41. Ensalada Americana de Col (10 min + maceración)

Ya que ayer empezamos una de las zanahorias para preparar las albóndigas, vamos a terminarla hoy preparando este refrescante plato. Es genial como acompañamiento de alguna carne, pero nos vale también perfectamente, con estas cantidades, como plato único. Aprovechamos también para introducir un nuevo ingrediente: el repollo. Afortunadamente cada vez es más frecuente encontrarlos en los supermercados por mitades, cantidad mucho más razonable para uno solo. Si los veis de esta forma, aprovechar para comprarlos y podréis enlazar esta receta con la siguiente.

Os cuento de qué cantidades estamos hablando:

  • 50gr de col (repollo en este caso)
  • 15 gr de zanahoria fresca (de la que empezamos ayer para las albóndigas)
  • 1/3 de manzana verde o golden.
  • 200 ml de agua
  • 5 cucharadas de vinagre de arroz (del que usamos para marinar la cebolla de los huevos rellenos)
  • 10 gr de azúcar
  • 1,5 cucharadas de mahonesa de bote (la tenemos en la nevera desde que hicimos los sándwiches de bacon y huevo)
  • 1 cucharadita, de las de moka, de mostaza a la antigua (la que tendremos después de hacer las hamburguesas)
  • 2 cucharaditas de aceite de oliva suave
  • Sal

 Cortamos la col en juliana muy fina y la zanahoria en tiras finas, los lavamos bien y escurrimos en un escurridor. Hacemos una mezcla con el agua, el vinagre de arroz y el azúcar, removemos bien hasta que el azúcar se haya disuelto, después, ponemos las verduras a marinar en esta mezcla durante, al menos, media hora.

Entre tanto, prepararemos la salsa, metiendo en un botecito de cristal la mahonesa, la mostaza y el aceite de oliva. Cerramos el bote y agitamos bien, hasta que esté todo bien mezclado. Reservamos.

Cuando haya pasado el tiempo del marinado de las verduras, las escurrimos bien y las secamos (incluso con ayuda de un papel de cocina). Las ponemos en un bol y rallamos sobre éste la manzana, añadimos sal al gusto y tras ello la salsa, mezclando todo muy muy bien para que todas las verduras queden “mojadas”. Probar de sazón, corregir si es necesario y ¡listo!

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39. Revuelto de Calabacín Especiado (18 min)

Este plato me devuelve indiscutiblemente a mi infancia, pues era una cena que nos solía preparar mi madre cuando mi hermana y yo éramos pequeñas. Con cuatro ingredientes se conseguía un sabor y textura muy agradable… ¡qué tiempos!

Volviendo al presente, me parece una muy buena alternativa para terminar con la pieza de calabacín que empezamos ayer con el “salsiqui”.

 Os cuento lo que necesitaréis para prepararlo:

  • 100 gr de calabacín (ya limpio y pelado). Es todo lo que nos sobró del que empezamos ayer al hacer el «salsiqui»
  • 50 gr de cebolla (limpia)
  • 1 huevo
  • ¼ de cucharadita, de las de moka, de nuez moscada.
  • 1 cucharada de leche
  • Aceite de oliva virgen extra (abundante, que nos dé para un fondo de 1cm en la sartén)
  • Sal
  • Unas rebanadas de pan tostado para acompañar

 Para prepararlo, cortamos en primer lugar la cebolla en juliana fina y reservamos. Cortamos el calabacín a lo largo en 4 mitades y luego a rodajitas para tener lascas lo más uniformes posible. Ponemos a calentar una sartén con abundante aceite, al 70% de potencia. Cuando el aceite esté caliente, añadimos la cebolla y la dejamos freír durante 2 minutos. Tras ello, añadimos el calabacín a la sartén y seguimos cocinando durante 6 minutos, sin olvidarnos de voltearlo de vez en cuando para que se haga bien por todos lados.

Pasado este tiempo, sacamos las hortalizas de la sartén y las dejamos escurriendo bien el aceite que les sobre en un colador. Apagamos el fuego y vaciamos la sartén, pero no hace falta que la lavéis aún, pues ese mismo aceite que nos ha quedado manchando la sartén nos bastará para cuajar el revuelto.

En este momento, cascamos y batimos el huevo en un plato hondo, junto a una pizca de sal, la nuez moscada y la cucharada de leche. Reservamos. Añadimos también algo de sal a las verduras, cuando hayan terminado de escurrir.

Tostamos el pan y reservamos también.

Volvemos ahora a encender el fuego, al 70% de potencia, y ponemos la sartén de nuevo al fuego. Incorporamos primero las verduras y, cuando el contenido de la sartén empiece a chispear (síntoma de que la sartén alcanzó la temperatura adecuada) añadimos la mezcla de huevo y removemos el contenido de la sartén, enérgicamente y sin detenernos, durante 1 minuto, que será más o menos lo que tarde en cuajarse toda la mezcla (si os gusta más hecho, podéis dejarlo más tiempo). Apagamos el fuego y servimos junto a las tostadas para tomar enseguida ¡No dejéis que se enfríe! 😉

Buen provecho.

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38. «Salsiqui» de Yogur y Calabacín (10 min + horneado – 40min-)

Es fin de semana, y los fines de semana, muchas veces, a uno lo que más le apetece es no complicarse la vida y hacer una cena de picoteo. Algo ligero e informal que se pueda tomar en la mesa bajita frente al sofá viendo una peli o el partido que corresponda. Pues bien, si juntamos este “plan” con que tenemos aún un yogur por gastar en la nevera, no hay mejor sugerencia que preparar esta receta, que es además sana y ligera.

La quise llamar “salsiqui” porque está inspirada en estas salsas para mojar de origen griego o turco según el caso. Os cuento lo que necesitaréis para prepararla:

  •  200 gr de calabacín en un trozo (incluir en vuestra lista de la compra un calabacín medianito, que usaremos entre esta receta y otra en los próximos días) diente de ajo
  • 100 gr de yogur griego (el último que nos quedaba tras preparar la crema de remolacha, el dip de queso azul y los vasitos strawberry cheesecake)
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 1 cucharadita, de las de moka, de sal
  • 2 cucharaditas de zumo de limón
  • 1 cucharadita de perejil picado
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • Pan de pita
  • Sal

Para prepararlo, lo primero que tenéis que hacer es poner a calentar el horno a 220ºC. Limpiamos bien el calabacín, con piel, y cortamos un trozo de este peso (en mi caso es un poco más de la mitad de la pieza que yo compré). Con ayuda de un cuchillo, lo pincharemos del mismo modo que pinchamos los chorizos o las morcillas antes de meterlas en la barbacoa. Cogemos un buen trozo de papel de aluminio y envolvemos bien con ello el calabacín. Lo metemos en el horno y cocinamos durante unos 40 min (o hasta que, cuando presionemos con una cuchara sobre él, notemos que cede y está blandito).

Esta operación (el asado) la podemos hacer con antelación, 1-2 días antes, si verdaderamente no queremos complicarnos a la hora de tomarlo. Si lo hacemos en el mismo día, tener en cuenta que lo tendremos que dejar enfriar al menos media hora antes de juntarlo con el resto de ingredientes.

Cuando el calabacín esté frío, lo desenvolvemos, lo partimos por la mitad a lo largo y sacamos la pulpa separándola de la piel. Reservamos la pulpa en un bol y si vemos que tiene demasiado líquido, lo escurrimos un poco para que no se incorpore a la salsa. Añadimos sal a la pulpa y, con ayuda de un tenedor, lo dejamos bien espachurrado (como hace alguna gente con los garbanzos del cocido o como hicimos nosotros mismos con el queso azul cuando preparamos el otro dip). Cuando lo tengamos, incorporamos el resto de ingredientes: el yogur, el perejil y el ajo muy muy picados y el zumo de limón, removemos bien hasta que esté integrado, probamos de sal y corregimos si es necesario. Y ya tenemos lista nuestra salsa!! La serviremos en un bol diferente, para que luzca más. Y espolvorearemos con una pizca más de perejil picado y unas gotas de aceite de oliva.

Ahora sólo nos queda tostar el pan de pita y cortarlo en trocitos que serviremos junto al bol y nos servirá para comer la salsa. Ummm!!! Si no os gusta, admito reclamaciones 😉

Nota: Si no tenéis pan de pita, también podéis usar picos o colines, e incluso pan normal. Este es el único peligro que tiene este plato, que hay que vigilar no pasarse con el pan para que no perdamos lo saludable del plato.

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34. Wok de Langostinos y Brócoli en Salsa de Ostras (17 min)

Esta receta me pareció sublime cuando la probé en un restaurante asiático cercano a mi trabajo, así que no pude evitar la tentación de investigar y practicar hasta que me quedó prácticamente igual que la original. Os cuento ahora el resultado, pues es una receta ligera y saludable y la forma ideal de acabar la última ración de brécol que nos quedaba en la nevera.

Los ingredientes que váis a necesitar os los comento a continuación, un par de ellos (la salsa de ostras y el aceite de sésamo) son un poco más específicos de la cocina asiática, pero son relativamente fáciles de encontrar ya en grandes superficies o tiendas especializadas. En mi caso, los compré en Makro, pero también podéis encontrarlos, por ejemplo en Tokyo Ya si estáis cerca de Madrid o Barcelona:

  • 70 gr de brócoli (pesado ya limpio y en ramitas, da justo para terminar el brécol que empezamos con las bolitas de arroz y el dip)
  • 8 langostinos crudos (yo he comprado una caja de langostinos crudos congelados, que viene muy bien pues basta con pasar la cantidad deseada del congelador a la nevera unas 8-10 horas antes de que lo vayamos a cocinar)
  • 20 gr de cebolla limpia
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de aceite de sésamo.
  • 2 cucharadas de salsa de ostras (oyster sauce).
  • Sésamo negro para decorar.

La preparación es la mar de fácil. Lo primero que tenéis que hacer es cortar la cebolla en juliana, pelar los langostinos y separar el brécol limpio en ramitas.

Cuando lo tengamos, ponemos a calentar el wok en el fuego y, 1 minuto después, le añadimos las 3 cucharadas de aceite de oliva. Tras ello añadimos la cebolla y lo removemos vivamente, salteandolo, durante 2 minutos. Después, añadimos el brócoli y lo seguimos salteando otros dos minutos. Por último, añadimos los langostinos y un poco de sal y seguimos salteando hasta que los langostinos dejen de estar transparentes (1 minuto y medio aprox). Este es el momento de añadir las 2 cucharadas de salsa de ostras, removiendo de la misma forma 2 minutos más para que quede bien integrado. Apagamos el fuego, añadimos ahora el aceite de sésamo (al aceite de sésamo le sienta mal el cocinado, por eso lo añadimos al final de la cocción). Removemos, emplatamos y servimos enseguida, espolvoreándolo con un poco de sésamo negro.

Espero que os guste!!

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31. Dip de Queso Azul con Crudités de Brécol (10 min)

Ya que hemos comprado yogures griegos para la crema de remolacha, vamos a aprender a darles en estos días un buen uso a las 3 unidades que aún nos quedan; yendo un poco más allá de lo que puede ser echarle azúcar y tomarlos de postre 😉

En concreto, esta receta me encanta para cuando tienes una cenita en casa y poco tiempo para dedicarle a la cocina; pues es sabrosa, elegante y no da nada de trabajo. Eso sí, aseguraos primero de que a vuestro “público” le guste el queso azul y las crudités (verduras crudas); no vayáis a darles un disgusto.

Por el momento, como estamos hablando de hacer comida para uno, nos valdrá con que os guste a vosotros mismos. Os listo los ingredientes para una persona (aunque con ellas a mi me ha dado para dos veces):

  • 1 yogur griego natural (125 gr)
  • 65 gr de queso cabrales (de hoja. Yo compré marca La Fueya. Si no enlazáis con otras recetas, comprar sólo esta cantidad al corte en una charcutería tradicional –pedid una cuña lo más pequeña posible y más o menos pesará esto-)
  • 100 gr de ramitas de brécol (ya limpio como os indico un poco más abajo)

La elaboración es lo más fácil del mundo. Laváis bien el brécol y lo separáis en ramitas de un tamaño adecuado como para tomarlas de un solo bocado. Lo secamos bien y reservamos.

En un bol, echamos el yogur y casi todo el queso, apartando las hojas (yo, al menos, no me las como) y unos granitos de queso para decorar. Ayudándonos de un tenedor, vamos espachurrando el contenido del bol y mezclándolo, para deshacer los grumos de queso y que nos quede una pasta bien ligada.

Cuando ya no quede ningún grumo (bueno, si os gusta con trocitos, dejad alguno), lo servimos en un cuenco y decoramos con los granitos reservados. Acompañamos el cuenco de un platito con las ramitas de brécol. ¡Y a dipear!

 Nota: A esta mezcla de yogur también le va muy bien la endivia, por lo que podréis combinar las crudités de brécol con unas hojas de endivia para dipear.

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29. Crema de Remolacha con Manzana Verde y Yogur (40 min)

A pesar del nombre y del color ¡no penséis que es un postre! Se trata de una crema perfecta para una cenita entre semana por ejemplo, o incluso como aperitivo si lo ponemos en vasitos más pequeños. El juego de sabores entre la crema, ligeramente dulce, y el yogur, con su toque de acidez, hacen que comerla resulte muy divertido. Si ya os ha llamado la atención por los ojos, os terminará de sorprender por el gusto.

Necesitaréis, para prepararla, los siguientes ingredientes (las cantidades sirven para dos veces, pues llena bastante):

  •  150gr de remolacha cocida (del lote que empezamos con la ensalada).
  • 50 gr de cebolla limpia
  • 85 gr de patata pelada y lavada
  • 250 ml de caldo de verdura (si abris un brick nuevo, congelar el sobrante en una ración de 250ml y otra de medio litro)
  • 100 gr de manzana Granny Smith (esto es aproximadamente una manzana pequeña).
  • 50 gr de yogur griego natural (sin azucarar)
  • Sal
  • Unas nueces peladas (al gusto) y pimienta negra molida para decorar.

 Para prepararlo, lo primero es picar la cebolla en cuadritos y la patata en cubos algo más grandes y, sin mezclar, los reservamos. Picamos también la remolacha en cubos y reservamos.

 Ponemos una cazuela al fuego (al 50% de potencia) donde pondremos a derretir la mantequilla y, una vez derretida, le añadiremos los cuadritos de cebolla, pochándola durante 2 minutos. Después, le añadiremos la patata y rehogaremos otros 4 minutos; tiempo que aprovecharemos para pelar y cortar la manzana también en cubos grandes. Pasados los 4 minutos de la patata, incorporamos la manzana y rehogamos 2 minutos, y justo entonces añadiremos la remolacha, dejándolo pochar unos últimos 2 minutos.

Adjunto cuadro resumen de los minutos e ingredientes por si alguien se ha perdido… jejeje.

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Una vez hemos terminado los “pochados” añadimos el caldo de verduras y sal. Tapamos la cazuela y cocinamos todo el conjunto durante 20 minutos.

Tras ello, apagamos y retiramos del fuego, añadimos la mitad del yogur y trituramos todo muy bien con ayuda de la batidora. Probamos y corregimos de sal si fuese necesario.

Servimos en el cuenco donde lo vayamos a tomar con una isla de yogur en el centro y espolvoreado con las nueces picadas groseramente y un poco de pimienta negra molida.

¡Buen provecho!

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