105. Empanadillas de Calabaza y Butifarra Blanca (55 min)

Hoy vamos a abordar nuestra segunda receta con los “restos” de las calabazas de Halloween… Y en nuestro caso, además, será la última receta con calabaza por ahora, pues yo no tenía más que media, y no por Halloween, sino gracias al Sr. Nube, que le regaló una a mi padre y él decidió compartirla. ¡Es un gusto poder contar de vez en cuando con productos de huerto! ¡Muchas gracias!

Como es una receta un poco entretenida, no me entretengo más con los “preliminares”… Vamos allá con la lista de ingredientes, en este caso para 10 empanadillas grandes, que, como son muchas para una persona, yo me llevé de picnic para compartir con unos buenos amigos:

  • 245 gr de calabaza, limpia (del mismo lote que empezamos al hacer las croquetas de calabaza).
  • 160 gr de cebolla, limpia (igualmente, del lote que empleamos para las croquetas)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen
  • Sal
  • 280 gr de butifarra blanca (mejor ibérica, unas 8 unidades pequeñas).
  • 10 obleas de empanadillas grandes
  • 1 huevo

Para esta receta, lo primero que debemos hacer es precalentar el horno a 200 grados. Mientras tanto, debemos cortar la calabaza en rebanadas lo más finas posible, como de unos 2mm de grosor (como las de la foto). Para esta tarea os vendrá muy bien una mandolina, pero si no la tenéis, con cuchillo y un poco de paciencia también lo tendréis listo. Es importante, eso sí, que os queden lo más regulares posible, para que se cocinen todas al mismo tiempo. Cuando las tengamos, le llegará el turno a la cebolla, que cortaremos en juliana (tiras finas, de unos 3 mm de ancho en este caso). Cuando tengamos ambas cosas cortadas, las pondremos en una bandeja de horno y les añadiremos sal y las dos cucharadas de aceite. Con las dos manos, removeremos el contenido de la bandeja, masajeando para que todas las verduras tengan un leve toque de aceite y sal por encima. Nos lavamos las manos, y metemos la bandeja en el horno, sin aire, manteniéndola ahí durante 20 minutos.

105_MakingOff

Este intervalo de tiempo lo usaremos para cortar las butifarras en rodajas de unos 3 mm de grosor y reservarlas. Y nos sobrará  tiempo para hacer alguna otra cosilla… jejeje.

Cuando hayan pasado  los 20 minutos del horno, sacaremos la bandeja, pondremos las rodajas de butifarra por encima de la calabaza y lo hornearemos, ahora con aire, 15 minutos más.

Pasado ese tiempo, sacamos la bandeja del horno y volcamos el contenido sobre un escurridor, para retirar el máximo de grasa posible que habrá soltado la butifarra durante la cocción. Lo dejamos escurrir y enfriar unos 5 minutos al menos y después pasamos nuestra mezcla a un bol. Aplastamos el contenido del bol con un tenedor, probamos de sazón y corregimos si es necesario.

Ha llegado el momento de rellenar las empanadillas. Pondremos un papel de horno sobre la bandeja e iremos rellenando cada oblea de empanadilla con una cucharada de nuestra mezcla. Doblamos la oblea por la mitad, sellamos los bordes (con un tenedor o con dos dobleces que pisaremos con el dedo) y las pintamos con huevo batido. Metemos al horno de nuevo (ahora con ventilador también) y horneamos hasta que estén doradas (unos 6 minutos a 200 grados). Sacamos del horno, dejamos enfriar y ¡listas para disfrutar!

Espero que os gusten.

105_EmpanadillasCalabazayButifarra

Advertisements

104. Croquetas de Calabaza (un buen rato, en varios huecos).

Ya ha pasado Halloween y seguramente tanto en los supermercados como en las casas haya un montón de calabazas que no se sabe si pueden tener algún destino distinto de aquel para el que fueron compradas. Pues bien, yo espero poder sacaros de esa duda con nuestra receta de hoy y la del próximo día, ambas basadas en este fantástico ingrediente. Comenzaremos por estas croquetas que me han proporcionado más de una y más de dos felicitaciones de aquellos que las han probado (bueno, y quizá alguna más, pero no quiero pecar de presuntuosa, jejeje). Pues bien, aquí os voy a dar hoy el detalle de cómo prepararlas para hacer las delicias de los vuestros. Y, sí, digo de los vuestros porque hoy os voy a dar las cantidades como para unas 25 croquetas que, según mi criterio, son muchas para comerlas uno solo…. Aunque es cierto que una vez preparadas admiten perfectamente el congelarse. Así que lo dejo a vuestra elección: compartir o no compartir, esa es la cuestión.

Necesitaremos para preparar nuestras 25 croquetas:

Para asar la calabaza:

  • 220 gr de calabaza, limpia
  • Sal
  • Pimienta negra
  • 1 cucharada de aceite
  • ½ cucharadita, de las de moka, de cominos molidos

Para “rematar” las croquetas:

  • 100gr de cebolla, limpia
  • 80 gr de mantequilla
  • 4 cucharadas de harina (bien colmadas)
  • 350 ml de leche templada.
  • Sal

Para “liar” las croquetas:

  • 1 huevo
  • Harina y pan rallado a discreción

Jejeje, como veis en el título, he sido incapaz de determinar cuánto se tarda en preparar esta receta, pero sí que es cierto que se puede ir haciendo en varios huecos para que no se nos haga tan pesado. Yo ahora os contaré todo seguido como prepararlas, pero podemos distinguir tres fases que se pueden hacer en momentos diferentes: asado de la calabaza, preparar la pasta y “liar” las croquetas. Vamos a verlas con más detalle…

La primera de las fases es asar la calabaza, como ya hicimos en alguna de nuestras recetas (concretamente en la de Cintas con Calabaza y Avellanas). Para ello, lo que haremos será poner a calentar el horno a 200 grados y cortar la calabaza en rodajas de unos 2-3 cm de grosor y ponerlas en una fuente para horno. Nos pondremos la cucharada de aceite de oliva en la palma de la mano y con ella embadurnaremos bien de aceite todos los pedazos de calabaza para que quede cubierta de una fina capa. Le añadiremos sal, el comino y unas cuantas vueltas de molinillo de pimienta negra (al gusto). Introduciremos la fuente en el horno y cocinaremos, esta vez sin ventilador, 25 minutos por un lado. Luego le daremos la vuelta a los trozos de calabaza y hornearemos otros 25 minutos por este lado. Pasado este tiempo, sacamos la bandeja del horno y dejamos enfriar. Como veis, esta fase no tiene mucho misterio, pero lleva su tiempo, así que hay que tenerlo en cuenta, pues también habremos de dejar que la calabaza se enfríe antes de poder manipularla.

La segunda fase es preparar la pasta de croquetas, que es, para mí, la más complicada, pues si fallamos en ella la fase 3 se puede convertir en un infierno, jejeje. Voy a intentar explicarme lo mejor posible para ponéroslo fácil, a ver si lo consigo 😉 El primer punto de esta fase será picar la cebolla en cuadritos pequeños. Cuando hayamos hecho esto, pondremos una cazuela a calentar al fuego al 60% de potencia y añadiremos a ésta la mantequilla. Cuando la mantequilla se haya derretido, añadiremos la cebolla y la rehogaremos durante 7 minutos, removiendo de vez en cuando. Mientras la cebolla se rehoga, cogeremos la calabaza y la cortaremos en cubitos, más o menos del mismo tamaño de los de la cebolla. Cuando hayan pasado los 7 minutos de rehogar la cebolla, añadiremos los cubitos de calabaza y rehogaremos el conjunto durante 5 minutos más.

Pasado este tiempo, añadiremos las 4 cucharadas de harina y removeremos bien para que toda ella quede impregnada de la mantequilla y de los jugos de cocción de las hortalizas. Entreteneros en esta operación durante unos 45 segundos, pero con cuidado de que la harina no se nos llegue a tostar nunca. Cuando lo tengamos, añadiremos poco a poco la leche, a la par que vamos removiendo para que empiece a mezclarse con la harina. Seguramente se nos harán grumos, que conviene deshacer para que veamos más claramente en punto de “espesor” de nuestra pasta. No obstante, que tampoco os genere ansiedad, ya que luego le daremos un toque con la batidora para que no nos queden tropezones muy grandes y para evitar esto mismo. Cuando hayamos incorporado toda la leche, añadiremos la sal (probar la masa cuantas veces sea necesario para ver que está bien de sazón) y mantendremos al fuego 1-2 minutos más, removiéndolo. Este punto es la clave de todo, el tiempo de esta fase de cocción final va a depender del grado de espesor de la masa. Sabremos que la pasta está lista cuando, al hacer un surco con el cucharón que atraviese la cazuela (de lado a lado y hasta el fondo del recipiente), la pasta tarde en “reconquistar” el espacio vacío entre dos y tres segundos (si es menos nos quedará muy líquida y no podremos liar las croquetas, si es más, las croquetas serán muy fáciles de liar, pero corremos el riesgo de que nos pasemos y parezcan más plastilina que croquetas). De cualquier modo, contad con que es difícil pillarle el punto a las croquetas. Hay que hacerlas muchas veces para saber coger el tino y aún así hay días que uno falla… si esto ocurre, no os desesperéis y seguir intentándolo; en realidad puede convertirse en un juego, si las vais haciendo cada día con distintos ingredientes y sabores. Ummmm.

Bueno, que me estoy liando… Cuando tengamos la pasta en este punto, apagaremos el fuego, volcaremos la pasta en un tupper planito o una bandeja de horno, lo taparemos y lo dejaremos enfriar un poco antes de meternos en la nevera, donde deberemos tenerlo unas 2-3 horas antes de poder terminarlas.

Pasado este tiempo (si tenemos prisa podemos meterlo al congelador para acelerar el enfriado), ya podremos iniciar la tercera fase: “liar” las croquetas. Supongo que este término no es muy técnico, pero es el que emplea mi abuela para definir esta tarea; así que, en honor a ella, yo os enseño la palabreja a vosotros, jejeje. Pues bien, antes de meternos en harina (nunca mejor dicho) hemos de comprobar el estado de nuestra pasta. Cogeremos un pequeño pedazo con una cucharilla y comprobaremos si podemos manipularla con las manos sin que se deshaga demasiado. Si esto no ocurre, no os preocupéis, podemos recurrir al truco de meter la pasta 30 minutos en el congelador para que la mantequilla termine de solidificarse y nos endurezca la pasta un poco. Cuando tengamos la pasta “manipulable”, yo os recomiendo que tracéis una cuadrícula en la bandeja con ayuda de un cuchillo para intentar que más o menos todas las croquetas nos salgan del mismo tamaño. Otro truco para conseguir esto mismo es hacer cada croqueta con la cantidad que quepa en una cucharilla (o cuchara, como más rabia os de) o incluso podéis darles forma con dos cucharillas, pero esto ya es para profesionales, ya os explicaré como se hace un poco más adelante. De momento, las liaremos con las manos, aunque debemos intentar manipularlas lo menos posible para que no se caliente la masa y de deshaga. Antes de mancharnos las manos, prepararemos el terreno: un plato hondo y grande con harina, otro con huevo y otro con pan rallado. Nos cubriremos las manos con un poco de harina y pondremos porciones de pasta primero en el plato de la harina, les daremos forma redondeada, les sacudiremos el exceso de harina y las meteremos el huevo. Les damos media vuelta con un tenedor, escurrimos el exceso de huevo y las pasamos al plato del pan rallado, para terminar de cubrirlas completamente. Hacemos estos tres pasos con cada una de las croquetas y hasta terminar la pasta, poniendo el resultado en una bandeja que meteremos al frigorífico (o al congelador si no las vamos a comer de inmediato).

Pero aún nos queda freírlas, que no es moco de pavo. Para freírlas yo os recomiendo sacarlas de la nevera con antelación, pues los cambios de temperatura pueden hacer que se rompan. Pondremos abundante aceite en un cazo, el suficiente como para poder sumergir las croquetas, y lo calentaremos a fuego medio, no demasiado fuerte por lo mismo que os comentaba antes. Cuando esté caliente, introduciremos 4-5 croquetas por vez, les daremos la vuelta con cuidado y, cuando estén listas (unos 30-40 segundos por cada lado) las sacaremos a un plato con papel de cocina para escurrir el aceite sobrante antes de ponerlas en el plato donde las vayamos a servir.

Hecho esto, ¡por fin ha llegado el momento de disfrutarlas! Espero que así sea, que os guste y cojáis el gusto a cocinar este plato. Buen provecho compañeros de fatiga!!!

104_Croquetas de Calabaza

69. Cintas con Calabaza, Avellanas y Cebolla Caramelizada (44 min)

Hoy viene mi hermana a comer y (sin que sirva de precedente) voy a preparar esta receta con cantidad suficiente para dos personas 😉 Ya sabéis que la tónica general es preparar recetas para uno sólo, pero las reglas están para saltárselas y ¡más por un motivo como este! La idea era enlazar varias recetas con calabaza, pero al final la gasté toda en esta… Ay madre, ya van dos reglas que me salto hoy… Perdonadme, pero la vida es así y también tenemos que tener capacidad para improvisar, jejeje. Pues he aquí mi receta festiva de pasta improvisada y sus ingredientes para dos:

  • 170 gr de pasta (yo usé nidos al huevo)
  • 190 gr de calabaza (limpia y en tacos de 3 cm de lado)
  • 5 vueltas de molinillo de pimienta negra
  • 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (2+2+2, pues son para usar en distintos momentos)
  • 60 gr de cebolleta (limpia)
  • 20 gr de mantequilla
  • 25 gr de avellanas (de las que nos han sobrado tras preparar la salsa romesco) + 2 o 3 para decorar.
  • 1 cucharada de azúcar
  • 8 cucharadas de nata
  • 2 yemas de huevo
  • sal

La preparación de hoy es un poco más entretenida de lo habitual, pero mucho de tiempo que os he mencionado se va en el horneado y ya sabéis que, mientras el horno trabaja, vosotros podéis ir haciendo otras cosas 😉

Pues eso, lo primero que tenemos que hacer es encender el horno a 200 grados y poner nuestros tacos de calabaza en una fuente apta para horno. Los “aliñaremos” con 2 cucharadas de aceite de oliva, sal y las 5 vueltas de molinillo de pimienta negra (si os gusta más o menos la pimienta negra, también podéis modificar esta cantidad). Cuando lo tengamos listo, lo introducimos en el horno y horneamos, con ventilador, durante 35 minutos.

Durante este tiempo de horno, podemos aprovechar para caramelizar la cebolleta. Para ello, la cortaremos en brunoise (cuadraditos pequeños) y la pocharemos en una sartén con dos cucharadas de aceite de oliva, al 60% de potencia, durante 5 minutos. Pasado este tiempo, añadiremos la cucharada de azúcar, bajaremos un poco el fuego (al 50% ahora) y seguiremos rehogando durante otros 5 minutos, removiendo de vez en cuando y con cuidado para que no se queme ni el azúcar ni la cebolla.

Cuando tengamos lista la cebolla, escurrimos el aceite sobrante y la reservamos. Esperamos a que termine la calabaza de hornearse. Este descanso será aproximadamente de 15 minutos, porque antes de que acabe de hornearse la calabaza, tendremos que empezar a preparar la pasta. Pondremos una cacerola con abundante agua a hervir y un buen pellizco de sal. Cuando el agua hierva, añadir la pasta y cocer durante el tiempo que indica el fabricante para cocción al dente… ¡menos dos minutos! Esto es importante porque, como luego le vamos a dar un pequeño gratinado en el horno, no queremos que se nos pase de cocción.  

Pasado este tiempo, apagamos el fuego, escurrimos la pasta y reservamos (podemos evitar que se peguen unas cintas a otras con unas gotas de aceite de oliva).

Y, por último, cuando la calabaza esté lista, la sacaremos del horno y la echaremos en el accesorio picador de la batidora. En él echaremos también la cebolla caramelizada, la mantequilla en pomada (semi-derretida), las avellanas (todas menos las 2 o 3 que usaremos para decorar), las 8 cucharadas de nata, las dos yemas de huevo y ½ cucharadita, de las de moka, de sal, y trituramos hasta que nos quede una pasta homogénea y reservamos.

Ahora ya sólo queda el toque final, dispondremos la pasta en una fuente de horno engrasada, sobre ella añadiremos la salsa de calabaza y por último, añadimos las dos o tres avellanas, que habíamos reservado, picaditas y espolvoreadas por encima. Gratinamos 3 minutos aprovechando que el horno está caliente y sacamos del horno, terminando el plato con un hilo de aceite de oliva virgen extra crudo (1 cucharadas en total). Y… ¡ya lo tenemos listo! Sólo queda disfrutarlo en buena compañía. ¡Que aproveche!

069_CintasCalabazaAvellanas

21. Risotto de Calabaza y Gorgonzola (32 min)

Ummm, ¡veo la foto y me dan ganas de tomarlo de nuevo!

Os presento hoy esta receta de arroz cremoso que nos sirve para aprovechar la calabaza restante (habíamos comprado una rodajita) y para introducir un ingrediente nuevo: el queso Gorgonzola. Se trata de una variedad de queso azul de sabor más suave (comparado con Roquefort o Cabrales) y textura más untuosa. Combinado con la calabaza es excelente, os invito a probarlo, porque ambos ingredientes se suavizan y resaltan mutuamente.

Estas cantidades que os indico nos sirven como primer plato para dos o como un plato único abundante para uno. Si sois de poco comer, mejor que pongáis sólo el 80% de estas cantidades:

  • 85 gr de calabaza (limpia)
  • 140 gr de arroz bomba (del que habíamos comprado para el arroz con leche)
  • 60 gr de Gorgonzola
  • 50 gr de cebolla (limpia)
  • 15 gr de mantequilla
  • 4 cucharadas de nata líquida
  • 500 ml de caldo de pollo
  • 2 cucharaditas de queso parmesano
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • Sal

Modo de hacerlo:

Picar la cebolla en cuadritos pequeños (brunoise) de unos 4 milímetros de lado. Picar la cabalaza en cubitos un poco más grandes, de unos 7 milímetros de lado.
Poner una cazuela a calentar con la mantequilla y el aceite de oliva, al 50% de potencia. Cuando la mantequilla se haya derretido completamente, añadir la cebolla picada y rehogar 4 minutos, removiendo a menudo. Pasado ese tiempo añadir la calabaza junto a una pizca de sal, para ayudar a que salgan los jugos de cocción y no se queme la cebolla. Rehogarlo todo durante 6 minutos más.

Añadir ahora el arroz a la cazuela y remover para que se empape todo bien. Añadir ahora casi todo el caldo y otro poco de sal, digo casi todo porque conviene que apartéis una tacita (unos 75ml) para añadir al final si nos quedamos cortos. Pero, por donde iba, añadís casi todo el caldo y comenzáis a contar el tiempo. Necesitaremos normalmente 20 minutos para que el arroz esté listo. Durante los primeros 10 minutos, basta con que remováis cada 3-4 minutos todo el contenido de la cazuela. En los 10 minutos siguientes, tendréis que remover a menudo para evitar que el arroz se pegue y ayudar a que se cocine todo por igual. Cuando queden 3 minutos, añadiremos la nata y probaremos el punto de sal, corrigiendo si es necesario, y ahora sí que ya tendremos que remover casi constantemente, probando a menudo también un par de granos de arroz cada vez para ver si está hecho. Si vemos que se queda muy seco y al arroz aún le falta cocción, podemos añadir algo del caldo reservado, con prudencia para no pasarnos.

Cuando el arroz esté en su punto de cocción, apagar el fuego, añadir el queso gorgonzola cortado en tacos grandes (2 cm) y el queso parmesano. Dar un par de vueltas más al arroz para que se integre todo y servir.

¡¡Espero que os guste!! Ya me contaréis.

021_RisottodeCalabazayGorgonzola

20. Crema fina de Calabaza y Ricota (45 min)

Anteayer, para los sándwiches, abrimos una de las dos tarrinas de requesón que habíamos comprado. Hoy vamos a usar casi todo lo que quedaba en la tarrina abierta para esta cremo, pero le daremos una nota sofisticada llamándola Ricota en lugar de requesón que, aunque sólo sea por decirlo en italiano, queda mucho más fino (y como es una crema fina… jejeje). En fin, voy a dejarme de bromas (que hoy no estoy muy fina 😉 ) y deciros lo que tenéis que preparar:

  • 45 gr de requesón/ricota
  • 125 gr de calabaza (limpia)
  • 80 gr de cebolla (limpia)
  • 15 gr de mantequilla
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de vino Oloroso (de Jerez)
  • ½ cucharadita, de las de moka, de comino molido
  • 2 vueltas de molinillo de pimienta negra
  • 250ml de caldo de pollo

Para prepararlo, ponemos una olla pequeña al fuego, calentándola al 60% de potencia con la mantequilla y el aceite de oliva. Cortamos la cebolla en cuadritos pequeños (brunoise) y la incorporamos a la olla, pochándola durante 7 minutos. Durante este tiempo, podemos aprovechar para cortar la calabaza en cubos de unos 0,5 cm de lado (aunque no hace falta ser muy exacto, ya que luego lo pasaremos por la batidora).

Pasado este tiempo, echar a la olla las dos cucharadas de vino oloroso y dejar que el alcohol se evapore durante 2 minutos. Hecho esto, añadimos a la olla los tacos de calabaza y las especias y rehogamos durante 2 minutos más. Ahora, añadiremos a la olla el caldo de pollo, llevamos a ebullición y cocinamos todo 10 minutos más.
Después de estos 10 minutos, apagamos el fuego, retiramos la olla y añadimos el requesón. Batimos muy bien durante la batidora, hasta que no nos queden grumos, probamos el punto de sal y lo corregimos si es necesario.

Podríamos tomar este puré tal cual (como en la foto), pero yo os propongo que lo paséis por un colador o el chino (quizá tengáis que ayudaros con una cuchara o un cazo para forzar que pase) y así nos quedará la crema fina que vamos buscando. La verdad es que yo probé las dos versiones y me gusta más la versión “filtrada”. Es posible que durante este proceso (el de filtrado) se nos enfríe un poco la crema, si es el caso, darle un toquecillo en el microondas y ¡¡a comer!!

020_CremaFinadeCalabaza