés).135_PastaSetasTrufa

Para preparar nuestra receta, lo primero que haremos será limpiar las setas con un paño húmedo y pelar y limpiar los ajetes, cortándolos en trozos de unos 2 cm de largo. Si alguna de las setas es más grande de este tamaño, cortarla también longitudinalmente para que el revuelto nos quede más homogéneo.

Cuando lo tengamos listo, pondremos una sartén al fuego, al 50% de potencia, con las 4 cucharadas de aceite. Cuando éste se haya calentado, añadiremos los ajetes y rehogaremos durante 3 minutos. Pasado este tiempo, añadiremos las setas y rehogaremos durante 2 minutos más. Transcurrido este tiempo, salaremos generosamente (que nos sirva también para cuando añadamos el huevo); subiremos el fuego al 70% de potencia y cascaremos el huevo sobre la sartén. Removeremos vigorosamente para romperlo y que se cuaje en pequeñas “porciones” y, antes de que termine de cuajar, añadiremos la cucharadita de pasta tartufatta para que se integre bien con él. Apagamos el fuego, añadimos la pimienta, servimos y disfrutamos antes de que se enfríe.

Ummmm. La verdad es que es un homenaje perfecto para una cenita. ¡Espero que os guste!

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133. Wok Picante de arroz con Shitake y Espárragos (15 min)

Llega la primavera y con ella el tiempo de los espárragos trigueros (ummm) y, por supuesto, las ganas de pasar menos tiempos en la cocina. Así que vamos a iniciar hoy una tanda de recetas rápidas para que podáis aprovechar el mayor tiempo posible del solecito y las terracitas. 😉 La receta que os propongo hoy, podéis utilizarla como guarnición o como plato único. Con estas cantidades, a mí me sirvió perfectamente como plato único, pero sé bien que algunos tenéis más saque que yo, así que sentíos libres de añadir ingredientes proporcionalmente o de bucear por el blog para encontrar algún plato con el que maridarlo. ¿Qué tal el wok de ternera con lima y pimientos o el de gambas con brócoli y salsa de ostras? Umm, se me hace la boca agua sólo de pensarlo, así que dejaré de pensar y me centraré en daros la lista de ingredientes, jejeje.
Aquí van; para una ración de este wok de arroz, necesitaréis:

  • 60 gr de arroz basmati (del que usamos por última vez cuando hicimos las albóndigas de pollo al curry)
  • 50 gr de setas shitake (del lote que compramos para preparar los canelones de espinacas y setas)
  • 50 gr de espárragos trigueros, limpios (compré un manojo, pero esta vez no enlazaré más recetas con ellos, porque cayeron una noche a la plancha con unas escamas de sal Maldón).
  • 8 gr de pimiento rojo picante (si os va la marcha, podéis usar chili, pero yo cogí uno ligeramente picante).
  • 3 cucharadas de aceite de girasol.
  • 1 cucharada de salsa de soja dulce.
  • 1 cucharada de salsa de soja normal.
  • 1 huevo pequeño.
  • 1 pizca de sal.

Preparar esta receta es, como os decía, facilísimo y muy rápido (si somos medianamente ágiles en nuestra cocina, jeje). Lo primero que haremos será poner una olla con agua y sal a cocer y, cuando hierva, añadiremos al arroz basmati y coceremos según indica el fabricante, pero dejándolo al dente (es decir, quitarme un minuto al tiempo de cocción que os indique en la bolsa).

Paralelamente, lavaremos y picaremos bien las verduras; el pimiento en tiras finitas, las setas en tiras un poco más grandes y los espárragos en rodajitas, dejando las yemas enteras. Reservamos las tres cosas por separado en un plato. Por otro lado, podemos adelantar también el tema “huevo”, o lo que es lo mismo, abrirlo y batirlo en un cuenco con una pizca de sal, como si fuese para tortilla.

Esperaremos que termine de cocer el arroz y tras ello lo escurriremos muy bien. Cuando lo tengamos, ya sólo nos queda la parte fácil. Pondremos el wok al fuego, al 80% de potencia (la cocina en wok siempre se debe hacer a fuego fuerte, no lo pondremos al máximo porque estamos cocinando cantidades pequeñas, pero si hacéis más cantidad, dadle caña). Cuando esté caliente, añadiremos el aceite de girasol y seguidamente el pimiento y los espárragos. Los salteamos moviendo enérgicamente para que no se nos queme durante 30 segundos. Pasado ese tiempo, añadimos las setas y seguimos salteando durante 1 minuto más. Ahora, añadiremos el arroz y lo salteamos durante otro minuto a la par que vamos añadiendo, con ayuda de una cuchara, el huevo en “hilo” para que se cuaje (esto es, literalmente, que el huevo caiga en hilo desde la cuchara y entre en contacto de la misma forma con las paredes del wok. De esta forma, el huevo cuaja también con forma de hilo, que es lo que buscamos para que se asemeje lo más posible a un plato puramente oriental). En cuanto lo tengamos todo incorporado, añadimos los dos tipos de soja; removemos bien, corregimos de sazón si es necesario y… servimos y devoramos inmediatamente!  🙂

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128. Ensalada César (24 minutos)

Hoy vamos a abordar este plato tan conocido internacionalmente; ya sé que podemos encontrarlo ya listo para tomar en supermercados y en restaurantes pero… ¡ese no es nuestro estilo! Jejeje. Sobre todo porque ya sabéis que nuestro objetivo es enlazar recetas para aprovechar ingredientes y esta receta nos va a servir para utilizar el mezclum que nos sobró al preparar la hamburguesa de cordero con chutney y para empezar a utilizar un lote de tres jamoncitos de pollo que acabamos de comprar.

¿Os parece si empezamos? Aquí va la lista de ingredientes para nuestra ración de ensalada:

  • 55 gr de mezclum (del que empezamos para nuestra hamburguesa de cordero lechal).
  • 1 jamoncito de pollo (como os decía, comprad 3 que los utilizaremos enseguida)
  • 1 huevo pequeño
  • 15 cl de aceite de girasol
  • ¼ de diente de ajo
  • 1 cucharada de zumo de lima (de la lima que empezamos también con la hamburguesa de cordero).
  • 2 cucharaditas de mostaza de Dijon
  • 6 filetes de anchoa en semiconserva
  • 25 gr de queso parmesano rallado (comprad una cuña, que usaremos más en otras recetas).
  • 15 gr de picatostes
  • Sal

Para preparar nuestra ensalada, lo primero que haremos será preparar la salsa. Para ello, pondremos en el vaso de la batidora el huevo, el aceite, el ajo, las anchoas, el zumo de lima y la mostaza (no le añadiremos sal porque las anchoas ya le aportan bastante). Batimos hasta obtener una mahonesa espesa; si la queremos más líquida, sólo tendremos que añadir un poco más de aceite de girasol y/o si queremos, un poco de salsa Perrin´s (digo la marca porque no estoy segura de saber escribir bien Worcesterxxx… jejejeje).

Cuando lo tengamos, con un rallador muy fino, rallaremos el queso y lo añadiremos a la salsa; removemos bien para que se incorpore y entonces probaremos de sazón y corregiremos si es necesario. Cuando esté a nuestro gusto, tapamos y reservamos en la nevera mientras preparamos el resto de la ensalada.

Ahora llega el turno de preparar el pollo. Cogeremos nuestro muslito de pollo y le haremos un corte a lo largo con ayuda de unas tijeras para dejar el hueso a la vista, y luego otro corte en la base de la pata para poder extraer el hueso y dejar la carne en una sola pieza y manteniendo la piel. Cuando la tengamos, extendemos bien aplastándolo un poco, salpimentamos y preparamos una sartén para cocinarlo, encenderemos el fuego, al 70% de potencia. Cuando la sartén esté caliente, añadiremos una cucharadita de aceite nada más y pondremos la pieza de pollo con la parte de la piel hacia abajo. Dejamos cocinar 4 minutos y luego damos la vuelta, bajamos el fuego al 60% y cocinamos otros 5 minutos por la parte interior. Pasado este tiempo, sacamos del fuego y dejamos enfriar para que repose y sea más fácil cortarlo y, sobre todo, para que no nos caliente la ensalada!!

Mientras tanto, podemos aprovechar para preparar el mezclum en la fuente donde vayamos a servir la ensalada. Añadiremos también un poco de sal directamente sobre las hojas. A continuación, salsearemos el mezclum con dos o tres cucharadas de nuestra salsa y, finalmente, cuando ya esté frío el pollo, lo cortamos en tiras y lo pondremos sobre la ensalada. Rematamos “espolvoreando” unos cuantos picatostes y ¡a disfrutar!

Espero que os guste!

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123. Tocino de cielo (45 min + reposo)

Hoy tenemos entre manos una receta que está pensada para hacerse a la vez que los Nuggets light, pues para ella vamos a emplear las tres yemas que venían junto a las tres claras que usamos en la receta anterior. En realidad, el tocino de cielo siempre ha sido una receta de “aprovechamiento”, pues tiene su origen en Jerez. En esta zona, para aumentar la limpidez de los vinos, usaban claras de huevo en el proceso que llamaban clarificación. ¡Imaginaos la producción de vino de Jerez y la cantidad de claras que necesitaban para este proceso! Pues bien, los bodegueros de la zona fueron conscientes de que era “un crimen” tirar todas las yemas que no se usaban, así que las llevaban a las monjas y ellas acabaron inventando este pedazo de postre. Así que, tanto por su origen, como por su sabor y, cómo no, por su relación con el vino 😉 el tocino de cielo se posiciona como uno de mis postres favoritos.

En honor a la verdad, he de deciros que la receta que os traigo hoy parece sencilla (y en realidad lo es) pero a mí me costó tres intentos el conseguir que quedara bien. (Sí, lo reconozco, no soy perfecta, jejejeje). De hecho, quiero compartir con vosotros la foto de uno de estos fracasos para demostrar mi “humanidad” 😉 y hacer hincapié en una recomendación: en esta ocasión sí que os recomiendo ser exactos en las medidas, en los tiempos y en la descripción del proceso para evitar lamentaciones. El que avisa, no es traidor.

Tocino de Cielo "Fallido"

Tocino de Cielo “Fallido”

Vamos allá con la lista de ingredientes:

  • 3 yemas de huevo (las que no usamos en la receta de los Nuggets Light).
  • 125 gr de azúcar blanco
  • 62,5 gr de agua
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharada de agua

Para empezar nuestra receta, lo primero que haremos será poner un cazo pequeño sobre la báscula, la ponemos a cero y pesamos los 62 gr de agua (también pueden ser 63, jeje, pero no más) Tras ello, volvemos a ponerla a cero y añadimos los 125 gr de azúcar blanco. Cuando lo tengamos, ponemos al fuego, al 60% de potencia, durante 9 minutos. Durante este tiempo, removeremos a menudo para que nos quede un almíbar uniforme y estaremos muy atentos para conseguir el punto adecuado. En los libros veréis que a este punto lo llaman “de hilo fino” lo cual significa (lo descubrí con tras los dos intentos fallidos) que el almíbar tenga la textura de gel de ducha. Como lo normal no es remover el gel de ducha con una cuchara… cuando veamos que empieza espesar iremos comprobando de vez en cuando la textura, cogiendo un poco de almíbar con la cuchara y dejándolo caer. Cuando en vez de caer en forma de gotas empiece a caer de forma más continua (aquí sí, como el gel de ducha o el jabón líquido para las manos), apagaremos el fuego y verteremos el almíbar en un bol para cortar la cocción.

Debemos dejar enfriar el almíbar bastante, así que si vais con prisa, metedlo en la nevera y, si tenéis más prisa aún, en el congelador.

Durante este tiempo de espera, aprovecharemos para preparar el caramelo para poner en el fondo del molde. En mi caso, yo usé dos moldecitos individuales, en forma de lingote, de 6x4cm de lado y de 4cm de alto.

El caramelo lo prepararemos con ayuda de una sartén, en la que pondremos las dos cucharadas de azúcar y la cucharada de agua. Removeremos ligeramente y encenderemos el fuego al máximo, dejando quieto ahora el contenido hasta que empiece a coger color marrón (caramelo). En ese momento, sí que removeremos el contenido de la sartén, retiraremos del fuego y verteremos directamente la cantidad deseada en el fondo de los moldes. Rápidamente, moveremos el caramelo para que cubra bien todo el fondo del molde antes de espesarse. Para terminar de preparar los moldes, usaremos una pizca del almíbar para embadurnas las paredes, lo que nos facilitará al final la extracción del postre.

Ahora sólo nos queda esperar a que el almíbar esté frío. Cuando lo tengamos, comprobaremos la textura (ahora estará más espeso, casi como miel) y la ausencia de grumos (puede que se nos haya formado algún cristal de azúcar que habrá que eliminar. Ahora es el momento de coger las yemas, batirlas y medir su volumen; ya que, por cada “parte” de yemas, debemos añadir “dos partes” de almíbar. Este es otro detalle importante, no lo paséis por alto 😉  Mezclamos bien las yemas con el almíbar y vertemos después la mezcla en los moldes (o molde individual).

Ahora llega el paso final: la cocción. Para ello, prepararemos una cazuela con agua (cuidado, no demasiada para que no tengamos peligro de que el agua entre al molde, dejad 1-2cm de margen). Un truco para evitar que los borboteos vuelquen el molde, es poner un par de capas de papel de cocina en el fondo del agua. Encendemos el fuego, al 60% de potencia y, cuando el agua esté calentita, introduciremos los moldes con cuidado y cubriremos la cazuela con un paño de cocina y, después, con su propia tapa. Este otro “truco” nos ayudará a evitar que el agua que se condense en la tapa caiga dentro del molde. Cuando tengamos nuestro “montaje” contaremos el tiempo, pues como mínimo necesitará 12 minutos de cocción. Pasados los 12 minutos, ir comprobando el “punto” pinchando el contenido de los moldes con un cuchillo afilado. Cuando el cuchillo salga prácticamente limpio, apagaremos el fuego y retiraremos los moldes con cuidado de no quemarnos.

Dejamos enfriar (mejor tapados y en la nevera) y luchamos con la tentación de comerlo durante un par de horas al menos. Pasado este tiempo, repasamos los bordes del molde con un cuchillo afilado y lo volcamos sobre el plato donde lo vayamos a servir. Dejamos que caiga (dale tiempo, y algún golpecito, y acabará haciéndolo), cogemos una cucharilla y ¡a disfrutar!

¡Espero que os guste!

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