137. Maccheronni con Salsa Pesto (19 min)

¡Qué hambre tengo hoy! Son las 20:30 de la noche cuando empiezo a escribir este post y ¡aún no he comido! La verdad es que mis jefes no deben tener queja de mi dedicación, eh?? 😉 Así que voy a poneros hoy una receta lo suficientemente rápida como para poder ponerme a hacer una comida-merienda-cena que me aporte energía al cerebro.
Os presento hoy la que es una de mis recetas de pasta favoritas, yo la recomiendo especialmente para aquellos “días después” de haber salido de fiesta; en los que uno se levanta tarde, se ha saltado el desayuno y pasa directamente a la comida. Se me ocurrió preparárosla hoy no porque haya salido de fiesta (que también, jejeje) sino porque teníamos olvidado en nuestra nevera un pedacito de parmesano que nos va a venir genial para esta receta.
Pero no me adelanto y os cuento todos los ingredientes de una vez. En esta ocasión, las cantidades de la salsa os valdrán para dos raciones de pasta. Si no vais a compartirla, una opción muy recomendable es congelarlo, pues no pierde ninguna propiedad con ello y es genial para una “emergencia” de esas de domingo por la mañana que os comentaba antes.

Necesitaréis entonces:

Para preparar nuestra receta, lo primero que haremos será poner el agua a hervir y, cuando esto ocurra, coceremos la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante (los minutos que indique el paquete). Mientras se cuece la pasta, meteremos todos los ingredientes restantes en el accesorio picador de la batidora y… picaremos. (Jijiji, ¡vaya sorpresa!). Probaremos de sal y corregiremos si es necesario.

Cuando la pasta esté hervida, la escurrimos bien y la servimos con un par de cucharadas de nuestra salsa pesto y ¡listo! Más fácil, imposible, ¿verdad? Bueno, como observación os añadiré que, si os gusta la pasta bastante caliente, podéis darle un toque de calor a la pasta y la salsa. Con 1 minuto extra en el microondas, bastará.
Espero que os animéis a hacerla y la disfrutéis tanto como yo.

NOTA: Tanto si congeláis la segunda ración de salsa como si la queréis usar en otro momento, debéis de tener la precaución de no calentarla demasiado (si usáis microondas) pues podríais fundir el queso y hacer que luego se unan unos trozos a otros formando grumos. Si usáis el micro, siempre a baja potencia y no más de 2 minutos.

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116. Pimientos rellenos de Ternera, Senderillas y Piñones (27 min)

Continuamos con nuestra racha carnívora aprovechando nuestro pedacito de redondo de ternera para preparar este fantástico plato. Soy “súper fan” de los pimientos del piquillo, pero siempre solía hacerlos al horno, hasta que un día en una vinoteca de Majadahonda llamada La Abadía, los probé rebozados por primera vez. ¡Qué gusto da cuando te abren los ojos gastronómicamente hacia nuevas posibilidades de recetas! Pues bien, hoy os presento esta creación, recién salida de mi “taller” que os recomiendo que, al igual que en La Abadía, la maridéis con un buen vino.

Vamos allá con los ingredientes (para 6 pimientos):

  • 200 gr de redondo de ternera (del que dejamos reservado tras preparar el Vitello Tonato).
  • 8 gr de piñones (de los que habíamos empezado para preparar la guarnición de la Perdiz con Mole).
  • 65 gr de cebolla, limpia.
  • 4 gr de senderillas deshidratadas (si vais a comprar setas deshidratadas, comprad también boletus o ceps deshidratados, que en breve os voy a presentar una receta con esta otra variedad).
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
  • 6 pimientos del piquillo enteros en conserva (si podéis comprar una lata que tenga alguno más, mejor, pues también usaremos los sobrantes para la próxima receta).
  • 1 huevo
  • Sal
  • Pimienta Negra
  • Harina
  • Aceite extra para freír.

Para preparar nuestra receta, lo primero que debemos hacer es poner a hidratar las setas en una taza pequeña llena de agua tibia. Tras ello, sacaremos los pimientos que vamos a utilizar de la lata y el resto los conservaremos en la nevera con el líquido de la propia conserva. Tras ello, llegará el turno de picar la cebolla y dejarla reservada y, por último, de tostar ligeramente los piñones en una sartén sin nada de aceite y picarlos un poco (cuando ya no quemen, jejejeje). Con todo esto, ya tenemos nuestro “mise en place” y podremos arrancar con la parte “seria” de la receta. ¡Vamos allá!

Pondremos a calentar ahora una sartén pequeña, con las 3 cucharadas de aceite, al 50% de potencia. Cuando el aceite se haya templado, añadiremos la cebolla y rehogaremos durante 7 minutos, removiendo de vez en cuando. Al mismo tiempo, y cuando las setas se hayan hidratado, las escurriremos bien y las picaremos groseramente, para añadirlas a la sartén cuando hayan pasado los 7 minutos que comentábamos. Rehogamos dos minutos más, apagamos el fuego y dejamos reposar unos minutos.

Estos minutos los emplearemos para picar la carne. Cortaremos nuestra pieza en tiras finas y luego las meteremos en el accesorio picador de la batidora junto con un poco de sal y pimienta negra recién molida, para terminar de picarla. Cuando la tengamos, la pasamos a un bol y le añadimos el contenido de la sartén y los piñones.

Ya casi tenemos listo el relleno, así que vamos a ir preparando un par de platos para el rebozado. Uno de ellos lo pondremos con un poco de harina y el otro con la clara del huevo y media yema. ¡Media yema! (me diréis) Pues sí, porque justo media yema es lo que necesitamos para añadir a la carne (si la añadimos toda, para esta cantidad de carne, se nos va a licuar demasiado). ¿Cómo hacerlo? Pues separáis la clara de la yema con las manos, dejando la yema en el cuenco de la mano y dejando la clara escurrir entre los dedos y luego “pinchamos” con el pulgar la yema para vaciar la mitad y añadirla a la carne y la otra mitad al plato de la clara, que batiremos para usarlo en el rebozado.

Mezclamos bien el cuenco de la carne con las manos. Nos las lavamos 😉 y pasamos a rellenar los pimientos, apretando suavemente el contenido. Cuando los tengamos rellenos, ponemos una sartén con abundante aceite a calentar, al 60% de potencia. Y mientras el aceite se calienta vamos pasando los pimientos por harina (que lo cubra por todos los lados pero no nos queden “pegotes” y luego por huevo. Nos aseguramos de que el aceite está caliente echando en él un pelín de huevo y, cuando burbujee, es el momento de introducir en él los pimientos. Los freiremos aproximadamente un minuto por cada lado. Los sacaremos a un plato forrado con papel de cocina para eliminar el exceso de aceite y ¡listo!

Os van a encantar!! Y si no, contádmelo 😉

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