33. Copita fácil Strawberry Cheesecake (10 min + maceración)

Aquí os dejo un postre facilísimo para esta temporada de fresas y para aprovechar ese yogur que nos queda en la nevera. ¿Os gusta la clásica tarta de queso con fresas? Pues entonces este postre os gustará seguro.  

Aquí van los ingredientes para 4 copitas como la de la foto (8 cl), si es para uno solo, ideal para tenerlo, sin montar, en la nevera e irlo gastando durante 4-5 días:

Para la crema:

  • 1 yogur griego natural (del pack que compramos para preparar la crema de remolacha y el dip)
  • 100 gr de queso philadelphia
  • 10 gr de azúcar
  • 1 cucharadita, de las de moka, de esencia de vainilla (ya debemos tener en el armario, si hicimos el bizcocho de remolacha y chocolate)

Para la capa de fresa:

  • 100 gr de fresas (ya pesadas sin los rabitos y sin partes “desechables” –golpes o partes que no vayamos a utilizar)
  • 9 gr de azúcar
  • 2 cucharaditas de vinagre de vino blanco

Para decorar:

Para prepararlo, empezamos por cortar las fresas en cubitos y ponerlas a macerar en un bol junto con el azúcar (los 9 gr) y el vinagre. Debemos tenerlo macerando un mínimo de media hora para que el vinagre saque bien los jugos de la fresa y el postre se integre.

Mientras tanto, aprovecharemos para batir, en el vaso de la batidora, el yogur, el queso, el azúcar (los 10 gr restantes) y la esencia de vainilla. Reservamos la mezcla en la nevera hasta que estén listas las fresas.

A la hora de servirlo, poner una capa de las fresas marinadas, rellenar el vasito con la crema de queso y yogur y decorar con polvo de galleta (=galleta triturada con las manos y espolvoreada).

¡Así de fácil! ¡ Bon apetit!

033_CopaStrCheescake

Advertisements

30. Bizcocho de Remolacha y Chocolate (48 min)

Curiosa mezcla, ¿verdad? Pues debo deciros que el sabor es sorprendente, suave y redondo. Delicioso acompañado de un buen café con leche. Además es un bizcocho que queda jugosísimo sin apenas llevar nada de aceite, gracias al alto contenido en agua de la propia remolacha; cosa que nos vendrá bien ahora que nos damos cuenta que los días empiezan a alargar, y que el verano está un poco más cerca… jejeje.

Con esta receta ya terminamos nuestro stock de remolacha, despidiéndonos, por el momento, del color morado  😉 

Os listo rápidamente los ingredientes que lleva el bizcocho, para poder meternos “en harina”:

  • 90gr de remolacha cocida (la que nos quedó después de la ensalada y la crema)
  • 25 gr de cacao puro en polvo (yo usé el de la marca Valor)
  • 55 gr de harina (mejor de repostería)
  • 1 cucharadita, de las de moka, de levadura química (tipo Royal)
  • 80 gr de azúcar glass
  • 1 huevo pequeño (60 gr pesó el mío)
  • ½ cucharadita, de las de moka, de esencia de vainilla.
  • 65 ml de aceite de girasol (son 63 gr)
  • Una “avellana” (un cubito del tamaño de una avellana, quiero decir) de mantequilla y algo más de harina para preparar el molde.

 ¿Cómo prepararlo? Pues lo primero es poner a calentar el horno a 180ºC (no tengáis la tentación de ponerlo más fuerte para que termine antes, correréis el riesgo de quemarlo por fuera y dejarlo crudo por dentro. Vuestra paciencia tendrá recompensa… jejeje).

Después, ponemos todos los ingredientes secos en un bol y los mezclamos bien. Esto es: la harina, el azúcar glass, el cacao y la levadura.

En el vaso de la batidora, echamos el aceite y la remolacha y lo batimos hasta que no queden pedazos grandes de remolacha. En otro bol, batimos el huevo, le añadimos la esencia de vainilla y por último la mezcla de aceite y remolacha y mezclamos todo muy bien. Cuando lo tengamos, hacemos un hueco en el centro del bol de los ingredientes secos y vertemos en él los ingredientes húmedos. Con ayuda de una cuchara vamos haciendo movimientos en espiral hacia afuera para ir mezclando la parte húmeda con la seca. Removeremos hasta tener una masa bien integrada.

Preparamos el molde. En esta ocasión yo usé uno alargado de 350ml (10x17cm), bueno, en realidad es un tupper de vidrio, pero al ser de pyrex también sirve para horno. Para ello, untamos todo el interior del recipiente con la mantequilla y luego le echamos una cucharadita de harina y sacudiremos bien para que nos quede todo cubierto  por una capa mantequilla/harina, tenemos que tener la precaución de que no nos quede nada de harina que no esté adherida al molde, pues podrían hacerse grumos y dar sabor de crudo al bizcocho.

Cuando tengamos el molde preparado, vertemos en él la mezcla y lo introducimos en el horno, en esta ocasión sin ventilador. Lo mantendremos ahí, a 180 grados, unos 38 minutos o hasta que, cuando pinchemos con un cuchillo, el cuchillo salga limpio.

El tiempo de cocción variará en función de la forma de vuestro recipiente, así que una vez que haya pasado la primera media hora, debéis estar atentos para que no se pase de cocción. Igualmente, si veis que la superficie empieza a tostarse, podéis taparlo con un papel de aluminio para evitar que el tostado se acabe convirtiendo en quemado 😉

Llegado este punto, lo sacamos del horno, dejamos enfriar y ¡a disfrutar!

 Nota: Este bizcocho os aguantará jugoso toda la semana si entre un “ataque” y otro lo tapáis bien con papel de aluminio, evitando que entre en contacto con el aire. Espero que os guste.

030_BizcochoRemolachaCholate

28. Pastel de Limón y Requesón (25 min + refrigeración)

Hoy cocinaremos un postrecito para endulzarnos la tarde de jueves y el fin de semana, porque las cantidades que os indico a continuación son suficientes como para preparar tres vasitos (vasos de zurito como los llaman en país vasco) como el de la foto. Como requieren refrigeración, será mejor tomarlos de un día para otro, así que nos dará justo para tomar uno el viernes, otro el sábado y otro el domingo. Jejeje.

Aprovechamos con él la tarrina de requesón que nos quedó (cerrada) en la nevera después de preparar los sándwiches de bacon y huevo y la crema de calabaza.  

Puede que todo el texto que viene a continuación os asuste, pero realmente es porque me he entretenido en explicároslo bien. En realidad no tiene tanto trabajo como parece y, aunque al hacerlo penséis lo contrario y os acordéis de mi, pensad también que es un trabajo que os vale para tres días 😉

No me enrollo más y os cuento lo que tenéis que preparar, separándolo en las tres capas que lleva el pastel:

Para la base:

  • 75 gr de galletas (de las que gastéis normalmente, yo puse Fibra Línea de Cuétara).
  • 30 gr de mantequilla
  • 2 cucharaditas de agua.

Para el relleno:

  • 125 gr de requesón
  • 1 hoja y media de gelatina
  • 100 ml de leche
  • 100 ml de nata
  • Ralladura (de la piel) de medio limón
  • 50 gr de azúcar
  • ¾ de cucharadita, de las de moka, de esencia de vainilla

Para el sirope:

  • La ralladura del otro medio limón
  • El zumo de ese medio limón 😉
  • 15 gr de azúcar
  • 3 cucharadas de agua
  • 3 gotas de colorante alimentario amarillo
  • 30 gr de mantequilla
  • 2 cucharaditas de agua.

Empezaremos por preparar la base. Para ello machacamos todas las galletas en el mortero y les añadimos la mantequilla derretida y las dos cucharaditas de agua. Hacemos una masa que se asemejará a arena mojada y la repartimos en el fondo de los tres vasitos, presionando un poco para que quede una capa uniforme. Metemos los tres vasitos en la nevera mientras preparamos todo lo demás.

Para preparar el relleno, lo primero que haremos será meter las hojas de gelatina en agua fría para que se humedezcan, tanto tiempo como indique en la bolsa, pero seguramente sea un mínimo de 5 min. Hecho esto, mezclamos la leche, la nata y el azúcar en un cazo y lo ponemos a calentar al 50% de potencia hasta que empiece humear y el azúcar se haya disuelto completamente.

Mientras se calienta, pondremos en un bol el requesón, con la ralladura de limón y la esencia de vainilla y mezclamos bien con ayuda de un tenedor y reservamos.

A estas alturas seguramente ya esté caliente el contenido del cazo. Si es así, escurrimos bien las hojas de gelatina de agua y las añadimos al cazo. Apagamos y retiramos del fuego, y removemos bien el contenido para que la gelatina se disuelva del todo. Después, verteremos en el cazo la mezcla de requesón y, con ayuda de la batidora, batiremos bien hasta que quede una masa homogénea. Cuando la tengamos, rellenamos con ella los vasitos y dejamos en la nevera un mínimo de 4 horas (sí, por eso os decía que es mejor hacerlos el día anterior al que pensemos comerlos).

Este tiempo será suficiente para preparar el sirope (jejejeje). Este paso no tiene ningún misterio, simplemente se trata de poner todos los ingredientes a excepción del colorante (es decir, ralladura y zumo, azúcar y agua) en un cazo al 30-40% de potencia, es decir, a fuego suave; y tenerlo así, removiendo de vez en cuando, durante 5-7 minutos o hasta que veamos que empieza a espesar y a coger la consistencia de una jalea fina. En ese momento, retiramos del fuego y añadimos 3 gotas de colorante alimentario amarillo. Removemos bien y pasamos la mezcla a una salsera, que meteremos en la nevera hasta el momento de servir o, al menos, hasta que hayan pasado nuestras 4 horas de rigor.

En ese momento, comprobaremos el punto del pastel tocando ligeramente la superficie (con las manos limpias) para ver si se ha endurecido. Tampoco esperéis algo muy duro, pero sí que ponga resistencia como haría una gelatina… Si es el caso, ya podéis repartir el sirope en los tres vasitos y girarlos mediante movimientos de la muñeca para que se deslice por toda la superficie y nos quede una última lámina uniforme.

Y ya lo tendremos listo para comer!!!

 028_PastelLimonRequeson

16. Cake de dátiles (29 min)

Hoy aprovecharemos los dátiles que no utilizamos para los pinchitos para hacer este pastel estupendo para acompañar un cafetito a media tarde o un buen té. Os recomiendo este “maridaje” porque se trata de un pastel bastante denso, pero riquísimo. Ojalá pudieseis percibir el olor de la cocina mientras se estaba horneando… Bueno, ¡un momento! En realidad sí podéis, ¡¡sólo tenéis que preparar la receta!! Jejejeje. Os digo lo que vais a necesitar:

  • 75 gr de dátiles sin hueso
  • 1 huevo
  • 90 gr de harina para repostería.
  • 55 gr de azúcar moreno
  • 35 gr de mantequilla derretida
  • 2 cucharadas de aceite de oliva suave (o bien 1 de virgen extra + 1 de girasol)
  • ¼ de cucharadita, de las de moka, de levadura química (tipo royal)
  • ½ cucharadita, de las de moka, de canela molida (1 gr aproximadamente)
  • 1/3 de cucharadita, de las de moka, de sal.

Para prepararlo:

Poner los dátiles en un cazo y añadir agua sólo hasta que los cubra. Poner el cazo al fuego y esperar a que hierva. Cuando comience a hervir, apagar el fuego y retirarlo, dejando que se enfríen unos minutos dentro del agua. Poner a calentar el horno a 180 grados.

Mezclar en un bol grande todos los ingredientes secos: la harina, el azúcar, la canela, la sal y la levadura.
Escurrir los dátiles, ponerlos en el vaso de la batidora y batirlos hasta hacer una pasta. Poner esta pasta de dátiles en otro bol, mientras aún esté templada y añadirle el resto de ingredientes húmedos: el huevo, la mantequilla fundida y el aceite. Mezclándolo todo muy bien hasta que esté completamente integrado.
Hacemos un hueco en el centro del bol de los ingredientes secos y verter en él la mezcla de los ingredientes húmedos. Con una cuchara, iremos haciendo movimientos en círculos cada vez más grandes (de dentro hacia afuera) hasta que todos los ingredientes se hayan mezclado.

Preparar ahora el molde donde vayamos a hornear el cake, engrasándolo ligeramente y luego espolvoreándolo con harina y agitando boca abajo, de manera quede todo bien cubierto pero no nos queden pegotes de harina.

Metemos en el horno, con la posición ventilador, y horneamos unos 20 min o hasta que, cuando metamos la punta de un cuchillo en el bizcocho, ésta salga limpia. Sacamos del horno, dejamos enfriar al menos una hora, sacamos del molde y servimos.

Nota: Es muy importante que tengáis en cuenta la referencia del cuchillo para el horneado, porque el tiempo de horneado dependerá directamente del molde elegido. Por ejemplo, los 20 minutos que comento, son los que me hicieron falta en esta ocasión, que preparé con estas cantidades 2 cakes como los de la foto en unas flaneras de 8 cm de diámetro y unos 5 cm de alto.

016_CakeDatiles

7. Vasitos de arroz con leche (25 min + refrigeración)

Como habéis podido observar en estos días, soy más de salado que de dulce, jejeje. Pero no quiero desatender a los navegantes golosos que recalen por aquí. Así que esta receta ¡va por vosotros! Con esta receta terminaremos de gastar la nata de las recetas 2 y 6 (si es que habéis comprado como yo un botecito de 250ml).

Para preparar uno 5 vasos de chupito (10ml cada uno) necesitaremos:

  • 200 ml de Leche (la pongo en negrita porque es el ingrediente que más me estresa, siempre acabo tirando algo y eso que compro bricks de medio litro. Así que esta receta me ayudará personalmente a aprovecharla).
  • 100 ml de nata líquida
  • 60 gr de arroz bomba
  • 2 gr Piel de limón (esto es más o menos una tira de punta a punta. Para sacarla, usar un pelador de verduras e intentar no llegar a la parte blanca, que nos daría amargor al plato)
  • ½ ramita de Canela (aproximadamente 1 gr)
  • 3 vainas de Cardamomo (aproximadamente 1 gr)
  • 50 gr de Azúcar blanco

Ponemos a hervir abundante agua en un cazo y, cuando empiece a hervir, echamos el arroz y lo mantenemos hirviendo, al 80% de potencia, durante 10 minutos. Retiramos del fuego, escurrimos con un colador y lo enfriamos con agua fría para cortar la cocción. Dejar escurriendo y reservar.
Entre tanto, ponemos otro cazo con la leche, la nata, la piel de limón, el azúcar y las especias y ponemos el cazo a fuego suave (40% de la potencia) durante 10 minutos para que infusione. Pasado ese tiempo, pasamos por un colador para quitar los “elementos sólidos” y volvemos a poner el líquido en el cazo, añadiendo ahora el arroz escurrido. Lo ponemos nuevamente al fuego, ahora al 50% de la potencia y cocinamos unos 17 min, vigilándolo a menudo para que no se pegue el arroz ni se pase. Para ello irlo probando hasta que notemos que esté hecho, en ese momento, apagamos el fuego, dejamos que se enfríe ligeramente y lo movemos a un tupper que mantendremos en la nevera hasta el momento de servir.

Nota: Es muy importante preparar esta receta con al menos 6 horas de antelación para que el arroz ligue bien con la parte líquida. Lo ideal es tomarlo al día siguiente de haberlo preparado. Si os gusta mucho la canela, aprovechar para espolvorear un poco de canela molida por encima antes de servir. ¡Bon appetit!

007_ArrozconLeche