118. Guisantes salteados con Huevo Mollet (35 min)

Ayer encontré en el Mercado de Chamartín unos guisantes tan frescos (aquí tenéis la muestra) que me decanté por prepararlos en una receta que fuera sencilla y que no llevara muchos ingredientes para poder apreciar el sabor original.
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El resultado, ¡lo tenemos entre manos! Estos guisantes cocidos y salteados ligeramente con un huevo mollet para darles aún más sedosidad (la verdad es que estaban buenos-buenos! Jejeje).
Vamos allá con los ingredientes, como siempre, para una ración:

  • 300 gr de guisantes frescos (comprad 100 gr más que los utilizaremos para la siguiente receta).
  • 25 gr de cebolla dulce, limpia
  • 10 gr de tocino fresco (del que nos sobró tras preparar nuestro paté de perdiz con caviar de aceituna negra).
  • 1/3 de cucharadita, de las de moka, de pimentón
  • 2 cucharadas de aceite
  • 1 huevo
  • Sal

Para preparar nuestro plato, lo primero que debemos hacer es abrir las vainas de los guisantes y extraerlos, es la parte más entretenida y la que suma, al menos, 10 minutos del tiempo total de preparación que os indicaba arriba. Tened paciencia, poned algo de música y, cuando hayais limpiado la mitad, poned al fuego una cazuela con abundante agua, pero sin sal (la sal nos deshidrataría los guisantes y haría que nos quedasen arrugados). Cuando tengamos los guisantes limpios y el agua hirviendo, los echaremos y cocinaremos junto con el pedacito de tocino, durante 20 minutos a fuego suave (al 60% de potencia).
Durante estos 20 minutos, nos dará tiempo para picar muy finamente la cebolla y rehogarla en una sartén con 2 cucharadas de aceite. La pondremos al 50% de potencia y rehogaremos durante 5 minutos, removiendo a menudo para evitar que se queme. Cuando hayan pasado los 5 minutos, añadimos el pimentón, removemos y apagamos el fuego, reservando la sartén tal cual hasta que vayamos a rematar el plato.

Como a los guisantes aún les quedará tiempo, nos entretendremos ahora en los preparativos para el huevo mollet. Para prepararlo, lo primero que haremos será poner otro cazo al fuego con agua a calentar, a fuego fuerte hasta que llegue a ebullición. Por otro lado, necesitaremos una taza y un cuadrado mediano de papel film. Con los dedos mojados en unas gotas de aceite, untaremos la cara interna del papel film (para evitar que el huevo se pegue) y luego lo colocaremos siguiendo la forma cóncava de la taza (como en la foto que os pongo a continuación. Salaremos ligeramente y tras ello cerraremos el papel film cogiendo todos los extremos, formando un pequeño saco que nos deje huevo en el centro. Enrollamos el extremo y lo sujetamos firmemente con una goma elástica para evitar que se desmonte.

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Ya casi hemos llegado a la fase final del plato!! En este punto ya habrán pasado los 20 minutos de los guisantes, así que los sacaremos de la olla y los escurriremos bien. Tendremos ya, también, el cazo con agua hirviendo para el huevo; así que bajaremos la potencia de ese fuego al 50%, introduciremos el saquito con el huevo y cronometraremos (muy importante ser exactos) 4 minutos (4 min 30 segundos si os gusta más cuajado). Cuando hayamos metido el huevo en el agua, volveremos a encender el fuego de la sartén (al 50% de potencia) y añadiremos los guisantes y sal al gusto. Saltearemos durante 3 minutos, removiendo a menudo y tras ello los emplataremos inmediatamente. Poco después vencerán los 4 minutos del huevo, así que lo sacaremos del agua a un plato, quitaremos la goma (o cortaremos el film, lo que más cómodo os resulte) y lo “pelaremos” con cuidado para evitar que se rompa. Pondremos finalmente nuestro huevo sobre los guisantes y lo romperemos con la punta del cuchillo justo cuando lleguemos a la mesa….

Ummmm! Ya sólo queda disfrutarlo!! Espero que os guste. ¡Bon appetit, mes amis!

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103. Guiso de Abadejo al Azafrán (32 min).

La primera vez que probé este plato siendo “adulta” fue de la mano de mi prima Arantxa, un día de verano, al volver de la playa, y me encantó. Pero lo cierto es que, según me dijo después, la receta original era de mi yaya (la madre de mi padre). Luego hice memoria y sí que es verdad que recordaba a los dos, mi yayo y mi yaya, disfrutando de este plato que yo, en mi ignorancia de la niñez, no veía para nada atractivo. Y es que muchas veces hay que hacerse mayor para poder valorar muchas cosas y entender otras tantas, y yo cuando volví a probar el plato de manos de mi prima entendí que realmente era un “platazo”. Así que hoy, con especial agradecimiento a mi prima por habérmelo re-descubierto y en homenaje a mis yayos, voy a compartir hoy esta receta con vosotros. Espero que os guste tanto como a mí.

Vamos allá con los ingredientes, como siempre, para una ración de este plato:

  • 50 gr de cebolla limpia
  • 200 gr de abadejo (del lote que empezamos para nuestra anterior receta de Abadejo al cava con crujiente de puerros).
  • 120 gr de patatas de guarnición, ya limpias.
  • 220 ml de agua
  • Harina
  • 10 hebras de azafrán
  • 1 hojita de laurel
  • Sal
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
  • Un poco más de aceite (para freír el pescado)

Para preparar nuestra receta, lo primero que haremos será cortar la cebolla en tiras cortas, de 0,5 cm de ancho aproximadamente por 3-2 cm de largo. Cuando la tengamos, pondremos una cazuela antiadherente al fuego al 60% de potencia, con las tres cucharadas de aceite de oliva. Cuando el aceite se haya calentado, pondremos a rehogar la cebolla y la tendremos así, removiendo de vez en cuando, durante 7 minutos. Mientras tanto, pelaremos las patatas y las cortaremos por la mitad o en 3-4 partes, dependiendo de lo grandes que sean. En definitiva, nos han de quedar pedazos de unos 3 cm de diámetro. Os recomiendo en este paso, para que la salsa ligue, que al cortar las patatas en trozos, en el último momento las rompáis. Esta parte rota se deshará con más facilidad durante la cocción del guiso, engordando la salsa.

Cuando hayan pasado los 7 minutos de la cebolla, añadiremos la patata. Le daremos unas vueltas para que coja algo de calor y, seguidamente, le añadiremos sal, la hoja de laurel, el azafrán y los 220 ml de agua. Lo taparemos, bajaremos el fuego al 50% de potencia y empezaremos a contar el tiempo, pues, desde este momento, el guiso deberá estar al fuego un total de 20 minutos.

Mientras la primera parte del guiso está en marcha, abordaremos la segunda: el pescado. En este punto, salaremos y cortaremos nuestro abadejo en tacos, de unos 4 cm de lado en esta ocasión. Los pasaremos por harina y los freiremos en abundante aceite bien caliente (al 70% de potencia) durante 45 segundos por cada lado. Los sacaremos con cuidado de no romperlos y de escurrir bien el aceite sobrante. Lo reservaremos en un plato y lo incorporaremos al guiso cuando queden unos 10 minutos de cocción. Durante estos últimos 10 minutos, que ya nos irá quedando menos caldo, debemos tener la precaución de sacudir o “menear” nuestra cazuela de vez en cuando para evitar que se pegue al fondo y remover a la vez el contenido de la misma.

Cuando lleguemos a los 20 minutos, comprobaremos que la patata está hecha. Lo haremos pinchándola con un tenedor y, si no nos pone resistencia, es que está lista. Si lo está, apagamos el fuego y listo; si no lo está, lo aguantamos un poquito más al fuego hasta que la tengamos lista. Cuando lo tengamos, solamente nos quedará servir el guiso en nuestros platos hondos y ¡disfrutarlo!

¡Bueno provecho!

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86. Ensalada Templada de Canónigos, Gulas y Queso de Cabra (7 min)

¡Perdonadme chicos! Que, con el veranito y las vacaciones, surgen planes a todas horas y me cuesta seguir el ritmo normal. Vamos a ponerle remedio hoy con una recetita fresca y rápida, que, efectivamente, con el verano, tampoco hay ganas de pasar mucho tiempo en la cocina.

Tampoco os entretendré yo mucho tiempo delante del ordenador, jejeje, así que vamos allá con los ingredientes para una ración de esta riquísima ensalada:

  • 100 gr de tomates cherry (de los que nos sobraron tras preparar la lasaña fría de bonito)
  • 30 gr de canónigos
  • ½ diente de ajo
  • 1 cayena (opcional)
  • 60 gr de gulas (esto es, aproximadamente, la mitad del paquete de gulas, guardad la otra mitad sin hacer para la próxima receta. En el caso de que queráis hacer vuestra receta al día siguiente, incluso podéis dejarlas cocinadas en la nevera).
  • 50 gr de rulo de queso de cabra
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra + 2 más para el aliño
  • 1 cucharada de vinagre de Módena
  • Sal

Para preparar nuestra ensalada, lo primero que haremos será cortar el medio diente de ajo en láminas. Cuando lo tengamos, pondremos una sartén pequeña al fuego, al 60% de potencia y, cuando esté caliente, añadiremos el aceite de oliva y las láminas de dientes de ajo y la cayena (podéis pasar de la cayena si no os gusta el picante). Pasados unos 40 segundos, ya se habrán empezado a dorar los ajos. Es el momento ahora de añadir las gulas, un poco de sal y saltearlas durante un minuto. Apartamos la sartén del fuego y dejamos enfriar las gulas.

Mientras se enfrían las gulas, iremos preparando el resto de la ensalada. Montaremos una base con los canónigos. Sobre ellos, pondremos los tomates cherry limpios y cortados en mitades. A continuación, añadiremos la sal, el aceite y el vinagre, porque los ingredientes que hemos puesto abajo son los “sosos”, por llamarlos de algún modo. Es decir, los que más necesitan el sabor del aliño. Tras ello, cortaremos el queso en lonchas finas y lo pondremos por encima de la ensalada. Por último, cuando las gulas estén templadas, las pondremos sobre el resto de la ensalada y servimos. ¡¡¡Y a disfrutarla!!!

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85. Lasaña fría de Bonito, Tomates Cherry y Mahonesa de Anchoa (25 min, mejor con antelación)

Hoy estoy súper contenta porque tengo tres ingredientes fantásticos para cocinar. ¡Bien! El primero de ellos son las anchoas que nos sobraron tras preparar los blinis de ayer. El segundo, es la mitad de un frasco de bonito del norte en aceite, que había empezado para echárselo a un tomate raf picado en ensalada (esto es muy simple para ponéroslo en el blog, entendedme entonces que no lo haya nombrado como ingrediente enlazado). El último son unos fantásticos tomates cherry que mi amiga Natalia ha cultivado en su terracita y me cedió para que los compartiera con vosotros en el blog. Eran tan fantásticos que tuve que inmortalizarlos antes de empezar a cocinar. Aquí los tenéis, para la posteridad.

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Pues el caso es que, con tan magnos ingredientes, quería preparar una receta sencilla que respetase el sabor de cada uno de ellos. Y además debía ser fresquita para compensar el calor del verano… Y… ¡voilá! Así nació la Lasaña fría de bonito que os presento hoy. Riquísima!!! No dejéis de probarla. Si además podéis hacerla con ingredientes de buena calidad como éstos, saldrá dos veces buena!

Vamos allá con los ingredientes, como siempre, para una ración:

  • 120 gr de tomates cherry
  • 5 anchoas en salazón (de las que nos sobraron tras preparar los Blinis de tomate con Anchoas y Queso de Tetilla)
  • 60 gr de bonito del norte en aceite
  • 30gr de cebolla (esto es ½ cebolla pequeña)
  • 4 placas de lasaña precocida (de las que llaman “fácil”, porque no hay que cocer)
  • 1 huevo
  • 10 cl de aceite de girasol
  • 5 cl de aceite de oliva suave
  • 1 cucharada, adicional, de aceite de oliva.

Para prepararlo, lo primero que haremos es lo que más tiempo lleva: la hidratación de las placas de pasta. Las sumergiremos en agua siguiendo las instrucciones del fabricante. En mi caso, las que yo compré, recomendaban 20 minutos en agua calentita.

Tras ello, prepararemos la mahonesa de anchoas. Para ello, en el vaso de la batidora pondremos en este orden el huevo (al que habremos quitado la mitad de la clara – truco que me enseñó mi abuela para que la mahonesa quedara más espesa-), las anchoas y el aceite. No añadiremos sal porque las anchoas ya llevan. Si es necesario, la añadiremos después. Metemos el brazo de la batidora, lo apoyamos en el fondo y batimos a máxima velocidad. Empezará a verse como el contenido empieza a ponerse blanquecino desde abajo, pues bien, nosotros aguantaremos la postura e intensidad (ains, qué mal suena esto) hasta que el aspecto blanquecino llegue hasta arriba. Entonces ya podremos mover el brazo de la batidora a nuestro antojo para eliminar los pequeños tropezones de anchoa que puedan quedar aún. Retiramos la batidora, tapamos y conservamos en el frigorífico hasta el momento de servir.

Mientras la mahonesa se enfría y las plazas están en remojo, lavaremos bien los tomates , los secaremos, los cortaremos por la mitad y los dejaremos reservados. Después, picaremos la cebolla todo lo fina que podamos y reservaremos aparte. Escurriremos también el bonito de su aceite y lo desmigaremos, reservándolo en un tercer apartado. Ya tenemos nuestro mise en place para comenzar con el relleno!

Ahora, pondremos a calentar una sartén, al 60% de potencia, con una cucharada de aceite de oliva. Cuando esté caliente, añadiremos la cebolla picada y la rehogaremos durante 1 minuto. Tras ello, añadiremos los tomates en mitades y rehogaremos durante 3 minutos más, añadiendo, ahora sí, una pizca de sal. Pasados los tres minutos, retiramos del fuego y añadimos el atún desmigado. Lo mezclamos todo bien y lo pasamos a un recipiente, que taparemos y conservaremos en la nevera hasta el momento de servir.

Personalmente yo os recomiendo que hagáis este plato con antelación, para que tanto el relleno como la mahonesa estén bien fríos. En este caso, haría la mahonesa y el relleno primero, y un poco antes de la hora de comer (al menos 20 minutos antes, jejeje) pondría las plazas a remojar. Así ya sólo nos quedará esperar a que estén listas y emplatar.

Esta parte del proceso es coser y cantar. Ya con la mahonesa y el relleno fríos, y las placas remojadas, sacaremos éstas del agua y las secaremos bien para que no nos añadan agua al plato. Añadiremos, al cuenco del relleno, una cucharadita de la mahonesa de anchoas y mezclaremos bien. Cogeremos nuestro plato, pondremos una de las placas abajo, extenderemos sobre ella la mitad del relleno, cubriremos con una placa y sobre ésta añadiremos una capa generosa de la mahonesa de anchoas, añadiremos una placa más y sobre ella la otra mitad del relleno. Ahora sólo nos queda la “tapa”. La tapa hay que pintarla con la mahonesa, esta vez con una capa ligera para que no quede demasiado graso el plato. Para no desmontar el plato, yo os recomiendo primero pintar la tapa y luego ponerla sobre el plato con cuidado. Si no lo hacemos así, corremos el riesgo de arruinar la presentación o perder la paciencia en la delicada operación. Jejeje. Y ¡ya está! Ya lo tenemos listo para disfrutar. Buen provecho y… Natalia, gracias de nuevo por tus tomates!!! Ummmm!!!

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77. Ensalada de Melocotón Amarillo y Jamón de Pato (12 min)

Ya parece que ha llegado el verano definitivamente, este año le ha costado, pero por fin lo tenemos aquí. Para esta época parece que apetecen más los platos refrescantes, sencillos y fáciles de preparar. Así que, si el cuerpo nos pide esto… ¿para qué nos vamos a negar? 😉

Hoy vamos a dejarnos llevar por el espíritu estival y vamos a preparar esta ensaladita fresca, para empezar con buen pie las noches de verano. Para preparar una ración de nuestra ensalada, vamos a necesitar:

  • 30 gr de lechuga (de la que habíamos empezado al preparar la Pita Noruega de Salmón).
  • 35 gr de melocotón amarillo (limpio = ya pelado)
  • 5 gr de mantequilla
  • 1 cucharadita, de las de moka, de azúcar blanco
  • 8 lonchas de jamón de pato (unos 25gr)
  • 10 gr de nueces (de la bolsita que teníamos empezada tras preparar los Sándwiches de Queso Azul y Nueces)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de Vinagre de Módena
  • 1 pizca de sal

Para preparar nuestra ensalada, empezaremos por lavar y secar muy bien nuestras hojas de lechuga. Por otro lado, dejaremos el jamón de pato aireándose también para que, al sacarlo de la bolsa de vacío, recupere toda su textura y aromas.

A continuación, cortaremos el melocotón en cubitos de 0,5 cm de lado. Pondremos una sartén al fuego, al 50% de potencia, y le añadiremos la mantequilla para que se vaya derritiendo. Cuando esto ocurra, añadiremos los cubitos de melocotón y los rehogaremos durante 3 minutos. Pasado este tiempo, cuando el melocotón ya haya perdido algo de agua, añadiremos el azúcar para caramelizarlo. Para lo cual seguiremos rehogando otros 3 minutos o hasta que empiece a dorarse. En este momento, apagaremos el fuego y retiraremos el melocotón de la sartén para que se enfríe.

Ahora llega el turno del aliño, que prepararemos metiendo en un botecito de cristal el aceite, el vinagre de Módena y las nueces picaditas. Cerramos el bote, agitamos y ¡listo!

Ya sólo nos queda servirla. Lo podremos hacer como más rabia nos dé; por separado, como en la foto, o el modo clásico de poner la lechuga al fondo, encima el melocotón, sobre él el jamón y por último el aliño. Sí que os recomiendo, en cualquier caso, que sólo añadáis la sal a la lechuga, ya que si la sal nos cae sobre el jamón o sobre el melocotón nos puede estropear el sabor (salando demasiado el jamón y perdiendo el toque dulce/cítrico del melocotón).  

Espero que os guste… ¡Buen provecho amigos!

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73. Pita Noruega de Salmón (8 min)

Este fin de semana nos ha sorprendido el calor y desde luego sólo apetecen cosas frescas y fáciles de preparar. Esto no va a ser problema porque tenemos salmón ahumado, queso de untar… y ¡un poco de imaginación! Vamos a preparar con él esta fantástica pita, otra forma de “comida rápida” que desde luego me encanta. Espero que os guste a vosotros también.

Vamos allá con los ingredientes necesarios para nuestra pita:

  • 50 gr de salmón ahumado (lo que nos sobró tras preparar los crepes de espárragos).
  • 40 gr de queso philadelphia (del que nos sobró también tras preparar los crepes y los rollitos de jamón)
  • 10 gr de lechuga
  • 10 gr de pepinillos
  • 5 gr de cebolleta o cebolla
  • 8 gr de mahonesa
  • 1 pan de pita

Pues si ya tenemos todos los ingredientes, lo que haremos primero será hacer la pita en el horno o el tostador, siguiendo las instrucciones del fabricante y dejarlo enfriar mientras preparamos el resto.
Por otro lado, lavamos y secamos bien las hojas de lechuga y reservamos.
Tras ello, lo que haremos será picar el pepinillo y la cebolleta finamente y echarlos en un bol, donde echaremos también la mahonesa y el queso; y lo removeremos bien hasta tener una mezcla bien integrada.
Y ya casi hemos terminado, sólo tenemos que abrir el pan de pita, rellenarlo con esta mezcla, poner el salmón por encima de la mezcla y coronarlo con la lechuga. Lo cerramos con la tapa superior del pan y ¡¡¡a comer!!! Ummmm. Fácil y rico, la combinación perfecta!!!

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