32. Bolitas de arroz con brócoli y jamón (43 min)

Esta receta nos servirá para seguir gastando la pieza de brécol que compramos anteayer y resulta ideal para engañar a los niños y animarles a probar verdura camuflada. Estas bolitas les resultarán divertidas por tener formato de croqueta y, al tener jamón york, no dejará de sonarles familiar y les gustará.

Para casos como el mío, como el de muchos otros singles, esto no es una ventaja añadida al plato, porque cuando uno lo cocina… por mucho que quiera engañarse, sabe lo que le ha echado 😉

Jejeje, otra vez me estoy alargando, y hoy precisamente no interesa que tenemos tarea por delante. Os listo los ingredientes para hacer 12 bolitas como las de la foto. Esto es una cantidad, si es para una persona, como para dos veces. Yo las reservé empanadas y sin freir en la nevera dos días y aguantaron bien, pero no probé a congelarlas… quizá la próxima vez.

  • 20 gr de mantequilla (8 para el arroz y 12 para el salteado)
  • 100 gr de arroz bomba
  • 250 ml de caldo de verduras (yo usé los que había congelado después de hacer la crema de remolacha)
  • 40 gr de brócoli (del que empezamos ayer con el Dip)
  • 30 gr de jamón york en taquitos
  • 2 huevos (uno entero y del otro sólo la yema)
  • Pan rallado
  • Papel de horno

 Para preparar las bolitas, vamos a empezar primero por el arroz. De hecho os voy a enseñar un método que debéis tener presente para futuras recetas pues es la manera de, sin ser una paella, cocer el arroz con el caldo justo (para no tener que escurrirlo y perder sabor) y que todo tenga el punto adecuado (no quede duro lo de arriba y quemado lo de abajo): es el arroz pilaf.

Antes de empezar a cocinar el arroz, tenéis que cortar el papel de horno tal y como os muestro en este esquema. Cortáis un cuadrado, lo dobláis por la mitad juntando las esquinas opuestas (para que quede un triángulo) y así sucesivamente hasta tener un triangulito pequeño. Lo cortáis a la medida del cazo (ayudaos situando la punta del triángulo en el centro, tomando así la medida) y le cortáis después la punta para que quede otro circulito en el centro.

032_CroquisPilaf

Cuando lo tengáis, podemos empezar la tarea. Poner los 8 gr (1/3 aprox) de la mantequilla en el cazo y encender el fuego al 50% de potencia. Cuando se haya derretido, rehogar en ella el arroz 1 minuto, añadir el caldo y una pizca de sal y taparlo con el papel de horno como hemos hecho en la foto. Tomar nota del tiempo, pues desde que lo tapáis tenéis que contar 20 minutos de cocción.

Este tiempo nos servirá para cortar los taquitos de jamón york (2x2mm) y separar el brócoli, ya lavado, en ramitas muy pequeñas.  Cuando lo tengamos, ponemos en una sartén el resto de la mantequilla y ponemos al fuego, al 50% de potencia. Cuando se derrita añadimos el brécol primero y el jamón de york 1 minuto después. Lo rehogamos todo 3 minutos más, apagamos el fuego y reservamos el salteado en un bol.

Cuando hayan pasado ya los primeros 15 min del arroz, es bueno que vayáis sacudiendo el cazo de vez en cuando para evitar que se pegue al fondo. Y, cuando lleve ya 18 minutos, podéis aprovechar para comprobar el punto del arroz, sacando algunos granos con una cucharilla a través del agujero del centro. Cuando haya cogido el punto que queremos (hecho pero no demasiado blando) apagamos y retiramos del fuego. Si tenemos tiempo, es bueno dejarlo reposar un ratito así, para que termine de asentarse el arroz. Cuando se haya enfriado un poco, retiramos el papel y removemos el arroz enérgicamente con ayuda de una cuchara o un tenedor.

Llega ahora el momento de formar las bolitas!!! Pues bien, para ello, pondremos en un bol el arroz, el salteado de brécol y jamón y lo mezclamos bien. Probamos el punto de sal y corregimos si es necesario. Añadimos también la yema de huevo y mezclamos otro poco.

Abrimos también el otro huevo y lo batimos en un plato hondo, que nos servirá para empanar las bolitas.

Cuando tengamos la pasta de arroz bien integrada, comenzamos a formar bolitas. Si nuestra yema era demasiado grande, puede que la mezcla nos quede demasiado líquida y no nos sirva para hacer bolas. Si es el caso, podéis añadir dos cosas: o un poco de pan rallado o un poco de queso parmesano en polvo (si aún nos queda algo en la nevera, que no es mi caso, jejeje). De todos modos, os será muy útil tener a mano la aceitera y untaros las manos con un poco de aceite de oliva antes de hacer las bolitas para evitar que se os queden pegadas a las manos.

Cuando vayamos teniendo unas cuantas bolas hechas, las pasamos por el huevo batido y por pan rallado después, para que nos queden bien empanadas. Continuaremos la operación hasta acabar con toda la pasta de arroz.

Llegado este punto, lo dicho, las que no os vayáis a comer en el momento, taparlas bien y a la nevera, pero no tardéis más de dos días en gastarlas, ya que llevan huevo crudo y nos podemos “jugar el tipo” (pasa igual que con la mayonesa o cualquier otra elaboración con huevo crudo).

Ahora nos quedan ya las que nos vamos a tomar ahora. Pues bien, nos pondremos a freírlas, en aceite de oliva bien caliente (al 60% de potencia). Yo os recomiendo poner en una sartén pequeñita con bastante cantidad de aceite y freírlas en varias tandas si hace falta. De esta manera, se harán bien y sólo tendréis que darles media vuelta para terminar de freírlas. Con 1 minuto por cada lado será suficiente, pero si os gustan más tostaditas, pues dejarlas un poco más de tiempo. Cuando estén a vuestro gusto, las sacamos a un plato llano con un papel de cocina por encima para que absorba todo el aceite sobrante.

Por último, las emplatamos en la fuente o plato donde vayamos a tomar y ¡listo!

Nota: Como sugerencia, podéis incluir en la fuente un pequeño recipiente con salsa de soja; pues esta salsa acompaña muy bien con las bolitas y les da un toque más oriental. ¡Espero que os gusten!

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31. Dip de Queso Azul con Crudités de Brécol (10 min)

Ya que hemos comprado yogures griegos para la crema de remolacha, vamos a aprender a darles en estos días un buen uso a las 3 unidades que aún nos quedan; yendo un poco más allá de lo que puede ser echarle azúcar y tomarlos de postre 😉

En concreto, esta receta me encanta para cuando tienes una cenita en casa y poco tiempo para dedicarle a la cocina; pues es sabrosa, elegante y no da nada de trabajo. Eso sí, aseguraos primero de que a vuestro “público” le guste el queso azul y las crudités (verduras crudas); no vayáis a darles un disgusto.

Por el momento, como estamos hablando de hacer comida para uno, nos valdrá con que os guste a vosotros mismos. Os listo los ingredientes para una persona (aunque con ellas a mi me ha dado para dos veces):

  • 1 yogur griego natural (125 gr)
  • 65 gr de queso cabrales (de hoja. Yo compré marca La Fueya. Si no enlazáis con otras recetas, comprar sólo esta cantidad al corte en una charcutería tradicional –pedid una cuña lo más pequeña posible y más o menos pesará esto-)
  • 100 gr de ramitas de brécol (ya limpio como os indico un poco más abajo)

La elaboración es lo más fácil del mundo. Laváis bien el brécol y lo separáis en ramitas de un tamaño adecuado como para tomarlas de un solo bocado. Lo secamos bien y reservamos.

En un bol, echamos el yogur y casi todo el queso, apartando las hojas (yo, al menos, no me las como) y unos granitos de queso para decorar. Ayudándonos de un tenedor, vamos espachurrando el contenido del bol y mezclándolo, para deshacer los grumos de queso y que nos quede una pasta bien ligada.

Cuando ya no quede ningún grumo (bueno, si os gusta con trocitos, dejad alguno), lo servimos en un cuenco y decoramos con los granitos reservados. Acompañamos el cuenco de un platito con las ramitas de brécol. ¡Y a dipear!

 Nota: A esta mezcla de yogur también le va muy bien la endivia, por lo que podréis combinar las crudités de brécol con unas hojas de endivia para dipear.

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