38. “Salsiqui” de Yogur y Calabacín (10 min + horneado – 40min-)

Es fin de semana, y los fines de semana, muchas veces, a uno lo que más le apetece es no complicarse la vida y hacer una cena de picoteo. Algo ligero e informal que se pueda tomar en la mesa bajita frente al sofá viendo una peli o el partido que corresponda. Pues bien, si juntamos este “plan” con que tenemos aún un yogur por gastar en la nevera, no hay mejor sugerencia que preparar esta receta, que es además sana y ligera.

La quise llamar “salsiqui” porque está inspirada en estas salsas para mojar de origen griego o turco según el caso. Os cuento lo que necesitaréis para prepararla:

  •  200 gr de calabacín en un trozo (incluir en vuestra lista de la compra un calabacín medianito, que usaremos entre esta receta y otra en los próximos días) diente de ajo
  • 100 gr de yogur griego (el último que nos quedaba tras preparar la crema de remolacha, el dip de queso azul y los vasitos strawberry cheesecake)
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 1 cucharadita, de las de moka, de sal
  • 2 cucharaditas de zumo de limón
  • 1 cucharadita de perejil picado
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • Pan de pita
  • Sal

Para prepararlo, lo primero que tenéis que hacer es poner a calentar el horno a 220ºC. Limpiamos bien el calabacín, con piel, y cortamos un trozo de este peso (en mi caso es un poco más de la mitad de la pieza que yo compré). Con ayuda de un cuchillo, lo pincharemos del mismo modo que pinchamos los chorizos o las morcillas antes de meterlas en la barbacoa. Cogemos un buen trozo de papel de aluminio y envolvemos bien con ello el calabacín. Lo metemos en el horno y cocinamos durante unos 40 min (o hasta que, cuando presionemos con una cuchara sobre él, notemos que cede y está blandito).

Esta operación (el asado) la podemos hacer con antelación, 1-2 días antes, si verdaderamente no queremos complicarnos a la hora de tomarlo. Si lo hacemos en el mismo día, tener en cuenta que lo tendremos que dejar enfriar al menos media hora antes de juntarlo con el resto de ingredientes.

Cuando el calabacín esté frío, lo desenvolvemos, lo partimos por la mitad a lo largo y sacamos la pulpa separándola de la piel. Reservamos la pulpa en un bol y si vemos que tiene demasiado líquido, lo escurrimos un poco para que no se incorpore a la salsa. Añadimos sal a la pulpa y, con ayuda de un tenedor, lo dejamos bien espachurrado (como hace alguna gente con los garbanzos del cocido o como hicimos nosotros mismos con el queso azul cuando preparamos el otro dip). Cuando lo tengamos, incorporamos el resto de ingredientes: el yogur, el perejil y el ajo muy muy picados y el zumo de limón, removemos bien hasta que esté integrado, probamos de sal y corregimos si es necesario. Y ya tenemos lista nuestra salsa!! La serviremos en un bol diferente, para que luzca más. Y espolvorearemos con una pizca más de perejil picado y unas gotas de aceite de oliva.

Ahora sólo nos queda tostar el pan de pita y cortarlo en trocitos que serviremos junto al bol y nos servirá para comer la salsa. Ummm!!! Si no os gusta, admito reclamaciones 😉

Nota: Si no tenéis pan de pita, también podéis usar picos o colines, e incluso pan normal. Este es el único peligro que tiene este plato, que hay que vigilar no pasarse con el pan para que no perdamos lo saludable del plato.

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31. Dip de Queso Azul con Crudités de Brécol (10 min)

Ya que hemos comprado yogures griegos para la crema de remolacha, vamos a aprender a darles en estos días un buen uso a las 3 unidades que aún nos quedan; yendo un poco más allá de lo que puede ser echarle azúcar y tomarlos de postre 😉

En concreto, esta receta me encanta para cuando tienes una cenita en casa y poco tiempo para dedicarle a la cocina; pues es sabrosa, elegante y no da nada de trabajo. Eso sí, aseguraos primero de que a vuestro “público” le guste el queso azul y las crudités (verduras crudas); no vayáis a darles un disgusto.

Por el momento, como estamos hablando de hacer comida para uno, nos valdrá con que os guste a vosotros mismos. Os listo los ingredientes para una persona (aunque con ellas a mi me ha dado para dos veces):

  • 1 yogur griego natural (125 gr)
  • 65 gr de queso cabrales (de hoja. Yo compré marca La Fueya. Si no enlazáis con otras recetas, comprar sólo esta cantidad al corte en una charcutería tradicional –pedid una cuña lo más pequeña posible y más o menos pesará esto-)
  • 100 gr de ramitas de brécol (ya limpio como os indico un poco más abajo)

La elaboración es lo más fácil del mundo. Laváis bien el brécol y lo separáis en ramitas de un tamaño adecuado como para tomarlas de un solo bocado. Lo secamos bien y reservamos.

En un bol, echamos el yogur y casi todo el queso, apartando las hojas (yo, al menos, no me las como) y unos granitos de queso para decorar. Ayudándonos de un tenedor, vamos espachurrando el contenido del bol y mezclándolo, para deshacer los grumos de queso y que nos quede una pasta bien ligada.

Cuando ya no quede ningún grumo (bueno, si os gusta con trocitos, dejad alguno), lo servimos en un cuenco y decoramos con los granitos reservados. Acompañamos el cuenco de un platito con las ramitas de brécol. ¡Y a dipear!

 Nota: A esta mezcla de yogur también le va muy bien la endivia, por lo que podréis combinar las crudités de brécol con unas hojas de endivia para dipear.

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