78. Pizzetas de Parrillada de Verduras y Crema de Camembert (17 min)

Ayyy, que me pilla el toro con mis ingredientes y me vais a poner falta!!! Es que llevo unos días de locos, con un montón de frentes abiertos… os pido disculpas y me comprometo a compensaros con unas recetas sabrosíiiiiisimas y súper fáciles para estos primeros días de verano. Vamos a por la primera: nuestras pizzetas. Os cuento lo que tenéis que tener listo para preparar dos unidades como las de la foto:

  • 50 gr de pimiento rojo (del que teníamos empezado tras nuestro Guiso de Garbanzos con Langostinos)
  • 1 tomate (mejor kumato) pequeño, de unos 70gr (o del que nos haya sobrado también del Guiso de Garbanzos) o 50 gr de tomate rallado, lo que más fácil os resulte conseguir.
  • 85 gr de berenjena (=aproximadamente media, la otra media la usaremos en la próxima receta, así que envolvedla bien y al frigo)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 rebanadas de pan de molde rústico
  • 4 cucharaditas de crema de queso camembert (de esas que venden para dippear, tipo President).

Para prepararlo, lo primero que haremos será cortar en cubitos pequeños el pimiento y la berenjena. Los reservaremos por separado, porque los vamos a echar en distintos momentos a la sartén (el pimiento tarda más que la berenjena en cocinarse). Concretamente, pondremos nuestra sartén al fuego (al 60% de potencia) y cuando esté caliente, le añadiremos las dos cucharadas de aceite y el pimiento. Aprovecharemos este momento también para encender el horno y precalentarlo a 200 grados.

Rehogaremos el pimiento durante 3 minutos, removiendo de vez en cuando. Cuando haya pasado este tiempo, añadiremos los cubitos de berenjena y rehogaremos durante 6 minutos más; removiendo a menudo para evitar que alguna cara se nos quede demasiado tostada.

Al mismo tiempo, mientras se terminan de hacer las verduras, podemos aprovechar para rallar el tomate si no lo teníamos rallado todavía. Necesitaremos unos 50gr aproximadamente (un poco menos del tomate entero). Añadimos una pizca de sal y reservamos.

Ya casi hemos llegado al final. Cogeremos ahora nuestras rebanadas de pan y las pondremos sobre un papel de horno o, en su defecto, aluminio. Las cubriremos con otro papel y las aplastaremos con ayuda de un rodillo o las propias palmas de las manos, para que nos queden lo más planas posibles; como si se tratase de la base de una pizza.

Cuando lo tengamos, retiramos el papel que las cubre y extenderemos sobre ellas el kumato rallado. Más o menos por este momento ya tendremos listas nuestras verduras, a las que añadiremos ahora un pelín de sal y repartiremos también sobre el pan. Por último, remataremos cada pizzeta poniéndoles por encima dos cucharadas de crema de queso camembert a cada una.

Las metemos en el horno y cocinamos, con ventilador, durante 6 minutos.

Pasado este tiempo, las sacamos, con precaución de no pasar mucho calor 😉 , las emplatamos y ¡¡las disfrutamos!!

Espero que os gusten.

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75. Guiso de Garbanzos con Langostinos (30 min + previo opcional)

Cuando mi compi de cata, David, me habló de esta receta no pude evitar quedarme sorprendida por la combinación. ¡No se me habría ocurrido nunca mezclar langostinos con garbanzos! Desde luego, tenía curiosidad por saber cómo abordar esa combinación en un guiso… No hizo falta tirarle mucho de la lengua para que revelara el secreto 😉 cosa que le agradezco enormemente porque el resultado es espectacular. ¡Menudo saborazo! ¡Os animo a probarlo!

Vamos allá con los ingredientes, como siempre, para una persona (ya sabéis, si sois más, a multiplicar…):

  • 100gr de garbanzos cocidos (de los que cocimos ayer para la receta del hummus. Si no los tenéis cocidos, ver en esta receta el paso PREVIO. También podéis optar, si preferís, por garbanzos en conserva).
  • 1 tomate (de 100gr)
  • 30 gr de cebolla
  • 60gr de pimiento rojo
  • 3 cucharadas de aceite
  • 150 gr de langostinos crudos (yo descongelé con tiempo unos que tenía en el congelador tras la receta de sándwich de gambas y pimientos del piquillo rellenos de gambas).
  • 2 cucharadas de brandy (también teníamos una botella abierta de cuando preparamos los muslitos de pollo en pepitoria de piñones).
  • ½ cucharadita, de las de moka, de pimentón dulce
  • ½ cucharadita, de las de moka, de pimentón picante
  • 4 cucharadas de tomate frito
  • 200 ml de agua
  • Sal

Para preparar este guisito, lo primero que tenemos que hacer es picar en pequeños cubos los ingredientes del sofrito (cebolla, pimiento y tomate) y reservarlos por separado. Pondremos una sartén con dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra a calentar, al 50% de potencia. Cuando esté caliente, añadiremos en primer lugar la cebolla, que rehogaremos durante 2 minutos. Tras esto, añadiremos el pimiento y seguiremos rehogando, removiendo a menudo, durante 5 minutos. Pasado este tiempo, tendremos que añadir el tomate en cubitos y los dos pimentones. Removeremos bien y rehogaremos 2 minutos más. Por último, añadiremos el tomate frito, rehogaremos un minuto más y apagaremos el fuego; reservando nuestro sofrito en la sartén.

Si tenemos maña, el siguiente paso lo podemos ir haciendo entre los intervalos de espera del sofrito. Si no la tenemos, no pasa nada, podemos empezar ahora con él  😉  En cualquier caso, lo que nos toca ahora es preparar el caldo. Para ello, pelaremos los langostinos, reservaremos la carne en el frío, y las cabezas y las carcasas las pondremos a dorar en una cazuela con una cucharada de aceite. Cuando estén doradas (2-3 minutos después), añadiremos las dos cucharadas de brandy y dejaremos que reduzca otro par de minutos. Añadiremos ahora los 200 ml de agua y un poco de sal y dejaremos cociendo todo junto durante unos 10 minutos.

Si ya tenemos listo el sofrito y el caldo… ¡ya lo tenemos casi todo! Verteremos ahora el sofrito en la cazuela de las gambas, lo mezclaremos y lo trituraremos muy muy bien con la ayuda de la batidora (al menos durante un par de minutos). Nos quedará un puré “sospechoso” que tendremos que filtrar bien con ayuda de un colador. La pasta de carcasas de gambas la tiraremos y nos quedaremos con el sabroso líquido que va a constituir el caldo de nuestro guiso. Conviene que lo probéis ahora para corregir de sazón si fuera necesario.

Este caldo, lo pondremos en una cazuela al fuego, al 60% de potencia, a la que añadiremos los garbanzos cocidos y los langostinos crudos, y mantendremos al fuego durante 4 minutos, para que la salsa reduzca, los garbanzos se impregnen y se cocinen los langostinos. Apagamos el fuego, servimos y.. ¡¡¡disfrutamos!!!

¡Gracias David!

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71. Crepes de Espárragos Trigueros y Salmón Ahumado (10 min + 30 de refrigeración)

Hoy seguiremos dando cuenta de los espárragos que nos quedan (alguno ha caído directamente a la plancha) con este caprichito. Es una de mis recetas favoritas para cualquier hora del día, pero os lo recomiendo encarecidamente si algún día decidís homenajearos (u homenajear) con un brunch. Lo más complicado de la receta es preparar los crepes, y esto, ya veréis, no tiene ningún misterio.
Aquí van los ingredientes que necesitaréis para preparar 3 mini-crepes como los de la foto:

Para la masa de crepe:

  • 1 huevo
  • 125 gr de harina
  • 250 ml de leche
  • 1 pizca de sal

Para el relleno:

Lo primero que tenemos que hacer para preparar los crepes es preparar la masa. Para ello, metemos en el vaso de la batidora el huevo, la harina, la leche y la sal y batimos bien hasta tener una mezcla homogénea. Cuando lo tengamos, tapamos el vaso con film y lo metemos en la nevera durante media hora.
Durante este tiempo, podemos aprovechar para hacer muchas cosas, ya que nu

estra única misión será limpiar y secar bien los espárragos. Nos quedaremos sólo con la parte más fresca y más tierna, cosa que conseguiremos cogiendo un extremo del espárrago con cada mano y doblándolo hasta que se quiebre. Desecharemos la parte del final y nos quedamos con la parte de la yema, que será la más crujiente y sabrosa.
Cuando hayamos hecho esto con todos los espárragos, los cocinaremos a la plancha en una sartén con una cucharada de aceite, al 60% de potencia, durante 5 minutos. Les debemos dar la vuelta a menudo para que queden bien doraditos por todos los lados. Cuando los tengamos, retiramos del fuego y los reservamos.

Ahora (si ya ha pasado la media hora de refrigeración que necesitábamos) ya ha llegado el momento de la verdad. ¡¡Nos toca cocinar los crepes!! Tenemos masa de sobra para hacer como unos 12-14 crepes, así que no os preocupéis si alguno se os estropea. Para hacerlos de un tamaño adecuado al resto de las cantidades, yo usé en esta ocasión la sartén antiadherente más pequeñita que tengo, de 18 cm de diámetro. La ponemos al fuego, al 50% de potencia y, cuando esté caliente, la retiramos y echamos 2 cucharadas de mezcla de crepe en la sartén. La extendemos bien con ayuda del revés de la propia cuchara por toda la superficie de la sartén y la ponemos de nuevo sobre el fuego. La deberemos tener así durante unos 45 segundos, o hasta que veamos que se empieza a despegar del fondo. En este punto, lo separamos desde el borde con cuidado y le damos media vuelta, para tenerlo otros 40 segundos de cocción. Ahora, con un “movimiento de brío” lo sacamos del fuego a un plato volteándolo de nuevo, para que la parte más caliente nos quede hacia arriba y se enfríe “con libertad” sin generar vapor que nos añadiría humedad al crepe. Si no os veis muy valientes para estos movimientos… también lo podéis hacer con cuidado, jejeje. Pero como tenemos masa de sobra, podemos hacerlo más divertido.

Pues bien, repetiremos la operación de la cocción del crepe hasta tener por lo menos 3 crepes bonitos. Pero si no estáis cansados y vais con tiempo, yo cocinaría al menos otros 3 o cuatro más pues, si lo guardáis en un tupper, los podréis consumir al día siguiente sin problemas, con esta misma receta o con vuestros rellenos salados o dulces favoritos…

Pero bueno, no fantaseemos con futuras comidas y centrémonos en terminar con la que tenemos entre manos. Cogeremos ahora tres de los crepes que hemos preparado y, sobre el fondo de cada uno de ellos, pondremos una fina capa de salmón ahumado (repartiendo los 50 gr a partes iguales). Sobre el salmón pondremos, sin extenderlo mucho, 15 gr de queso philadelphia en cada crepe y por último, en el centro de cada uno de ellos, tres espárragos a la plancha. Enrollamos bien, emplatamos y decoramos con cebollino picado por encima y… ¡¡¡A disfrutar!!!

Está feo que lo diga yo, pero ¡¡están buenísimos!!

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70. Crema Bicolor de Espárragos (20 min)

Como dice mi amiga Iassaka esta receta sí que es un espectáculo, no sólo por la presentación, que nos puede dar mucho juego (haciendo distintos dibujos con las cremas o incluso poniéndola en vasitos), sino por el saborazo y la textura que tiene. Siempre os invito a probar todas las recetas, pero especialmente en este caso no deberíais pasar por alto esta recomendación… Como se dice ahora, es un “must” 😉 Eso sí, esta receta va a poner a prueba vuestra capacidad para hacer dos cosas a la vez… ¿Quién se atreve?
Os cuento, sin entretenerme más, los ingredientes que necesitamos para cada ración:

Para la crema blanca:

  • 24 gr de cebolla limpia
  • 30 gr de nabo
  • 90 gr de espárragos blancos en conserva
  • 20 cl de nata (de la que nos ha sobrado tras preparar las cintas con calabaza)
  • 5 cl de agua
  • 10 gr de mantequilla
  • Sal

Para la crema verde:

  • 64 gr de espárragos trigueros
  • 10 gr de mantequilla
  • 10 gr de miga de pan candeal
  • 15 cl de un buen caldo de verduras (lo que sobre, congeladlo en raciones como hemos hecho otras veces)
  • Sal

Bien, pues ahora que lo tenemos todo, lo primero que tenemos que hacer es cortar la cebolla en juliana y el nabo en tacos por un lado y, por otro, cortar los espárragos verdes en rodajitas, dejando, eso sí, las yemas enteras. Cuando lo tengamos listo, pondremos dos cazuelas al fuego, al 60% de potencia, y en cada uno de ellos echaremos 10 gr de mantequilla para que se vaya derritiendo. Cuando esté templada, en la primera cazuela echaremos la cebolla en juliana y en el segundo, echaremos las rodajitas de espárragos verdes (menos las yemas). Rehogamos estos ingredientes en ambos cazuelas durante 2 minutos y, pasado este tiempo, añadimos el nabo al cazo de la cebolla y las yemas de espárragos verdes en el de los espárragos. Rehogamos el contenido de ambas cazuelas, removiendo de vez en cuando, durante 7 minutos más.

Pasado este tiempo, vamos a añadir a la cazuela del nabo y la cebolla, los espárragos blancos y la sal. A la “cazuela verde” le añadiremos la sal y sacaremos 2-3 yemas que reservaremos para decorar. Rehogamos otro minuto más el contenido de ambas cazuelas y ahora añadiremos los ingredientes líquidos. A la cazuela blanca, le vamos a añadir la nata y el agua. A la cazuela verde, le añadiremos el caldo y la miga de pan, y coceremos el contenido de ambas cazuelas durante 3 minutos más.
Ahora, ya tenemos casi todo listo, sólo tendremos que apagar el fuego y triturar con la batidora el contenido de cada cazuela hasta obtener una crema fina de cada una de ellas. Probamos de sazón y corregimos si es necesario.
Pues bien, ya sólo nos queda emplatar. Para conseguir el resultado de la foto, sólo tenemos que poner la crema blanca en nuestra sopera y tras ello, verter la crema verde justo en el centro. Con ayuda de un palillo, “rallaremos” la superficie con él con movimientos radiales desde el centro de la sopera hacia afuera, para conformar los “rayos” del sol. Con este mismo método, podemos hacer los dibujos que queramos. ¡Sólo hace falta practicar! Por último, colocaremos sobre la superficie de la crema las yemas de espárrago verde que habíamos reservado y…

¡a disfrutar del homenaje! Ya me diréis si os gusta.

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68. Mini Tarta de Santiago (27 min)

Vamos a darnos hoy un caprichito dulce, aprovechando que tenemos almendra molida vamos a “darle caña” a este clásico de la cocina gallega que es uno de mis postres favoritos. Siempre me había impuesto respeto, porque me parecía que sería muy difícil… pero cuando comprobé en mis carnes la sencillez y rapidez del plato… ¡¡¡me tiraba de los pelos por no haber empezado antes a experimentar con ella!!!! Digo experimentar porque esta receta que os pongo aquí es un pelín distinta a la receta clásica, pero la variación ensalza la jugosidad y el sabor original del plato… Vamos ya con los ingredientes de la mini tarta de Santiago:  

  • 62 gr de almendra molida (justo lo que nos sobraba tras preparar la salsa romesco y el bacalao al horno con crujiente de Idiazábal)
  • 50gr de azúcar blanco
  • ½ cucharadita, de las de moka, de ralladura de piel de limón (cuidado no ralléis la parte blanca, que amarga).
  • 1 cucharada de Pedro Ximénez
  • 1 huevo
  • Mantequilla para engrasar el molde
  • Azúcar glass para decorar (y papel, lápiz y tijeras para preparar la cruz…)

Para preparar la tarta, lo primero que haremos será encender el horno, para precalentarlo a 190 grados. Una vez hecho esto, prepararemos dos boles. En uno de ellos echaremos los ingredientes secos: la almendra molida, el azúcar blanco y la ralladura de limón y mezclaremos bien. En el otro bol, cascaremos y echaremos el huevo y lo batiremos junto a la cucharada de Pedro Ximénez. Cuando el contenido de los dos boles esté bien mezclado, echaremos el huevo en el otro bol y mezclaremos hasta tener una pasta homogénea.

Ahora simplemente tenemos que preparar el molde individual. Nuestro molde mide, en concreto, 12 cm de diámetro y 2 cm de alto y es el tamaño justo para las cantidades que os indico. Si usáis un molde de otras proporciones, tampoco pasará nada. Lo único que sí deberéis tener presente es que es deseable que la altura de la tarta no sobrepase los 2 cm porque dificultaría la cocción. Si el molde es más ancho… ¡¡pues habrá que ampliar las cantidades proporcionalmente para hacer más cantidad de tarta!! Jejeje. Os aseguro que no os vais a arrepentir.

Bueno, que me lío. Lo que os quería decir es que lo que nos toca hacer ahora es untar bien el interior del molde con mantequilla, para que no se nos pegue la mezcla y podamos luego desmoldar la tarta. Cuando esté bien untado, vertemos la masa en el interior y lo introducimos en el horno, poniendo ahora en marcha el ventilador para el horneado. Si vuestra tarta es como la mía, en 17 minutos estará lista. Si, por el contrario el molde es de otro tamaño o, simplemente, queréis quedaros tranquilos y saber que la tarta está en su punto de cocción; haremos como con los bizcochos: la pincharemos con la punta de un cuchillo y, si sale limpio, es hora de sacar la tarta del horno y dejarla enfriar (al menos 30 min).

Mientras la tarta se enfría o, incluso mientras se esté horneando, debemos aprovechar para hacer nuestros “trabajos manuales” y dibujar y recortar nuestra cruz de Santiago. El diseño lo podéis encontrar en google/imágenes sin ningún problema y, si no sois muy buenos dibujando, pues podéis imprimirla y recortar luego la silueta. Cuando la tengamos recortada, la ponemos sobre la tarta (ya desmoldada y puesta en la fuente) y espolvoreamos azúcar glass por toda la superficie. Después quitamos con cuidado la cruz de papel y… ¡¡lista para incarle el diente!! Ummm!!

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67. Bacalao al horno con Crujiente de Idiazábal (24 min)

Seguimos hoy gastando nuestro queso Idiazábal con un pescado, que luego me dice mi amigo Mario que apenas escribo recetas con pescaditos. Pues Mario, esta va por ti. Además, ya veréis que es una receta súper rápida y muy fácil de hacer. Si además a eso le unes que queda con un sabor estupendo y una muy buena pinta ¿qué más se puede pedir? Podéis aprovecharlo incluso para cuando tengáis invitados, ya sabéis, multiplicando estas cantidades por el número de comensales:

  • 250 gr de bacalao fresco en un taco, mejor con piel (puede valeros también el bacalao desalado, pero en ese caso deberéis reducir un poco la cantidad de idiazábal y sustituirla por más cantidad de almendra, pues el queso, al ser curado, ya le aporta bastante sal al plato).
  • 10 gr de queso idiazábal (parte de lo que nos sobró al preparar los canapés de Idiazábal con Membrillo).
  • 10 gr de almendra molida (del mismo lote que empezamos cuando preparamos la salsa romesco)
  • 7 gr de mantequilla bien fría.
  • Sal

Como os decía, la preparación de este plato es la mar de sencilla. Tendréis que empezar por encender el horno y precalentarlo a 200ºC. Mientras se calienta, cogeremos nuestro taquito de queso y lo rallaremos finamente (es decir, con un rallador fino para que os quede en textura de polvo) hasta conseguir los 10 gr que necesitamos. Lo pondremos entonces en un bol al que añadiremos también los 10 gr de almendra molida y mezclaremos bien.

Ahora, cogeremos la mantequilla y la cortaremos en pequeños cubos que echaremos también al bol y agregaremos a la mezcla mediante pequeños pellizcos (= cogemos con las puntas de los dedos parte de la mantequilla y parte de queso con almendra y frotamos las yemas para que nos quede una especie de arenilla como la que os muestro en esta foto). Es importante que la mantequilla esté bien fría para que tienda a hacer esta “arena” y no a derretirse y a hacerse una pasta.

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Cuando lo tengamos listo, pasamos a “trabajar” el bacalao. Cogemos el taco, lo secamos bien con papel de cocina, lo salamos ligeramente y después lo ponemos en una bandeja de horno con la piel hacia abajo. Si nuestro bacalao no tiene piel, tendréis que tener la precaución de engrasar bien la bandeja para que el bacalao no se quede pegado. Una vez en la bandeja, lo cubriremos con nuestra “arena” (en realidad en cocina a esto se le llama crumble), procurando que no se caiga nada y quede bien cubierto por todas partes.

Finalmente, lo introduciremos en el horno (con calor arriba y abajo y ventilador) y lo tendremos unos 15 min (un poco menos si es un taco fino y un poco más si es un taco alto. El mío, como ejemplo, tenía 3cm de alto y tardo los 15 minutos justos). Pasado este tiempo, lo sacamos del horno, lo emplatamos y ¡lo disfrutamos!

Espero que os guste.

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