59. Borrachito de Fruta y Flor de Naranja (42 min, mejor con antelación)

Aquí os presento otra de las creaciones de las que más orgullosa me siento, una de esas recetas en las que con muy poco se consigue mucho. Surgió con la idea de rematar las naranjas de zumo que teníamos en la nevera tras preparar el wok, y por las ganas que tenía ya de cocinar algún postre, que desde las fresas con leche no habíamos tomado nada de dulce. El nombre refleja que en esta receta incluiremos, además del zumo, agua de azahar, la cual da un sabor increíble que os resultará familiar (se usa para perfumar el roscón de reyes). Resulta estupendo como postre o como acompañante del café del desayuno. Ya me contaréis si os gusta. De momento, os doy la lista de los ingredientes que necesitaremos para hacer dos bizcochitos como el de la foto.

Para el bizcocho necesitaremos:

  • 50 gr de harina
  • 50 gr de azúcar
  • 50 gr de mantequilla en pomada (ya sabéis, prácticamente derretida)
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita, de las de moka, de agua de azahar (la podréis encontrar en grandes supermercados, en la zona del azúcar y, seguramente, muy cerca de la esencia de vainilla).
  • 2 gr de levadura tipo Royal
  • 1/3 de cucharadita, de las de moka, de sal

 Para el almíbar:

  • 10 cl de zumo de naranja (de las naranjas que nos sobraron tras preparar el wok de pollo agridulce)
  • 60 gr de azúcar
  • 5cl de agua

 Para prepararlos, lo primero que haremos será encender el horno y precalentarlo a 180 grados. Mientras se calienta, en un bol, mezclaremos los ingredientes secos del bizcocho (harina, levadura y sal). En otro bol, batimos el huevo y lo mezclamos con el agua de azahar y la mantequilla (ojo, que la mantequilla ha de estar blandita, pero no caliente para que no nos cuaje el huevo al mezclarlo). Cuando tengamos bien mezclados los ingredientes húmedos, los echaremos en el centro del otro bol y, con ayuda de unas varillas, los iremos mezclando hasta obtener una masa uniforme.

Hecho esto, prepararemos nuestros moldes. Yo voy a usar los mismos que usé en otras ocasiones para otros individuales (el cake de dátiles o el flan de guisantes), que son unas flaneras de 8 cm de diámetro y 5 cm de alto. Los prepararemos untando el interior de mantequilla (lo mejor es hacerlo con los dedos) y luego espolvoreando sobre la capa de mantequilla harina. Para evitar que quede más harina de la que necesitamos, pondremos las flaneras boca abajo y les daremos unos golpecitos para que la harina sobrante se desprenda.

Ahora que ya tenemos listos los moldes, vertemos la mitad de nuestra preparación del bizcocho en cada uno de ellos (si sois muy tiquismiquis incluso podéis pesarlos para saber que son iguales –yo lo hice, jejeje, estoy fatal-). Los metemos al horno y horneamos, con calor arriba y abajo, durante unos 16 minutos, o hasta que veamos que al pinchar el bizcocho con un cuchillo, el cuchillo sale limpio. En este punto, los sacamos del horno y los dejamos enfriar bien antes de desmoldarlos.

Pero el tiempo de horneado nos vendrá de perlas para preparar el almíbar. Para ello, mezclamos todos los ingredientes que os comentaba arriba (zumo, agua y azúcar) en un cazo y lo ponemos a cocer, al 60% de potencia, durante 14 minutos. Pasado este tiempo, igual que con el bizcocho, apartamos del fuego y dejamos enfriar.

Supongamos que ya tenemos todo frío. Ahora viene lo más difícil, pues lo que hemos hecho hasta ahora está chupado!! Sacaremos los bizcochitos del molde, perfilando antes los bordes con un cuchillo afilado para facilitarnos la tarea, poniéndolo boca abajo (con la mano o un plato debajo para evitar la caída) y dándole ligeros golpecitos al fondo de la flanera. Una vez fuera, para darle mejor presencia, yo corté la parte superior del bizcocho para dejarlo plano y evitar el aspecto de magdalena. Además, este corte nos facilitará la tarea de emborrachar el bizcocho. Los recortes no los tiréis, solos están buenísimos, pero sino los podréis emborrachar también con el almíbar y hacer una primera cata del plato 😉

Pues bien, una vez cortados, pondremos los bizcochos sobre una rejilla con un plato debajo. La rejilla nos ayudará a que no se acumule demasiado almíbar abajo y nos ablande demasiado el bizcocho; y el plato nos servirá para recoger el almíbar y evitar que se pierda, para darle más “manos” de emborrachado. Y es que, lo que tenemos que hacer ahora es eso, emborrachar los bizcochos. Lo haremos con ayuda de una cucharita y/o un pincel de silicona, con ellos iremos pintando y empapando los bizcochos por todos los lados (arriba, abajo y laterales). Darle tiempo suficiente en cada “mano” para que la gravedad haga su efecto y llegue a zonas más profundas del bizcocho, merecerá la pena tener paciencia. Después de unas 4-5 capas, los tendremos listos para servir. Espero que os gusten!!! ¡¡Bon appetit!!

059_BorrachoNaranja

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