107. Un «Clásico»: Chipirones en su Tinta con arroz (55 min)

¡Hola amigos! Si estáis siguiendo las recetas del blog en tiempo real, hoy os vais a acordar de mi (mal, por cierto) porque volvemos a trabajar con chipirones y; si os ha sobrado alguno de la última vez, desde luego ya no estarán aptos para consumir… (Si los habéis guardado, vuestra nevera estará digna de una visita de Alberto Chicote o del Chef Ramsey!!). Os tocará entonces comprar ingredientes nuevos, pero en este caso tened en cuenta que esta receta y la anterior son fácilmente enlazables.

La receta que traemos hoy, desde luego, no tiene mucho I+D+i pero soy de la opinión de que, para poder innovar, es mejor hacerse antes un experto en los clásicos. Este plato, en concreto, es uno de mis favoritos y le tengo un cariño especial porque fui mi abuela Chon la que me enseñó a prepararlo cuando yo era adolescente (qué tiempos!! Jejeje). Hoy soy yo la que os lo enseña a vosotros con permiso de ella, espero que os guste.

Para una ración de este plato, necesitaréis:

  • 100 gr de cebolla dulce limpia (una cebolla grande)
  • 200 gr de chipirones (esto son 4  o 5 medianos. Son “enlazables” con el lote que compramos para el arroz con puerros y chipirones si no pasan más de 1-2 días entre una receta y otra).
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 sobrecito de tinta de calamar
  • 1 cucharadita de pan rallado
  • 150 ml de agua (si os sobra caldo de pescado de la receta de arroz con puerros y chipirones también lo podréis usar, aunque quedará algo más fuerte de sabor y tendréis que ser prudentes a la hora de añadir la sal –mejor añadidla al final-).
  • 1 cayena pequeña (o media si os gusta poco el picante).
  • Sal

Para la guarnición:

  • 60 gr de arroz
  • 1/3 de diente de ajo
  • 2 cucharaditas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal

Para preparar nuestra receta, lo primero que tenemos que hacer es picar la cebolla en cuadritos no demasiado pequeños. Cuando la tengamos, la pondremos a pochar en una sartén a fuego suave (40% de potencia) durante 12 minutos, removiéndola a menudo.

Durante este tiempo, tendremos que aprovechar para limpiar los chipirones como os decía en la receta anterior (quitaremos la piel, la pluma y contenido de la “cabeza”, el pico y también los ojos en esta ocasión). Los terminamos de limpiar pasándolos por el agua del grifo y escurrimos bien. A continuación los cortaremos en aros no demasiado anchos (de 0.5 cm de ancho máximo) y los reservamos hasta que termine el tiempo de pochar la cebolla.

Cuando la cebolla esté lista, añadiremos los chipirones cortados y la cayena y rehogaremos durante 4 minutos más, removiendo de vez en cuando. Mientras tanto, aprovecharemos para poner un cazo con agua a hervir para ganar tiempo… (Ahora sigo con la elaboración de la receta principal, pero estad atentos para añadir el arroz y un poco de sal cuando el agua rompa a hervir. Tendremos el arroz cociendo el tiempo que indique el fabricante, entre 16 y 20 min según el tipo de arroz).

Una vez pasados los 4 minutos que os comentaba para los chipirones, añadiremos una pizca de sal, los 150 ml de agua, la tinta de calamar y la cucharadita de pan rallado (espolvoreada a modo de “lluvia” como dice mi abuela). Removemos y dejamos cocer el contenido de la sartén 20 minutos (los primeros 10 minutos al 60% de potencia y los 10 últimos al 40%, a fuego suave). Pasado este tiempo, apagamos y reservamos caliente hasta terminar la guarnición.

Mientras los chipirones se terminan de hacer, nos dará ocasión a que el arroz esté listo; así que apagaremos el fuego y lo escurriremos bien. Para rematar la guarnición, sólo nos queda poner una sartén limpia al fuego (50% potencia) y añadirle las dos cucharaditas de aceite de oliva virgen extra. A esta sartén le añadiremos 4-5 rodajitas de ajo y dejaremos que empiecen a dorarse y, tan pronto esto ocurra, añadiremos el arroz escurrido y un poco de sal, removiendo todo bien y dejándolo un par de minutos más al fuego, para que coja calor y los sabores se integren.

Ahora ya sólo nos queda poner ambas cosas lo más bonitas posibles en el plato y ¡disfrutarlo! Ummmmm!!! Espero que os guste.

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106. Arroz con Puerros y Chipirones (37 min)

Hace unos días, cuando preparamos el abadejo al cava, nos dejamos aparcados el resto de puerros que habíamos comprado. Hoy llega el momento de rescatarlos para esta receta que, he de deciros, es una de mis especialidades… jejejeje. Este arrocito me ha servido para conquistar a mi familia y amigos, aunque la idea original no la tuve yo, sino que la conocí en una arrocería que ya no existe, en la madrileña calle de Alberto Alcocer. Ese día aprendí dos lecciones: que los puerros y chipirones maridan bien y que uno ha de tener mucho cuidado cuando agarre el asa desnuda de una paellera. ¡¡¡Demonios, vaya quemadura me hice!!! Desde luego escarmenté 😉

Lecciones aparte, vamos a centrarnos ya en nuestra receta de hoy. Para una ración de este arroz necesitaréis:

  • 75 gr de puerro limpio (del que empezamos en la receta de Abadejo al Cava con Crujiente de Puerro)
  • ½ diente de ajo
  • 130 gr de chipirones (esto son unos 4 chipirones medianos. Si los compráis limpios, son 75 gr lo que necesitaréis).
  • 1 tomate pera
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 80 gr de arroz bomba
  • 200 ml de caldo de pescado
  • Sal
  • 5-6 hebras de azafrán

Lo primero que haremos, para preparar nuestro arroz, será preparar el mise en place (todo aquello que hemos de tener listo en la mesa antes de encender el fuego). Nuestras tareas previas son picar el medio diente de ajo, que reservaremos en un platito. Pelaremos, quitaremos las semillas y cortaremos en cubitos el tomate, reservándolo en un cuenco. También limpiaremos y cortaremos el puerro en rodajitas de unos 3mm de grosor y reservaremos. Y por último limpiaremos los chipirones: les quitamos la piel, separamos las patas de la cabeza, eliminamos el pico de la zona de las patas y vaciamos y desechamos el contenido de la cabeza, sin olvidarnos de quitar “la pluma” que hace las veces de “columna vertebral” del animal. Cuando hayamos eliminado todo esto, los pasamos por agua fría para terminarlos de limpiar, y los cortamos en rodajitas un poco más anchas que las rodajas de puerro.

Cuando hayamos hecho todo esto, ya podemos poner en marcha el fuego. Siendo un arroz para uno solo, tampoco hay que ser sibaritas, así que emplearemos una sartén (yo usé una de 18 cm de diámetro). Encendemos el fuego, al 60% de potencia, y le añadimos las cuatro cucharadas de aceite y el puerro, que rehogaremos durante 6 minutos, removiendo de vez en cuando. Pasado este tiempo, añadiremos los chipirones limpios y el medio diente de ajo picado, rehogando todo 3 minutos más. Por último, añadiremos los cubitos de tomate y rehogaremos 5 minutos más.  Y ya tenemos nuestro sofrito!!

En este punto podríamos parar la cocción y reservar el sofrito hasta el momento de preparar el arroz, incluso podríais congelarlo (siempre que los chipirones no sean congelados) para tenerlo para otra ocasión, pero en nuestro caso vamos a preparar el arroz directamente. Para ello, añadiremos en este momento el arroz a la sartén. Le daremos una vuelta para que se empape bien de los jugos del sofrito, y a continuación le añadimos el caldo de pescado, un poco de sal y las hebras de azafrán. Mantenemos el fuego al 60% de potencia y dejamos hervir durante 10 minutos. Pasado este tiempo, removeremos una vez el contenido de la paellera (ojo, sólo una vez), lo aplanaremos nuevamente y bajaremos el fuego, al 50% de potencia, para tenerlo otros 8 minutos al menos (el arroz bomba suele tardar unos 20 min en total en hacerse). En los últimos 5 minutos, estaremos en el punto crítico, tenemos que vigilar que la sartén no se quede sin caldo y que el arroz no esté duro. En mi caso, el guiso necesitó 2 minutos más de cocción (es decir, al final fueron los 20 minutos de rigor) y 2 cucharadas más de caldo.

En cuanto veamos que el arroz está casi en su punto (esto es, un pelín al dente), apagaremos el fuego, taparemos la sartén con un paño limpio, y dejaremos reposar así durante 5 minutos. Tras el reposo, mezclamos bien el contenido de la “paellera”  y servimos en el plato acompañado, si se desea, de un pelín de alioli.

¡Espero que lo disfrutéis! Yo, desde luego, lo hice 😉

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102. Abadejo al Cava con Crujiente de Puerros (22 min).

Ya que teníamos la nata abierta de nuestra última receta, teníamos que darle salida, pues ya sabéis que ese es el objetivo de este blog: tirar lo menos posible. De todas las recetas posibles con nata, he pensado en esta para darle una alegría a mi amigo Mario, que de vez en cuando me protesta porque hago pocas recetas de pescado. Pues bien, en estos días vamos a hacer un par de recetillas con abadejo, primo hermano del bacalao. Espero que os gusten, vamos allá con los ingredientes de esta primera.

  • 70 gr de cebolla en limpia (de la que teníamos abierta de la receta anterior, nuestro revuelto cremoso de champiñón).
  • 4 cucharadas de nata líquida (de la que teníamos abierta de la receta anterior, nuestro revuelto cremoso de champiñón).
  • 100gr de abadejo en un taquito (yo lo he comprado congelado, pero también podéis usarlo fresco).
  • 15 cl de cava
  • 50 gr de puerro.
  • 3 cucharadas de aceite.
  • Sal

Preparar esta receta es de lo más sencillo y la verdad es que el sabor es delicioso (os recomiendo comprar pan el día que la hagáis, porque la salsita es un pecado).

Lo primero que haremos será picar la cebolla en cuadritos, y la rehogaremos en un cacito que pondremos al fuego, al 60% de potencia, con dos cucharadas de aceite, durante 7 minutos, removiendo de vez en cuando.

Durante este tiempo cortaremos el puerro en tiras finas, como tallarines y lo reservaremos.

Cuando hayan pasado los 7 minutos del rehogado de la cebolla, añadiremos el cava y cocinaremos durante 7 minutos más.

En este tiempo, aprovecharemos para freír el puerro. Esta operación es delicada y tuve que repetirla tres veces, la primera de ellas dejé la cocina perdida, jejeje; pero a la tercera va la vencida. Os cuento los trucos para que no os acordéis mal de mí. Lo primero será poner otro cazo al fuego con abundante aceite limpio (mejor cazo que sartén, porque al echar el puerro al aceite éste hervirá bastante y corremos riesgo de desbordamientos –habla la voz de la experiencia, jejeje-). Pues bien, si usamos cazo, lo llenaremos hasta 1/3 del mismo con aceite limpio y lo pondremos al fuego, al 70% de potencia. Cuando el aceite esté caliente, añadimos un pequeño puñado de tiras de puerro y mantenemos en el fuego durante unos 15 segundos, justo antes de que empiece a tostarse. Llegados a este punto, sacamos del fuego con una rasera a un plato con papel de cocina, para escurrir el aceite sobrante. Repetimos la operación hasta acabar con el puerro y reservamos el resultado.

Con este entretenimiento, seguro que nos han pasado los 7 minutos de reducción del cava. Cuando este tiempo pase, añadiremos las 4 cucharadas de nata y la sal, cocinando todo junto durante 4 minutos más.

En estos 4 minutos, pondremos una sartén al fuego, al 60% de potencia, con una cucharada de aceite. Sazonaremos el pescado y lo haremos en esta sartén vuelta y vuelta. Esto es, unos 45 segundos por cada lado. Sacamos del fuego y reservamos.

Ya casi hemos terminado, lo que tenemos que hacer ahora, cuando ya hayan pasado los últimos 4 minutos de la salsa, es triturar ésta con la batidora, para integrar la cebolla y convertirla en una salsa fina. Cuando lo tengamos, volvemos a poner al fuego e introducimos el filete de pescado, para que se integren los sabores. Cocinamos todo junto 2 minutos más y ¡listo! Ya podemos servir el pescado con un poco de salsa y un toque de nuestro crujiente de puerros. Lo llevamos a la mesa y ¡a disfrutar! Estará genial si además lo acompañáis del cava que no habéis utilizado 😉

Bon appetit!!

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101. Revuelto cremoso de Champiñón (14 min).

Después de la “trabajera” que nos dimos con la tarta, nos toca volver a las recetas para uno, fáciles, rápidas y ricas. Buen ejemplo de este tipo de recetas es la que vamos a preparar hoy, saliéndonos un poco de lo que cabría esperar de un revuelto con setas (ahora que ya estamos en otoño). Con esta versión, cambiamos sabores y texturas pero sin distorsionar el sabor principal del champiñón en este caso. Vamos allá con los ingredientes y el proceso, veréis qué fácil y qué rico. Necesitaremos para una ración:

Para preparar nuestra receta, lo primero que haremos será limpiar bien los champiñones y cortarlos en tiritas, más o menos del mismo tamaño de las tiritas de cebolla que habremos de cortar también. Cuando tengamos estas dos cosas cortadas, lo que haremos será poner una sartén al fuego, al 50% de potencia, con dos cucharadas de aceite. Cuando la sartén esté caliente, añadiremos la cebolla y la rehogaremos durante 5 minutos, removiendo de vez en cuando.

Mientras tanto, prepararemos una mezcla con el huevo, la nata y el brandy, batiéndolo todo muy bien con ayuda de un tenedor o unas varillas. Añadimos también sal y pimienta negra y reservamos.

Cuando tengamos pochada la cebolla, subiremos la potencia del fuego al 70% y agregaremos el champiñón, rehogando el conjunto durante 5 minutos más y removiendo, ahora, más frecuentemente. Pasado este tiempo, añadimos una pizca de sal al champiñón, removemos y vamos añadiendo cucharadas de la mezcla de huevo en hilo (es decir, en un chorrito fino que verteremos directamente sobre el fondo libre o las paredes de la sartén para que se cuaje con esta forma). Iremos añadiendo la mezcla de huevo y cuajándola “en hilo” hasta que la hayamos terminado y esté integrada con el salteado de champiñón. Llegados a este punto, ya lo tenemos listo. Sólo nos queda pasar el revuelto a un cuenco y servirlo acompañado de un poco de pan tostado y ¡a disfrutarlo! Ya me diréis si os gusta tanto como a mí. 😉

Disfrutad!

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99. Hamburguesa con Champiñón fresco, Mostaza y Miel (10 min).

Ay!! Que me pilla el toro para publicar la última receta con ternera que tenía previsto para este lote “carnívoro”. Vamos a ponerle solución rápidamente con una receta igual de rápida: ¡¡una hamburguesita!! Apetecible, ¿verdad? Pues vamos a ver cómo prepararla. Los ingredientes que necesitamos para preparar cada hamburguesa son:

  • 100 gr de filetes de ternera de buena calidad (de los que compramos para preparar el Salteado de Ternera con Pimiento y el Saltimbocca). Si queréis más cantidad de carne, lo dejo a vuestra elección, yo es que como poquito, jijiiji.
  • 1-2 champiñones frescos (dos si son pequeños, uno si es grande)
  • 1 loncha de queso
  • 1 cucharadita de miel
  • 1 cucharadita de mostaza antigua
  • 2 cucharada de mahonesa
  • 1 cucharadita de agua
  • Sal y pimienta negra
  • Unas gotas de aceite de oliva virgen extra.
  • 1 Pan de hamburguesa.

Para preparar la hamburguesa, lo primero que haremos será cortar los filetes en tiras y, estas tiras, las meteremos en el accesorio picador de la batidora. Le daremos unos “golpes” para picarlo, pero mejor hacerlo poco a poco para no pasarnos y que nos quede una pasta. Cuando lo tengamos en el punto deseado, le añadiremos la sal, la pimienta negra y unas gotas de aceite de oliva. Mezclaremos todo con las manos y daremos forma a nuestra hamburguesa, reservándola por el momento.

Tras ello, lavaremos y cortaremos los champiñones en rodajitas y los reservaremos. Por otro lado, prepararemos la salsa. Para ello, cogeremos una tacita pequeña y meteremos en ella la cucharadita de miel y la de agua. Calentaremos esta mezcla 15 segundos en el microondas para que nos resulte más fácil mezclar los dos ingredientes con ayuda de una cucharilla. Añadiremos, tras ello, la cucharadita de mostaza y, por último, la cucharada de mahonesa, removiéndolo todo hasta tener una mezcla homogénea. Listo! Ya tenemos nuestra salsa!!

Ahora sólo nos falta poner la sartén al fuego, al 60% de potencia con una gota de aceite (literalmente, recordad que la mezcla de carne ya lleva algo de aceite). Cuando la sartén esté caliente, metemos la carne y cocinamos al menos 1 minuto por cada lado (si os gusta más hecha, ya sabéis, dadle más tiempo).

Mientras se cocina, abriremos el pan, dejándolo listo justo para cuando esté hecha la carne. Cuando la tengamos lista, la colocaremos sobre el pan, encima de ella pondremos el queso, luego las láminas de champiñones crudos y por último la salsa de mostaza y miel y ¡a disfrutar!

Bueno provecho amigos! See U soon. 😉

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85. Lasaña fría de Bonito, Tomates Cherry y Mahonesa de Anchoa (25 min, mejor con antelación)

Hoy estoy súper contenta porque tengo tres ingredientes fantásticos para cocinar. ¡Bien! El primero de ellos son las anchoas que nos sobraron tras preparar los blinis de ayer. El segundo, es la mitad de un frasco de bonito del norte en aceite, que había empezado para echárselo a un tomate raf picado en ensalada (esto es muy simple para ponéroslo en el blog, entendedme entonces que no lo haya nombrado como ingrediente enlazado). El último son unos fantásticos tomates cherry que mi amiga Natalia ha cultivado en su terracita y me cedió para que los compartiera con vosotros en el blog. Eran tan fantásticos que tuve que inmortalizarlos antes de empezar a cocinar. Aquí los tenéis, para la posteridad.

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Pues el caso es que, con tan magnos ingredientes, quería preparar una receta sencilla que respetase el sabor de cada uno de ellos. Y además debía ser fresquita para compensar el calor del verano… Y… ¡voilá! Así nació la Lasaña fría de bonito que os presento hoy. Riquísima!!! No dejéis de probarla. Si además podéis hacerla con ingredientes de buena calidad como éstos, saldrá dos veces buena!

Vamos allá con los ingredientes, como siempre, para una ración:

  • 120 gr de tomates cherry
  • 5 anchoas en salazón (de las que nos sobraron tras preparar los Blinis de tomate con Anchoas y Queso de Tetilla)
  • 60 gr de bonito del norte en aceite
  • 30gr de cebolla (esto es ½ cebolla pequeña)
  • 4 placas de lasaña precocida (de las que llaman “fácil”, porque no hay que cocer)
  • 1 huevo
  • 10 cl de aceite de girasol
  • 5 cl de aceite de oliva suave
  • 1 cucharada, adicional, de aceite de oliva.

Para prepararlo, lo primero que haremos es lo que más tiempo lleva: la hidratación de las placas de pasta. Las sumergiremos en agua siguiendo las instrucciones del fabricante. En mi caso, las que yo compré, recomendaban 20 minutos en agua calentita.

Tras ello, prepararemos la mahonesa de anchoas. Para ello, en el vaso de la batidora pondremos en este orden el huevo (al que habremos quitado la mitad de la clara – truco que me enseñó mi abuela para que la mahonesa quedara más espesa-), las anchoas y el aceite. No añadiremos sal porque las anchoas ya llevan. Si es necesario, la añadiremos después. Metemos el brazo de la batidora, lo apoyamos en el fondo y batimos a máxima velocidad. Empezará a verse como el contenido empieza a ponerse blanquecino desde abajo, pues bien, nosotros aguantaremos la postura e intensidad (ains, qué mal suena esto) hasta que el aspecto blanquecino llegue hasta arriba. Entonces ya podremos mover el brazo de la batidora a nuestro antojo para eliminar los pequeños tropezones de anchoa que puedan quedar aún. Retiramos la batidora, tapamos y conservamos en el frigorífico hasta el momento de servir.

Mientras la mahonesa se enfría y las plazas están en remojo, lavaremos bien los tomates , los secaremos, los cortaremos por la mitad y los dejaremos reservados. Después, picaremos la cebolla todo lo fina que podamos y reservaremos aparte. Escurriremos también el bonito de su aceite y lo desmigaremos, reservándolo en un tercer apartado. Ya tenemos nuestro mise en place para comenzar con el relleno!

Ahora, pondremos a calentar una sartén, al 60% de potencia, con una cucharada de aceite de oliva. Cuando esté caliente, añadiremos la cebolla picada y la rehogaremos durante 1 minuto. Tras ello, añadiremos los tomates en mitades y rehogaremos durante 3 minutos más, añadiendo, ahora sí, una pizca de sal. Pasados los tres minutos, retiramos del fuego y añadimos el atún desmigado. Lo mezclamos todo bien y lo pasamos a un recipiente, que taparemos y conservaremos en la nevera hasta el momento de servir.

Personalmente yo os recomiendo que hagáis este plato con antelación, para que tanto el relleno como la mahonesa estén bien fríos. En este caso, haría la mahonesa y el relleno primero, y un poco antes de la hora de comer (al menos 20 minutos antes, jejeje) pondría las plazas a remojar. Así ya sólo nos quedará esperar a que estén listas y emplatar.

Esta parte del proceso es coser y cantar. Ya con la mahonesa y el relleno fríos, y las placas remojadas, sacaremos éstas del agua y las secaremos bien para que no nos añadan agua al plato. Añadiremos, al cuenco del relleno, una cucharadita de la mahonesa de anchoas y mezclaremos bien. Cogeremos nuestro plato, pondremos una de las placas abajo, extenderemos sobre ella la mitad del relleno, cubriremos con una placa y sobre ésta añadiremos una capa generosa de la mahonesa de anchoas, añadiremos una placa más y sobre ella la otra mitad del relleno. Ahora sólo nos queda la “tapa”. La tapa hay que pintarla con la mahonesa, esta vez con una capa ligera para que no quede demasiado graso el plato. Para no desmontar el plato, yo os recomiendo primero pintar la tapa y luego ponerla sobre el plato con cuidado. Si no lo hacemos así, corremos el riesgo de arruinar la presentación o perder la paciencia en la delicada operación. Jejeje. Y ¡ya está! Ya lo tenemos listo para disfrutar. Buen provecho y… Natalia, gracias de nuevo por tus tomates!!! Ummmm!!!

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