72. Rollitos de Jamón, Queso y Avellanas (14 min)

Parece que la cosa va de enrollar últimamente, jejeje, los crepes, ahora estos rollitos…. Pero no os preocupéis, que esta receta no es nada rollo de preparar; de hecho es una de las más fáciles que hemos preparado últimamente y nos viene de perlas para terminar de gastar esas avellanas que nos quedaban rodando por la despensa. Al margen de que pueda ser una cena de picoteo estupenda para uno, esta receta es además uno de los clásicos de mi familia como aperitivo en las celebraciones. Simple y sabroso: ¡la combinación perfecta!

No me voy a enrollar más… 😉 y vamos allá con los ingredientes para hacer justo la cantidad que veis en la foto (6 mini rollitos):

La preparación es así de simple: ponemos en un bol el queso y le vamos añadiendo las avellanas, que iremos picando lo más finamente posible con ayuda de un cuchillo. Cuando hayamos picado todas las avellanas, removemos para integrarlas bien con el queso y tener una mezcla homogénea.
A continuación extenderemos las lonchas de jamón sobre la tabla de cortar y en cada uno de los extremos pondremos una “tira” de la mezcla, intentando que llegue hasta los extremos y que nos quede lo mejor repartida posible entre las tres lonchas (podéis incluso pesar la cantidad de mezcla, si sois perfeccionistas). Una vez hecho el reparto, comenzaremos a enrollar cada loncha desde el lado donde está la mezcla hasta llegar al otro extremo, dejando ya “configurado” nuestro rollito. Ahora, con un cuchillo bien afilado, cortaremos cada rollito por la mitad y los dispondremos de manera más o menos artística en el plato, decorándolo, si queremos, con cebollino picado por encima.

¡Y listo! ¡Sólo nos queda disfrutarlos! ¡Bon appétit!

072_RollitosdeQuesoyAvellanas

Advertisements

69. Cintas con Calabaza, Avellanas y Cebolla Caramelizada (44 min)

Hoy viene mi hermana a comer y (sin que sirva de precedente) voy a preparar esta receta con cantidad suficiente para dos personas 😉 Ya sabéis que la tónica general es preparar recetas para uno sólo, pero las reglas están para saltárselas y ¡más por un motivo como este! La idea era enlazar varias recetas con calabaza, pero al final la gasté toda en esta… Ay madre, ya van dos reglas que me salto hoy… Perdonadme, pero la vida es así y también tenemos que tener capacidad para improvisar, jejeje. Pues he aquí mi receta festiva de pasta improvisada y sus ingredientes para dos:

  • 170 gr de pasta (yo usé nidos al huevo)
  • 190 gr de calabaza (limpia y en tacos de 3 cm de lado)
  • 5 vueltas de molinillo de pimienta negra
  • 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (2+2+2, pues son para usar en distintos momentos)
  • 60 gr de cebolleta (limpia)
  • 20 gr de mantequilla
  • 25 gr de avellanas (de las que nos han sobrado tras preparar la salsa romesco) + 2 o 3 para decorar.
  • 1 cucharada de azúcar
  • 8 cucharadas de nata
  • 2 yemas de huevo
  • sal

La preparación de hoy es un poco más entretenida de lo habitual, pero mucho de tiempo que os he mencionado se va en el horneado y ya sabéis que, mientras el horno trabaja, vosotros podéis ir haciendo otras cosas 😉

Pues eso, lo primero que tenemos que hacer es encender el horno a 200 grados y poner nuestros tacos de calabaza en una fuente apta para horno. Los “aliñaremos” con 2 cucharadas de aceite de oliva, sal y las 5 vueltas de molinillo de pimienta negra (si os gusta más o menos la pimienta negra, también podéis modificar esta cantidad). Cuando lo tengamos listo, lo introducimos en el horno y horneamos, con ventilador, durante 35 minutos.

Durante este tiempo de horno, podemos aprovechar para caramelizar la cebolleta. Para ello, la cortaremos en brunoise (cuadraditos pequeños) y la pocharemos en una sartén con dos cucharadas de aceite de oliva, al 60% de potencia, durante 5 minutos. Pasado este tiempo, añadiremos la cucharada de azúcar, bajaremos un poco el fuego (al 50% ahora) y seguiremos rehogando durante otros 5 minutos, removiendo de vez en cuando y con cuidado para que no se queme ni el azúcar ni la cebolla.

Cuando tengamos lista la cebolla, escurrimos el aceite sobrante y la reservamos. Esperamos a que termine la calabaza de hornearse. Este descanso será aproximadamente de 15 minutos, porque antes de que acabe de hornearse la calabaza, tendremos que empezar a preparar la pasta. Pondremos una cacerola con abundante agua a hervir y un buen pellizco de sal. Cuando el agua hierva, añadir la pasta y cocer durante el tiempo que indica el fabricante para cocción al dente… ¡menos dos minutos! Esto es importante porque, como luego le vamos a dar un pequeño gratinado en el horno, no queremos que se nos pase de cocción.  

Pasado este tiempo, apagamos el fuego, escurrimos la pasta y reservamos (podemos evitar que se peguen unas cintas a otras con unas gotas de aceite de oliva).

Y, por último, cuando la calabaza esté lista, la sacaremos del horno y la echaremos en el accesorio picador de la batidora. En él echaremos también la cebolla caramelizada, la mantequilla en pomada (semi-derretida), las avellanas (todas menos las 2 o 3 que usaremos para decorar), las 8 cucharadas de nata, las dos yemas de huevo y ½ cucharadita, de las de moka, de sal, y trituramos hasta que nos quede una pasta homogénea y reservamos.

Ahora ya sólo queda el toque final, dispondremos la pasta en una fuente de horno engrasada, sobre ella añadiremos la salsa de calabaza y por último, añadimos las dos o tres avellanas, que habíamos reservado, picaditas y espolvoreadas por encima. Gratinamos 3 minutos aprovechando que el horno está caliente y sacamos del horno, terminando el plato con un hilo de aceite de oliva virgen extra crudo (1 cucharadas en total). Y… ¡ya lo tenemos listo! Sólo queda disfrutarlo en buena compañía. ¡Que aproveche!

069_CintasCalabazaAvellanas

68. Mini Tarta de Santiago (27 min)

Vamos a darnos hoy un caprichito dulce, aprovechando que tenemos almendra molida vamos a “darle caña” a este clásico de la cocina gallega que es uno de mis postres favoritos. Siempre me había impuesto respeto, porque me parecía que sería muy difícil… pero cuando comprobé en mis carnes la sencillez y rapidez del plato… ¡¡¡me tiraba de los pelos por no haber empezado antes a experimentar con ella!!!! Digo experimentar porque esta receta que os pongo aquí es un pelín distinta a la receta clásica, pero la variación ensalza la jugosidad y el sabor original del plato… Vamos ya con los ingredientes de la mini tarta de Santiago:  

  • 62 gr de almendra molida (justo lo que nos sobraba tras preparar la salsa romesco y el bacalao al horno con crujiente de Idiazábal)
  • 50gr de azúcar blanco
  • ½ cucharadita, de las de moka, de ralladura de piel de limón (cuidado no ralléis la parte blanca, que amarga).
  • 1 cucharada de Pedro Ximénez
  • 1 huevo
  • Mantequilla para engrasar el molde
  • Azúcar glass para decorar (y papel, lápiz y tijeras para preparar la cruz…)

Para preparar la tarta, lo primero que haremos será encender el horno, para precalentarlo a 190 grados. Una vez hecho esto, prepararemos dos boles. En uno de ellos echaremos los ingredientes secos: la almendra molida, el azúcar blanco y la ralladura de limón y mezclaremos bien. En el otro bol, cascaremos y echaremos el huevo y lo batiremos junto a la cucharada de Pedro Ximénez. Cuando el contenido de los dos boles esté bien mezclado, echaremos el huevo en el otro bol y mezclaremos hasta tener una pasta homogénea.

Ahora simplemente tenemos que preparar el molde individual. Nuestro molde mide, en concreto, 12 cm de diámetro y 2 cm de alto y es el tamaño justo para las cantidades que os indico. Si usáis un molde de otras proporciones, tampoco pasará nada. Lo único que sí deberéis tener presente es que es deseable que la altura de la tarta no sobrepase los 2 cm porque dificultaría la cocción. Si el molde es más ancho… ¡¡pues habrá que ampliar las cantidades proporcionalmente para hacer más cantidad de tarta!! Jejeje. Os aseguro que no os vais a arrepentir.

Bueno, que me lío. Lo que os quería decir es que lo que nos toca hacer ahora es untar bien el interior del molde con mantequilla, para que no se nos pegue la mezcla y podamos luego desmoldar la tarta. Cuando esté bien untado, vertemos la masa en el interior y lo introducimos en el horno, poniendo ahora en marcha el ventilador para el horneado. Si vuestra tarta es como la mía, en 17 minutos estará lista. Si, por el contrario el molde es de otro tamaño o, simplemente, queréis quedaros tranquilos y saber que la tarta está en su punto de cocción; haremos como con los bizcochos: la pincharemos con la punta de un cuchillo y, si sale limpio, es hora de sacar la tarta del horno y dejarla enfriar (al menos 30 min).

Mientras la tarta se enfría o, incluso mientras se esté horneando, debemos aprovechar para hacer nuestros “trabajos manuales” y dibujar y recortar nuestra cruz de Santiago. El diseño lo podéis encontrar en google/imágenes sin ningún problema y, si no sois muy buenos dibujando, pues podéis imprimirla y recortar luego la silueta. Cuando la tengamos recortada, la ponemos sobre la tarta (ya desmoldada y puesta en la fuente) y espolvoreamos azúcar glass por toda la superficie. Después quitamos con cuidado la cruz de papel y… ¡¡lista para incarle el diente!! Ummm!!

068_MiniTartaSantiago

67. Bacalao al horno con Crujiente de Idiazábal (24 min)

Seguimos hoy gastando nuestro queso Idiazábal con un pescado, que luego me dice mi amigo Mario que apenas escribo recetas con pescaditos. Pues Mario, esta va por ti. Además, ya veréis que es una receta súper rápida y muy fácil de hacer. Si además a eso le unes que queda con un sabor estupendo y una muy buena pinta ¿qué más se puede pedir? Podéis aprovecharlo incluso para cuando tengáis invitados, ya sabéis, multiplicando estas cantidades por el número de comensales:

  • 250 gr de bacalao fresco en un taco, mejor con piel (puede valeros también el bacalao desalado, pero en ese caso deberéis reducir un poco la cantidad de idiazábal y sustituirla por más cantidad de almendra, pues el queso, al ser curado, ya le aporta bastante sal al plato).
  • 10 gr de queso idiazábal (parte de lo que nos sobró al preparar los canapés de Idiazábal con Membrillo).
  • 10 gr de almendra molida (del mismo lote que empezamos cuando preparamos la salsa romesco)
  • 7 gr de mantequilla bien fría.
  • Sal

Como os decía, la preparación de este plato es la mar de sencilla. Tendréis que empezar por encender el horno y precalentarlo a 200ºC. Mientras se calienta, cogeremos nuestro taquito de queso y lo rallaremos finamente (es decir, con un rallador fino para que os quede en textura de polvo) hasta conseguir los 10 gr que necesitamos. Lo pondremos entonces en un bol al que añadiremos también los 10 gr de almendra molida y mezclaremos bien.

Ahora, cogeremos la mantequilla y la cortaremos en pequeños cubos que echaremos también al bol y agregaremos a la mezcla mediante pequeños pellizcos (= cogemos con las puntas de los dedos parte de la mantequilla y parte de queso con almendra y frotamos las yemas para que nos quede una especie de arenilla como la que os muestro en esta foto). Es importante que la mantequilla esté bien fría para que tienda a hacer esta “arena” y no a derretirse y a hacerse una pasta.

067_BacalaoMakingOff

Cuando lo tengamos listo, pasamos a “trabajar” el bacalao. Cogemos el taco, lo secamos bien con papel de cocina, lo salamos ligeramente y después lo ponemos en una bandeja de horno con la piel hacia abajo. Si nuestro bacalao no tiene piel, tendréis que tener la precaución de engrasar bien la bandeja para que el bacalao no se quede pegado. Una vez en la bandeja, lo cubriremos con nuestra “arena” (en realidad en cocina a esto se le llama crumble), procurando que no se caiga nada y quede bien cubierto por todas partes.

Finalmente, lo introduciremos en el horno (con calor arriba y abajo y ventilador) y lo tendremos unos 15 min (un poco menos si es un taco fino y un poco más si es un taco alto. El mío, como ejemplo, tenía 3cm de alto y tardo los 15 minutos justos). Pasado este tiempo, lo sacamos del horno, lo emplatamos y ¡lo disfrutamos!

Espero que os guste.

067_BacalaoCrujienteIdiazabal

66. Canapés de Idiazábal y Membrillo (7 min)

Ayer fui a la compra, pues ya me estaba quedando sin ingredientes frescos para cocinar, y decidí darme un caprichito comprando una pequeña cuña de queso idiazábal. Este queso está delicioso sólo, y me encanta como postre acompañado de tejas, nueces y canutillos, como lo ponen en las sidrerías de País Vasco. Pues bien, ese postre es mi fuente de inspiración hoy para montar este canapé rápido que os puede servir tanto para fiestas como para una cena ligera. Después de cocinar este plato, ¡no os comáis todo el idiazábal que os quede! Que lo usaremos mañana para un platito de pescado. Pero no nos adelantemos, hoy tenemos entre manos los canapés, que nos encajan muy bien además para gastar las tostaditas que habíamos abierto al preparar el paté de berenjena. Os cuento los ingredientes que necesitaréis para preparar 6 tostaditas como las de la foto:

  • 80 gr de queso philadelphia (lo último que nos quedaba tras preparar los sándwiches de gambas)
  • 25 gr de queso idiazábal.
  • 30 gr de carne de membrillo con nueces (o normal si preferís)
  • 6 biscotes (como os decía, de las que no gastamos cuando hicimos el paté de berenjena).

La preparación de estos canapés es lo más fácil del mundo. Sólo tenemos que meter los dos tipos de queso en el vaso de la batidora y lo trituramos, sin importarnos mucho que nos quede algún trocito de queso; pues luego encontrárselos tiene su gracia. Con esta pasta, untamos los canapés y los reservamos. Sobre cada uno de ellos, pondremos 5 gr de carne de membrillo de nueces que, previamente, habremos cortado en pequeños cubos. Y… ¡listo! Fácil ¿eh? Pues ahí os dejo la idea para cuando tengáis que preparar una fiestuqui y no queráis pasar excesivo tiempo en la cocina. ¡Qué aproveche!

066_CanapeIdiazabalMembrillo

63. Berenjenas a la plancha con Salsa Romesco (55 min)

Hoy nos hemos aventurado a preparar esta salsa, clásico de la gastronomía tarraconense, que normalmente suele ir acompañando a los famosos calçots. Tanto los calçots como la salsa romesco los probé por primera vez hace pocos meses. Los primeros no están mal, pero la salsa… ummm. Prometí que tenía que descubrir ese secreto. Y aquí estamos hoy, dejando de lado los calçots, que son un poco más rollo de preparar en casa y centrándonos en la salsa, que hoy acompañaremos con unas berenjenas a la plancha para que nuestro plato resulte sanísimo. Aunque el tiempo para prepararla es un poco más de que empleamos habitualmente, os aseguro que merece la pena y podéis hacer un poco más de cantidad para luego acompañar otras verduras a la plancha o un bacalao a la parrilla, por ejemplo. Sólo hay que echarle imaginación.

Bueno, pues os cuento ya lo que necesitaremos hoy para preparar dos tacitas como las de la foto:

  • 165 gr de tomates pera (del lote que compramos para preparar la ensaladilla de arroz, aún debemos dejar 1 para la receta de mañana…)
  • 1 cucharadita de carne de pimiento choricero (de la que teníamos en la nevera tras preparar el arroz campero con habas e ibérico).
  • 5 dientes de ajo
  • 15 gr de pan candeal (podéis usar el pan “de picos” que es muy fácil de encontrar en cualquier supermercado)
  • 10 gr de avellanas
  • 10 gr de almendra molida cruda (comprar una bolsita grande, que la gastaremos en estos días).
  • 3 cucharadas de aceite (una para asar, otra para la plancha y otra para la salsa).
  • 2 cucharaditas, de las de moka, de vinagre de Jerez
  • 80 gr de berenjena por persona (esto es menos de una berenjena entera, pero el resto lo gastaremos en breve, así que filmarla bien y al frigorífico).

SI ya tenemos a mano todos los ingredientes, lo primero que haremos será encender el horno a 200ºC. Mientras se calienta, en una pequeña fuente de horno pondremos los tomates, lavados y cortados por la mitad y, sobre ellos, los 5 dientes de ajo enteros (con su piel y todo). Regaremos todo con una de las cucharadas de aceite y lo meteremos al horno, para que se asen durante 40 minutos.

Este tiempo de espera lo podemos aprovechar para tostar la almendra molida. Para ello, simplemente poner una sartén antiadherente al fuego, al 60% de potencia, y añadirle el polvo de almendra, la mantendremos así, removiendo de vez en cuando, hasta que el polvo de almendra haya tomado un bonito tono dorado, pero sin llegar a tostarse demasiado (tendréis que estar vigilándolo para no cargároslo).

Pasados los 40 minutos de horno, sacamos la bandeja de los tomates y los dejamos enfriar.

Mientras se enfrían, vamos a ir metiendo en el accesorio picador de la batidora el pan, la carne de pimiento choricero, las avellanas y la almendra tostada.

Después, le quitaremos la piel a los tomates y los ajos y añadiremos sólo su pulpa al accesorio picador. Añadimos ahora un poco de sal y picamos hasta obtener una mezcla homogénea. Cuando lo tengamos, podremos añadir los ingredientes líquidos: las dos cucharitas de moka de vinagre de Jerez y la cucharada de aceite. Volvemos a triturar y probamos de sazón, por si hubiéramos de añadir sal. ¡Ya tenemos nuestra salsa!

Ahora prepararemos la berenjena. Para ello, la lavamos y secamos bien, pues la vamos a cocinar con piel. Cortamos en rebanadas de unos 5 mm de grosor hasta completar la ración que habíamos estimado (si queréis más no hay problema, jejeje). Ponemos al fuego una sartén grande antiadherente, al 70% de potencia y añadimos a la sartén la última cucharada de aceite de oliva. Cuando la sartén esté caliente, vamos añadiendo las rodajas de berenjena procurando que todas ellas capten un poco del aceite (sino corremos riesgo de que alguna se “emborrache” y otras queden secas). Mantendremos en la sartén 4-5 minutos por cada lado hasta que adquieran el punto que más nos guste. Apagamos el fuego, les añadimos la sal en la propia sartén y las servimos inmediatamente en el plato donde las vayamos a tomar acompañadas de nuestra estupenda salsa. ¡¡Qué rico!!

Espero que os guste tanto como a mi 😉

063_RomescuconBerenjena